Smartphones premium, así queda el mercado hasta finales de año

Las cartas ya están sobre la mesa. Después del IFA de Berlín y del último KeyNote del año de Apple todos los grandes fabricantes de smartphones han presentado sus smartphone de cabecera de cara a la campaña de Navidad. El objetivo, mucho más allá de conseguir el título honorífico de «mejor dispositivo» de su categoría es arañar ventas a sus rivales y llenar las arcas de sus fabricantes.

Si nos fijamos solo en las especificaciones hay varios contendientes que parecen tener ventaja sobre los demás. Sony y Samsung han echado el resto para dar un salto técnico evidente respecto a las generaciones anteriores. LG y HTC siguen con su continua evolución y Apple, a pesar de contar con un hardware menos musculado sigue siendo intocable en lo más alto del podio de ventas. Os los presentamos. Por su parte, Microsoft entra en el juego con sus remozados Lumia compatibles con Windows 10 y Huawei quiere demostrar que los productos 100% chinos también pueden ser premium.

Por fuera, el enigma del diseño

Hubo un momento en el que todos los fabricantes tenían como paradigma la necesidad de revolucionar el diseño de cada generación de smartphone respecto al modelo anterior. La idea que se quería transmitir era sencilla: no se trata de evoluciones, sino de revoluciones. Sin embargo, Apple siempre ha tenido claro que los cambios han de ser sutiles y distanciados en el tiempo (dos años, el tiempo que pasa entre el lanzamiento de una versión y el fin de la comercialización de la evolución «S») para minimizar el efecto de la obsolescencia por diseño.

Ahora la industria se ha decantado por conseguir diseños continuistas pero que permitan identificar fácilmente cada terminal. Sony tiene sus Xperia Z de cristal y aluminio, Apple sus iPhone metálicos sin casi botones, Samsung ha decidido apostar por las pantallas curvas, Microsoft por los colores y HTC ha hecho de su «parrilla» frontal para los altavoces su rúbrica.

Lo que sí tienen todos los fabricantes en común es su búsqueda de un diseño cada vez más ligero y fino donde la pantalla ocupe cada vez más superficie y sea más relevante como punto de entrada al dispositivo y a sus funcionalidades. Respecto al panel, parece que el estándar son 4,7 y 5,5 pulgadas si bien hay algunos modelos que se han decidido a pasar esa cifra.

Los contendientes, uno por uno

  • Microsoft Lumia 930. Si tuviéramos que distinguirlo por algo de sus rivales es porque es el único que sigue usando plástico para su carcasa lo que le da como ventaja que es mucho más colorista. Sus 167 gramos lo convierten en el más pesado entre los premium aunque su pantalla no pase de las 5 pulgadas. El panel cuenta con tecnología OLED con resolución Full HD y cuenta con ratio de pixeles por pulgada de 441. En su interior trabaja un procesador Snapdragon 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz mano a mano con 2 GB de RAM y 32 GB de memoria interna sin posibilidad de ampliarla. Su batería es una de las más pequeñas (2420 mAh). Donde saca pecho es en una cámara que hereda las virtudes de sus ancestros Nokia: 20 Mp con apertura f/2.4 y flash LED dual. Un terminal que se redondea con un precio de lanzamiento de 549€. La experiencia Windows definitiva.

  • iPhone 6S. El mayor dolor de cabeza de Samsung y Google en un lustro se actualiza para bien (y para seguir batiendo récords de ventas). Una vez más sus especificaciones deberían dejarle muy por detrás de sus rivales (la pantalla Retina de 4,7 pulgadas tiene una resolución de solo 326 ppp), su cámara solo cuenta con 12 Mp con enfoque por fases y su chip A9 es un ¡dual core! a 2,2 GHz. Ni siquiera sabemos aún su cifra de RAM. Su batería es de 1715 mAh. ¿Tiene algo que hacer frente a sus rivales? Mucho más de lo que parece como demuestran todos los benchmark hasta la fecha. La dupla iOS-hardware sigue siendo una referencia gracias a su desarrollo conjunto. Si cumple sus cifras de rendimiento respecto al iPhone 6 seguirá siendo uno de los más rápidos y el más estable -con diferencia-. Y todo ello con una gestión energética sin parangón (atendiendo a la capacidad de la pila). No es ni un poco barato (749€ «innegociables» y solo financiables) pero eso no será óbice para que sea el más deseado -y problablemente el más vendido-. Si quieres Apple, ésta y el 6S Plus son las únicas opciones.

