Samsung Galaxy S5, ¿merece la pena cambiar?

 

 

El viernes 11 es el gran día. El Samsung Galaxy S5, el terminal llamado a confirmar el dominio de Samsung en el mercado móvil y a apuntalar el lenguaje de diseño de los coreanos, llega a las tiendas. Su diseño no difiere mucho del Galaxy S4, sólo un pequeño detalle en el bisel y su parte posterior que la toma prestada del Galaxy Note 3. Un símil de cuero que estará disponible en cuatro tonos (blanco, azul, negro y dorado) y que además de darle un toque algo más premium, lo diferencia de toda la competencia.

 

En cuanto a su aspecto, si no nos decidimos por un color o, sencillamente, no nos gusta ninguno, la carcasa trasera se puede cambiar y, de paso, podremos cambiar también la batería. Es cierto que la autonomía es notable, pero también que si llevamos una batería de recambio encima, nunca nos quedaremos tirados. También podremos insertar una tarjeta MicroSD de hasta 128 GB para ampliar los 16 de serie. Con ello -y con la nube- tendremos mucha más capacidad de la que necesita un usuario (medio o avanzado) en un móvil a día de hoy.

 

Precisamente por todo lo anterior, debemos buscar las diferencias con su predecesor para saber si merece la pena dar el salto generacional. A simple vista el procesador del nuevo S5 es más potente que el del su predecesor. Ambos son quad core pero el nuevo corre a 2,5 GHz por los 1,9 del S4. Sin embargo, la solvencia que lleva demostrando el del S4 hace que no sea un dato definitivo. Además, la RAM sigue siendo de 2 GB -curioso que no la hayan aumentado a pesar de que hay terminales Samsung en el mercado con 3-. Lo mismo ocurre con la batería. Ha «crecido» 200 mAh, pero si tenemos en cuenta que hay más sensores -los mentaremos después- y que la pantalla ha crecido (no la densidad de píxeles por pulgada), el rendimiento es el mismo.

 

¿Dónde reside entonces la verdadera diferencia? En las cámaras, por ejemplo. La frontal pasa de 13 a 16 Mp y, lo que es mejor, permite crear contenidos en formato 4K. Pero, como todo, esto también tiene una doble cara: los archivos tienen un tamaño considerable (de aquí tanta capacidad disponible) y, se necesita un editor de imágenes de altura (y aquí pincha frente a iMovie).

 

Donde sí mejora netamente, es en la gestión de permisos. Determinados archivos como vídeos, fotos o archivos seleccionados (de texto, por ejemplo) sólo son accesibles con clave. Si no se tiene… ni siquiera aparecen. Otro software que ha mejorado es el «modo infantil», el interfaz cambia por completo y ganan relevancia programas de aprendizaje o dibujo. Además, en general, la capa que Samsung le ha dado a Android 4.4 hace que las reminiscencias al entorno de Google sean las mínimas exigidas por los de Mountain View. Otra forma de diferenciarse de la competencia… y de perder dependencia del buscador.

 

Otra de las batallas que tenía que afrontar el nuevo Galaxy S5 era la de los sensores de salud. El iPhone es su gran rival en esta faceta. El terminal permite monitorizar al usuario. Desde la ingesta de alimentos al consumo de calorías. Además, mediante accesorios como el Gear Fit (cuesta 199€) se miden las pulsaciones, se analizan todos los movimientos e, incluso, se pueden gestionar llamadas y notificaciones sin necesidad de usar el terminal. Su precio es algo exagerado -comparado con las FitBit o Jawbone- pero, a cambio, es sumergible y ligera.

 

No sabemos si merece la pena si lo comparamos con los nuevos Gear 2 y Gear Pro que ganan independencia respecto al primero y que, en el caso del Pro, además de añadir cámara de fotos, permite escuchar música y monitorizar un entrenamiento… sin necesidad de llevar el S5 encima (se agradece si tenemos en cuenta su diagonal de 5,1 pulgadas). Valen menos de 250€… y funcionan con Tizen (otra vez se separan de Android y su sistema Wear).

