Galaxy S8, estas son las filtraciones del nuevo top de Samsung

2017 es un año clave para Samsung. El primer fabricante mundial de smartphones acabo 2016 de la peor forma posible debido a los problemas del Galaxy Note 7. La séptima generación del phablet pionero en el mercado tuvo que ser retirado por problemas de diseño que provocaban que explotara y eso no solo dañó gravemente la imagen de la marca, sino que supuso pérdidas millonarias -se habla de hasta 17.000 millones entre las indemnizaciones, gastos de gestión y lo que dejó de facturar- y allanó el camino para el iPhone 7 Plus y sus rivales chinos.

Sabedores de esto, los responsables de la multinacional coreana saben que necesitan crear expectación en el mercado y lanzar un modelo muy superior a sus rivales y absolutamente fiable -por eso han anunciado que [Enlace roto.]-.

Como viene siendo habitual entre las empresas tecnológicas -que tienden a externalizar no solo los componentes sino también el ensamblaje de los mismos- ya se han producido filtraciones sobre cómo será el nuevo modelo. Evan Blass (@evleaks en Twitter) publicaba la imagen con la que abrimos el post junto con el texto «este es el Galaxy S8 que se lanzará el 29 de marzo». De ser cierto esto -y casi todos los medios dan por buena la fuente por su histórico de aciertos-, parece que Samsung no quiere esperar a un nuevo Note para empezar a remontar en el mercado.

La estrategia de Samsung, a tenor de las imágenes, es la de mantener una estética continuista en cuanto al diseño. Tanto el mercado como la industria coinciden en el acierto que son los bordes curvados de las versiones Edge de los S6 y S7. Fijándonos más, parece que también se mantendrá la cámara de 12 Mp, una de las mejores del mercado. Así que la mejora en este apartado vendrá de la mano del software.

Las filtraciones, sin embargo, indican que el factor diferencial de este modelo (sobre todo para con los demás Android), será su asistente virtual al que llaman Bixby. Con un botón dedicado, dicen que podrá llevar a cabo tareas más complejas que cualquiera de sus rivales.

Finalmente, respecto al hardware, destaca la pantalla. Pasa de una relación de tamaño de 16:9 a una de 18,5:9 y resolución QHD en dos tamaños. Uno pequeño de 5,8 pulgadas y otro mayor de 6,2 pulgadas. En ambos casos, el panel ocupará el 83% del frontal, con lo que sigue la carrera por llegar al terminal sin marcos. La pantalla, por cierto, implementará un sistema similar al 3D Touch de Apple para detectar diferentes presiones y dar diferentes opciones en cada caso.

En su interior trabajarán dos chips diferentes. Por un lado estará la opción con un Exynos de la propia Samsung y por otro, el poderoso Qualcomm Snapdragon 835 -que de momento solo tendrá este modelo en el mercado-. En ambos casos, será un 11% más potente que el actual, contará con un 20% más de capacidad gráfica y gastarán un 20% de energía. Algo sobresaliente si tenemos en cuenta que la pila se quedará en los 3.000 y 3.500 mAh dependiendo del SoC.

La memoria interna estándar será de 64 GB con ranura de expansión compatible hasta los 256 GB. Si bien, hay debate en torno a la RAM. Parece que será de 4 GB en todos los casos, aunque hay analistas que siguen defendiendo una versión con 8 GB. Los precios, en teoría, partirán de los 799€ para el modelo pequeño y 899€ para el más grande.

Galaxy S6, ni un paso atrás

Febrero suele ser el momento en el que casi todos los productos de los grandes fabricantes de smartphones están preparados para salir del horno. El momento en el que -salvo Apple y Google, los verdaderos ganadores de este sector- las grandes franquicias Android y Windows sacan su arsenal para ganar uno a uno a los early adopters y a aquellos que están pensando en cambiar de terminal (más de 1.300 millones el año pasado).

Hasta ahora, el Mobile World Congress de Barcelona y los demás eventos de los fabricantes se habían saldado con un guión salido de un cómic de Uderzo y Goscinny: todo el negocio estaba ocupado por un Samsung que cada vez vendía más y al que sólo se le resistía una pequeña aldea en California. Sin embargo, que a las pocas semanas del lanzamiento del Galaxy S5 Samsung despidiera a su responsable de diseño de terminales ya indicaba que algo estaba pasando en el corazón del gigante.

