Samsung, ¿el que da primero da dos veces? (y II)

Si ayer hablábamos de la actualización del Galaxy Note como una necesidad que amortigüe el éxito arrollador del iPhone 6 Plus y de paso minimice la expectación por la inminente versión 6S, la renovación del Galaxy S6 se antojaba como una necesidad.

En primer lugar por el batacazo que ha supuesto el S6 «normal» respecto al iPhone 6 y al propio S6 Edge -han tenido que aumentar las fábricas dedicadas a ensamblarlo porque su demanda supera las expectativas y en algunos mercados a las ventas del S6 convencional- y en segundo lugar porque el buque insignia de la empresa, el iPhone Killer por excelencia, corría el riesgo de pasar a ser uno más entre tantos Androids frustrados.

De este modo, dar un empujón a la tecnología Edge y lavar la cara del terminal era casi obligado para restar ventas a los rivales y demostrarle a los clientes que su smartphone sigue siendo el Android. Para ello han cogido lo mejor de sus estanterías. Calca las especificaciones del Galaxy Note 5, desde el chip Exynos 7420 de ocho núcleos hasta la pantalla de 5,7 pulgadas con una resolución estratosférica de 518 ppp pasando por los 4GB de RAM o la batería de 3000 mAh.

¿Qué sentido tiene entonces lanzar dos terminales prácticamente idénticos? Los matices. Si el 6 y el 6 Plus se diferencian en el tamaño de la pantalla y alguna utilidad relacionada con la misma, el Note 5 está orientado al trabajo y el S6 Edge Plus al ocio. Aquí no hay S Pen y sí se implementan capacidades sensores mediante pensadas para el deporte.

La dupla de cámaras sigue siendo una posteriro de 16 Mp capaz de grabar vídeo UHD y una frontal de 5 Mp. El software nativo mejora facetas como el SideSync para trabajar mejor con Windows y OS X (la versión 10 debería poner alerta a todos los fabricantes de Android) y se aligera para crear un conjunto sublime en su versión de 64 GB de capacidad de almacenamiento.

Éste, por cierto, sí tiene mes de llegada a las tiendas: este septiembre. El problema es que aunque no sabemos el precio intuímos que no estará muy por debajo de los 800€ en ésta configuración. Nuevas opciones de personalización con nuevos accesorios a medida y una imagen mucho mejor trabajada son la guinda a un modelo que solo tendrá un problema, ser el «segundo» en su propia casa.

Músculo en todos los formatos

Pero Samsung no se resume solo en sus modelos premium. De hecho casi todos sus beneficios llegan de los terminales medios y los países emergentes. Y allí es donde el último lanzamiento de los coreanos puede tener mucho éxito.

Con la mente puesta en China los ingenieros han desarrollado un smartphone de concha con especificaciones sobresalientes que rompe con la tradición de este formato (terminales de acceso con buen precio).

El G9198 cuenta con dos pantallas de 3,9 pulgadas y tecnología SuperAMOLED con resolución de 1.280×768 con protección Gorilla Glass 4. En su interior trabaja un chip Qualcomm Snapdragon 808 acompañado de 2 GB de RAM y 16 GB de almacenamiento. Nada mal si tenemos en cuenta que solo hay un Snapdragon superior.

Su cámara principal cuenta con 16 Mp de resolución y la frontal con 5, cifras que nos recuerdan que se tratan de los sensores de los Galaxy más potentes. Solo flojea -y su diseño obliga- en autonomía: sus 2.020 mAh se nos antojan muy escasos por mucho que Android 5.1 gestione mejor que las versiones anteriores la autonomía de los dispositivos.

Un dispositivo pensado para plantar cara a LG y a los fabricantes chinos y que denota, junto a los dos anteriores, que Samsung no quiere dejar pasara la oportunidad de volver a liderar todos los nichos del mercado. ¿Conseguirá su reto adelantándose casi medio año a sus costumbres? El tiempo nos lo dirá.

Samsung, cambio de estrategia

Algo lleva meses sacudiendo el mercado de smartphones y ni siquiera Samsung ha conseguido contrarrestarlo. Lo que hasta 2014 era un binomio equilibrado entre Apple y los coreanos, un empate técnico en beneficios (55-50% entre ambas compañías) y en «títulos» (el iPhone siempre ha sido el smartphone más vendido pero Samsung era el primer fabricante de terminales de alta gama) se ha decantado gravemente a favor de los californianos.

El último informe presentado por Canaccord Genuity arroja una cifra preocupante para los rivales de los de la manzana: el 92% de los beneficios del mercado mundial de terminales inteligentes -el que más beneficios deja entre los constructores de móviles- está en manos de Apple. Lo que parecía algo puntual por la explosión de ventas del iPhone 6 durante el primer trimestre del año (93% de beneficios con Apple como primer fabricante mundial) se ha sostenido a lo largo de 2015.

Samsung ha pasado en pocos meses del 50 al 15% del beneficio del mercado mundial y, lo que es peor, su imagen está gravemente dañada ya que casi ningún modelo consigue posicionarse como el líder destacado en el mercado Android y ni siquiera los cambios en la cúpula por la bajada de beneficios de la división móvil han servido. Los fabricantes chinos le presionan en los precios, los rivales tradicionales en rendimiento y Apple le ha comido el negocio premium.

Mejorar sus smartphones y phablets

Esto que puede parecer tan obvio como necesario es la gran promesa de la cúpula de la empresa. Y para cumplirla han preparado una batería de lanzamientos para este mismo verano algo que sorprende por la época del año -las presentaciones suelen hacerse en septiembre y los lanzamientos en octubre y noviembre para que los modelos lleguen frescos a la crucial campaña navideña-. No obstante, la estrategia es clara: ponerse la venda antes de que el iPhone 6S pudiera romper definitivamente el mercado. Y, si el nuevo terminal no consigue el éxito esperado por los inversores, cambiar la inercia del negocio.

El primer indicio de esta estrategia fue el registro de Samsung de la marca S6 Edge Plus el la oficina de patentes estadounidense. Un terminal de grandes prestaciones que potencie la familia S6 a través de una versión mejorada y ampliada del exitoso S6 Edge -no en cifras respecto a sus predecesores sino a su hermano S6-. Todo en él se presupone pensado para minimizar el éxito del iPhone 6 Plus y, de paso, a adelantarse a un 6S Plus que ya está generado muchísimos rumores en internet.

Aún así, la gravedad de la situación no quedó patente hasta que se filtró que Samsung planea adelantar el lanzamiento del Galaxy Note 5. El primer phablet se caracteriza por la gran fidelidad de sus usuarios y, sobre todo, por ser el líder destacado de su mercado. El referente a pesar de los iPhone 6 Plus y los rivales chinos.

El terminal, previsto para el IFA de Berlín -como casi todos los años- incluirá mejoras en el hardware, un software aún más ligero y competente y, lo más distintivo, un S Pen que tendrá nuevas utilidades que están pensadas para equilibrar las nuevas utilidades, exclusivas del iPhone 6S Plus que Apple prometió con iOS 9. El rumor, del que se ha hecho eco The Wall Street Journal no aclara si Samsung renunciará a una versión Edge para no hacer la competencia al S6 Edge Plus y seguir manteniéndolo como un producto diferenciado, exclusivo -y mucho más caro-.