 

Su precio, 699€, se verá reducido en algunas operadoras como Movistar que lo dejará en 599€ (libre). Una cifra respetable que se reducirá drásticamente si el propietario de un S4 o S3 son los suficientemente hábiles revendiendo su terminal.

 

Como conclusión, la migración a este terminal más moderno puede merecer la pena desde el S3 (la ventaja de hardware es evidente aunque no se notará salvo que se sea un usuario avanzado y exigente) o desde el S4 siempre y cuando los accesorios que rodean al smartphone sean una prioridad para el comprador y se les quiera dar un uso conjunto.

SmartWatches, los mejores para esta Navidad

 

Hoy, Nochebuena, os proponemos la última lista de regalos tecnológicos. Se trata de los tan de moda SmartWatch. Relojes inteligentes que replican los contenidos de los smartphones y que sirven para mucho más que para mirar la hora.

 

 

  • Sony SmartWatch 2: la actualización del primer reloj inteligente, es un ejercicio de diseño inmejorable que trabaja a la perfección con los terminales Android. Se conecta con estos gracias a una conexión BlueTooth y dispone, a diferencia de otros, de un buen puñado de aplicaciones dedicadas. Resistente al agua, permite no tener el terminal cerca gracias a su conexión a internet y, lo más importante, permite realizar funciones básicas (como llamadas) de un modo independiente. Sólo cuesta 189€.
  • Samsung Galaxy Gear: aunque es uno de los lanzamientos más importantes de los coreanos este año, su condición de sólo apto para equipos Samsung con Android 4.3 lo han convertido en una pequeña decepción. Como el anterior, permite realizar funciones básicas de un teléfono directamente, pero, a diferencia del Sony, necesita que el Galaxy en cuestión esté relativamente cerca. Buen diseño para un dispositivo que, esperemos, pronto reciba nuevas funciones. Sobre todo si tenemos en cuenta su precio de 299€.
  • Pebble SmartWatch: uno de los pocos que trabaja igual de bien con Android que con iOS es este dispositivo Pebble que permite ver notificaciones, es resistente al agua, tiene más aplicaciones dedicadas que ningún otro tiene una batería que supera perfectamente un día de uso intenso, cuenta con vibrador y pulseras intercambiables. El mejor, con diferencia, y sólo cuesta 150 dólares.
  • I’m Watch: los italianos que han desarrollado este SmartWatch han querido dejar patente que tecnología no tiene que estar reñida con buenos acabados. Este equipo de 349€ vuelca todas las aplicaciones del iPhone en su pequeña (e increíblemente nítida) pantalla además de permitir comprar cientos dedicadas. Sus materiales y diseño son sobresalientes (de los pocos que resiste la comparación al lado de un iPhone) que viene con I’m Cloud debajo del brazo y que nos permitirá una experiencia única con el iPhone hasta que Apple se decida a lanzar su iWatch. Para sibaritas que quieren algo bueno y aplauden el diseño.
  • Nike SportWatch: este dispositivo de Nike Plus es diferente a todos los anteriores porque está mucho más especializado. Se trata de un reloj inteligente centrado en la práctica deportiva que incluye GPS, control de calorías, seguimiento de ritmo, podómetro, pulsómetro, es resistente al agua y nos regala un diseño de lo más acertado. No es tan «inteligente» como los anteriores, pero también es cierto que, los deportistas, le sacarán mucho más rendimiento que a leer un mensaje de WhatsApp. Uno de nuestros favoritos, entre otras cosas, por su buen precio: 169€.

 

Octubre, el mes de los cambios

 

 

Como suele ser habitual en el sector tecnológico, octubre es un mes de cambios. Después del letargo estival y de las presentaciones de septiembre -al IFA de Berlín se suman las «sorpresas» de Apple-, el décimo mes del año sirve de lanzadera para la campaña navideña: los meses del año donde los gigantes tecnológicos hacen caja acercándose con todas sus novedades a los consumidores.

 

Sin embargo, a diferencia de otros años -y a falta de que Apple presente sus nuevas tabletas-, octubre esta siendo un periodo especialmente prolijo en despedidas y cambios: desde el adiós de Steve Ballmer –que ya ha oficializado su marcha a los accionistas de Microsoft– hasta el anuncio del cierre de XP (el 8 de abril) pasando por teléfonos curvados y un «nuevo» Google.

