News Lab, de la guerra a la asociación con los periodistas

Después de enfrentarse a los editores y medios de medio mundo, Google ha conseguido dar la vuelta a la imagen que este negocio tenía del buscador para convertirse en uno de los máximos valedores del futuro 2.0 de la profesión. Así, la última plataforma de los de Mountain View es solo un paso más en la implicación que las grandes de Silicon Valley está viviendo con uno de los servicios que más ha sufrido su paso al mundo digital.

El lanzamiento de Apple News de forma nativa en iOS 9, el Project Lightning de Twitter, así como todas las novedades de Facebook en su red social son muestra de la importancia capital de las noticias en las estrategias de las tecnológicas. Lo que se cuenta, cómo se cuenta y en qué plataforma se cuenta reporta millones de fieles a cada una de ellas y esto se traduce, cómo no, en ingresos publicitarios directos e indirectos.

Sin embargo, News Lab se diferencia de las demás iniciativas en que en vez de centrarse en el receptor de las noticias, se centra en los que las generamos. Periodistas, bloggers o cualquiera que se centre en contar historias profesionalmente en internet. La idea es crear un ecosistema en el que residan todas las noticias (o las más posibles) que se generan en la red de redes para que la información no se acabe convirtiendo en una exclusividad de Twitter y Facebook.

Y siguiendo la idea básica de que la mejor forma de atraer a los profesionales es dándoles herramientas y enseñándoselas a usar, Google ha puesto a disposición de todos ellos programas de formación para usar plataformas como YouTube, así como gestores de contenidos online o manuales de buenas prácticas periodísticas.

Por su parte, los de Larry Page han reforzado y potenciado Google Trends para que puedan pulsar mucho mejor las tendencias y los intereses de la audiencia sobre la actualidad. En definitiva, casi una agencia de noticias en formato en línea que unida a los cursos y talleres sobre técnicas de información que comenzará a impartir en Estados Unidos en breve -se espera que lo hagan en otros países pero aún no se han pronunciado al respecto- puede cimentar un nuevo tipo de periodismo 3.0.

Con oficinas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, la iniciativa se expandirá en los próximos meses a otros mercados estratégicos -como los hispanohablantes- con el fin de crear una red de pequeños empresarios freelance y periodistas que si consigue mantenerse independiente podría convertirse en un verdadero cuarto poder.

Digital News Initiative, Google quiere velar por el periodismo

Por fin los grandes editores europeos y Google han llegado a un acuerdo para crear una «alianza para ofrecer apoyo al periodismo de alta calidad en Europa a través de la tecnología y la innovación». El proyecto, denominado Digital News Initiative, pretende ofrecer un «ecosistema sostenible de noticias y promover la innovación en el periodismo digital».

Para ello ambas partes han comprendido que es necesaria la colaboración entre la parte tecnológica y los generadores de contenidos. La primera parte necesita de la calidad de la segunda y los editores necesitan de la capacidad de difusión de internet para poder mejorar y sobrevivir. Por el momento son trece los grandes medios y tres las asociaciones que han decidido apoyar esta alianza.

El European Journalism Centre, Global Editors Network y la International News Media Association son los entes que junto con Vocento, Grupo Godó, El País o Unidad Editorial (por mentar a los protagonistas estatales) han decidido rubricar un acuerdo que de llegar a buen puerto marcaría un antes y un después en la digitalización de la prensa y en la forma en la que Google comprende que debe llegar a acuerdos.

Sin embargo, la escasa participación de medios galos, alemanes o británicos (dos por país) deja claro que las reticencias del sector siguen siendo fuertes y que Google tendrá que trabajar mucho para cambiar la percepción de un continente que la ve como una amenaza que viene a acabar con todo tipo de negocio tradicional así como con nuestra privacidad.

Precisamente por eso Google explica en su blog que cualquier persona o medio relacionada en Europa con los medios de información podrá involucrarse en uno o todos sus pilares y pasar a formar parte de un nuevo escalón de comunicación -sin importar su eco o relevancia mediática-.

