Samsung Galaxy S8, cambia mucho más de lo que parece

Por fin la semana pasada llegó el gran día para Samsung. El primer fabricante mundial de smartphones necesitaba un lanzamiento que dejara al mercado con la boca abierta para hacer olvidar los últimos problemas con el Galaxy Note 7, meter presión a su gran rival Apple el año del décimo aniversario del iPhone y, de paso, marcar distancia con los fabricantes chinos que le acechan.

Los coreanos, a pesar de la enorme cantidad de filtraciones que ha habido sobre los detalles del Galaxy S8 han conseguido mantener la expectación con el lanzamiento de dos modelos (S8 y S8+) llamados a marcar el mercado durante los próximos meses. Esta vez, por cierto, son más parecidos que nunca entre sí: por diseño -incluida la pantalla curva pues se pierde la denominación Edge- y en especificaciones.

Lo que más llama la atención del dispositivo es que con una variación de tamaño mínima respecto a la anterior generación, los nuevos S8 cuentan con paneles de 5,8 y 6,2 pulgadas. Según el fabricante la clave es que han conseguido aprovechar el 83% del frontal llegando, incluso, a prescindir de su logo. Ambos tamaños cuenta con esa curvatura que les hace ganar superficie de panel y que ahora promete ser más sólida gracias al Gorilla Glass 5. El metal queda reservado a los bordes y las líneas son más suaves que nunca.

Otra de las claves de diseño es que el lector de huellas pasa a la parte trasera y que el botón de inicio está integrado en la propia pantalla con lo que -sobre todo en el modelo negro- el terminal tiene un empaque y un diseño sofisticado como no se ha visto antes en ningún otro smartphone hasta la fecha. La continuidad de las líneas es absoluta. ¿Tiene esto algún precio? Lo veremos más adelante.

La forma de las nuevas pantallas hace que la relación de dimensiones pase de los clásicos 16:9 a 18,5:9. Curiosamente, cuando trabajamos con dos aplicaciones para cada app la relación de espacio en el cristal es de 1/3 y 2/3 frente al 50-50 que estábamos habituados en la casa coreana. Su resolución -no podía ser de otra forma- es QHD gracias a la tecnología SuperAMOLED de la casa. Todo ello redunda en el certificado Mobile HDR Premium. Si no hace mucho hablábamos de que la pantalla del LG G6 parecía no tener rival, éste ya ha llegado. Y por todo lo grande. Apple tendrá trabajo.

En cuanto al cerebro del dispositivo, habrá versiones con el nuevo Snapdragon 835 y con Exynos 8895. Esto significa que el S8 es un 10% más potente que su equivalente S7 y que el S8+ dispara su rendimiento un 21% respecto al anterior S7. Y eso que, a diferencia de otros Android, Samsung ha dejado la RAM en 4GB. El rendimiento gráfico es una incógnita pues son muchos los analistas que dicen que la relación entre RAM y SoC no está equilibrada. Seguro que habrá sorpresas. En cuanto al almacenamiento, han optado por 64GB, eso sí, con ranura de expansión.

Sin doble cámara -y no parece necesitarla-


Desde su nacimiento la familia Galaxy siempre parece haber tenido su “pero” en la cámara. A pesar de que desde hace varias generaciones ha tenido de las mejores del mercado, siempre ha habido algún rival que destacaba sobre él. Por eso muchos pensaban que no dudarían en esta ocasión en seguir la moda de la doble cámara para plantar cara a los Huawei, iPhone y compañía.

Puede que estén trabajando en ello para otros modelos, pero el S8 no será la generación que lo estrene. La nueva lente tiene mayor abertura, un objetivo más luminoso, un estabilizador óptico más potente y emplea el sistema Dual Pixel. Todo ello para una resolución de 12 Mp en la cámara trasera. En la frontal -de 8- implementa Smart Focus para mejorar los selfies.

Las mejoras llegan también por parte del software de gestión de la cámara y las imágenes que ahora permite gestionar la Gear 360 de una forma más intuitiva y rápida.

Touch Wiz y Bixby, mejoras inesperadas


Touch Wiz, la capa de personalización que Samsung coloca sobre Android se ha actualizado del mismo modo para recibir al S8. Hay nuevos gestos y, debido al nuevo emplazamiento del sensor de huellas y a la ausencia del botón de inicio, también nueva interacción. El virtual, al modo del botón Home, vibra para demostrar al usuario que ha captado las órdenes. El desbloqueo -aunque es menos ergonómico- se apoya en otros sensores biométricos como el de Iris y el reconocimiento facial (bastante polémico porque a falta de un mejor sensor de profundidad ya se ha demostrado que se puede desbloquear un terminal con una fotografía con buena resolución).

