PlayStation, ¿prepara Sony una versión 4K?

Si alguna vez alguien ha intentado discernir qué consola es mejor entre PlayStation y Xbox habrá descubierto que es prácticamente imposible. La enorme batalla técnica que empezaron hace tres lustros Microsoft y Sony se ha caracterizado siempre por una evolución radical del hardware en cada edición para ser la más potente. Ni siquiera el mismísimo Sheldon Cooper es capaz de discernir fácilmente la elección adecuada.

Puede que el catálogo o alguna prestación muy específica sea la que decante la balanza en una duda con consecuencias multimillonarias en el sector. Precisamente por eso, los ingenieros de Sony podrían estar ultimando una versión «4,5» de la PlayStation con un motor gráfico más potente capaz de soportar juegos con resolución 4K.

Dar el salto a la ultra alta definición es más complicado de lo que parece. Como ya sabrán los gamers de PC, los requisitos gráficos necesarios para contar con una experiencia fluida en juegos con un alto nivel de detalle y esta resolución son altísimos. Por eso los japoneses quieren tirar la casa por la ventana -previo lanzamiento de la PS5- y crear un hardware que también sea capaz de soportar realidad virtual.

Tras el éxito de PlayStation VR en el pasado GDC de San Francisco se da por hecho que ya hay varios desarrolladores trabajando en títulos compatibles con la realidad virtual y que el salto al 4K es solo cuestión de meses. El problema, demasiado común en el universo de las videoconsolas, es que ocurrirá con los millones de usuarios que se quedarán al margen con este nuevo formato. ¿Habrá algún plan renove para dar el salto? ¿Habrá la tan escasa retrocompatibilidad? Seguro que dependiendo de la dirección de estas respuestas las mejoras llegarán en una versión intermedia o en la próxima edición de la PlayStation (y de su gran rival, Xbox).

Lego Gaming Computer, ¿te atreves a montarlo?

Sin duda Lego es una de nuestras empresas favoritas por su gran implicación con la educación. Somos fans desde hace años de la First Lego League y de su concepto de juguete responsable y orientado a la formación (y a hacernos pensar). Su legión de fans es inmensa y ya desde hace casi una década nos encontramos con aficionados que mezclaban sus piezas con componentes informáticos para desarrollar ordenadores verdaderamente personales.

Ahora los daneses han ido un paso más allá y han creado un ordenador que se puede montar con sus piezas y que además sirve para jugar. Es cierto que internet podemos encontrar iniciativas de ordenadores completos montados a partir de estas pequeñas piezas de colores pero su idea de desarrollar uno especialmente para los gamers nos parece un guiño excepcional.

Lo mejor es que el diseño del equipo no es para nada aleatorio. Todo se ha pensado para que haya un mejor rendimiento y para que nunca notemos un vacío en las tareas más exigentes. De ahí su configuración en forma de X que permite una mejor refrigeración y un mayor espacio para los componentes.

La fuente de alimentación es artesanal y la unidad de procesamiento gráfico tiene un espacio específico que le garantiza no sobrecalentarse nunca así como una ventilación más eficiente. Incluso en un lateral de la cruz encontramos espacio para tres discos de 2,5 pulgadas. Habréis notado que subrayamos sobremanera la ventilación y eso es porque llama la atención que hay ocho ventiladores en el equipo: seis Noctua (tres en la parte superior y tres en la inferior) así como los propios de la GPU y la CPU.

Por cierto, el cerebro es un procesador Intel i5 y la tarjeta gráfica un ATX 950 que garantizan un rendimiento notable sea cual sea la exigencia que tengamos sobre el Lego Gaming Computer. El precio de esta pieza única de coleccionista rondará los 1.600 dólares. No es poco pero ¿cuántas veces tenemos la oportunidad de jugar en nuestro ordenador con nuestro propio juguete?

Acer Predator, ¿quién dijo que los portátiles no son para gamers?

Durante mucho tiempo ha habido una norma no escrita que decía que todos aquellos que querían un rendimiento extremo para jugar a cualquier título disponible para PC necesitaban de una torre «musculada». Sin embargo, cuando Acer presentó su familia Predator retó a lo establecido. De este modo, año tras año los mejores componentes han conseguido que estos portátiles sean una referencia en cuanto a rendimiento y, como no podía ser de otra forma, en el pasado IFA de Berlín llegó su última actualización.