  • Samsung Galaxy S6 Edge. El mejor smartphone de los coreanos hasta el momento es un resumen de todo lo que saben y pueden hacer. Su panel cuenta con una diagonal de 5,1 pulgadas y tecnologías SuperAMOLED con resolución de 1440p que redunda en una resolución de ¡577 ppp! Su cámara cuenta con una resolución de 16 Mp que gracias a sus lentes de última generación y su apertura de f/1.9 permite realizar fotos espectaculares. El chip propio Exynos 7420 de ocho núcleos a 2,1 GHz y 1,5 GHz acompañados de 3GB lo colocan más cerca de un portátil que de un teléfono y su batería de 2600 mAh acompañado de la base de carga ultra rápida nos permitirán estar lejos del enchufe todo el día. Y todo ello con un diseño en metal y cristal y un peso de 132 gramos. ¿Se puede hacer mejor? Diríamos que no, pero no queda mucho para que llegue el S7…

  • Google Nexus 6. Por mucho que le duela a Samsung el Nexus 6 es EL Android. El motivo es sencillo, es el único terminal que se acerca a la filosofía del iPhone -y ahora de los Lumia- de desarrollar solidariamente software y hardware. Su pantalla Quad HD de 6 pulgadas tiene una resolución de 493 ppp (1440p) que se mueve como nunca gracias al Snapdragon 805 y a una GPU Adreno 420. Su pila de 3220 mAh garantiza la autonomía sea cual sea su uso y su cámara trasera redondean un equipo casi perfecto. ¿Casi? Sí, es demasiado pesado con sus 184 gramos comparado con los Note 5, por ejemplo. Actualizar su precio a 459€ lo subsana con creces. Para nosotros, el rival más serio del S6 Edge.

  • Sony Xperia Z5. La gran estrella del IFA de Berlín es un terminal muy bien construido con materiales nobles como cristal (esmerilado en su parte trasera) y aluminio que le permiten tener un peso de 156,5 gramos con una pantalla de 5,2 pulgadas con tecnologías IPS, Triluminos, etc. heredadas de las legendarias Bravia de la casa. La resolución Full HD (424 ppp) son solo la punta del iceberg de un equipo que cuenta con una cámara de 23 Mp y apertura f/2.0, enfoque híbrido, flash LED y se mueve con un Snapdragon 810 2.1 de ocho núcleos (la mitad a 2 GHz y la otra mitad a 1,5) 32 GB de memoria interna ampliables hasta 200 GB y 3 GB de RAM. Su autonomía sigue siendo de las mejores de su categoría gracias a su enorme batería de 2900 mAh y su precio se mantiene en 699€ como las generaciones anteriores. Una referencia entre los Android.

  • HTC One M9. Uno de los clásicos que siempre está entre los mejores aunque las ventas no le acompañen tanto como deberían. Los taiwaneses siempre apuestan por su propia forma de hacer las cosas. Su panel de 5 pulgadas, por ejemplo. es el único que cuenta con tecnología SuperLCD3 (que aunque sobre el papel no es la más moderna consigue una cifra de 441 ppp). En cuanto a cámara, cuenta con un sensor de 20 Mp (ya han dicho adiós a los polémicos Ultrapíxeles) con un enfoque automático por fases y un flash LED dual que mejora la de cualquier otro One M. Su procesador es el mismo del Xperia Z5, la versión sin calentones del Snapdragon 810 que también acompañan de 3GB de RAM y 32 GB de capacidad ampliables. ¿La diferencia? Su capa sobre Android es menos intrusiva su batería es un poco más pequeña (2840 mAh) y su precio es ostensiblemente más alto, 849€. Pensado solo para los amantes de un diseño que para nosotros ya es retro.