La caída de ventas sin precedentes desde el nacimiento de su alianza con Google, la remontada espectacular de Apple (que en los últimos tres meses ha vendido las mismas unidades con sólo tres modelos que Samsung con varias familias de productos premium) y la pérdida del primer puesto en mercados tan relevantes como Estados Unidos indican que el Galaxy S6 es algo más que un contraataque contra la competencia. Es cuestión de supervivencia ante el resurgir de los de la manzana y la pujanza del trío chino Xiaomi-Lenovo-Huawei.

Samsung ha aprendido que a determinados niveles no vale con la guerra de la potencia o de precios (ese prurito de «soy más barato que Apple y ofrezco más hardware» sin realmente serlo) ya que ahí, sin duda, gana el trío antes mentado. Y tampoco vale dar sensación de premium en modelos de más de 600€. No sólo hay que ser premium, hay que parecerlo.

Y por eso la batalla del diseño (el de las prestaciones está muy igualado) será fundamental en modelos tan arriesgados y de nicho como los Edge. Las formas, los acabados y el grosor serán sus armas. También sus materiales. Aunque eso les lleve a tomar «prestadas» bazas que antes criticaron de Apple como la cámara que sobresale del contorno o usar metal que no es la mejor opción para que el terminal no se resbale.

Se da por hecho que no habrá ranura de expansión que haga ganar grosor al dispositivo y que, probablemente, esa ventaja de tener una batería extraíble también desaparezca. Ingeniería industrial para ganar autonomía del terminal… o acabar con los anuncios sobre la falta de autonomía y dependencia de los enchufes de sus rivales.

Pero, ¿será esto suficiente para detener el huracán que ha destrozado el mercado de los smartphones y que se llama iPhone 6? No. El propio Galaxy Note 4 desplazado a su hermano «mayor» (en status no en tamaño o ventas) Galaxy S5… y el Note no ha podido hacer nada a pesar de su veteranía frente a las cifras del iPhone 6 Plus.

Samsung tendrá que mejorar, y mucho, ciertos aspectos que fallaron frontalmente en su S5. El sensor de huellas es uno de ellos. El del iPhone funciona mucho mejor desde su presentación y ha hecho que se convierta en un estándar a la hora de querer un sistema fácil de bloqueo y bloqueo del terminal. No hay contraseñas. Sólo algo que funciona rápidamente.

También tendrá que ponerse a la altura con la pantalla. Resulta inaudito que el fabricante de los mejores paneles LED del mercado (en los televisores queda patente) y de un panel de la calidad del SuperAMOLED QHD no se haya atrevido a dar el salto al 2K en un smartphone. De nuevo, defendemos que no es necesario -los 6 no tienen esa resolución pero su combinación de brillo, saturación, sensación de profundidad y tacto la colocan como una de las referencias para los consumidores- pero sí imperdonable que el supuesto líder de los Galaxy esté por detrás de algunos compañeros de catálogo.

Si, además, se atreve a quitar la capa de personalización TouchWiz que sólo sirve para ralentizar Android y apuesta por un interfaz limpio (el entorno de Google es lo suficientemente diferenciable por el usuario como para tener que añadir los aditamentos de antaño) el S6 ganará mucho frente a sus rivales: ligereza y espacio para que su potente hardware, que siempre ha sido la referencia, lo coloque varios pasos por delante de sus rivales.

Por último, tendrá que decidir qué hacer con la cámara. Si el S5 llevaba un buen sensor propio, el Note 4 se ha decantado por uno de Sony. ¿Por qué? Porque no todo en fotografía son megapíxeles y muchas veces (siempre) es mejor contar con un estabilizador óptico de calidad. Y el ejemplo es el 6 Plus, para nosotros la mejor cámara del mercado -muy por encima de la del 6- junto con el Xperia Z3 y el Note 4.

Si Samsung se atreve a este paso y no da ni un paso atrás en su política premium, sin duda, conseguirá un terminal ganador que no sabemos si le comerá mercado a la enseña iPhone pero que sí le servirá para diferenciarse y distanciarse de sus rivales chinos.

S Pen Adavanced, Samsung quiere reinventar el stylus

Sin duda, es una de las señas de identidad de Samsung como fabricante de smartphones y tablets. Su gama Note –para nosotros la mejor de su catálogo– tiene como bandera este pequeño accesorio que con el tiempo ha ido evolucionando y que ahora, recibe el espaldarazo definitivo para convertirse en el factor decisivo a la hora de comprar un equipo de los coreanos. Se trata del nuevo S Pen Advanced, mucho más que un simple stylus.