Por y para jugar

Los Predator son un continuo guiño a los gamers. Tanto por fuer como por dentro denotan que estamos ante unos equipos diferentes a cualquier otro producto del mercado. Gruesos, con formas angulosas, íntegramente diseñados en color rojo y negro y con una característica parrilla de ventilación trasera, todo en su diseño es una declaración de intenciones. Son potentes y agresivos.

Escalados en dos tamaños (15 y 17 pulgadas), es precisamente la pantalla la que marca la diferencia entre ambos hermanos. El más pequeño está disponible con pantalla en resolución 1080p o 4K mientras que el mayor -donde mejor se notaría la resolución UHD- solo cuenta con el panel Full HD. En cualquier configuración los demás componentes hacen que cualquier compra sea acertada.

Sus procesadores son los potentísimos Intel i7-6700HQ de la familia Skylake acompañados de las tarjetas gráficas NVIDIA GeForce GTX980 y, a elección del cliente, hasta 32 GB de RAM DDR4 y unidades de almacenamiento SSD de hasta 512GB. Queda claro que todo en ellos se ha pensado para mover cualquier imagen o contenido multimedia sin esfuerzo y, en los momentos en los que no estemos jugando, para ser realmente fulgurantes.

Como no es fácil gestionar este hardware los ingenieros han diseñado un sistema triple de ventilación que han bautizado como Predator FrostCore y que cuenta con un software propio (CoolBost) para asegurar un funcionamiento estable incluso a pleno rendimiento.

Por otro lado, teniendo en cuenta el peso cada vez mayor de los juegos en línea, Acer también ha desarrollado un sistema híbrido DoubleShot Pro que permite combinar la conexión inalámbrica y la de red física para conseguir la mayor tasa de transferencia posible de nuestra línea de internet.

A la venta en noviembre, los precios, como es costumbre en el fabricante taiwanés, son muy ajustados: la versión de 15 pulgadas y resolución 1080p partirá de 1599€ mientras que la de 17 pulgadas costará desde 1799€.

 

Windows 95, dos décadas del gran SO de Microsoft

El pasado lunes se cumplieron veinte años del lanzamiento de Windows 95, el sistema operativo de Microsoft que colocó en la cima a la empresa de Bill Gates y, sobre todo, que marcó un antes y un después en el modo en el que vemos los ordenadores y nos relacionamos con la informática. Es por ello que queremos daros unas pinceladas sobre su origen y su desarrollo.

Denominado por los ingenieros Windows 4.0, su nombre interno fue Windows Chicago, si bien, por motivos comerciales Microsoft se decantó por su año de lanzamiento como gancho publicitario. A pesar de que fue el primer sistema operativo de los de Redmond pensado para acercarnos a la incipiente web, la plataforma solo incorporaba accesos a las conexiones de red y tuvimos que esperar al Service Pack 1 para disfrutar de Internet Explorer. A partir de entonces siempre apareció por defecto en todas las versiones de Windows lo que le provocó uno de los juicios antimonopolio más sonados de la historia reciente.

Pero su fé en internet no fue la única novedad que le procuraba un salto respecto a sus competidores. Windows 95 fue el primero en comercializarse en varias soportes físicos. Primero fueron los diskettes de 3,5 pulgadas y más tarde llegaron los novedosos CD ROM. Como curiosidad, ocupaba 13 discos de alta capacidad… y algunas versiones hasta ¡30!

Sobre los requisitos mínimos, fueron uno de los puntos más polémicos del sistema operativo. Oficialmente era suficiente con un procesador 386DX, 4 MB de RAM, 40 MB de disco duro, pantalla VGA y, por supuesto, una unidad de disco. Sin embargo, este hardware solo conseguía acceder mínimamente al programa y acabaron reconociendo que el ideal era un procesador 80486, 8 MB de RAM y 120 MB de disco duro.

Nada mal para un programa que en versión completa costaba 179,99 dólares de la época -mucho- y que si se adquiría para actualizar una versión anterior se quedaba en 79,99 dólares.