  • LG G4. El LG más esperado de los últimos tiempos es un equipo de lo más sorprendente por diseño (y sus traseras de piel) y hardware. El «otro» coreano cuenta con un panel IPS de 5,5 pulgadas (aún así solo pesa 149 gramos) con resolución 1440p y 538 ppp un procesador Snapdragon 808 -no es el más potente pero sí el más fiable- de seis núcleos a 1,8 GHz, 3 GB de RAM y una batería de nada más y nada menos que 3000 mAh. Su cámara de 16 Mp promete un rendimiento sobresaliente y todo ello con un precio muy contenido de 699€. El problema es que su trasera arriesgada y su capa de personalización le penalizan respecto a los «top». Aún así, un acierto para aquellos que quiere huir de las modas.

  • Huawei Mate S. La alternativa china es un phablet de 5,5 pulgadas y panel AMOLED con 405 ppp (1080p de resolución) que trabaja con el chip Kirin 935 -que no te engañe su nombre menos conocido, es muy rápido- de ocho núcleos (cuatro a 2,2 GHz y cuatro a 1,5) con 2GB de RAM y cámara de 13 Mp. Su autonomía queda garantizada por una pila de 2700 mAh. Su handicap es que los tiempos en los que Huawei era barata quedan lejos y este dispositivo premium cuesta 649€. ¿Estás dispuesto a pagar esta cifra por un equipo sin «pedigrí»? Antes de responder piensa en cuál será su valor de reventa.

Smartphones premium, los mejores de la primera mitad de 2015

La primera mitad del año ya ha pasado y, con el verano a comenzando, las grandes tecnológicas se van de vacaciones con los deberes hechos. Los siguientes lanzamientos llegarán previa campaña navideña. Por eso nos parece un buen momento para recapitular cuáles han sido las estrellas en el mercado de smartphones los últimos meses.

  • iPhone 6 y 6 Plus. Es cierto que llegaron a finales de 2015 pero el ciclo de presentaciones y renovaciones de los de Cupertino y su corto catálogo hace que sigan siendo la opción más moderna en iOS. Han batido todos los récords de unidades y facturación y han permitido a Apple ser líder del mercado mundial varios meses. ¿Cuáles son sus señas de identidad? Una pantalla que va hasta las 5,5 pulgadas (en el caso del Plus); capacidad de almacenamiento escalada en 16, 64 y 128 GB y un rendimiento y una fluidez de referencia a pesar de que, sobre el papel, su hardware es menos capaz que el de la mayoría de sus rivales con Android. Su precio, a partir de 699€ no ha sido óbice para conquistar a defensores acérrimos de Google. Su versión S, que se presentará en otoño, promete dar mucha guerra.

  • BQ Aquaris E6. En el lado opuesto al iPhone, la pequeña casa española BQ muestra un equipo con chip de ocho núcleos a 2 GHz, 2 GB de RAM, dual SIM, cámaras de 5 y 13 Mp y 16 GB de capacidad ampliables mediante ranura de expansión por solo 300€. Sin duda, el mejor terminal del mercado por relación calidad-precio. Merece, y mucho, la pena.

  • Energy Phone Pro HD. Con la misma filosofía que el anterior, cuenta con un panel de 5 pulgadas y resolución HD y un procesador de ocho núcleos a 1,7 GHz. Peca de tener solo 1 GB de RAM -aunque con Android 5 se nota menos- y 8 GB de capacidad ampliable. Aún así, sus acabados son buenos y su precio de 179€ lo convierte en un equipo de acceso más que reseñable.

  • Google Nexus 6. Aunque haya bajado su tarifa, es el primer smartphone premium de Google. Su procesador Quad Core a 2,7 GHz, su pantalla QHD AMOLED de 5,96 pulgadas y su cámara de 13 Mp trabajan a la perfección con el único Android puro del mercado. Es una referencia por rendimiento y eficacia.

  • Honor 6+. Una de las revelaciones de la temporada es este phablet con panel Full HD de 5,5 pulgadas, coprocesador de 8+1 núcleos, 3 GB de RAM y 32 GB ampliables de capacidad de almacenamiento. Un equipo que con un precio de 400€ está pensado para plantar cara a cualquier otro terminal premium del mercado.

