Gamificación, el juego y las apps como pilares de la enseñanza

Durante siglos la educación se ha visto como una relación docente-discente en la que el primero daba una clase magistral al segundo. En un aula volcaba sus conocimientos teóricos sobre un determinado tema -en alguna materia había también conocimientos prácticos- para que el segundo tomara nota y en un ejercicio memorístico demostrara que era capaz de reproducirlos lo más fiablemente posible.

Desde la educación infantil hasta la última etapa universitaria. Sin excepción. Casi sin importar la materia, la disciplina o el centro educativo. No obstante, cada vez son más los estudios que demuestran que el cerebro humano no aprende a base de discursos. Uno de los más llamativos lo realizó hace más de una década (2006) Alf Inge Wang, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega. En él afirma que la atención humana raras veces supera los 20 minutos y que se requieren herramientas interactivas entre profesor y alumno para reiniciar ese cronómetro.

Al principio recurrió a juegos de preguntas (gamificación) con un formato similar al televisivo Quién quiere ser millonario. Los resultados no se hicieron esperar y la implicación de los alumnos se multiplicó. También sus resultados académicos y su tasa de aprendizaje. Motivado por ello, se unió a un grupo de alumnos para lanzar, en 2011, Kahoot, una app educativa con 40 millones de usuarios únicos diarios que en 2015 ganó el EdTechX Europe, el premio más importante a las iniciativas innovadoras en el campo de la educación del continente.

Básicamente, la app es una herramienta que permite a los profesores crear cuestionarios sobre cualquier materia, introducir contenidos multimedia y medir el nivel de conocimiento de los alumnos tanto antes como después de tratar un tema en el aula. Los alumnos pueden responder desde diferentes plataformas en tiempo real tanto de forma individual como en grupo y siempre hay un ganador. Potencia el aprendizaje como un juego, crea competitividad, sentido de equipo y la interacción. Algo fundamental en una época en la que los usuarios están acostumbrados a dar siempre respuesta a cualquier tipo de estímulo.

Johan Brand, cofundador de Kahoot y CEO de la empresa, explica en un reportaje de Ana Torres Menárguez en El País, que «el juego es nuestro primer lenguaje, la forma en la que aprenden los niños y una de las más efectivas para el aprendizaje de los adultos». El éxito residen en que el aprendizaje se convierte en algo adictivo y social. Y esto es crítico ante las demandas de habilidades sociales del siglo XXI.

Los datos en el Estado son muy buenos: 80.000 profesores han creado 600.000 cuestionarios solo en 2016. La herramienta subraya el papel del docente como diseñador de experiencias de aprendizaje, no como transmisor de información. El motivo es sencillo: los alumnos pueden conseguir mucha más cantidad de conocimientos de una forma más rápida en la web sin necesidad de un tercero. Chema Lázaro, uno de los pioneros en su uso en el Estado lo hizo porque quería dar un giro a sus clases y no solo buscó esta alternativa sino que creó el interesante blog Pizarras Abiertas, ganador en 2013 el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación.

Lázaro se apoyó en la neurodidáctica en su búsqueda de un sistema que permitiera a sus alumnos «aprender para toda la vida», algo que la memorística no permite. Esta disciplina ha permitido saber que el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes- lo que explica por qué los contenidos audiovisuales y sociales (aprendidos con otros) se retienen más fácilmente.

Su experiencia le permite ser tajante: «en mis clases los chavales se aprendían las capitales ganando puntos (en Kahoot). La gamificación funciona«. Cuando somos capaces de activar el sistema de recompensa cerebral, aquel que se vincula con la dopamina y la serotonina, mejoramos el estado de ánimo y fortalecemos vínculos -con los demás y la actividad- lo que hace que el aprendizaje sea más eficiente y efectivo.

Hay más ejemplos, como EDpuzzle, una suerte de YouTube didáctico nacido en Silicon Valley en 2013 que ya usan 9 millones de profesores en 150 países. Genial.ly, dedicado a la creación de gráficos, presentaciones, mapas, iconografías, etc. tanto de forma individual como colaborativa y que ya tiene más de 40.000 profesores y 150.000 alumnos como usuarios únicos. O Symbaloo Lesson Plans, que permite convertir los planes de estudios en juegos de mesa donde cada casilla es una materia y en la que se pueden volcar todo tipo de contenidos en multitud de formatos. 10 millones de usuarios avalan un formato que cada vez tiene más adeptos.

