Skynet, ¿del cine a la NSA?

A cualquier amante de la ciencia-ficción o el cine el nombre de Skynet le evoca a la red global inteligente que adquiere consciencia y casi extermina a la humanidad en la saga Terminator. Un nombre que, en ocasiones, nos ha servido para hacer comparaciones -muy excéntricas- entre las grandes empresas tecnológicas (en nuestro caso, sobre todo Google).

Lo que resulta más sorprendente es que Skynet existe y que se trata del nombre de uno de los programas de espionaje que puso en marcha la polémica NSA estadounidense. El Skynet real utiliza los metadatos de las llamadas y basándose en ciertos parámetros permite identificar y espiar a sospechosos de pertenecer a grupos terroristas… sobre el papel, porque son varios los periodistas que podrían haber sido espiados por este programa «secreto».

La primera persona a la que (nosotros) oímos hablar de Skynet fue Edward Snowden quien en 2012 afirmó que la NSA analizaba de forma irregular los metadatos de las llamadas telefónicas para detectar patrones sospechosos como sus movimientos o sus «hábitos de comunicación».

Aprendiendo los viajes que determinadas personas hicieron a ciertas ciudades en un periodo de tiempo, a qué personas llamó cuando llegó a su destino o que emplee varias SIM o solo reciba llamadas el sistema, presuntamente, podría identificar células operativas (o inactivas) de grupos como Al Qaeda.

Pero este sistema ha llevado, por ejemplo, a que algunos periodistas como Ahmad Muaffaq Zaidan, jefe de la oficina de Al Jazeera en Islamabad haya sido monitorizado por conseguir entrevistas con personajes como Osama Bin Laden.

El problema es que este sistema -que podría parecer más inofensivo de lo que es en realidad- es solo uno de los polémicos programas que tiene activados Estados Unidos. Según explican en Genbeta, la NSA también ha creado MonsterMind, un sistema de defensa totalmente enfocado a la ciberguerra y que se encarga de detectar cualquier tipo de ataque informático sobre Estados Unidos y bloquearlo.

Para desarrollarlo, la Agencia de Seguridad americana ha utilizado patrones conocidos de ataques anteriores que permiten a MonsterMind discernir autónomamente cuando determinado tipo de tráfico en la red es normal o una amenaza. El problema -de nuevo según Snowden- es que el siguiente paso en el desarrollo del programa es dotarlo de capacidad autónoma para contraatacar sin necesidad de intervención humana ni requerir una orden directa. ¿Estamos más cerca del T800?

Google, bajo el regulador americano

A pesar de que su dominio en Europa es mayor que en ninguna otra región gracias a la enorme aceptación de Android, su navegador y su buscador, la empresa de Mountain View siempre había visto la legislación continental como un problema para que sus servicios crecieran. Street View, Maps, su enorme cuota del mercado publicitario, el derecho al olvido… Muchos problemas que se solventaban con jugosos resultados empresariales.

Su posición en Estados Unidos siempre había sido más cómoda. A pesar de que en la industria del marketing online era vox populi que la empresa de Larry Page siempre primaba sus servicios en los resultados del buscador frente a los de la competencia, hasta ahora nadie se había atrevido a acusar a una de las empresa más importantes de Silicon Valley de manipular los resultados de búsqueda. Incluso en 2011, cuando Eric Schmidt -entonces CEO de la empresa- fue llamado a declarar al Senado, todo se zanjó con una conclusión: «le puedo asegurar que no hemos retocado los resultados».

Ahora ha sido la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos, una agencia independiente del Gobierno nacida a principios del siglo XX de la mano de Wilson para evitar la proliferación de los grandes trust, la que acusa a los californianos de privilegiar sus servicios de viajes y compras -por ejemplo- en casos en los que su presencia era irrelevante frente a los de la competencia.

La investigación llevada a cabo durante meses ha concluido que cada vez que Google modula su algoritmo para ajustarse al comportamiento de los consumidores y los creadores de contenido, no emplea el mismo criterio con sus servicios a los que siempre da prioridad para que se mantengan en las primeras posiciones.

