Amazon Fire Phone, sus secretos

Es sin duda una de las sorpresas más importantes (aunque esperadas) del mercado de telefonía de los últimos tiempos. Después de hacerse rogar durante meses Amazon, por fin, ha lanzado su terminal inteligente: el Fire Phone, un modelo de gama media-alta que espera renovar el éxito de la tableta Kindle Fire y que, de momento, sólo se venderá en Estados Unidos a un precio de 649 dólares o con un contrato con AT&T.

La llegada del terminal vino precedida de multitud de rumores sobre su hardware que se han cumplido casi al dedillo. Incluso la sorpresa de sus cuatro cámaras. El panel es un IPS LCD con una resolución de 315 PPI y una diagonal de 4,7 pulgadas. En su interior trabaja un procesador Qualcomm Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz, cuenta con 2 GB de RAM y entre 32 y 64 GB de capacidad de almacenamiento. La cámara trasera tiene 13 Mp y estabilizador óptico mientras que la frontal cuenta con una resolución de 2,1 Mp. Todo ello alimentado por una batería de 2.400 mAh y que corre con la versión 3.0.5 de Fire OS (la evolución propia de Amazon sobre Android).

Sobre el papel son buenas especificaciones. Es cierto que no es lo último del mercado (a pesar de su precio libre) y que cuenta con altavoces estéreo, una cámara que en la presentación miraba de tú a tú a los líderes del mercado y una GPU Adreno 330 que denota el interés de Amazon por lo multimedia. La duda, sin embargo, es si merece la pena por su precio.

El objetivo de este terminal es sencillo: que el usuario compre. Desde la utilidad Firefly, que permite fotografiar algo, que el smartphone lo reconozca y te lo ofrezca desde la tienda de Jeff Bezos, hasta el clásico (aunque renovado) Fire OS, pensado en que el acceso a Amazon sea tan intuitivo como respirar.

Es cierto que ofrece novedades como la «perspectiva dinámica» que gracias a sus cuatro cámaras saben continuamente dónde están los ojos del usuario y permiten que la pantalla principal o el navegador se mueva solos. También incorpora servicios como capacidad de almacenamiento ilimitado en Amazon Cloud Drive, han mejorado el servicio Mayday (que permite soporte técnico a cualquier usuario en menos de 15 segundos y que ya estaba en Kindle Fire) o la integración con Fire TV. Pero también que, como veremos ahora, no destaca tanto sobre sus rivales como para tarifar 199 dólares en su versión menos capaz y con permanencia.

De los grandes smartphones del mercado, sólo el iPhone 5S (con un SO más ligero) y el Huawei Ascend P7 (más barato) cuentan con un procesador menos potente;  por un precio similar los Lumia 930, Galaxy S5 y Xperia Z2 mejoran su cámara; son muchos los que graban en 2K y 4K, tienen mucha mejor resolución de pantalla o multiplican su autonomía. Es cierto que las cifras no lo son todo (he ahí el ejemplo del iPhone, teóricamente menos potente pero mucho más capaz que muchos titanes con Android o Windows) pero, si tenemos en cuenta que Fire OS es un fork muy personalizado de Android… no se nos ocurre por qué pagar mucho más por este terminal que por un LG G3 o un Nexus 5.

Su fuerza reside, sin duda, en el ecosistema Amazon. Lo malo es que, como ocurre con los de la manzana, ahí también reside su debilidad. El tiempo (y su futura expansión a otros mercados) nos dirá cuál es su aceptación.

Sistemas operativos, las plataformas que vienen

Hace tiempo que la batalla del software, por no decir la tecnológica, no se disputa en los dispositivos clásicos. Smartphones y tabletas centran todo el interés de los fabricantes y, sobre todo, los consumidores. Precisamente por eso, hoy os traemos de la mano de El País un genial resumen de los sistemas operativos que están al caer y que tienen un doble objetivo: hacerse con una cuota de mercado rentable y desbancar al binomio Android-iOS.