Lo mejor de la gamificación es que no entiende de edades y que, aunque tiene un enorme potencial en el sistema educativo, también tiene un espacio de enorme utilidad en la capacitación de profesionales de todo tipo de disciplinas.

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Gamificación y turismo, una nueva forma de dinamizar el sector

Ya hemos hablado más veces de la gamificación y de su gran cantidad de aplicaciones en todo tipo de ámbitos: desde la industria hasta la educación. Sin embargo, es importante recordar que, por concepto, la gamificación puede ser empleada en casi cualquier ámbito con el fin de provocar una nueva respuesta por parte del interlocutor (alumno, cliente, quien nos responde en una encuesta, etc.).

Desde hace tiempo el turismo es un sector con gran importancia en Euskadi. Más allá de puntos como Donostia o Zarautz, al turismo «económico» o «administrativo» que se daba en Bilbao o Vitoria se le ha sumado otro que busca en nuestros paisajes, historia, naturaleza o gastronomía y que está ávido, precisamente, de destinos diferentes.

Y como destino diferenciado -lo importante no es el clima como en otras zonas del sur de Europa-, los agentes que forman parte de la cadena de valor del sector han de mostrarse ágiles a la hora de encontrar factores que den valor añadido a su oferta. Y es aquí donde las TICs adquieren un papel estratégico a la hora de atraer clientes y de incrementar su gasto medio en la oferta de cada ciudad sea cual sea su propuesta (grandes museos, naturaleza envidiable, cultura, etc.).

Cualquiera de nosotros que se haya dado un paseo por cualquier punto de nuestra geografía en verano habrá visto que uno de los grandes atractivos de nuestra tierra para con los turistas es el deporte. Competiciones como las regatas de traineras, los haizkolaris y los campeonatos de pelota -algunos de los que se juegan durante las semanas grandes atraen a miles de personas- son motivo más que suficiente para que decenas de miles de turistas nos escojan para pasar sus vacaciones.

Es aquí donde propuestas como Euskal Herriko Pilota Birtuala, que aúna tradición, deporte y realidad virtual -tan en boga hoy día gracias a la apuesta que ha hecho por ella Silicon Valley- se puede convertir en una herramienta de gran valor en algunos de nuestros centros turísticos en las capitales y en otras ciudades relevantes en el sector.

Las nuevas tecnologías y la gamificación deben ser el escaparate que acerque a los turistas a nuevas formas de entender nuestra tierra. El complemento que les anime a pasar más tiempo con nosotros para averiguar de qué se trata ese deporte de gran arraigo y poder verlo en persona.

Deben ser un imán que sirva para atraer a aquellos (cada vez más) que necesitan de una pantalla para comprender una nueva cultura, adquirir más conocimientos previos sobre una ciudad o una costumbre y ser la puerta de entrada de nuestra pequeña tierra a todo el mundo.

 

Formación y videojuegos, una nueva forma de entender la industria

Absolutamente ningún otro sector del ocio ha vivido mejor la transición al universo online que los videojuegos. El cine y la música vieron cómo sus ventas bajaban a causa de la piratería y la reordenación del mercado (cuánto están dispuestos a pagar los clientes por ir a una sala de cine); el ocio en papel -revistas y libros, por ejemplo- tardaron en adaptarse a los nuevos hábitos de consumo; pero los videojuegos, ocio digital por excelencia, han dejado al margen la palabra crisis.

Incluso en los peores años de recesión el negocio siguió creciendo, se siguió generando empleo y el lanzamiento de nuevas plataformas y dispositivos incrementó exponencialmente sus posibilidades. De ser algo casi exclusivo de consumo doméstico o en línea con amigos a convertirse en una herramienta formativa gracias a la gamificación.

Es por ello que no nos sorprende que cada vez sean más los centros docentes y las administraciones (como siempre la iniciativa la lleva la Casa Blanca) que quieren potenciar el lenguaje de programación en las aulas. La oportunidad económica es evidente; sus posibilidades en casi todos los ámbitos sociales (educación, formación laboral, terapias, medicina, etc.) también.

Por eso, si hace pocos días aplaudíamos iniciativas como el Scratch Eguna, hoy aplaudimos la llegada de una nueva promoción de DigiPen Europe-Bilbao. El segundo campus internacional -primer en Europa- de la prestigiosa universidad estadounidense DigiPen Institute of Technology llegó en 2010 a Bilbao con la intención de trasladar a este lado del Atlántico su visión del Arte, la Ciencia Computacional e Ingeniería Informática como un todo para desarrollar nuevos videojuegos de todo tipo de temáticas y con todo tipo de fines.

