Google Music Timeline, maravillosa radiografía

 

Si hay algo que nos fascina de Google es su enorme capacidad para crear herramientas (y visualizaciones) con los millones de datos que atesora y gestiona. Si bien la mayoría tienen una importante carga de utilidad y nos facilitan considerablemente el día a día, existe un pequeño grupo de ellas totalmente dedicadas a la cultura general y el ocio que, para nosotros, son las más maravillosas.

 

La última obra de la compañía de Mountain View es Google Music Timeline, una suerte de gráfica en la que se muestra el desarrollo de la música por géneros basándose en las cifras que les dan las millonarias descargas de su tiendas Google Play, las fechas de lanzamiento de discos y las ventas históricas de miles de obras.

 

El gráfico incluye franjas en las que se representa cada estilo de música y su grosor refleja su alcance y relevancia en el tiempo. Para redondear esta verdadera enciclopedia, la herramienta permite entrar en cada uno de los géneros para llegar a otros subgéneros y, de ellos, a los artistas más importantes de cada época.

 

El punto de comienzo, como explican los investigadores de «Research at Google» es 1950 ya que las cifras anteriores a esa fecha son muy escasos y poco concretos. Para los más críticos, la música clásica no está incluida por el problema que suponía la disyuntiva entre incluir la fecha de composición o la fecha de su primera interpretación relevante.

 

Más allá del tiempo que nos «robará», es imposible no recordar con nostalgia ciertos grupos, discos o fechas, esta radiografía es una perfecta imagen de la evolución entre géneros y nos permite ver de un modo bastante fehaciente el modo en el que unos has sustituido a otros entre los gustos del público.

 

Por cierto, el último click, el de los grupos y discos nos lleva directamente a Google Play. Perfecto por si algún nostálgico (no hace falta que use Android) decide darse una vuelta por la tienda de música como en «los viejos tiempos».

Spotify, llega el streaming para todos

 

Si hace poco más de 10 años Apple revolucionó por completo el modo en el que consumimos la música (formato digital, indexado y por singles en vez de discos completos), Spotify y compañía han decidido que el siguiente paso es el streaming… en cualquier lugar. Si hasta ahora los usuarios de la plataforma sueca sólo podían acceder a su enorme catálogo de canciones gratis desde el ordenador (desde smartphones y tabletas había que darse de alta en la versión premium), ahora también podrán disfrutar de los millones de canciones en cualquier lugar sin pagar nada.

 

Con más de 24 millones de usuarios en 30 países, Spotify anunció el miércoles esta novedad en mitad de una eclosión sin precedentes del consumo de contenidos multimedia en streaming. El éxito de Pandora, Rdio y, sobre todo, las buenas cifras de uso que están marcando iTunes Radio en Estados Unidos (¿cuándo cruzará el Atlántico?) ponía en riesgo la supremacía en un modelo de negocio que, aunque todavía no ofrece beneficios, gana usuarios a un ritmo vertiginoso.

 

Aún así, la compañía de Daniel Ek dejó claro que seguirá habiendo diferencias entre el servicio gratuito y el premium. Mientras que los clientes de pago (9,95€ al mes) podrán seguir realizando sus elecciones y listas, los clientes gratuitos sólo podrán escuchar canciones de listas de contactos o las realizadas por la propia Spotify por tipos de música.

 

Esta concesión de la empresa se resume perfectamente en una de las conclusiones del CEO: «hemos hecho durante el último año pero esto es sólo el principio de lo que está por llegar». Y las cifras le dan la razón, en el último año sus usuarios reprodujeron 4.500 millones de horas de música y generaron 1.500 millones de listas.

 

Limitarse a los PCs era un suicidio viendo el ritmo al que bajan sus ventas y el ritmo al que suben las de smartphones y tabletas (la era postPC). El punto fuerte de Spotify es que cada uno pueda escuchar lo que quiera… donde quiera. Por eso se han esforzado en desarrollar aplicaciones multiplataforma que sean intuitivas, sencillas y que ofrezcan una experiencia de uso eficaz. La reproducción gratuita a partir de ahora será un formato shuffle y entre las canciones, de modo aleatorio, habrá anuncios publicitarios.

 

 

Modelo de negocio

 

La empresa sueca pasa por un momento crítico en su historia. Hace poco presentó sus cuentas y aclaró su modelo de negocio como requisito mínimo para conseguir la llegada de inversores. La empresa sueca factura por publicidad y por las cuotas de los usuarios premium unos 1.000 millones de dólares en cinco años.