Estos pilares, por cierto, son la creación de herramientas para el desarrollo conjunto de productos que permitan incrementar los ingresos, el tráfico y la participación de los grupos de audiencia; el apoyo a la innovación, en el que Google invertirá 150 millones de euros que permitan pensar en nuevas formas en las que practicar el periodismo digital; así como la formación e investigación que permita el desarrollo de nuevos periodistas y salas de redacción en todo el continente.

Respecto al segundo pilar, nos llama la atención que cualquier persona, start up o empresa tecnológica podrá pedir el acceso a estos fondos de acuerdo a las bases establecidas por el buscador. Google tiene especial interés en realizar un gran estudio continental que permita a los medios -y a ella- conocer mejor los cambios que ha habido en los hábitos informativos de los ciudadanos.

El acuerdo, por cierto, no traerá la reapertura de servicios como Google News en países como España.

Google News, adiós por la puerta grande

Y llegó la fecha y el Gobierno del Partido Popular anunció a bombo y platillo la implantación de su Ley de Propiedad Intelectual y pasó lo que tenía que pasar, que el Estado ha dado un salto hacia atrás de nuevo en materia informativa y cultural. Google, la empresa más importante de internet desde su nacimiento, ha anunciado que expulsa de forma inmediata a todos los medios españoles como respuesta a esa ley que obligará a los agregadores de contenidos a pagar una tasa por cada información indexada.

Los contenidos podrán seguir leyéndose a través de la web de Google pero ya no aparecerán en un servicio presente en 70 países y que reporta ¡10.000 millones de clicks! a los editores de todo el mundo. En el caso que nos afecta, Google News España tiene 385.000 usuarios únicos al mes sin tener en cuenta los dispositivos móviles.

El comunicado del pasado miércoles en el blog de Richard Gringras, responsable de Google, era sencillamente devastador y directo: «Lamentablemente, como consecuencia de la ley española de propiedad intelectual, en breve tendremos que cerrar Google Noticias España. Dado que es un servicio que no genera ingresos (no mostramos publicidad en el sitio web), este nuevo enfoque resulta sencillamente insostenible«. Es hasta ahora, la primera vez que los de Mountain View cierran su servicio de noticias en algún país.

Pero, ¿cuál es la clave de esta justificada salida? El artículo 32.2 añadido a última hora y aprobado sólo con los votos del Partido Popular y que introducía la «tasa Google» en la que se establece el «derecho irrenunciable» de los editores a recibir una «compensación equitativa» de los agregadores que los indexen. El más famoso es Google, pero Yahoo!, Flipboard o Menéame podrían seguir el mismo camino.

Para que no haya dudas sobre nuestra interpretación del texto, os reproducimos exactamente el contenido de dicho artículo:

Artículo 32. Citas y reseñas e ilustración con fines educativos o de investigación científica.
2. La puesta a disposición del público por parte de prestadores de servicios electrónicos de agregación de contenidos de fragmentos no significativos de contenidos, divulgados en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica y que tengan una finalidad informativa, de creación de opinión pública o de entretenimiento, no requerirá autorización, sin perjuicio del derecho del editor o, en su caso, de otros titulares de derechos a percibir una compensación equitativa. Este derecho será irrenunciable y se hará efectivo a través de las entidades de 
gestión de los derechos de propiedad intelectual. En cualquier caso, la puesta a disposición del público por terceros de cualquier imagen, obra fotográfica o mera fotografía divulgada en publicaciones periódicas o en sitios Web de actualización periódica estará sujeta a autorización.

El problema en este planteamiento es doble. Por un lado, pretende obligar por la fuerza a los editores a ejecutar su derecho (en Alemania las instituciones se encontraron que los editores se negaron a solicitar compensación a los agregadores puesto que entendían que el tráfico que les dan estos servicios les reporta muchos más beneficios que la compensación económica) haciéndolo «irrenunciable».