Pioneros en campos como la gamificación, tecnologías interactivas y medios digitales, DigiPen es uno de los grandes valores en nuestro territorio para potenciar la aparición de soportes simulados para industria así como un núcleo empresarial relacionado con los juegos y el ocio digital.

Tanto la animación digital, como la simulación y los videojuegos y sus aplicaciones están viviendo una época de expansión que si aprovechamos servirán para crear un entramado empresarial con empleo de calidad y posibilidades de colocarnos a la vanguardia de la innovación europea. Además, el espíritu de las start ups nacidas en este ambiente creativo no ha de ser solo el de expandirse, sino también el de «plantar» esta semilla en jóvenes y emprendedores.

Del mismo modo que algunos de los profesores de DigiPen han tenido experiencia en empresas como Nintendo, Microsoft o Disney, son muchos los ex alumnos que desde sus empresas se dedican a  compartir su experiencia y a potenciar la formación de nuevos alumnos en este y otros centros.

En esta nueva promoción, la tercera, seis programadores y ocho artistas han acabado sus estudios y, según Ignacio Otalora, uno de los responsables del centro, la mayoría tiene «una oferta laboral en firme tan de empresas de ámbito nacional como internacional».

Por cierto, por quinto año consecutivo, DigiPen vuelve a ofrecer su oferta de cursos de verano dirigidos a jóvenes a partir de quince años en programación de videojuegos y en arte digital y animación.

Gamificación, una herramienta indispensable para el desarrollo social

Hace unas semanas ya hablamos de la importancia de la gamificación como una herramienta clave para consolidar la transición digital. Una forma eficaz de acercar la revolución web a la sociedad y de que las TICs no sean vistas como un elemento extraño o ajeno a nosotros. De hecho, los Serious Games se antojan como una instrumento indispensable para la formación en campos tan diversos como la industria, la medicina o la propia educación.

Gamificación y urbanismo

De este modo, cada vez surgen más noticias del impacto que tiene la gamificación en áreas sociales tan críticas como la medicina o el urbanismo. La más reciente tiene que ver con Estocolmo que, como se hace eco la web especializada Gamasutra, ha utilizado el juego Cities: Skylines para encontrar nuevas soluciones de movilidad.

Como se explica en el documental My Urban Playground, la capital sueca ha aprovechado la enorme comunidad de jugadores para encontrar respuesta a las demandas de movilidad sostenible de sus ciudadanos. Una forma de hacer que la población aporte su granito de arena a la evolución del área metropolitana y de absorber conocimientos de miles de personas que aportan soluciones en base a su experiencia diaria (entre ellos, a buen seguro, una gran cantidad de arquitectos y urbanistas).

Además, vemos otros ejemplos como el proyecto de tudiscoverykids.com para concienciar a los más pequeños en la creación de ciudades sostenibles (les enseñan a consumir responsablemente agua y energía así como las ventajas del transporte colectivo y la necesidad de reciclar y reutilizar) o la propuesta de Electronic Arts, SimCity Creator, en el que nos muestran cómo usar los Serious Games en todo tipo de entornos (familia o enseñanza, por ejemplo) para aprender a gestionar eficientemente los recursos disponibles. Primero en nuestra ciudad virtual y después en nuestro día a día.

Gamificación y autismo, tendiendo puentes

Además de todo esto, la gamificación también se nos antoja como un soporte fundamental en áreas como la medicina. Uno de los casos más llamativos es Camp Discovery. Se trata de una aplicación gratuita que ofrece a los niños juegos educativos basados en la experiencia adquirida por el prestigioso centro durante dos décadas.

El juego ayuda a los niños a explorar nuevos conceptos a través de herramientas que apuestan por la consolidación de conceptos fundamentales para desarrollar sus facultades sociales: las emociones, los números, los colores, etc.

Mediante pequeños mini-juegos se consigue que el niño aprenda sin sentirse presionado, manteniendo activa su participación y, lo más importante, sin necesidad de una supervisión parental obligatoria de modo que se siente más «libre».

Gamificación y educación, una forma de potenciar la cultura

Mucho más cerca hemos podido ver ejemplos de Serious Games que buscan potenciar el desarrollo social y cultural de diferentes comunidades. Euskal Herriko Pilota Birtuala es un ejemplo de cómo las nuevas tecnologías y los videojuegos pueden acercar la tradición a nuevos sectores sociales mucho más implicados con las TICs.