También fue el encargado de inaugurar el tema The Microsoft Sound, el tema de 3,25 segundos creado por Brian Eno -fundador de Roxy Music- que le cobró a la empresa 35.000 dólares por una tonadilla que hemos oído miles de veces. Como «regalo» se podía abrir una ventana con el logo de Windows de fondo por el que desfilaban al son de la música los títulos de crédito con los nombres de todos los desarrolladores que participaron en su creación.

Una vez encendido, Windows 95 fue el primero en muchas cosas: en implementar  el menú de inicio, la barra de tareas y la tripleta de botones para cerrar, minimizar y maximizar las ventanas. Han pasado dos décadas pero a día de hoy son fundamentales en cualquier Windows y en muchos otros entornos operativos.

También debutó con el programa el sistema Plug&Play que permitía el reconocimiento de dispositivos nada más enchufarlos para una configuración automática. La idea era buena y a día de hoy sigue vigente pero sus fallos iniciales hicieron que para muchos el sistema se pasara a llamar Plug&Pray (enchufa y reza).

Si hay algo por lo que guardamos cariño a este sistema operativo es porque vio nacer a multitud de juegos legendarios que crearon la actual legión de gamers. Duke Nukem 3D, Resident Evil, Warcraft II, Quake, Fallout o Dungeon Keeper son títulos que marcaron a toda una generación y que hicieron que nuestras pesadas y lentas pantallas se convirtieran en nuestras mejores amigas durante casi una década.

A pesar de todo ello su vida fue relativamente corta. Su última versión comercial se lanzó en 1997 y su soporte técnico acabó el 31 de diciembre de 2002. Esto es, que comparado con los largos 12 años de vida de Windows XP, los 7 de Windows 95 -mucho más impactante en el mercado- se quedaron algo cortos.

Oculus Rift, reales en 2016

Su presentación a la par que el ansiado Windows 10 no dejó a nadie indiferente. Desde entonces los rumores sobre sus aplicaciones, su viabilidad como periférico «habitual» y las posibilidades de que fueran finalmente comercializadas se han disparado cada vez que Microsoft presentaba cualquier novedad en su catálogo. El día 11 por fin se confirmó. Oculus Rift serán realidad y se comercializarán.

Después de años de desarrollo, Oculus ya tiene sobre la mesa su producto final y su estrategia para comercializarlo (precio no incluido). Se ha retocado el diseño para hacerlo más cómodo y más comercial. Ahora se podrá coger en la mano sin problema -algo que no siempre se podía hacer con los kits para desarrolladores-. El casco será ligero y permitirá ajustarse a cualquier tamaño (y forma) de cabeza.

Sus paneles también han mejorado ya que las lentes serán dos OLED con una resolución conjunta de 2160×1200 píxeles. Moverán nada más y nada menos que 233 millones de píxeles por segundo. Sobre la mesa en la que estemos sentados habrá un sensor que calibrará las gafas y servirá para gestionar mejor la captación de los movimientos del usuario. Del audio se encargarán dos almohadillas incorporadas pero si queremos algo más «potente» podremos retirarlas e implementar auriculares.

Para los gamers, el casco vendrá en pack con un mando para Xbox oficial. Funcionará con cualquier otro periférico compatible con la Xbox pero la implicación de Microsoft con Oculus ha sido tal que incluso Phil Spencer estuvo en el auditorio de la presentación. Y todo ello como aderezo para multiplicar la experiencia sensorial con los juegos de la consola de los de Redmond. Y nos centramos en la Xbox porque ya dejaron claro que va a ser necesario un PC realmente potente para aprovechar este accesorio.

2016 será la fecha que servirá para saber si Oculus se acordará de OS X y de Linux. Si serán capaces de demostrar a los clientes potenciales que las Rift van mucho más allá de los juegos y que tiene otras aplicaciones de ocio y trabajo. También su precio y cuál será la política con su software (actualizaciones).

En cualquier caso, prometen ser uno de los lanzamientos más importantes del año que viene. Hay escépticos que recuerdan el varapalo de Google Glass pero creemos que esta vez el mercado ya está más preparado para un dispositivo que no dejará indiferente a nadie: clientes, inversores y empresas involucradas.