Cuando se presentó el último Note 4 ya destacamos que el lápiz había duplicado sus puntos de presión hasta 2.048 lo que le otorgaba una precisión sin precedentes en un periférico de este tipo. Además, la dupla mejoraba su sensibilidad y se convertía en un equipo perfecto para aquellos dispuestos a trabajar con una diagonal de 5,6 pulgadas.

Sin embargo, en la última conferencia de desarrolladores de San Francisco los ingenieros han ido un paso más allá y ha presentado una nueva versión, el S Pen Advanced que aumenta a 4.096 los puntos de presión -la sensibilidad es casi la de una estilográfica- además de ser capaz de reconocer factores como la velocidad, la inclinación o la rotación (factores definitivos a la hora de escribir) y que entre sus nuevas funciones tendrá la posibilidad de reconocer la escritura a mano alzada.

Esto último indica que Samsung quiere entrar de pleno en el mercado de los diseñadores gráficos y dibujantes que no siempre utilizan paneles horizontales para sus obras -sobre todo en las últimas fases de sus proyectos-.

Por lo que han explicado, en un primer momento el nuevo Pen sólo será compatible con los Galaxy Note 4 y Galaxy Note Edge. Algo menos se sabe del puntero S Pen SDK y que está pensado para que los desarrolladores puedan añadir nuevas funcionalidades específicas a las aplicaciones que descarguemos en el phablet coreano. Sólo sabemos que será un accesorio extra que no se añadirá en el pack inicial de los Note (el Advanced tampoco) y que aunque no hay fecha de lanzamiento jugará un papel decisivo en la nueva estrategia de la compañía.

Menos variantes, más beneficio

 

 

 

 

 

Ya hemos hablado más veces de que entre Apple y Samsung se llevan el 105% de los beneficios del mercado de smartphones (lo que aboca a todos sus rivales a pérdidas cada vez que venden un terminal). Sin embargo, la llegada del iPhone 6 y 6 Plus y una oferta excesivamente fragmentada en el catálogo de Samsung ha hecho que la balanza entre ambos competidores -hasta hace poco 55-50- se haya desequilibrado hacia los de Cupertino.

Los coreanos han admitido que tras diez trimestres con márgenes de beneficio de su división móvil superiores al 15%, el último trimestre la cifra se ha derrumbado al 7%, la peor desde septiembre de 2008, antes de la llegada del primer Galaxy.

Precisamente por eso la nueva estrategia de la empresa consistirá en limitar su oferta (entre un 25 y 30% de sus modelos dejarán de fabricarse) para centrarse en los modelos de gama media y alta -los smartphones son los que más beneficio dejan por unidad en las arcas de la multinacional-. Otro de los pilares será aprovechar mejor las sinergias entre las diferentes gamas para aprovechar los componentes comunes, conseguir mejores precios en la fabricación y mejorar el beneficio.

Recuperar el trono en China, donde recientemente ha sido superada por Xiaomi, y reforzar su imagen de marca con las familias Galaxy S, Note y Alpha parecen fundamentales para evitar ser superado por el gigante chino y no perder el ritmo de Apple que con sólo cuatro modelos de iPhone (6, 6 Plus, 5S y 5C) sigue batiendo récords de ventas y copando los terminales con mejor acogida.

Samsung Galaxy S5, comienzan los rumores

 

 

Esta maravilla con la que abrimos el post de hoy es uno de los conceptos que corren por internet sobre el nuevo Galaxy S5. Es cierto que, por diseño, no es nada Samsung -el empleo de metales, formas angulosas y superficies brillantes- pero también que la fecha de lanzamiento del terminal cada vez está más cerca y que las suposiciones se mezclan acertadamente con filtraciones desde la propia multinacional.

 

La gran novedad que parece incorporará el buque insignia coreano será un nuevo procesador Exynos 6 de hasta ocho núcleos fabricado con tecnología de 14 nanómetros. Esto significa que la construcción del chip se ha realizado con componentes mucho más pequeños que en ediciones anteriores lo que se traduce en un menor calentamiento de la placa, un mayor ahorro energético -más autonomía para el dispositivo- y, sobre todo, un mejor rendimiento para el conjunto.

 

Si a esto le unimos que Samsung no parece dispuesta a reducir el tamaño del terminal, una mayor superficie de disipación redundará en un mejor funcionamiento del procesador y, sobre todo, más espacio para otros componentes, como una batería de más capacidad.