En el ejemplo expuesto en el informe explican que en búsquedas aleatorias de vuelos y reservas de viajes se han priorizado sus servicios frente a resultados de Expedia o TripAdvisor que contaban con más resultados. Lo mismo ocurrió con páginas de comercio electrónico. Llama la atención que TripAdvisor ya se quejó en su momento de que Google estaba copiando los comentarios de sus usuarios para dar más empaque a los restaurantes que se alojaban en su red social Plus.

Ahora, Kent Walker, secretario general de Google, dice que los datos del informe de la Comisión -que ha dedicado a cinco de sus investigadores durante 19 meses para analizar 9 millones de páginas- son falsos. «Hemos cambiado el algoritmo unas 500 veces durante ese periodo para ayudar a los consumidores. Los cambios se han hecho pensando en los consumidores y no en las web como ha ocurrido los últimos diez años».

¿Dónde está la clave de esta «manipulación»? En el negocio móvil. En el PC se han mantenido algoritmos que han preferido dar al usuario una gran cantidad de información para que pueda elegir pero, como el propio Sundai Pichar (número 4 de Google) reconocía en una entrevista en El País el comportamiento del buscador es diferente en Android -en los móviles- porque el usuario quiere respuestas.

Y es entonces cuando, para promover la «respuesta rápida que quieren los usuarios» se ha podido dar ventaja a los servicios propios de la empresa. De momento, como explica Rosa Jiménez Cano, la empresa ha enviado a sus propios trabajadores en los que se cita a Yelp, líder en críticas de restaurantes, tiendas y comercios, para demostrar que la investigación «no les afecta».

Desde que Marissa Mayer abandonó Mountain View para irse a Yahoo! la empresa ha priorizado el hardware y la ingeniería sobre servicios como Local y el miedo a perder ingresos (que sustentan todo lo demás) frente a servicios como la propia Yelp o Expedia ha podido hacer que no hayan tomado las decisiones más acertadas. Veremos si la Administración Obama, con este informe sobre la mesa decide ir más allá.

Neutralidad en la red, ¿qué significa?

Durante los últimos días Barack Obama ha sido el centro de muchas noticias por su decidido apoyo a la neutralidad en la red que el pasado lunes calificó como «un principio esencial que hay que proteger». Esto no sólo lo colocaba frente a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sino que conminaba al ente a crear un conjunto de normas que garanticen un acceso libre a la red de redes.

¿Qué es la neutralidad en la red?

 

Como define perfectamente María González en Xataka, es el principio que establece que todo el tráfico en internet debe ser tratado por igual sin importar su procedencia (el servidor) o su tipo (texto, vídeo, etc.) de modo que ni operadores ni órganos administrativos pueden poner restricciones.

De no ocurrir así los usuarios se verían obligados a afrontar varios costes. Por un lado, la propia conexión a internet que le facilita el operador y por otro pagaría por acceder a las páginas en función de su servidor o contenido (un buscador como YouTube sería más caro que Google y aún más si se trata de un servidor fuera del país). Además, los servicios también verían seriamente perjudicado su tráfico. Si los clientes sólo pagan la tarifa estándar, dejarán de acceder a páginas más «complicadas» por origen o contenido y eso las abocará al cierre salvo que se trate de una gran multinacional con gran interés para los usuarios y servidores por medio planeta.

¿A quién beneficia?

 

Top 20 de Operadoras de Telecomunicaciones en el mundo en 2013

 

 

Si perjudica tanto a los usuarios (sus facturas aumentarán exponencialmente) y a las propias webs -limitará mucho el tráfico incluso de los grandes y mermará ostensiblemente sus beneficios-, ¿quién está entonces interesado en un internet «desigual»? Las operadoras que, de facto, ya no mantienen la neutralidad en la red.