 

 

Más despedidas en Microsoft

 

Aunque Microsoft lleva anunciando desde 2008 su desaparición, el clamor popular -es el Windows más exitoso de la historia- ha hecho que la empresa decidiera lanzar pequeñas actualizaciones de XP durante un lustro más. Instalado en más de 6,3 millones de PCs en todo el mundo -está instalado en el 30% de los ordenadores activos en el mundo-, la primera empresa mundial de software ha explicado que ya no caben más prórrogas, que no habrá más parches ni soporte (ni responsabilidades legales) ni gratuitos ni de pago.

 

Así, aunque el programa será totalmente operativo, su falta de actualizaciones lo deja más indefenso frente a virus y ataques informáticos y, lo más importante, con el paso de las semanas dejará de ser compatible con nuevos periféricos. El sistema más longevo que se recuerda -llama la atención que haya estado 13 años en el mercado cuando otros productos como Windows Me, Windows 2000 o cualquier entorno de Apple no duran más de un año- ha de dejar paso a versiones más modernas y, aunque la empresa habla de Windows 7.1 o Windows 8, en su mente está la profunda actualización (8.1) que presentará esta misma semana.

 

La actualización, que costará ¡150 euros! aunará aún más el universo lúdico táctil y el profesional que requiere de dispositivos periféricos «tradicionales». El mejor ejemplo será la inminente Surface 2 que pretende conseguir lo que no ha podido ningún equipo Android: derribar el liderazgo absoluto del iPad (en todas sus versiones y tamaños).

 

 

Google, en la senda de Facebook

 

Desde hace pocas horas Google ha anunciado que el 11 de noviembre cambiarán completamente sus condiciones de servicio. De todos los cambios el que más revuelo ha causado, sin duda, ha sido el nuevo uso que la empresa del buscador se reserva para los nombres y fotografías de sus usuarios: podrán ser usados de forma unilateral para crear anuncios, reseñas u «otros contextos comerciales».

 

Es cierto que, de momento, esta parte de la renovación está reservada para los usuarios de Google Plus -aunque también lo es que la mayoría de sus usuarios son titulares de una cuenta en esta red social aunque casi nunca la usen-. Si le damos al famoso botón «+1» en una marca, Google podrá crear un anuncio diciendo que le dimos al me gusta a ese producto o marca. No es diferente a lo que nos pide Facebook, pero el revuelo causado en este caso es mucho menor que cuando lo implementó la firma de Mark Zuckerberg.

 

La empresa, por su parte, explica que la configuración de la privacidad de cada cuenta no varía. Si exigimos que sólo nuestros amigos pudieran ver nuestros «+1», sólo ellos recibirán la publicidad creada como gancho. La idea es implementar la eficacia de Google Maps, Google Play o los anuncios del buscador. Hacer más personalizada y eficaz la publicidad -Facebook estima que el 60% de los Me gusta los clicamos cuando provienen de otro amigo en la red social-.

 

Precisamente por eso desde Mountain View explican que tan sólo con configurar en nuestra cuenta que no queremos que nadie vea ni nuestras fotografías ni nuestros +1 será suficiente para quedar completamente libres de ser protagonistas de la publicidad.

 

Como contrapunto, si los servidores de Google detectan una actividad inusual en tu cuenta -desde el dispositivo desde el que se accede hasta operaciones que no se suelen realizar- nos avisarán para que estemos seguros de que nuestro perfil sigue seguro en internet y, de no ser así, para que pongan el remedio para protegernos.

 

 

Galaxy Round, un nuevo concepto de teléfono

 

La última novedad de esta ajetreada semana ha sido el terminal curvo de Samsung. La idea ya había aparecido en otros dispositivos de la casa -televisores- y de la competencia -concepts de smartphones de LG- pero, por una vez, Samsung ha sido la primera de mostrarnos un modelo 100% antes que sus rivales.