El empleo de nuevas tecnologías y Serious Games también ha dado soluciones tan innovadoras como Bekintest, un sistema interactivo con Kinect desarrollado para Bilbao Ekintza que permite transformar los cuestionarios de orientación personal en una experiencia interactiva que redunde en una solución más eficaz para definir los perfiles laborales de quienes responden.

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Game Developers Conference, la realidad virtual toma el mando

El Moscone Center de San Francisco fue la semana pasada la sede de la trigésima edición (en 29 años) de la Game Developers Conference, una convención en la que, más allá de presentar las novedades está centrada en pulsar el estado del negocio, presentar hacia dónde se dirige y poner en contacto a importantes desarrolladores para que sigan impulsando la mayor industria de ocio del planeta.

Por encima de premios (Witcher 3 Wild Hunt se llevó el principal galardón del evento) la GDC 2016 destacó por su apuesta por la realidad virtual (y todas las tecnologías anexas que trae consigo) como nuevo vehículo para revolucionar la forma en la que nos relacionamos con las máquinas (y jugamos con ellas).

En la gala también hubo tiempo para recordar el largo recorrido de estas conferencias. Varios gurús de la industria hicieron un repaso a los hitos del sector -que en muy poco tiempo pasó de ser residual a controlar el ocio individual en casi todos los rincones del planeta-: desde el nacimiento de Pacman hasta la llegada de PlayStation o la consolidación de las plataformas online o la actual explosión de los e-sports.

De esta forma, Oculus y Sony fueron los actores principales. Los, probablemente, dos sistemas de realidad virtual dominantes del mercado -a la espera de saber cómo recibe el mercado a la solución de Samsung para sus dispositivos móviles- se mostraron como mucho más que un periférico. De hecho, en palabras de Shuhei Yoshida presidente de Sony Computer Entertainment, «PlayStation VR no es un accesorio, es una plataforma».

Con un precio de 399€ (además de requerir usar PS4 y su cámara) vendrá acompañado de 50 títulos compatibles cuando se comercialice en octubre. Yoshida entiende que las posibilidades de VR son mucho mayores que los videojuegos. Con la consola de la casa es donde se puede acercar al publico en general pero «el potencial de llegar a otros campos (se nos ocurren educación, medicina o industria donde Sony quiere ganar terreno) es enorme».

Las VR permitirán ver juegos en modo cinemático (como si dispusiéramos de una pantalla gigante), visionar películas de una forma mucho más inmersiva, además de ubicarse en el mercado como un punto medio entre las opciones más baratas (Google Cardboard) o más potentes (HTC Vive requiere de un ordenador muy capaz para rendir correctamente).

Además, muy en la línea de su principal rival, Sony es consciente de que para explotar correctamente todas las posibilidades de la realidad virtual en su ecosistema necesita de los desarrolladores independientes, start ups, que sean capaces de ver en ellas lo que ni siquiera sus ingenieros pueden vislumbrar.

Yoshida, lejos de preocuparse por el potencial de sus rivales se mostró encantado de que haya una dura competencia en este sector. De hecho, Oculus –una de las herramientas que mejor conocemos– también mostró varias sorpresas. La primera es que las famosas gafas no llegarán solas al mercado: hasta una treintena de títulos harán las delicias de los gamers y demostrarán que su potencial es gigante.

Si ya hemos visto parte de sus aplicaciones industriales cuando se mezcla con sistemas de captación de movimiento (otros de los protagonistas del GDC) ahora demuestra toda su capacidad gráfica con títulos que, literalmente, maravillaron a los presentes en el centro de convenciones.

Oculus ha dado un giro social a sus contenidos (Mark Zuckerberg ha tenido mucho que ver), ha presentado una plataforma consolidada para que diferentes desarrolladores puedan crear y que permite incluso seguir conferencias, conversaciones y recreaciones en grupo -potencia los juegos de estrategia, los serious games, la gamificación, etc.- y, sobre todo, gana compatibilidad con otros fabricantes para llegar más lejos (se rumorea la compatibilidad con contenidos Samsung).

En definitiva, el GDC ha demostrado que la realidad virtual y la industria del ocio digital no solo gana tamaño en cuanto a beneficios, posibilidades de desarrollo e implantación sino que gran parte de sus soluciones serán aplicables a corto plazo en otros nichos hasta ahora vetados.

Noticia recomendada por Binary Soul