  • HTC One M9. Cuando lo probamos vimos que HTC se había centrado en evolucionar la versión anterior. Su chip de ocho núcleos (4+4) a 2 y 1,5 GHz, 3 GB de RAM y sus cámaras de hasta 20 Mp denotan que no han querido dejar nada al azar. El problema es que su rendimiento no es claramente superior al resto de Androids tope de gama y su precio parte de 849€ sin promociones. Diferente pero excesivamente caro.

  • Huawei Ascend Mate 7. El terminal de bandera de una de las empresas chinas revelación del mercado es un equipo con panel de 6 pulgadas y resolución Full HD, chip de ocho núcleos a 1,8 GHz y 2 GB de RAM que destaca por unos acabados mucho mejores de lo esperado y un rendimiento excepcional gracias a la ligera capa de personalización que los ingenieros chinos han implementado sobre Android. Y todo ello por 499€.

  • LG G4. Uno de los que más rumores ha levantado es este equipo con la mejor tecnología de los coreanos y un diseño realmente diferenciado. Su panel IPS con resolución 2K, su chip de seis núcleos a 1,8 y 1,44 GHz y sus 3 GB de RAM son solo el aperitivo para un equipo con cámaras de 8 y 16 Mp y una fluidez sobresaliente. Vale cada uno de los 699€ que nos piden por él.

  • Microsoft Lumia 930. Uno de esos terminales que nos parecen estupendos gracias a la buena evolución de Windows 8.1 y a su espectacular hardware y que promete mucho más cuando pueda correr con Windows 10. Procesador quad core a 2,2 GHz, 2 GB de RAM, una cámara espectacular y 32 GB de almacenamiento para un gran heredero de los mejores Nokia que nos pide menos de 500€ por llevárnoslo a casa. Sobresaliente.

  • Motorola Moto X. El tope de gama de la resucitada Motorola es un smartphone de 5,2 pulgadas, procesador de cuatro núcleos a 2,5 GHz, 2 GB de RAM y un sistema multimedia sobresaliente. El cambio de manos de Google a Lenovo no se ha notado en nada en el rendimiento de Android y su precio sigue estando en 429€. Una maravilla.

  • Samsung Galaxy Note 4. Teníamos que elegir entre éste y el Galaxy S6 pero las ventas y el peso de la familia Note como creador de un nicho de mercado ha hecho que nos decantemos por este «otrora» gigante de 5,7 pulgadas con pantalla Quad HD, procesador Quad Core a 2,7 GHz, 3 GB de RAM, stylus integrado y cámara de 16 Mp. Es caro pero sus acabados y su rendimiento lo hacen tan especial como único. Merece la pena.

HTC One M9, ¿a la altura de lo que se espera de él?

¿Por qué a pesar de sus buenos equipos HTC sufre tanto en su cuenta de resultados? ¿Es cuestión del marketing equivocado o de la gran presión de sus rivales? ¿Por qué los taiwaneses no consiguen escalar frente a sus rivales coreanos y ven como la distancia con los chinos se acorta si sus dispositivos están sin duda en la cúspide de la calidad? Todas estas son preguntas que se llevan dando durante tiempo en la cúpula directiva de la empresa y que pueden resumirse con solo tres palabras: HTC One M9.

Aunque la respuesta pueda parecer compleja con el paso de las líneas veréis que es mucho más sencillo de lo que parece. Desde el nacimiento de esta familia de producto -va ya por la tercera generación- HTC se ha preocupado de lanzar modelos top en cuando a hardware y con un diseño que, aunque a nosotros nos pueda parecer anodino, contaban con una calidad exquisita.

El One M9, por ejemplo, cuenta con un panel IPS de 5 pulgadas y 441 ppp de resolución en el que se ven las aplicaciones de forma suave y fluida gracias a toda la potencia del procesador Qualcomm Snapdragon 810 y sus 3 GB de RAM. El software, además, es la potente versión Android 5 con la capa HTC Sense 7.0 que le sirve para diferenciarse aún más de sus rivales.