 

Frente al rumor de un terminal flexible (sólo Philips parece tener ahora mismo pantallas totalmente flexibles para comercializar, el problema viene de los componentes internos, que no lo son) Samsung presentó un equipo curvo con un hardware que, por especificaciones, recuerda poderosamente al Galaxy Note 3: una pantalla de 5,8 pulgadas, cámara de 13 megas, un grosor de 0,8 centímetros y un peso de 160 gramos -aquí si mejora frente al Note 3-.

 

La gran novedad, además de su supuesta mejora ergonómica para su uso diario, son las novedades que exige al software: depende del movimiento de la pantalla veremos la fecha, hora, llamadas perdidas, estado de la batería, etc. La idea, sin duda, es crear algo novedoso en un mercado donde el diseño se ha estancado (o eres de plástico como los Galaxy o 5C o eres de cristal como los 5S y Xperia) así como probar con nuevos conceptos no planos aplicables, por ejemplo, a los relojes inteligentes. Sólo tiene un pero: su precio, de momento, no bajará de los 1.000 dólares.

Galaxy Gear, el peor enemigo de Samsung

La apuesta de Samsung en el IFA de Berlín ha sido más arriesgada que nunca. Por primera vez los coreanos se enfrentaban a ser los primeros en presentar un nuevo producto de nicho: ya no valía con hacer un smartphone más grande (sus Galaxy Note crearon un segmento, el de los phablet, sin aportar nada que no fueran pulgadas) o con presentar mejoras a productos que ya vendían. Por primera vez se adelantaban a sus rivales y presentaban un reloj inteligente. Es cierto que Sony tiene uno. Es cierto que el Pebble y el I’m a Watch se están comercializando. Pero también que ninguno de estos tres fabricantes tiene el empaque del gigante mundial de la electrónica de consumo.

 

Así que, por primera vez, los rumores y la expectación dejaban Cupertino para irse a la otra punta del Pacífico. El reloj tenía que ser un complemento del teléfono o la tableta pero tenía que aportar algo novedoso. Además, tenía que justificar su precio -el tamaño ultrarreducido de los componentes eleva los costes y, sobre todo, el motivo por el que alguien dejaría de usar un reloj clásico (más cercanos a la artesanía, la joyería y la tendencia) para adquirir uno inteligente. La tarea se antojaba enorme para una empresa con productos excepcionales pero con consumidores, no fans.

 

La presentación del Gear fue por todo lo alto: simultánea en Berlín y en Times Square y las expectativas los minutos previos se dispararon. El modelo, sin embargo, carecía de un diseño rompedor. Como bien dice Sandro Pozzi en El País, recuerda mucho a los antiguos relojes CASIO que incorporaban funciones matemáticas. Sólo que este más grueso, ligeramente más estilizado e inmensamente más caro y capaz. Sus colores son llamativos (lo que minimiza su público objetivo y, a buen seguro, lo diferencia del futuro iWatch) y su tamaño lo acerca más a los modelos de tendencia que a una joya suiza.

 

En cuanto al modelo, cuenta con una pantalla táctil de 1,63 pulgadas y una resolución de 320×320. A eso se le suma un pequeño altavoz, dos micrófonos y una pequeña óptica de 1,9 Mp en una cámara orientada hacia el exterior del brazo. Todo funciona con un microprocesador de 800 MHz. El rendimiento es humilde (suficiente para un dispositivo de este tipo) pero cualquier cosa más compleja o con mayor calidad requiere del teléfono, a la sazón dispositivo principal.

 

Esta es una de las claves del Gear. Sólo compatible con los Galaxy (no sabemos qué pensara Google de esta jugada al resto de equipos Android), permite estar conectado de continuo al terminal -al menos mientras la distancia entre ambos no supere el metro y medio- para hacer las operaciones básicas sin sacarlo del bolsillo. Además, S Voice hace que no tengamos que volvernos locos con la pequeña pantalla. Todo funciona correctamente.

 

La parte mala es su dependencia del terminal. No nos permite llevarlo «sólo» cuando queramos correr -cuenta con podómetro- o escuchar música sin más complementos o aderezos. Y de momento, como el Gear sólo es compatible con unas 70 aplicaciones (10 desarrolladas por terceros) su independencia, nos tememos, queda aplazada hasta la segunda generación.