 

 

  • Firefox OS: nos parece el más importante por varios motivos. El primero por origen, la fundación Mozilla. El segundo, por sus padrinos: Alcatel, ZTE, LG, Sony, Foxconn y Telefónica. Aunque en un principio sólo estará disponible en terminales de gama baja -con los que gran parte del mundo está accediendo al universo móvil- la enorme comunidad de desarrolladores garantiza que pronto tendrá un catálogo más amplio. Su gran reto será convencer a los clientes potenciales de que es mejor probar un terminal poco famoso antes que un Android barato -los hay por doquier-.
  • Ubuntu: esta distribución ha marcado un antes y un después en el universo Linux. El sistema operativo de sobremesa más respetado del mundo tiene por fin una vertiente agradable y utilizable para cualquiera -ya no hay que ser un experto de la informática-. Precisamente por eso su llegada a smartphones y tabletas (se espera que en 2014) era inevitable. Los más impacientes han descargado ya versiones beta en terminales Nexus de Google y garantizan su enorme facilidad de uso -a pesar de que no cuenta con botones, todo se hace con gestos sobre la pantalla y el marco- y su total integración con la versión para ordenador al más puro estilo Apple. Como Firefox, nace desd,e por y para HTML5. Puede ser un problema para Android.
  • BlackBerry 10: aunque es el cuarto sistema operativo móvil más extendido para nosotros es el tercero más esperado. El motivo es sencillo, para los canadienses es un «ahora o nunca». Tener un sistema operativo cerrado sólo para sus productos funciona si tu cuota de mercado es de más del 2,9% y, sobre todo, si tienes atractivo. Es mejor en todo que sus sucesores (no estaba difícil) pero le queda mucho camino por andar para molestar a los «jefes» del mercado.
  • Tizen: una adaptación del prometedor y extinto MeeGo, el canto del cisne de Nokia antes de pasarse a Windows Phone. El sólo hecho de presentarse en un antiguo N9 provocó tal expectación que los finlandeses se lo plantean como un plan B a medio plazo para no depender demasiado de Redmond (del mismo modo que Samsung toca todos los palos). Precisamente los coreanos e Intel parecen dos pilares fuertes sobre los que apoyar su desarrollo comercial (Samsung premiará con 4 millones de dólares a las mejores aplicaciones). Mientras, del lado de las operadoras, Orange espera que Tizen sea lo mismo que Firefox para Telefónica.
  • Jolla: la reconversión de Nokia al mundo smartphone se tradujo en cientos de despidos. Algunos de ellos trabajaron en un hermano libre de Tizen. Se llama Jolla y ya se pueden comprar teléfonos con este sistema operativo.
  • Windows Phone: es cierto que no debería estar aquí por sus enormes diferencias de concepto con los anteriores. Pero también es cierto que su 3,2% de cuota de mercado -y creciendo- es la mejor alternativa a una dupla que tiene más del 90% del negocio. También que Microsoft es la única con dinero suficiente para seguir en la pelea. Eso sí, con iOS 7 a la vuelta de la esquina y Android 5 en el disparadero… O Windows Phone se actualiza y deja atrás el 8 o no tardará en volver al olvido. Es enormemente fiable y sencillo… pero le queda mucho para ser «smart».

 

Mozilla, otro modo de entender internet

Mitchel Baker, una de las responsables de Mozilla, nos presentó el pasado, presente y futuro de Mozilla. La fundación es Firefox porque es el producto que mejor representa su filosofía de presentar la tecnología como un servicio social.

Cuando lanzaron el navegador Microsoft Explorer tenía un 97% del mercado y en Redmond contaban con que los usuarios no serían tan «inteligentes» -en boca de Baker- para escoger algo diferente. S rival de ahora es doble pero no por ello menos magnífico. Apple y sobre todo Google aglutinan más del 90% del mercado y es aquí, en la búsqueda de una competencia más variada es donde Mozilla busca su oportunidad.

La fundación sin ánimo de lucro dice que el desarrollo de aplicaciones y de plataformas cambiará completamente el universo móvil. Aunque el dominador en un futuro inmediato será probablemente Google (Apple no durará mucho el ritmo de los de Mountain View) otros protagonistas como Microsoft o la propia Mozilla demostrarán que con la entrada de hasta 3.000 millones de nuevos usuarios el mercado puede cambiar mucho.

Su planteamiento como un sistema web donde todo se desarrolla por, para y desde el HTML5 será uno de los garantes de supervivencia. Todo es más barato, más competitivo y, sobre todo, es diferente. Desde aquí es donde Mozilla luchará por asegurarse de que haya competencia por encima del actual binomio Apple-Google o el más que seguro pseudo monopolio de Google en un futuro cercano. La vida online puede llegar a todas partes porque los usuarios podemos disfrutar de la tecnología.