 

El procesador Exynos 6, fabricado por la propia Samsung, contaría con la tecnología big.LITTLE de ARM, una arquitectura de última generación que, sobre el papel, coloca a este chip por delante de cualquier otro de la competencia gracias al uso de dos procesadores de forma simultánea: uno de alto rendimiento con arquitectura Cortex A57, encargado de los videojuegos y cualquier otra aplicación que requiera de gráficos de alta calidad  y otro con estructura Cortex A53 para todos los demás procesos «normales» en un terminal de estas características.

 

Y es ésta precisamente la gran diferencia entre el nuevo Exynos 6 y el actual 5 que equipa el Galaxy S4, que sólo puede usar los subprocesadores de manera alterna. El rendimiento, pues, se multiplica. El CES de Las Vegas de 2014 parece ser el primer evento en el que tendremos noticias del smartphone más importante y relevante del universo Android que, por cierto, vendrá también con arquitectura de 64 bits y debería inaugurar una versión del sistema operativo de Google completamente nueva.

 

Samsung, condenada por plagio

La larguísima guerra de patentes que Apple y Samsung llevan meses librando con resultados desiguales en cada país y cada batalla acaba de cerrar uno de sus capítulos más importantes: el jurado del tribunal federal de San José (California) condenó ayer a los surcoreanos a pagar a los del iPhone una indemnización de 1.000 millones de dólares (unos 800 millones de euros) por haber vulnerado al menos tres patentes del iPhone, iPod Touch y iPad. Además, el veredicto concluye que los de Steve Jobs no vulneraron ninguna de las patentes de los asiáticos quienes ya han anunciado que apelarán a una instancia superior.

 

Lo más importante, no obstante, es saber cómo afectará este veredicto al pujante mercado de tabletas y teléfonos inteligentes pues entre ambos fabricantes controlan más de la mitad del negocio global. De este modo, dependiendo de la sentencia que dicte ahora el juez y de a qué dispositivos -nuevos o antiguos- afecte, el equilibrio de fuerzas puede verse roto.

 

El jurado, que llevaba varios días deliberando, fue informado de la imposibilidad del acuerdo que pidió la juez encargada del caso y, después de oír durante la tarde del martes los argumentos finales de cada empresa, ha decidido apoyar la originalidad que supusieron tanto el iPhone como el iPad para sus respectivos mercados, creando, incluso, nichos propios.

 

Los puntos sobre los que gira la decisión del jurado son que Samsung imitó el sistema para aumentar las pantallas (y que permite leer nítidamente los contenidos independientemente de las pulgadas de la misma) así como la forma y función de los iconos que Apple había registrado previamente. Curiosamente, según los 9 miembros del jurado, en la tableta de 10,1 pulgadas de la familia Galaxy Tab, los de Samsung no violaron ninguna patente de Apple.

 

Los analistas y expertos juristas de los medios de comunicación estadounidenses se han hecho eco en las editoriales de sus cabeceras de la casi segura probabilidad de que Samsung no pueda comercializar en ese país la tercera versión del Galaxy S lo que, unido al inminente lanzamiento del iPhone 5, puede ser un gran golpe para los resultados globales de la primer electrónica mundial.

 

Aún así, algunos opinan que no es una noticia totalmente negativa para Samsung puesto que cuando los de Silicon Valley demandaron al gigante asiático reclamaban una indemnización de 2.750 millones de dólares así como la retirada del mercado de 22 productos. La respuesta de la primera fue interponer una demanda por 400 millones de dólares por supuesta vulneración de la tecnología WiFi desarrollada por Samsung para el funcionamiento de los dispositivos dentro de redes WiFi así como la integración del 3G dentro de los terminales.

 

Si tenemos en cuenta que Samsung tampoco ha ganado en «su casa», puesto que un tribunal de Seúl ha concluido que ambas compañías se copian mutuamente, de modo que Samsung no podrá comercializar 10 productos de su catálogo en Corea del Sur (destaca el Galaxy S II) y Apple no podrá distribuir su iPhone 4.

 

La prensa internacional concluye que el argumento definitivo en favor de Apple vino con la presentación de la cronología de diseño de los teléfonos de Samsung hasta 2007 y después del lanzamiento del primer iPhone. Según los de Cupertino, lo que Apple tardó en desarrollar cinco años, Samsung lo copió en tres meses como consecuencia de una crisis de diseño. Los abogados de Samsung se lamentaron de que Apple no buscaba una indemnización por la posible violación de patentes, sino obtener una orden judicial que le garantizara una ventaja competitiva frente a su principal competidor.

 

En cualquier caso -opinamos que no tiene nada de malo la estrategia de la que se quejan los asiáticos- de momento Apple ha asestado uno de los golpes más importantes a su competencia más directa.