Forvo, web con Label

Muchas veces el mundo de las nuevas tecnologías e internet nos demuestra que las buenas ideas y las empresas punteras nacidas en garajes están mucho más cerca de lo que creemos. El ejemplo más internacional en nuestra pequeña Euskadi probablemente sea Anboto (no os perdáis nuestra cobertura del Sherpa Summit esta misma semana), sin embargo, esta misma semana la prestigiosa revista Time nos ha dado una alegría colocando la web Forvo entre las 50 mejores del mundo.

 

La pequeña start up fundada por Israel Rondón y Félix Vela en Donostia ve por fin los frutos de un trabajo constante durante años hasta convertirse en una de las páginas de referencia en educación gracias a sus más de 10 millones de visitas mensuales. Forvo es, según sus creadores -después de tres años se han sumado otros tres socios- «la guía de pronunciación de idiomas más grande del mundo» gracias a la evolución desde el inglés y el castellano a decenas de idiomas de todo el globo.

 

Las cifras son enormes: más de dos millones de vocablos en 299 lenguas: euskera, gaélico, húngaro, tailandés y, los preferidos de Rondón, «un grupo de tártaros obsesionados» con la web. Uno de los factores diferenciales de esta web respecto a la competencia es que no utilizan máquinas para la pronunciación. Voluntarios de todo el planeta pronuncian las palabras y eso da una riqueza enorme al servicio. «No es lo mismo una palabra en castellano pronunciada por un ciudadano de Valladolid que por uno de Medellín». La solución es sencilla, «incluimos las dos palabras y las ubicamos en un mapa de Google».

 

Su funcionamiento recuerda vagamente al de Wikipedia. Tienen unos 400 editores autorizados en todo el mundo que cuentan con una clave de acceso para un panel más avanzado y gracias al cual pueden editar y modificar palabras. Tener colaboradores nativos es la clave para la fiabilidad de la web. Ellos pueden corregir todos los problemas de pronunciación de cada lengua.

 

Además, para incrementar el sentido social de la web, los usuarios pueden votar las pronunciaciones que creen más adecuadas de modo que las que tienen una puntuación más baja son eliminadas al ser menos válidas. Esto minimiza los errores frente a otros diccionarios online.

 

El siguiente paso obvio era dar el salto a las aplicaciones. La versión para iOS cuenta ya con 55.000 descargas gracias a una comunidad de 255.000 fieles. Preguntado por el modelo de negocio, nos explican que Forvo vive de las empresas y webs que hacen un uso masivo de sus webs no de los particulares. Entre sus clientes más destacados se cuentan translate.ru, el principal traductor ruso online, y Whitepages el mayor servicio de páginas blancas de Estados Unidos. Felicidades Forvo.

Sistema Vasco de Innovación: pasado, presente y futuro

 

 

En estos días tan duros de crisis donde las pésimas cifras de paro del Estado siempre baten récords negativos hay muchos que se preguntan por qué Euskadi -dentro de su pésimo estado- está aguantando algo mejor el tipo. Su tasa de paro del 13,8% es atroz, pero estudiado por herrialdes encontramos grandes diferencias. Así, Gipuzkoa supera por poco el 11% una cifra no muy alejada de la de otras regiones europeas más punteras (Araba se queda en el 12,6% y Bizkaia sale peor parada con un 15,8%). Todo ello hace que nos preguntemos en la bitácora por qué un país que en la crisis de la reconversión industrial de los ’80 llegó a pasar el 35% en zonas como Ezkerraldea y en los ’90 superó el 20% ahora es una de las pocas regiones «saneadas» del sur del continente.

 

La respuesta la encontramos, seguro, en dos características de la economía vasca -perfectamente reflejadas en Gipuzkoa-. Por un lado tenemos un tejido empresarial dinámico, guiado por el cooperativismo y donde las empresas de pequeño tamaño se han especializado lo suficiente como para ser prácticamente indispensables para las compañías de mayor tamaño a las que proveen. Buen ejemplo son Danobat o Irizar, referentes mundiales en sus sectores gracias a sus productos de calidad. Frente a ello, también es cierto que encontramos grandes mastodontes acostumbrados al subvencionismo, no obstante, la enorme crisis del sector público parece definitiva para acabar con ellos.

 

El segundo factor diferencial respecto a las economías que nos rodean es la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación que tanto el Gobierno Vasco como las empresas llevan realizando desde los años ’80. Fruto de tres décadas de desarrollo de las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (y con el incremento de la competitividad empresarial como principal objetivo) se ha pasado de un concepto basado en la tecnología como fin (tras su integración en la ciencia) a la tecnología como medio para convertir nuestra economía en un referente en el know how en sectores tan importantes como la ecoinnovación.