 

Esto hace que a los 299$ que costará en Estados Unidos haya que sumarle el precio de un segundo equipo Galaxy compatible con Android 4.3. Mucho para un equipo construido para ser inteligente. Una estrategia muy Apple (la de pensar que sus clientes pueden pagar lo que sea por sus idevices) que no se corresponde con una correa de plástico o una pantalla con tan poca resolución. Y, sobre todo, que no se adapta a una empresa que se jacta de sus precios competitivos y de ser la referencia en movilidad.

 

 

Apple toma nota

 

De momento, Apple sigue guardando silencio y permitiendo que se generen rumores sobre el lanzamiento y las características de su iWatch. Su interfaz será tan sencillo y ligero como nos promete el inminente iOS 7. Sus capacidades irán marcadas por sus aplicaciones (y sólo hay que recordar que el iPad salió a la venta con más aplicaciones que las que tenían un año más tarde los modelos Android en manos de desarrolladores «libres») y el precio… digamos que Samsung le ha hecho un gran favor marcando un precio de salida muy superior al de Sony, por ejemplo.

 

Esta claro que los de la manzana han aprendido de Apple Maps y que se tomarán su tiempo para un equipo que trabajará con Siri, muy superior a cualquier equivalente Google, y que tomará prestada la experiencia de la casa con los Nano para generar pantallas pequeñas pero nítidas, una buena autonomía y independencia total en funciones de ocio, como la música, la fotografía y el vídeo.

 

Si Apple vive la presión de la ausencia de Steve Jobs (sobre todo con el estreno del filme sobre su vida este mismo mes), Samsung está aprendiendo que ser el líder es mucho más complicado que el aspirante que, casualmente, lanza todas sus buenas ideas un mes después que sus rivales. El mercado se vuelve de lo más interesante.

IFA de Berlín, sus novedades

El primer día de la gran feria de electrónica de consumo europea nos ha dejado un buen puñado de novedades. Todos los fabricantes están intentando entrar en la mayor cantidad posible de mercados y, ante el empuje de constructores jóvenes como los chinos, los gigantes japoneses y coreanos se reciclan para seguir siendo atractivos para los clientes.

 

 