Las cámaras son de 20 mp y 4 mp (con tecnología ultrapíxel) y la batería no extraíble tiene una capacidad de 2.840 mAh. No es la mejor de los androides pero tampoco es la peor. Incluso su exagerado precio de 849€ en la tienda de la empresa se puede «mejorar» hasta los 749€ en Amazon y pronto, como ha ocurrido otros años, bajará a poco más de 600€.

¿Dónde está entonces el problema? Empecemos por el diseño. Una cosa es que si algo funciona no lo toques y otra es que sea prácticamente idéntico al modelo al que sustituye. Hasta ahora esta estrategia podría tener sentido. Sony era el único rival con acabados premium y su diseño era bien distinto. Sin embargo, la llegada de los nuevos Galaxy S6 que apuestan por el aluminio y el cristal y disponibles en más colores pueden hacer mucho daño a un modelo que corre el riesgo de quedarse obsoleto incluso en su caja.

El problema, probablemente, sea que HTC ha dado con un diseño que quiere convertir en un tótem pero no caiga en que frenará a aquellos que quiera renovar de verdad su terminal en busca de algo fresco. Al final es probable que provoquen más «estampida» entre sus clientes que atraer a otros que llevan años prefiriendo un Galaxy o una manzana. Además, sorprendentemente, el HTC rompe con una de las tradiciones de los últimos equipos que corren con Google y desaprovecha gran parte de su superficie frontal sin emplearla como pantalla. Eso lo coloca en una situación comprometida frente a sus competidores. Os dejamos la imagen de Xataka al respecto: con menos tamaño Samsung tiene mucho más panel.

Y precisamente la pantalla sigue siendo uno de sus puntos fuertes. En vez de decantarse por resolución QHD que hubiera minado notablemente el rendimiento del terminal (seguro que esperarán a lanzar una versión «S» más potente que ponga de nuevo al dispositivo por encima de sus rivales) siguen con el panel IPS de 5 pulgadas y con colores naturales que tan bueno nos ha parecido siempre. Por cierto, al igual que la lente de la cámara, cuenta con protección Gorilla Glass 4, algo que agradecerán sobremanera todos los que usen estos terminales sin funda.

Es una pena porque los acabados de su cuerpo unibody son excepcionales y sus colores son bastante diferenciados respecto a los de sus rivales. Además, mantener en el chasis la ranura de expansión nos parece un punto fuerte ya que son muchos los clientes de Android que no entienden el giro de Samsung respecto a esta posibilidad.

Manejando aplicaciones y juegos de todo tipo veremos que el terminal es muy fluido y rápido. No le cuesta trabajar con los gráficos -de nuevo la clave está en el Full HD bien trabajado- gracias a la GPU Adreno 430 y a los 3 GB RAM DDR4 que lo convierten en un dispositivo en el que la multitarea parece no comerse ningún recurso.

En cuanto al software, la capa Sense 7.0 es más ligera y personalizable que en versiones anteriores y hace una buena dupla con Android 5.0.2 -la versión preinstalada que pudimos probar- lo que le permite diferenciarse de los Galaxy y compañía.

Entonces, ¿qué le falla a este equipo para no estar entre los favoritos de los clientes? El M9 es netamente superior al M8 pero no saber reflejarlo. No es llamativo ni ha supuesto una revolución como sí lo han sido los Galaxy S6 o Nexus S. El LG G4 y el Xperia Z4 parece que serán también continuistas sin embargo, el mercado ha demostrado que cada cierto tiempo necesita algo que sacuda los preceptos más allá de chips y frías cifras. Sobre el papel y con él en la mano es un equipo sobresaliente. Pero nos tememos que su imagen y la percepción que los clientes potenciales tienen de la empresa penalizan demasiado a una empresa que necesita ya un golpe de efecto para ganar clientes y a sus rivales.

