Sorginen Erronkak, el secreto de un juego adictivo

 

Frente a la música, el streaming, el cine o cualquier otro tipo de entretenimiento, los videojuegos son el ocio más lucrativo del mercado. No solo por su facturación sino también por su ritmo de crecimiento y por su enorme potencial. Prácticamente cualquier temática es susceptible de ser digitalizada y gamificada

 

La explosión de las plataformas móviles, además, ha hecho que el mercado haya virado hacia títulos diferentes. Es cierto que Sony, Microsoft y Nintendo son, gracias a sus centros de ocio/consolas, las referencias del negocio, pero también que 3.000 millones de equipos iOS y Android activados hacen de los smartphones y tabletas un mercado muy atractivo.

 

Todo ello ha redundado en un escenario con una enorme diversidad en el que tanto los grandes estudios como los independientes han demostrado tener hueco y capacidad para crear juegos de todo tipo. Desde clásicos de deporte, arcade, estrategia, etc. hasta otros de más educativos (y, sin duda, igual de adictivos).

 

En este último escenario es donde nos encontramos Sorginen Erronkak, creación del estudio vasco Binary Soul que no solo continúa con la saga de Sorginen Kondaira sino que muestra la versatilidad de la cooperativa bilbaína como desarrolladora de contenidos en diferentes formatos y plataformas.

 

Disponible para las dos plataformas móviles de referencia (iOS y Android), el juego tiene varios ingredientes para convertirse en un éxito. Por un lado se aprovecha del enorme potencial de unir euskera y ocio. No solo entra en un hueco del mercado prácticamente vacío, sino que no pierde el componente educativo y cuenta con una configuración segura y responsable de la tecnología para acercarse a un público de todas las edades (también a los niños, el sector social más desprotegido en este sentido).

 

Además, Sorginen Erronkak, tiene un gran atractivo para los amantes de la mitología, tanto autóctonos como extranjeros. Disponible en inglés, castellano y euskera, tiene un aire mucho más fresco que otros legendarios más manidos por el gran público y este sector: la japonesa o la clásica, por ejemplo. Un mundo que también cuenta con gran aceptación en la diáspora, comunidades vascas remotas afincadas en América, Oceanía y Asia, sobre todo. No menos interesante es la aportación de Aritza Bergara mediante poemas y descripciones de los seres mitológicos protagonistas en la aventura.

 

Finalmente, la estructura del juego -tres temáticas diferentes con un enorme componente de autosuperación- es adictiva. Es difícil parar de jugar y no buscar siempre batir nuestro mejor registro.   Por supuesto, el juego permite competir en línea con otros jugadores. Es interesante saber si, a pesar de la sencillez de cada prueba serás mejor que tus amigos. Las apariencias engañan. La curva de aprendizaje es prácticamente nula. Todo está donde debería y, sobre todo, todo funciona como debería.

 

Es por todo esto que consideramos Sorginen Erronkak como un juego harto recomendable para gamers de toda condición y edad. Aquellos que quieren aprender más sobre nuestra cultura o aquellos que simplemente quieren divertirse. Pide muy poco a cambio de un muy buen momento de diversión.

Facebook, en busca de independizarse de Android

Hace unos años, allá por 2013, se publicó que cerca del 20% de los usuarios que tenía Facebook utilizaban un equipo Android para conectarse. 200 millones de personas accedían al universo de Mark Zuckerberg a través de la plataforma de Google. Es cierto que el porcentaje era casi el mismo si hablábamos de iOS, sin embargo, había una diferencia crucial: Google siempre ha querido ser rival en el mundo de las redes sociales y los de Mountain View, además, ven a Facebook como su gran enemigo a la hora de repartirse el pastel de la publicidad en internet.

Con el tiempo Android ha seguido creciendo -al mayor ritmo que Facebook- y la cifra ahora se estima en cerca del 40% (unos 550 millones de personas) que primero pasan por la tienda de aplicaciones Google Play y que entienden su conexión con el mundo digital a través de su smartphone androide.

Demasiada dependencia de un rival, para muchos analistas -e inversores-. Esto ha hecho que, según publica The Information y se hace eco Gizmodo, la empresa de Palo Alto se haya puesto manos a la obra para desarrollar un “plan de contingencia” frente a Google. Una forma de que Facebook siga funcionando en el sistema operativo móvil más extendido del mundo sin necesidad de depender de la tienda de aplicaciones y, en definitiva, de su gran rival.

Aunque el ecosistema de Google es teóricamente abierto, todas las aplicaciones y programas compatibles con la plataforma han de seguir las directrices de los de Larry Page. Amazon, otro de los rivales en el negocio online, tiene incluso una tienda de aplicaciones que es totalmente compatible con Android aunque, al incumplir los requisitos de los de Mountain View requiere primero descargar un archivo apk, abrirlo con un gestor de ficheros y utilizar el instalador de Android… Sin duda una traba que frena a muchos usuarios.