  • Samsung: además del cacareado Galaxy Gear, el gigante tecnológico ha presentado la edición 2014 de su tableta Galaxy Note 10.1. El dispositivo, uno de los más exitosos en su tamaño, es ahora más delgado (7,99 mm) y cuenta con un acabado mucho más estiloso: pasa del plástico glossy a piel sintética. Su pantalla LCD también mejor su resolución hasta casi 300 ppp y, para gestionar mejor todo ello, han incorporado un procesador Exynos de 8 núcleos y han aumentado la RAM hasta 3 GB. Otro de los destacados fue el nuevo Galaxy Note 3. El creador del segmento de los phablet recibe una pantalla FullHD de 5,7 pulgadas, un acabado de más calidad -repite la piel sintética en la parte trasera- un rebaja su peso hasta los 168 gramos. También dispondrá en la versión LTE de una procesador Qualcomm de 4 núcleos y otro de 8 núcleos para algunos mercados seleccionados (lo mismo que ocurre con el S4). Otra de las grandes mejoras reside en su cámara de 13 Mpx que permitirá grabar vídeo en formato 4K a 60 fps. Su nueva y mejorada batería (que le otorga una autonomía exagerada comparada con cualquier smartphone) y un S Pen renovado con nuevas funciones redondean un dispositivo sobresaliente. Uno de los mejores Android.
  • Sony: Sony ha sido, sin duda, uno de los fabricantes más activos. Además de su nuevo Xperia Z1, también nos ha presentado una video cámara 4K «doméstica». Aunque su precio de 4.500€ lo aleja de los bolsillos menos acaudalados, su esfuerzo por que sea accesible la coloca más cerca de los precios de consumo que de los profesionales. Su sensor CMOS Exmor R de 1/2.3 pulgadas y su objetivo de 20 aumentos junto al sistema de estabilización de imagen y un software especialmente intuitivo hacen de esta cámara un modelo perfectamente apto para iniciados. Es tan buena que ha eclipsado por completo la cámara HDR-MV1 pensada para grabar vídeos musicales. Por su parte, el fabricante ha mostrado su inminente Xperia Z1. Si la versión «normal» destacaba por su diseño y capacidad, flojeaba demasiado en la captura de imágenes. Nada mejor que lanzar una edición que se va hasta las 5 pulgadas de diagonal y que incorpora una cámara de 20 Mp con tecnología Triluminos y X-Reality. Incorpora un nuevo procesador quadcore a 2,2 GHz y una tarjeta gráfica Adreno 330 así como 2 GB de RAM. Para acabar, los nipones también presentaron la tercera edición de su Reader. Mantiene la pantalla de 6 pulgadas con tecnología Pearl y 16 niveles de gris y viene con 2 GB de capacidad ampliables hasta 32. Baja su peso (200 gramos) y su grosor (11,3 mm) así como una batería renovada que permite una autonomía de hasta 2 meses en reposo. También han llegado nuevos ultrabooks Vaio pero la caída del mercado de PCs los hace menos relevantes.
  • Philips: sin atisbo de aparecer en nada que tenga que ver con movilidad ni informática, uno de los últimos fabricantes europeos de electrónica de consumo sigue apostando fuerte por la imagen. Así, su renovada familia 9000 se presenta en 65 y 85 pulgadas -5.000 y ¡15.000! euros, respectivamente- con resolución 3.840×2.160: Ultra HD (4K) y, gracias a su tecnología Ultra Pixel HD permite escalar contenidos convencionales a este formato. La tasa de refresco de 900 Hz, la tecnología Micro Dimming Pro -que regula la retroiluminación LED- y el Ambilight en tres zonas redondean una de las mejores televisiones que jamás han construido los holandeses.
  • LG: aunque sea el tercer fabricante mundial de móviles y teléfonos inteligentes, la distancia con Samsung y Apple ha provocado que LG ponga el acento en otros segmentos de mercado. Así, una de sus grandes propuestas es el televisor LA9650 con resolución 4K. La gran diferencia con los caros y potentes LA9700 reside en el sonido -si bien es cierto que con un Home Cinema, se queda en nada-: frente a una barra deslizante y un subwoofer, esta nueva generación presenta dos altavoces laterales y el subwoofer lo que nos otorga un sonido menos envolvente. Como el equipo de Philips cuenta con un sistema de escalado de la calidad de imagen algo que, dada la escasez de este tipo de contenidos, usaremos a buen seguro. Aunque aún no hay precios, desde al feria han asegurado que serán enormemente competitivos y han bautizado su panel como el primero Ultra HD para el consumo en masa.
  • Xiaomi: mientras todos los ojos miraban a los nuevos Galaxy Note, el fabricante chino lanzó el Xiaomi 3, un modelo de 145 gramos, un grosor de 8,1 milímetros, pantalla LG de 5 pulgadas que se puede usar con guantes o bajo el agua, una cámara con sensor Sony de 13 Mp y el mismo equipo de sonido que Cirrus Logic desarrolla para los iPhone. Casi nada. En su interior, los dos procesadores móviles más rápido hasta la fecha: un Qualcomm Snapdragon 800 a 2,3 GHz y otra versión con un Tegra 4 Nvidia a 1,8 Ghz. A eso hay que sumarle 2 GB de RAM y la tarjeta SanDisk más rápida con una tasa de transferencia de hasta 120 Mb por segundo. Lo mejor, no obstante, es su precio de 250€ para la versión de 16 GB y de 315 para la de 64 GB. No es de extrañar que en 90 segundos vendieran 100.000 unidades en su tienda online (el único modo de adquirir los dispositivos de la casa china).
  • Qualcomm: y para seguir con la tradición de empresas tecnológicas que entran por la puerta grande en nuevos mercados, los de San Diego anunciaron la producción de su propio smartwatch: el Toq que ya está disponible para que los desarrolladores trabajen en el y que costará unos 300 dólares. A diferencia del Galaxy Gear, será compatible con cualquier equipo Android con una versión superior a 4.0.3 y contará con una pantalla táctil visible directamente bajo la luz del sol gracias a la tecnología MiraSol de la casa. El Toq tendrá una variante para amantes de la música y otra que girará en torno al servicio Qualcomm Life y el control de las constantes vitales.