Recientemente, por ejemplo, Netflix ha tenido que llegar a un acuerdo con Comcast -pagar más- para asegurarse de que sus clientes (que se habían quejado de falta de velocidad) recibieran a la velocidad adecuada -la contratada- sus servicios. En Estados Unidos también, AT&T propuso que a los servicios pagar sólo por los datos consumidos por los clientes. A más datos, más dinero y mejor conexión. Sin problema si se es un grande como Line, WhatsApp o Facebook. No tanto si se es una aplicación o web minoritaria que no dispone de ese capital y que queda relegada al foso de las búsquedas.

A pesar de las quejas que está recibiendo este proyecto para fraccionar la red, la FCC está recogiendo propuestas para que los grandes servicios puedan comprar a las operadoras anchos de banda prioritarios algo que ya ha provocado la queja de los grandes de Silicon Valley. Curiosamente, esta vez es Europa la que lleva la delantera en la democratización de esta tecnología.

Este mismo año el Parlamento Europeo ha aprobado la iniciativa «Continente Conectado» dentro de su Agenda Digital en el que se quiere garantizar un Internet Abierto para todos tras prohibir cualquier tipo de priorización del tráfico por contenido. Aunque la Ley todavía está pendiente de aprobación por el Consejo Europeo, el respaldo de la Cámara parece que frenará los intereses de las operadoras.

Los puntos sobre los que se sustenta la defensa europea son varios: saltarse la neutralidad en la red atenta la privacidad (para priorizar un paquete por contenido tienen que averiguar previamente el contenido del paquete); debilita la libre competencia al no estar todos los servicios en igualdad de condiciones lo que a la larga minimiza la innovación y, sobre todo, penaliza el servicio por el que pagan los usuarios.

¿Hacia dónde vamos?

¿Es perfecta la legislación continental? Tampoco y hay varios Estados -como el Reino Unido- que amenazan con bloquearla y no precisamente por estar de acuerdo con las operadoras (a pesar de la importancia de Vodafone entre las tecnológicas británicas y continentales). El motivo es que bloquear cualquier tipo de filtro rompería el sistema anti piratería y anti pornografía de Londres. Es cierto que en 2011 allí las operadoras tuvieron que firmar un acuerdo de buenas prácticas y transparencia.

Francia ha pasado de la crítica y la postura pro operadoras a defender la neutralidad en la red; Italia, aunque no tiene legislación sí tiene un órgano regulador que vela porque el tráfico sea idéntico para todos los servicios; Alemania tiene una postura pro neutralidad aunque la ley que la defiende está en un cajón y sólo los Países Bajos tienen una normativa que defiende a ultranza que todos accedamos por igual a internet.

En el Estado la legislación es ambigua: la nueva normativa ata mucho más en corto a las operadoras en todos los nichos del mercado, sin embargo, la Ley de Propiedad Intelectual permite que una comisión bloquee un dominio por parte de una Comisión. César Alierta, CEO de Telefónica se ha quejado varias veces de que las operadoras pagan por su cuenta infraestructuras para que los servicios se lucren…

De aviones e internet, el mundo al revés

Estos últimos días están siendo mucho más ajetreados en el sector tecnológico de lo que esperábamos. A pesar de que el año está en su recta final (agosto es un páramo angosto y yermo en cuanto a novedades), el escándalo de Gowex y las novedades en materia legal en Estados Unidos (respecto a los dispositivos tecnológicos en los vuelos), Europa (el Derecho al olvido) así como las novedades que nos trae Ericsson y que podría suponer un gran avance para la industria continental.

Smartphones encendidos, la llave de entrada a Estados Unidos

 

Ante la posible amenaza que los servicios de seguridad estadounidenses prevén que se pueda ejecutar próximamente, las autoridades de aquel país han emitido un comunicado a aeropuertos claves y zonas de enlace de otros países sobre los requisitos mínimos que deberán cumplir quienes quieran entrar en el país del Tío Sam.