 

La duda que había hasta entonces era cuánto dinero iba a parar al bolsillo de los artistas -muchos se han negado durante años a participar en la experiencia streaming-. En el último año la empresa pagó a las discográficas el 70% de sus ingresos. Los artistas cobraron, por tanto, en función de sus contratos particulares con estas empresas.

 

El año pasado los suecos facturaron más de 500 millones de dólares y, aunque las pérdidas superaron los 80 millones, son muchos los inversores que creen en el único modelo que hasta ahora ha conseguido frenar el dominio del mercado de Apple, Google y Amazon. La confianza es tal que el mes pasado los de Estocolmo consiguieron recaudar 250 millones de dólares en Silicon Valley y conseguir una valoración que supera los 4.000 millones para los accionistas. Todavía están lejos de los 5.700 millones de Pandora y hay cierto temor a que éstos o Rdio se decidan este año a internacionalizar sus servicios ya que, aunque también acumulan pérdidas, tienen más usuarios y más implantación en Estados Unidos.

 

El mercado, mientras, espera a saber cuál será el siguiente paso de Apple y Google en un negocio que, aunque no acaba de dar beneficios, pronto redefinirá nuestra forma de escuchar música.

Google Music, música maestro

Android ya está completo: los usuarios de su tienda ya pueden disfrutar de aplicaciones, libros, juegos, películas y disfrutar de su propia plataforma musical: Google Music. Un servicio que cuenta con todas las características de los de Mountain View. Un diseño sencillo -quizás hasta parco-, una sencillez de uso increíble y, sobre todo, que funcionará por igual en todo el mundo. Como todo el universo Google. Para todos en todas partes.

 

De este modo, a diferencia de algunas cuentas de iTunes, al darse de alta en el servicio -porque está operativo en el país- la cuenta queda vinculada a la tarjeta de crédito y no a la región de origen del usuario.

 

Retomando el diseño, en la columna de la izquierda aparece el menú «escuchar ahora»; «mi música»; «mixes instantáneos» y «tienda». Más abajo las opciones automáticas: «en cola»; «me gusta»; «añadido recientemente»; «gratuitas y compradas»; «compartidas conmigo» y «Google Play te recomienda». Todo lo demás queda para el artista. El verdadero protagonista del sistema musical.

 

Con un precio idéntico al de Spotify, el planteamiento es diametralmente opuesto: mientras que los suecos gracias a su integración con Facebook juegan la partida social (descubrir música y eventos específicos de los artistas y compartirlos con amigos), Google se ha centrado en las discográficas y en dar un catálogo lo más amplio posible.

 

Por funcionamiento nos recuerda a Apple. La música pasa de la biblioteca (no importa el origen) a Drive y así se libera espacio de los dispositivos. En total pueden meterse más unas 20.000 canciones en el espacio gratuito. Mucho más que suficiente. Los de pago no sólo no tienen límite de almacenamiento o escuchas sino que, además, pueden usar el servicio sin conexión a internet.

 

De momento no hay fecha para que llegue a iOS (ni para iPad ni para iPhone) aunque los usuarios de la manzana pueden estar tranquilos. La llegada de iTunes Radio es inminente. Sobre todo porque el sistema que hizo de Apple un éxito (los 0,99 por canción) empieza a quedarse obsoleto en la era del streaming.

 

La versión «híbrida» es la de Amazon que, con la compra de un CD o vinilo le regala al cliente la versión digital. Se puede almacenar en su propia nube o, desde el ordenador, se podría subir a Google Drive. Ahora sólo queda que Google permita socializar las listas más allá de Google Plus (¡Facebook y Twitter de momento no están en el botón de compartir!) y que el formato se vaya convirtiendo poco a poco en uno más similar a YouTube. Si no ocurre esto, Google Music será una opción pobre frente a Pandora o Spotify… y Apple tendrá en bandeja un nuevo boom de iTunes.

Google, todo al hardware

Casi cualquier software o servicio lanzado por los de Mountain View tiene éxito. Desde Android, que ya es el sistema operativo con más penetración en el mundo, hasta su buscador pasando por sus mapas y todo lo que rodea a un entramado de programas pensados para cambiar nuestra forma de relacionarnos con el mundo y con los dispositivos. Sólo las redes sociales lanzadas por los de Larry Page parecen no tener el éxito que se espera de una empresa que cuenta sus clientes por miles de millones.