Por otro lado, el famoso Canon AEDE, propuesto por la Asociación de Editores de Diarios Españoles y que entra en vigor en 2015, no tiene regulada su cuantía ni tampoco las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual que tiene que hacerla efectiva. Preguntado por esto -sin duda lleva días siendo un tema de portada- el Ministerio de Cultura ha dicho que el desarrollo de esa tarificación llevará seis meses… y que luego habrá que negociar. La idea es que se negocie entre cada medio y cada agregador y en caso de que no lleguen a un acuerdo, que se regule a partir del veredicto de la Comisión de la Propiedad Intelectual.

Lo mejor de todo, en boca de Wert, es que el cobro se hará de modo retroactivo motivo por el que «Google se ha desmantelado para adelantarse al desarrollo reglamentario» que, por cierto, va en la línea «de lo que busca la Unión Europea«.

Con tal postura la empresa se mantiene firme: no está dispuesta a negociar nada salvo una retirada de la tasa. Como eso parece poco probable a corto plazo (aunque menos tardaron en modificar la Constitución sin permiso de nadie), a partir del día 16 de diciembre, cuando se teclee news.google.es los usuarios serán redirigidos a una página donde se les explicará el motivo del cierre.

La sorpresa de AEDE

 

 

 

 

Los más sorprendidos, sin duda, son los propios medios de comunicación (aunque no sabemos muy bien por qué). Durante los dos años que ha llevado la tramitación de esta ley «se han mostrado dispuestos a negociar con Google». Explicaron en un comunicado que «dada la posición de dominio de Google se vieron obligadas a solicitar la intervención de las autoridades españolas y comunitarias así como las de la competencia para proteger los derechos de los ciudadanos y de las empresas».

José Gabriel González Arias, responsable de la Asociación dijo ser consciente del tráfico que genera este servicio y de la «potente herramienta que es el buscador» (parece que eso sí debe ser usado gratis por los profesionales no siempre remunerados de los medios de comunicación) pero «los contenidos tienen un alto coste –¿cuántos becarios malpagados y «voluntarios gratuitos» hay en los medios de comunicación? ¿estos no tienen derecho a solicitar a esa misma asociación el pago por sus servicios?– y no quieren que un tercero los monetarice y se aproveche de ellos sin pagar».

Parece que una vez más España (su Asociación de Editores y su Gobierno entre otros) no quieren ver lo que ha ocurrido en otros Estados vecinos. Países donde los propios medios renunciaron a su derecho a cobrar las tasas por el alto coste en tráfico que suponía la simple retirada de imágenes o del resumen de cada noticia del buscador (Alemania). En Francia la cifra que se acordó para la compensación era mínima y ahora vuelve a haber debate sobre si debe o no ser cobrada una tasa a un servicio que genera millones de visitas al año a los medios del país.

El caso más llamativo es el de Bélgica donde se originó el debate en 2010 y que acabó con una prohibición en 2011 de la difusión de imágenes o textos de medios de comunicación belgas. ¿El resultado? Meses después los medios de comunicación llamaron a la puerta de Google News solicitando su reentrada.

El cierre de Google News por una tasa abusiva solicitada por una Asociación de Editores cavernícola que resume la falta de modernización e implicación con la sociedad de los medios de comunicación y promulgada por un Gobierno que apoya la desinformación de la sociedad y la búsqueda de dinero para seguir tapando una deuda mastodóntica es un ataque a la libertad y al derecho a la información de la sociedad. Es sólo el más llamativo de una larga lista que se producirá y que sólo servirá para dejarnos en manos de medios de comunicación torpes, lentos, alineados con el poder y que siguen pensando que son el cuarto poder cuando hace más de una década que se convirtieron en meros voceros de las instituciones.

Durante siglos el alcance de las publicaciones de cualquier tipo estuvieron limitadas por razones técnicas y de transporte. Internet acabó con todo esto. Ha permitido al ciudadano conseguir una información mucho más global y completa. Conseguir comparar contenidos a partir de las fuentes y los medios y hacerse una imagen más real de lo que nos rodea desde varios puntos de vista. Sin embargo, esto ha supuesto un enorme reto a los medios de comunicación que no sólo han visto multiplicada la competencia (también el público potencial) sino que se han visto implicados en una enorme batalla por la publicidad.