Los nuevos mercados, los nuevos usuarios, las nuevas costumbres, los nuevos gustos y las nuevas necesidades cristalizan la evolución lógica del antiguo navegador que retó al gigante Explorer como el nuevo sistema operativo que reta al actual mercado. Todo está en la web, ¿necesitamos más? A su favor, mientras iOS tiene 100.000 desarrolladores y Android 450.000, el HTML5 tiene más de ocho millones en todo el mundo.

El gran lanzamiento del ecosistema (se hará todo de golpe) tendrá lugar este verano. La tarea se antoja épica. El número de voluntarios, también. Esperemos que tengan suerte.

20130523-125916.jpg

Firefox OS, el nuevo reto de Mozilla

Uno de los primeros ponentes fue Guillermo López, de la legendaria Fundación Mozilla. Bajo la filosofía de tener un internet accesible a todo el mundo presentaron Firefox OS con lenguaje HTML5. Un sistema operativo móvil basado en la web. Una plataforma por y para internet.

López presentó los entresijos del desarrollo HTML5 (desde la implantación hasta su pico de uso pasando por la «fase de desilusión» y la fase de productividad; el hype de toda nueva tecnología). HTML5 fue presentado como un soporte a partir del que «cualquiera» va a poder desarrollar aplicaciones web multiplataforma y totalmente compatible con cualquier sistema operativo y hardware.

Entre las bondades de HTML5 destacaron su desarrollo en internet a la vez que la propia red de redes se desarrolla (al ser web crece con ella). Sin embargo, el reto es crear páginas webs compatibles para todos los formatos (ordenadores, televisiones, smartphones, tabletas…). El ejemplo es la revolución que han supuesto los soportes móviles para acceder a la información y emitirla.

Es aquí donde reside una de las fortalezas de Firefox OS. Al desarrollarse sobre la web -y no a partir de especificaciones de hardware- se rompen las fronteras de los dispositivos. Ni siquiera para entrar en una tienda de aplicaciones es necesario salir de la web. ¿Si todo es internet -el internet de las cosas- por qué salir de internet?

Desde las redes sociales hasta la nube. Casi todo sobre lo que planteamos el futuro tecnológico -al menos el inmediato- se sustentan en la web. De hecho, gran parte de las aplicaciones son simples «accesos directos» a contenidos web.

Precisamente por todo esto Firefox OS se presenta como el buque insignia de la tecnología HTML5. El soporte ideal que demuestre que es posible un smartphone que basado en la web sea capaz de cumplir todos los requisitos de altos estándares mucho más rápido, más seguro y, además, con un menor coste energético.

La apuesta pasa además por servicios como el MarketPlace, una completísima tienda de aplicaciones basada en la web que, entre otras cosas, supone una inversión mínima para las empresa puesto que su coste de desarrollo de una aplicación específica es mínima: si existe la web, existe la aplicación. No ocurre los mismo con plataformas cerradas como BlackBerry OS, iOS, Android OS o WindowsPhone.

Todo ello es también la clave para que terminales como el Geeksphone tenga un coste de 90€ y todas las utilidades básicas -hardware aparte- de un smartphone mucho más caro. Tecnología accesible sin límites: datos, desarrollo, aplicaciones. El espíritu de Mozilla hecho hardware.

Firefox OS, la amenaza fantasma

Mozilla Firefox es un nombre legendario en el mundo de internet. El navegador de la fundación sin ánimo de lucro fue el primer rival que osó enfrentarse al antaño todopoderoso Internet Explorer de Microsoft y, aunque no lo venció, fue el primer paso para que Chrome -su heredero, si tenemos en cuenta la cantidad de fondos que Google deposita en Mozilla- desbancara el programa de Microsoft.

 

Ahora, en un panorama igual de complicado -Android e iOS son los líderes absolutos en el mercado de sistemas operativos móviles- Mozilla lanza su Firefox OS primero con la intención de disputarle el tercer puesto a Microsoft y Blackberry y, después, con la de inundar los smartphones y tabletas de todo el mundo con un entorno totalmente basado en internet.