 

No obstante, el hardware sigue siendo el gran talón de Aquiles de los californianos. El motivo por el que ni sus beneficios ni su capitalización se acercan a las de su gran rival, Apple, es precisamente ese. Las grandes estrellas del universo Google lo fabrican terceros… y lo comercializan terceros. En especial el gigante coreano Samsung. Tal es la relación de debilidad con los asiáticos que muchos se preguntan qué pasaría si un día decidieran lanzar su propio sistema operativo para desvincularse de las draconianas condiciones que la empresa del buscador impone a sus socios.

 

Ni sus mapas, servicio de correo, buscador o sistemas operativos han servido para que la gente se decante por las tabletas o los smartphones Nexus. Mucho menos por el centro de ocio Nexus Q del que hablamos hace meses… ni siquiera Google Music o Google TV han conseguido hacer frente a rivales, en principio, mucho menos magníficos: Spotify o Pandora y Apple TV (que es sin duda el mayor fiasco de ventas del catálogo de la manzana).

 

Los mercados elegidos son las consolas -donde salvo el proyecto Ouya no existe ningún dispositivo androide-, un reloj digital y un reproductor de música en streaming (¿para qué queremos los smartphones?). La idea es duplicar la estructura de producción de sus rivales de Cupertino: unificar hardware y software lo que dejaría todos los beneficios en casa y, sobre todo, permitiría un desarrollo de la plataforma Android mucho más acorde con los dispositivos. También se fijarán en la estrategia que lleva poniendo en práctica Microsoft la última década. Los equipos no tienen ningún rival de sus principales socios en el mercado (Samsung, como mucho, podría lanzar un teléfono inteligente).

 

Llama la atención, en nuestra opinión, cómo se ha enfriado el efecto Google Glass, que sigue sin fecha de lanzamiento, y, sobre todo, que repitan en algunos mercados donde otros ya cayeron estrepitosamente: Microsoft perdió cientos de millones de dólares con su fallido Zune. Es cierto que las críticas hacia los aparatos de Google han mejorado. De los calamitosos Chromebook a el bien recibido Nexus 4 (por qué han preferido vender libre un Galaxy S4 antes que lanzar su propio Nexus 5 con la tecnología de Motorola Mobility es algo que aún no entendemos) a la exitosa -en ventas y crítica- tableta Nexus 7.

 

El reloj inteligente es, de momento una carrera a ciegas. Hay rumores de que Apple lanzará el suyo en pocas semanas. También de que Samsung ya tienen preparado un smart watch que espera la llegada del californiano (y saber si hay hueco en el mercado para un dispositivo tan especial). Sony no consigue que el suyo tenga éxito… y Google, parece dispuesta a tocar todos los nichos de mercado gracias a la enorme cantidad de dinero que le da su servidor.

 

Otra cosa será el lanzamiento de un Nexus Q completamente renovado que tiene como objetivo adelantarse a la inminente entrada de Apple en los hogares. O bien vía un televisor inteligente o bien mediante un Apple TV multifunción (de verdad), la llegada de iTunes Radio no ha hecho mucha gracia en el negocio de la música en streaming. Además, la buena relación entre las discográficas y Apple parece que tendrá como siguiente parada el lanzamiento de vídeos musicales en streaming. Se aprovecha la pantalla Retina al máximo y se multiplica la experiencia musical del cliente. Sobre todo en casa.

 

La batalla más difícil, para nosotros, está en los videojuegos. Microsoft ahora es mayoritaria en Estados Unidos e iguala las ventas de la PlayStation en Europa (en Japón es casi imposible desbancar a los fabricantes domésticos). El problema es que entre Sony y los de Redmond acaparan casi en exclusiva a los grandes creadores de títulos para este formato y sin un buen catálogo da igual cuál sea el hardware o el sistema operativo. Además, si bien es cierto que en tabletas y teléfonos los usuarios prefieren juegos sencillos, el potencial de las nuevas televisiones ha hecho que los best sellers sean juegos más cercanos al cine por su calidad gráfica que a un videojuego clásico.

 

Dentro de unas semanas veremos quién fabrica estos dispositivos y, sobre todo, quién está dispuesto a comprarlos. También se pondrá a prueba si en Mountain View dicen la verdad cuando afirman que su Android se adapta a cualquier dispositivo. La batalla está servida.