Una vez más en este país se ha visto la tecnología como una amenaza no como una oportunidad de desarrollo. Quieren que perdamos una oportunidad de emplear la herramienta de comunicación más importante desde la rueda y la imprenta para convertirnos en una sociedad más formada e informada. Quizá es precisamente eso lo que no quieren ni las instituciones ni los editores, sentados en un banquete en el que unos alimentan a otros para no perder su posición dominante.

Alemania, del lado de los editores

Alemania ha sido durante los últimos años uno de los países donde Google ha encontrado más problemas para implementar sus servicios. Desde los problemas de privacidad originados por StreetView y Google Maps, hasta las quejas de los medios de comunicación por el «negocio» que hacen los buscadores y agregadores de contenidos a costa de las noticias que publican los primeros.

 

Ahora, la justicia germana ha decidido, a través de la «Ley Google» que todos los buscadores comerciales paguen a los medios de comunicación por mostrar los resúmenes de sus contenidos. La mala noticia para los de Mountain View -sí, todo puede empeorar- es que ahora son los medios franceses y españoles los que piden a sus Gobiernos que emulen al de Angela Merkel y pongan coto a estos altavoces de noticias.

 

El dictamen no ha tardado en levantar polémica dentro de la propia Alemania. Mientras que la ministra liberal de justicia considera que la nueva norma permitirá a los editores y creadores de contenidos participar de los ingresos económicos que obtienen los buscadores mediante la emisión de las noticias, los partidarios de Google consideran que está decisión sólo perjudicará a todas las partes puesto que no sólo entorpecerá los procesos de búsqueda de noticias, sino que minimizará las entradas en las webs de los medios generadores de contenidos.

 

A falta de que los 620 miembros del Bundestag aprueben la iniciativa de los de Merkel, Google cuenta con que la presión popular sirva para remodelar una norma que vuelve a vetar sus proyectos en uno de los principales mercados europeos y evitar así que todo esto se extienda por el resto de la UE. Google News nunca había corrido tanto peligro de «desaparecer» de un continente. ¿Qué aliciente puede tener Google en mantenerlo cuando los usuarios podrían acceder a noticias de medios de otros puntos del mundo gratis… y ¿cuántos lectores perderían las webs de los grandes editores sin nadie les «enganchara» a ellas? De nuevo la duda de la cultura de la gratuidad frente a la de los beneficios directos.

 

Algunos editores alemanes de grandes tiradas ya se han apresurado a expresar que esperan la llegada de una ley justa que encuentre un equilibrio entre la protección de la propiedad intelectual en internet y el beneficio que los buscadores llevan a los lectores finales y a las propias empresas.

 

Entre los editores estatales destaca la opinión del Grupo Zeta que explica que «en ocasiones nos obsesionamos con las leyes. Quizás se pueda discutir si es mejor una ley o un acuerdo». Son conscientes de que Google se aprovecha de sus contenidos para ganar tráfico y relevancia en internet y su mercado publicitario, pero también de que Google les da a ellos visibilidad, aumenta exponencialmente las visitas a sus webs y, sobre todo, les da más beneficios en el mercado de los anuncios en la red. Es por ello que consideran -lo compartimos- que un acuerdo entre ambas partes sería lo más indicado para que prosperara tan fructífera relación.

 

En Alemania ha salido, además, una importante crítica a la ley: la asociación de periodistas DJV que critica que en la norma sólo se hace referencia a los editores, a las corporaciones y no a los verdaderos creadores de los contenidos.

 

Parece que nos volvemos a encontrar en otra pelea jurídica que sólo demuestra la lentitud con la que las instituciones y la prensa se adaptan a las nuevas tecnologías. De nuevo, tendremos que ver si somos capaces de llegar a un acuerdo en el que ganen todos (medios, editores y empresas en internet) o una ley a la que todos le encontrarán el modo de «zafarse».