Facebook quiere algo parecido. Que no le haga depender de Google Play para la instalación ni para las notificaciones push. Que le permitan evitar las comisiones y trabas que la plataforma de Google pone sobre los pagos en aplicaciones de terceros (un enorme negocio) y que permita una relación red social-cliente al margen de los servidores del gigante del buscador.

Después del fallido launcher Facebook Home que pretendía convertir todo el equipo Android en la imagen de Facebook (y ser la semilla de un futuro sistema operativo de la red social para equipos móviles) la empresa de Mark Zuckerberg se ha centrado en crear una alternativa a la aplicación clásica que le dé independencia. La respuesta lógica a la pregunta que muchos nos hicimos cuando el CEO pidió a todos sus ingenieros que abandonaran sus iPhone para comprender mejor la experiencia de su red social en Android.

La duda que nos queda es cómo responderá Google a un movimiento que puede hacer que otras empresas queden tentadas de sortear Google Play y hacerse un hueco en uno de los miles de millones de equipos que corren con Android en todo el planeta.

Servirace, todo lo que quieres saber de cada carrera

Hay algo que tienen en común los runners novatos con los más veteranos: el momento de decidir si hacer o no una carrera. Más allá de la planificación de entrenamientos que requerirá la misma -así como adaptarla al calendario- la duda de si “merece la pena” hacerla. ¿Está bien organizada? ¿Qué opinan otros corredores del perfil, la ruta o el ambiente? ¿Hay alguna buena alternativa en el calendario?

Anartz Mugika, creador de otras aplicaciones como la Running Calculator, pensó que era importante crear una base de datos activa con detalles técnicos e información general de la misma. Desde la distancia, la ruta o el tipo de carrera de la que se trata hasta la fecha o cómo llegar a la salida, incluyendo Google Maps mediante, todos los servicios cercanos que le podrían ser útiles al atleta.

 

Pero más allá de ser un listado de información que podríamos encontrar más o menos fácilmente en el propio buscador, Mugika añadió valor al implementar las opiniones de otros corredores sobre la carrera y todo lo que la rodea. ¿Hay suficientes hoteles y restaurantes para el antes y el después? ¿Hay bares donde podrán esperar nuestros acompañantes? ¿Cómo son? ¿Están muy lejos en relación a una distancia que nosotros mismos marcamos?

Parece que la idea ha funcionado porque si bien empezó como un pequeño laboratorio de carreras en Euskal Herria y alrededores ahora aparecen nombres de toda la península e internacionales tan legendarios como la Ultra Trail Mont Blanc o los maratones de Boston y Londres. La cifra alcanza ya las 600 competiciones y los 75.000 servicios vinculadas a las mismas que a buen seguro se irán incrementando a lo largo de las semanas gracias a la participación de los corredores.

Para añadir una carrera es tan sencillo como cumplimentar un formulario a través de una dirección web de Google Docs y especificar todos los datos posibles (y nuestra experiencia) sobre la misma. Una forma de crear una web colaborativa en la que podamos compartir nuestra afición favorita. ¿La mala noticia? Solo está disponible para Android, los usuarios de las demás plataformas tendremos que esperar para disfrutar de esta buena idea.

Google, ¿enemigo de la privacidad?

Sin duda uno de los temas más importantes en el sector tecnológico durante los últimos meses, más allá de los lanzamientos de dispositivos o de los resultados récord de Silicon Valley, ha sido la privacidad. Los casos de espionaje de la NSA y [Enlace roto.] ha hecho que multitud de empresas hayan centrado sus esfuerzos en crear aplicaciones y programas que blinden nuestra privacidad.

Disconnect, como nos presenta Genbeta, es una de las más eficaces tanto en el ámbito móvil como para equipos de sobremesa. El programa funciona como un antimalware y se encarga de bloquear todos los intentos externos de realizar seguimientos de los usuarios. Su buen funcionamiento ha hecho que algunos desarrolladores alternativos de aplicaciones para Android hayan decidido implementarlos. El más famoso, sin duda, es Tor, uno de los navegadores más famosos de Play.

¿Cuál es el problema entonces? Que a pesar de que sigue a rajatabla todos los requisitos de Google Play para poder ser “descargable”, la empresa de Larry Page la ha expulsado sin motivo aparente. ¿El último ataque de la empresa de Mountain View contra una aplicación que se coloca justo en medio de los intereses de monitorización del buscador y la privacidad del usuario?

No es la primera vez que Disconnect es expulsada de Google Play. El año pasado la empresa alegó que no estaba permitida ninguna app que interfiriera en el funcionamiento de otra. Sin demora los desarrolladores se pusieron a trabajar para cumplir la normativa y que Disconnect fuera solo un complemento a los programas de terceros que informaba a los usuarios cuando se estuvieran recopilando datos sin su conocimiento. Esto tampoco le ha gustado al robot verde.

El problema es el funcionamiento per sé de la aplicación. Un programa que permite al usuario realizar búsquedas en sus navegadores favoritos sin que las empresas desarrolladoras de los mismos puedan realizar un seguimiento. Las webs no pueden rastrear nuestros historiales de búsqueda y, por tanto, todo el sistema publicitario de Google se derrumba. La última versión, de facto, permitía bloquear por completo la descarga de datos por parte de terceros en el momento.