Desde ahora, en las zonas de control de equipajes los funcionarios realizarán inspecciones más exhaustivas de los contenidos de nuestras maletas y se centrarán en nuestros dispositivos electrónicos. ¿El motivo? Creen que podrían ser elementos usados por terroristas para ser introducidos en los vuelos.

Precisamente por eso exigirán que los equipos puedan ser encendidos en cualquier momento para demostrar que no se trata más que de inofensivas tabletas o smartphones. De no ser así (por el mero hecho de no llevar cargada la batería), el viajero podrá decidir entre abandonar su gadget o quedarse en tierra.  Además, en caso de que los equipos dispongan de baterías extraíbles, éstas deberán ir siempre dentro del dispositivo.

Ericsson nos lanza al 5G

 

Y mientras el resto de los ciudadanos empezamos a disfrutar poco a poco en Europa de la tecnología 4G (mucho menos implantada que en zonas de Asia y Estados Unidos), la compañía sueca Ericsson ha conseguido tasas de transferencia de 5 Gbps reales en una demostración en directo de la tecnología pre-red que están diseñando como sustituta de la alta velocidad actual y que no sólo será el espaldarazo definitivo a la creciente demanda de datos móviles, sino también al internet de las cosas.

El laboratorio de Kista (uno de los más importantes de Ericsson) fue el escenario donde directivos de NTT Docomo y SWK Telecom vieron su funcionamiento también en procesos machine-to-machine. Aunque todavía no existe una implantación para su uso «normalizado», desde el pasado mes de junio la empresa trabaja con otros colaboradores para que su llegada al mercado sea lo antes posible y permita recuperar a Europa la posición que ha perdido con el 4G.

Aunque los suecos son conscientes de que en 2019 el 85% de los estadounidenses disfrutarán de conexiones LTE y que junto con Japón y Corea serán los primeros países en disfrutar del nuevo estándar, el hecho de que sean ingenieros y patentes europeas las que lo permitan servirá como un empujón definitivo para modernizar nuestras conexiones.

Silicon Valley, ¿competencia real?

 

Silicon Valley es, probablemente, uno de los lugares más idealizados de este nuevo siglo. Un lugar en el que nacen multinacionales en los garajes, se atrae cerebros de todo el planeta y, bajo el sol de California y a la vera de la espectacular San Francisco, los jóvenes crean servicios y productos que nos hacen la vida más fácil. Todo ello, eso sí, aderezado con el particular espíritu competitivo de la región y una pugna sin cuartel entre los nuevos titanes americanos: Google, Apple, Microsoft, Facebook, seguidos de otros como Hewlett Packard, IBM, Amazon, etc (aunque algunos de ellos no estén físicamente en el valle, mantienen su espíritu… y sus sedes).

 

Sin embargo, si nos damos un paseo por los libros de cuentas de las tres empresas tecnológicas más importantes de Silicon Valley (y, probablemente, del mercado) como ha hecho iPadizate, vemos que parte de la leyenda es sólo una imagen proyectada y muy poco real.

 

Tanto Apple como Google y Microsoft tienen puntos en común en el mercado. Apple y Microsoft los ordenadores (en menor medida software y telefonía). Es cierto que Google tiene sus Chromebook, pero su presencia, de momento, es testimonial. Los de Bill Gates y Google lucharon a brazo partido por los usuarios de internet: navegadores, nube, publicidad, correo electrónico -es aquí donde Apple está «por estar». Finalmente, Apple y los de Larry Page pugnan por el negocio de los dispositivos móviles -pero casi ni coinciden como fabricantes-, un espacio casi restringido para Microsoft.

 

Todas y cada una de ellas tienen sus puntos fuertes donde consiguen millones de dólares de beneficios en un negocio que parece compartimentalizado y con un pacto de no agresión. El rival, al final, parece venir del otro lado del Pacífico. Sigamos con el estudio de iPadizate y veremos cuáles son los productos y servicios que les hacen ganar más dinero… y a buen seguro nos llevaremos más de una sorpresa.