Google Play, sus secretos

Del mismo modo que Steve Jobs construyó el universo Apple a través de iTunes, Google quiere dar con la tecla para que todo su ecosistema quede centralizado a través de un único servicio. Play gana peso para comprar aplicaciones, música, juegos, vídeos, etc. Aquí tenéis las novedades que los de Mountain View han reservado para su nuevo centro de mando.


Google Play, no es un juego


El Game Center es uno de los motivos por el que los juegos móviles para iPhone y iPad han desbancado a las consolas móviles. Desde él podemos comprarlos -bastante más baratos que para consolas móviles, por cierto-, disfrutarlos, guardar nuestras puntuaciones y, sobre todo, compartirlas y competir contra otros usuarios.

 

Google ha cogido este concepto y lo ha unido a la sincronización de partidas de Facebook. La apuesta es seria: no sólo funciona con el binomio Android-Chrome, también habrá versión para Windows e iOS. Podremos comenzar nuestras partidas en el ordenador y seguirlas en nuestros smartphones y tabletas.

 

Entran de lleno en la faceta social de los videojuegos. Es cierto que no es nada que no se pueda hacer con los equipos Sony con certificado PlayStation y que Microsoft lleva tiempo buscando el modo de que los juegos salten de un modo natural de la Xbox a los equipos Windows y viceversa. También que el dominio de estos dos gigantes es incontestable para los grandes títulos. Pero cualquiera que vea las listas de ventas encontrará que muchos usuarios preferimos perder definición a cambio de poder compartir nuestras hazañas.

 

Y para que jugar sea mucho más placentero, Google pone a disposición de Play todo su arsenal, incluido la red de traductores que ha creado para su centro de aplicaciones. Así, si una tiene mucho éxito en un determinado mercado, en menos de una semana estará disponible en cualquier idioma.

 

 

Google Play Music, cambio de concepto


Cuando nació Music muchos criticaron lo mismo que con iTunes Match: ¿por qué pagar por compartir conmigo mismo las canciones que ya tengo en mi biblioteca? Por eso ninguno de los dos servicios ha podido desbancar a Spotify o Grooveshark. Ahora van un paso más allá -al único que debían haber dado-, un sistema de suscripción de pago que permita, a cambio de 9,99$ al mes, escuchar toda la música que queramos dónde queramos y en el equipo que queramos. Y si no queremos volvernos locos con las canciones, el servicio aprende nuestros gustos -acceso a la biblioteca musical mediante- y nos genera una radio «personalizada».

 

Puede parecer caro, el servicio premium de Spotify es más accesible y su funcionamiento entre plataformas está fuera de toda duda, pero Google dice que su Music permitirá acceder a un catálogo de canciones mayor y que permitirá buscar música y compartirla con más facilidad -los europeos lo hacen a través de Facebook-.

 

A su favor, sin duda, que ya hay 900 millones de androides en todo el mundo y que la cifra sube vertiginosamente. Además, sólo Apple parece capaz de fidelizar tanto a sus clientes y su iRadio todavía tardará semanas en llegar. El reto para Google parece mínimo, Spotify «sólo» ha conseguido seis millones de suscriptores en cuatro años (la cultura de la descarga pirata gratuita sigue siendo demasiado tentadora).

 

 

Google Hangouts, lento pero seguro


La idea gira en torno a la «comunicación interpersonal». Las personas son la razón de ser de las redes sociales. Después de que se torciera la compra de Whatsapp por parte de Google, los de Larry Page se centran en Hangouts, una aplicación separada en Android -por el momento- que servirá para unificar todas las conversaciones (email, red social, sms, mensajería instantánea, videoconferencias…). A su favor, de nuevo, el enorme soporte que supone Android y su compatibilidad con iOS. En su contra, que parece más complicado aún que Line o Spotbros.

 

Se unifica Hangouts, Google Plus Messenger, Google Voice y Google Talk (del modo que Apple reunificó todo en iMessage). Entre sus puntos fuertes reside la posibilidad de hacer videollamadas en grupo hasta un máximo de 10 personas. Por cierto, para todos los que usan la computación en la nube, una buena noticia, las notificaciones que leamos en un equipo desaparecen de los demás que tengamos vinculados.

 

Todo buenas ideas, todo una buena evolución para competir con las decenas de rivales que tienen por ser los líderes. Echamos en falta alguna realmente rompedora, lo bueno es que quedan dos días más de convención lo malo es que Google no suele ser de las que dejan las sorpresas para el final.