La empresa se cubrió bien las espaldas al no bloquear la publicidad -que ya hizo que otros programas de éxito como AdBlock Plus fueran expulsadas- y su versión Lite solo informa de la intrusión. La de pago es la que permite el bloqueo publicitario y la encriptación de nuestros datos de navegación.

Claramente Google ha eliminado un programa que va contra sus intereses económicos. Su principal fuente de ingresos: los famosos small data y la publicidad se verían amenazados dentro de su propio sistema operativo. Sin embargo, no es de recibo no dar explicaciones sobre la expulsión y, por lo tanto, poner sobre aviso a los desarrolladores para que mitiguen el error.

Resulta especialmente curiosa esta actitud de una empresa que tiene entre sus lemas más famosos “Don’t be evil” y que tanto ha luchado contra Microsoft (primero) por sus técnicas fraudulentas para mantenerse como empresa preminente en el negocio tecnológico y Apple (después) por su cerrazón ante terceros que pudieran poner en peligro su filosofía. Este tipo de actitudes solo cambian la percepción de los usuarios de la compañía y, si esta cambia por completo, pasará mucho tiempo hasta que puedan solucionarlo y poco hasta que pierdan cuota de mercado.

Windows, el truco de crecer con iOS y Android

El BUILD 2015 ha servido para descubrir las novedades de Windows 10 (muchas ya las desvelamos hace semanas pero faltaba darles la “forma” definitiva) y sobre todo, para descubrir que Microsoft de la mano de Satya Nadella se muestra como una empresa mucho más ambiciosa: no solo quiere remontar la desventaja que tiene con Google y Apple en el mercado móvil, sino que quiere convertir su debilidad en su mejor arma y ser de nuevo la referencia en la era de la integración digital.

Como ya hemos dicho otra veces, Windows 8.1 fue una mejora integral y necesaria respecto a las ediciones anteriores del sistema operativo. Sin embargo, su lenta entrada en el universo smartphone y tablet así como su escasa difusión entre los fabricantes lo hizo poco atractivo para los desarrolladores y esto se tradujo en una falta de aplicaciones en su tienda que convertía buenos terminales en smartphones poco interesantes para el público.

Lanzar una aplicación tiene un coste y hacerlo en diferentes plataformas hace que muchas empresas -la mayoría con poco músculo financiero- se piensen muy mucho en qué tiendas de aplicaciones lanzarlas. Android e iOS son indispensables. La primera por volumen y la segunda porque reparte más ingresos entre los desarrolladores. Windows Phone, BlackBerry OS, Ubuntu y compañía siguen siendo un coto privado para las apps con más presencia. Las indispensables.

¿Cómo revertir la situación? Aprovechando las horas que los desarrolladores han invertido en los otros dos sistemas operativos de referencia y permitiendo la migración de apps de forma fácil a la tienda de Microsoft. En principio no será necesario tener un desarrollador específico para el sistema operativo de los de Redmond… aunque esto suponga una bajada de calidad en el programa.

Sin embargo, esto no es lo más llamativo, si nos centramos en una de las promesas de Microsoft a la hora de hablar de sus bondades sobre Windows 10, la más llamativa es que es un sistema operativo único para todas las pantallas. Esto haría que una aplicación pensada para el iPhone pudiera llegar a la pantalla de tu PC sin esfuerzo. ¿Cómo es posible?

Dos palabras son clave para entender el sistema: Islandwood y Astoria. La primera se refiere a la herramienta que permite la conversión de las apps pensadas para el ecosistema Apple hasta el universo Windows. Un compilador de Objective-C para Visual Studio (el entorno de desarrollador más importante de Microsoft Windows) se conforma con unas pocas líneas de código para obrar la magia.

Si el desarrollador es un poco hábil podrá, de hecho, adaptar el programa a las diferentes pantallas e incluir funcionalidades como Cortana y Tiles de Xbox. De hecho, en la conferencia de desarrolladores de Microsoft se pudo ver el resultado de migrar con estas herramientas el famoso Candy Crash hasta Windows. ¿El problema? Que no hubo ninguna mención a Swift el nuevo lenguaje de programación sobre el que Apple seguirá creciendo.

Astoria es la otra herramienta solo que su funcionamiento difiere. En este caso no es necesario un compilador de código. Se trata de una máquina virtual que hace que cualquier aplicación del robot verde funcione en Windows 10. Añadiendo una capa basada en Android Open Source Project Microsoft ha conseguido que las aplicaciones móviles se ejecuten sin problema. La duda es si solo se podrán bajar aplicaciones desde la store o si cualquiera puede lanzar como apk una aplicación Android a la tienda para luego descargarla en un smartphone o tablet.

De darse el segundo caso será interesante ver cómo funcionan las aplicaciones portadas directamente sin el toque que Google suele dar a los programas para sus androides. Los criterios de calidad que establezca Microsoft será fundamental para que los usuarios se atrevan a dar el salto o, directamente, sigan prefiriendo la versión original a la calcada.