Bixby, por su parte, es el nuevo asistente de voz de la casa. Mucho más allá de S Voice permite realizar tareas, entiende el contexto e incluso las órdenes entrecortadas. Permite, por ejemplo, mostrar enlaces a Amazon con solo sacar una foto a un objeto y responde al lenguaje natural -además de al comando “Hola Bixby”. Será curioso ver si consigue imponerse a Google Assistant con el que cohabitará en el terminal.

Por último, una de las novedades más aplaudidas es Samsung DeX que permite convertir el S8 en una suerte de equipo de sobremesa muy al estilo Continuum y que busca que el terminal gane versatilidad teniendo en cuenta el poco peso del fabricante en el sector.

Cabe destacar que la batería de ambos terminales es prácticamente la misma (3.000 y 3.500 mAh, solo baja la del S8+ un poco) pero que la empresa promete que la mejor gestión energética del chip permite mantener o incrementar la autonomía. ¿Cuánto pedirá Samsung por todo esto? El precio de partida es de 809€ por el S8 y 909 por el S8+. Mucho dinero por un terminal, pero en este caso, por un terminal diferente.

Galaxy S8, estas son las filtraciones del nuevo top de Samsung

2017 es un año clave para Samsung. El primer fabricante mundial de smartphones acabo 2016 de la peor forma posible debido a los problemas del Galaxy Note 7. La séptima generación del phablet pionero en el mercado tuvo que ser retirado por problemas de diseño que provocaban que explotara y eso no solo dañó gravemente la imagen de la marca, sino que supuso pérdidas millonarias -se habla de hasta 17.000 millones entre las indemnizaciones, gastos de gestión y lo que dejó de facturar- y allanó el camino para el iPhone 7 Plus y sus rivales chinos.

Sabedores de esto, los responsables de la multinacional coreana saben que necesitan crear expectación en el mercado y lanzar un modelo muy superior a sus rivales y absolutamente fiable -por eso han anunciado que [Enlace roto.]-.

Como viene siendo habitual entre las empresas tecnológicas -que tienden a externalizar no solo los componentes sino también el ensamblaje de los mismos- ya se han producido filtraciones sobre cómo será el nuevo modelo. Evan Blass (@evleaks en Twitter) publicaba la imagen con la que abrimos el post junto con el texto “este es el Galaxy S8 que se lanzará el 29 de marzo”. De ser cierto esto -y casi todos los medios dan por buena la fuente por su histórico de aciertos-, parece que Samsung no quiere esperar a un nuevo Note para empezar a remontar en el mercado.

La estrategia de Samsung, a tenor de las imágenes, es la de mantener una estética continuista en cuanto al diseño. Tanto el mercado como la industria coinciden en el acierto que son los bordes curvados de las versiones Edge de los S6 y S7. Fijándonos más, parece que también se mantendrá la cámara de 12 Mp, una de las mejores del mercado. Así que la mejora en este apartado vendrá de la mano del software.

Las filtraciones, sin embargo, indican que el factor diferencial de este modelo (sobre todo para con los demás Android), será su asistente virtual al que llaman Bixby. Con un botón dedicado, dicen que podrá llevar a cabo tareas más complejas que cualquiera de sus rivales.

Finalmente, respecto al hardware, destaca la pantalla. Pasa de una relación de tamaño de 16:9 a una de 18,5:9 y resolución QHD en dos tamaños. Uno pequeño de 5,8 pulgadas y otro mayor de 6,2 pulgadas. En ambos casos, el panel ocupará el 83% del frontal, con lo que sigue la carrera por llegar al terminal sin marcos. La pantalla, por cierto, implementará un sistema similar al 3D Touch de Apple para detectar diferentes presiones y dar diferentes opciones en cada caso.

En su interior trabajarán dos chips diferentes. Por un lado estará la opción con un Exynos de la propia Samsung y por otro, el poderoso Qualcomm Snapdragon 835 -que de momento solo tendrá este modelo en el mercado-. En ambos casos, será un 11% más potente que el actual, contará con un 20% más de capacidad gráfica y gastarán un 20% de energía. Algo sobresaliente si tenemos en cuenta que la pila se quedará en los 3.000 y 3.500 mAh dependiendo del SoC.

La memoria interna estándar será de 64 GB con ranura de expansión compatible hasta los 256 GB. Si bien, hay debate en torno a la RAM. Parece que será de 4 GB en todos los casos, aunque hay analistas que siguen defendiendo una versión con 8 GB. Los precios, en teoría, partirán de los 799€ para el modelo pequeño y 899€ para el más grande.