 

Después de que Apple nos acabara de convencer en 2007 de que lo importante no es lo que podemos hacer con los dispositivos sino lo que hacemos con ellos, todas las grandes tecnológicas del mercado se han dado cuenta de que los usuarios (ergo clientes) buscamos equipos que más allá de la potencia y la construcción nos regalen una buena colección de aplicaciones que hagan de nuestros teléfonos máquinas multiusos. Apple y Google cuentan con cientos de miles en sus tiendas y sus nubes se encargan de que todo funcione como un reloj suizo.

 

Microsoft y Blackberry, que tienen una buena nube pero una colección más pobre, sufren para seguirles el ritmo y ni siquiera el lanzamiento de terminales y tabletas de primera -por su hardware- consigue resucitar sus ventas. La única baza para los contendientes es la incompatibilidad existente entre plataformas. Una App de iOS no funciona en Android o WP. Al revés tampoco. Si a esto le sumamos que algunos entornos están fragmentados -hay aplicaciones de Android que sólo funcionan con determinadas versiones del programa- saltar de una plataforma a otra o jugar con el «internet de las cosas» parece tarea imposible.

 

Firefox OS, por fin, tiene respuesta para este enigma. No depende de intermediarios. La protagonista absoluta en sus equipos será Internet. En la práctica, gran parte de los programas que utilizamos bajo la denominación de aplicaciones dependen directamente de internet. La nube y los servidores que la nutren también dependen de la red. Cientos de miles de veces, una aplicación no es más que un acceso directo desde nuestro hardware a una determinada aplicación web, una red social, un servicio de mensajería o una base de datos -incluidos mapas-.

 

Los lenguajes de programación web como HTML5 o Javascript son los que nos permiten acceder a los servidores donde se realizan los cálculos que nos indican el camino de un punto a otro en «los centros de almacenamiento» de Google Maps. Fríamente, prácticamente cualquier operación que realizamos en un ordenador -y un smartphone o una tableta lo son- se reducen únicamente a encenderlo y abrir el navegador. Si al encenderlo llegáramos directamente a estos portales de internet sin pasar por el sistema operativo -algo parecido a lo que ha propuesto Google con su Chrome OS- los resultados no sólo deberían ser los mismos, sino que los sistemas operativos serían más fiables al no tener que ejecutar complejas aplicaciones específicas para Windows, Android, iOS u OS X.

 

Así, a partir del potente navegador web Firefox de Mozilla (para mi el mejor con Chrome y Safari), los informáticos de la fundación se han encargado de desarrollar complementos a modo de aplicaciones que añaden nuevas funcionalidades a los dispositivos equipados con la plataforma del zorro. Después de que Mozilla planteara su proyecto Boot 2 Gecko (que se basaba en este arranque directamente en la web), Telefónica y otras empresas como Alcatel, Huawei, LG, Sony o ZTE se mostraron interesados en una iniciativa que si salía bien les liberaría del yugo de Google. La operadora estatal se encargó de potenciar el desarrollo técnico para completar el terminal: el hardware y elementos básicos como la marcación.

 

Pensado -en un primer momento- para ser equipado en modelos de gama baja (ZTE Open o Geeksphone) un sistema operativo como Firefox permite reducir enormemente los gastos de implantación a los fabricantes. Sin embargo, son muchos los analistas que consideran que la falta de un smartphone de gama alta es una importante traba inicial para su desarrollo.

 

Su carácter completamente abierto y libre (algo de lo que se jacta Google de su Android cuando no lo cumple del todo) hace que cualquiera pueda desarrollar y mejorar aplicaciones para el sistema operativo. Sin embargo, las carencias de las APIs puede suponer un problema para que los desarrolladores se decanten por el nuevo sistema operativo. Aún así, Firefox se muestra como una amenaza fantasma que cuenta con el apoyo de actores muy dinámicos y, sobre todo, con una capa enorme de clientes que buscan dos cosas: funcionalidad por encima de las modas -sí, Android en los Galaxy es tan moda como iOS en los iPhone- y ganas de diferenciarse mediante un entorno operativo absolutamente libre. El interfaz es sencillo, intuitivo y personalizable y en las pruebas llevadas a cabo por especialistas han demostrado que es capaz de funcionar perfectamente con CPUs «modestas».

 

Puede que no sea el sistema operativo que acabe con el binomio Google-Apple. Tampoco fue quien acabó con Explorer. Pero sí puede ser quien muestre el camino a terceros de cómo hacer algo diferente y original en el mercado tecnológico en unos cuantos años. La amenaza fantasma ha llegado.