 

A partir de un rico entramado de agentes científico-tecnológicos y de instituciones intermedias de apoyo a la innovación (no es la primera vez que las agencias no tienen un trato real con lo que ocurre en el mercado) se ha creado una cadena de creación de valor orientada a satisfacer las demandas empresariales, económicas y, en última instancia, sociales.

 

El objetivo inicial del sistema es el de aportar el conocimiento pertinente -o los medios para conseguirlos de terceros- para apoyar la internacionalización y la expansión de los diferentes agentes económicos (empresas tanto privadas como públicas) y que esto redunde en riqueza social: creación de empleos y un tejido con una mayor responsabilidad social.

 

Dentro de este marco, la Agencia Vasca de Innovación, Innobasque, juega un papel fundamental mediante los procesos de innovación colaborativa. De este modo, los diferentes socios de la agencia pueden intercambiar sus conocimientos especializados y generar sinergias entre ellos de modo que el tejido ecoinnovador se fortalezca con cada relación empresarial.

 

No obstante, simulando la estructura de otras zonas del continente y Estados Unidos, el mapa de colaboraciones va mucho más allá de las relaciones entre empresas y se centra también en otros agentes como universidades, centros tecnológicos, agentes financieros, etc. Las buenas ideas y las necesidades deben y pueden convertirse en valor. Así, encontrar personal cualificado o tener herramientas para una investigación de calidad es, sin duda, un aporte de valor incalculable que las universidades y otros centros de formación deben materializar en un entorno cada vez más globalizado y competitivo.

 

Así, la inversión en las dinámicas de transformación (ecoinnovación, efisalud y emprendimiento social), son un claro ejemplo de cómo la sociedad puede participar de primera mano en las políticas de desarrollo económico, ecológico empresarial así como en el desarrollo de la propia sociedad.

 

 

¿Quiénes son los protagonistas?


Este entramado funciona gracias a tres pilares tan diversos como fundamentales:

 

 

  1. Agentes científico-universitarios: el Sistema de Ciencia de Euskadi se ha desarrollado ostensiblemente durante los últimos años. Así, algunos de los Centros de Investigación Básica y de Excelencia (BERC) se encuentran entre los más relevantes de sus disciplinas en el panorama internacional. Su principal núcleo es la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y cuenta con una gran reputación en disciplinas como la Física, Química, Ciencias de Materiales y Medicina. No obstante, la inversión en áreas científicas de carácter interdisciplinar y transversal ha permitido ganar un mayor peso en TICs o Biomedicina. Las escuelas de negocio e ingeniería también están ganando protagonismo en los últimos años.
  2. Agentes de Investigación Orientada y Desarrollo Tecnológico: a la red de Centros Tecnológicos (una de las más desarrolladas del continente) se ha sumado la creación de los Centros de Investigación Cooperativa. Todo ello, unido a IK4 y Tecnalia -las dos grandes corporaciones tecnológicas vascas- y a las unidades de I+D de las empresas ha servido para colocar a Euskadi como una de las regiones con una inversión en investigación, desarrollo e innovación que más ha crecido en los últimos tiempos así como una de las regiones más dinámicas en el sector tecnológico y científico de Europa. El objetivo de superar el 2% del PIB se ha superado con meses de antelación y la nueva meta es colocarnos como referente europeo. Hay mucho trabajo por hacer, pero ha mucho más hecho.
  3. Agentes de soporte a la innovación: la crisis económica nos ha mostrado que la innovación es uno de los eslabones económicos más débiles. De este modo, hemos aprendido que es necesario un entorno favorable para los innovadores aporten al resto de sistemas y enriquezcan el conjunto. Así, los Clusters empresariales, los Parques Tecnológicos y los Centros de Empresas e Innovación repartidos por nuestra geografía son los puntos donde se ubican las empresas con una mayor actividad e inversión en I+D+i. Son verdaderos nodos de ideas y personas y se han convertido en el ecosistema perfecto para su persistencia y desarrollo.

 

 

En definitiva, el Sistema Vasco de Innovación, sin el que seguro estaríamos pasando una crisis mucho más profunda y, sobre todo, tendríamos la salida del túnel mucho más lejana, no es flor de un día, sino el resultado del trabajo, sacrificio y visión de futuro de una sociedad, la vasca, que ha querido siempre apostar por los emprendedores, las nuevas ideas y la tecnología para garantizar el presente, apuntalar el futuro… sin olvidar nuestro pasado.