 

 

Apple, el producto único ya no es el Mac

 

Si algo caracteriza a la empresa de Cupertino es hacer cosas diferentes. Es probable que nunca haya lanzado algo radicalmente nuevo al mercado, pero todo lo hace más sencillo, con mayor calidad, mejor diseño y una fiabilidad a prueba de duda. El regreso de Steve Jobs hizo que los de la manzana se plantearan como revitalizar una empresa que ya no podía vivir de su gran pasado: el Mac no era rival al imperio Windows. Así, los productos que crearon «de la nada» como el iPod, el iPhone y el iPad supusieron su resurrección y, a día de hoy, el pilar sobre el que se cimentan su milmillonarios impuestos.

 

 

Su ecosistema OS X-iOS-iTunes hace que los usuarios de iPhone se decanten por otros equipos Mac cuando renuevan sus equipos. Y si tenemos en cuenta que es el terminal más vendido del mundo, no es un mal negocio. Lejos queda ya (un 13%) la época en la que los ordenadores marcaban el éxito o fracaso de una empresa informática.

 

 

Google, ¿motor de búsquedas o de imprimir dinero?

 

Sergey Brin y Larry Page plantearon Google como un motor de búsquedas hace ya bastante tiempo. Su objetivo era ordenar -como si de una biblioteca se tratase- toda la información de la web en orden de relevancia y con unos filtros a gusto del consumidor. Esto hizo que todo el mundo quisiera anunciarse en la web que lo encontraba todo y el negocio llegó a su punto álgido en 2009 cuando el 97% de sus ingresos provenía de la publicidad. Peligroso depender tanto de una única fuente de ingresos cuando se está en un mercado tan cambiante -y tan rápido-.

 

Por eso empezaron a compartimentalizar sus actividades, unificar su estilo y ver en que mercados podrían entrar. Android fue un freno a los ingresos sin límites de Apple en el mercado móvil (y una forma de evitar que los usuarios buscaran contenidos en internet en otras páginas que no fueran la suya). Incluso se atrevieron con el hardware comprando Motorola Mobility (que ahora han vendido a Lenovo). Por eso aparece un dato algo menos actualizado aunque revelador. En sólo cinco años la empresa ha conseguido que el 38% de sus ingresos vengan de actividades más allá de las búsquedas.

 

 

 

Microsoft, buscando una alternativa al software

 

La empresa de Bill Gates se hizo gigante -y hecho a Apple del mercado- vendiendo licencias de su Windows a todos los fabricantes (la versión original de la estrategia que ahora sigue Google con Android). Su sistema operativo, Office y el software específico para empresas han hecho que, a pesar de que haya alternativas más eficientes en el mercado y de que las ventas de ordenadores caigan en picado, sigan teniendo unos ingresos saneados.

 

Las empresas no se atreven a migrar a otras plataformas y esto hace que más de la mitad de los ingresos vengan de licencias profesionales. Además, las licencias incluidas en los ordenadores que compran los particulares les permiten otro buen pellizco. Sin embargo, la empresa ahora guiada por Satya Nadella es consciente de que necesitan buscar alternativas antes de que el negocio sea móvil por completo (y ya hemos visto antes quiénes dominan esta faceta).

 

Xbox, Surface, accesorios de hardware para ordenadores y las tiendas para estos dispositivos parecen ser las opciones más fiables a día de hoy pero está claro que necesitan un golpe de efecto.

 

 

 

 

En cualquier caso, parece que este pacto de no agresión permite que una domine los equipos móviles, otra se haga con el control de internet y la última de las licencias de software para particulares y empresas. Todo queda en casa… sobre todo si tenemos en cuenta que Hewlett Packard era, hasta hace poco, el primer fabricante mundial de ordenadores e Intel de procesadores. ¿Dónde está entonces la competencia? Sin duda, en Corea (Samsung y LG) y China (Lenovo, Baidu, Alibaba, ZTE, Huawei). Eso sí, sin noticias de Europa.