LG G4 y HTC One M9, quieren ser más que comparsas

El universo Android está completamente agitado. Si a la subida de precio exponencial del Nexus 6 le sumamos las bajas ventas del Galaxy S5 (que el éxito de Galaxy Note 4 no ha podido compensar) y la excepcional acogida del nuevo iPhone 6 nos encontramos con que los máximos abanderados del ecosistema de Google no están consiguiendo fidelizar a sus clientes tanto como se creía. De hecho, en algunos mercados, como el de Estados Unidos, han visto como, años después, iOS ha vuelto a superar en ventas a Android que también cede terreno ante los productos con Windows Phone.

Pero no todo son malas noticias para los fabricantes del robot verde. Si durante un lustro se han conformado con perder dinero cada vez que vendían un teléfono, ahora el empuje de las empresas chinas (Xiaomi ya es el tercer fabricante mundialLenovo ha comprado MotorolaHuawei sigue creciendo a buen ritmo fuera de su mercado local y ZTE se afianza poco a poco en Europa) y el cambio de proveedores de Google dejan espacio a que alternativas más clásicas vean su oportunidad para minar el dominio de Samsung.

Buen ejemplo es el de LG. El fabricante de varias generaciones de Nexus y algunos de los mejores smartphones del panorama Android ha volcado todas sus esperanzas en su G4. Su predecesor, el G3, fue el primero que se atrevió a implementar un panel con resolución 2K. Aunque sobre el papel debería suponerle una gran ventaja respecto a sus rivales, los datos demostraron que su batería quedaba gravemente penalizada y que el panel tampoco era evidente mejor que los SuperAMOLED de Samsung o los Retina de Apple.

Por eso el G4 tiene la labor de volver a sorprender al mercado como lo hizo en su momento el G2. Y lo va a hacer cambiando una de las tendencias más pronunciadas de los fabricantes en el último bienio: su pantalla será más pequeña que la de su predecesor lo que, unido a ADN de hacer smartphones sin casi marco, deberían convertir al G4 en uno de los más ligeros y manejables del mercado sin tener que bajar de las 5,3 pulgadas.

Además, LG podría incorporar uno de sus tan cacareados paneles OLED. Extremadamente finos y nítidos, su demanda energética -así lo han demostrado en otros dispositivos de la empresa- es muy baja lo que permitiría aumentar su rendimiento y la autonomía del equipo respecto a sus rivales y a sus predecesores.

Si añadimos que LG ha anunciado que ya tiene paneles con resolución 3K, el G4 superaría los 600 ppp con una resolución de 2880×1620 píxeles. Todo un alarde tecnológico que no tenemos claro si redundará en alguna ventaja para el usuario final (¿hay contenidos para semejante resolución?, ¿incorporará un «motor» de escalado?).

Todo esto tendrá también otro resultado. Uno de los pocos chips capaces de mover semejante cantidad de píxeles es el Snapdragon 810 (lo que explicaría el retraso en el lanzamiento del G4) y necesitaría estar acompañado de 4 GB de RAM. Una locura que lo coloca por encima de muchos equipos de sobremesa. La capacidad de almacenamiento básica comenzaría probablemente en los 32 GB y la batería no podría bajar de los 3.500 mAh.

También la cámara necesitaría una puesta a punto para estar a la altura de la pantalla. Los rumores indican a un conjunto con 16 Mp y estabilizador óptico. Y todo esto nos hace preguntarnos: ¿seguirá siendo uno de los modelos más accesibles del segmento premium con semejante arsenal dentro de su carcasa? ¿Se decantará también LG por los acabados metálicos para aumentar la calidad real -y percibida- del conjunto?

HTC One M9, ¿última oportunidad?

Después de catalogar el iPhone 6 de «opción aburrida» una de las empresas más alternativas del mercado smartphone se enfrenta al reto de sorprender a propios y extraños (y convencer a los clientes de que compren sus productos) con el One M9, la última generación de su móvil franquicia.

Probablemente con una versión «Plus» (eso sí que es arriesgar) que incorporará bloqueo biométrico se espera un diseño bastante continuista en el que tan sólo los altavoces se muevan de su ubicación frontal para conseguir una forma más estilizada.

La empresa taiwanesa que sigue perdiendo cuota de mercado a un ritmo que nos recuerda a Blackberry, cambiará su estrategia respecto a la cámara y abandonará los «ultrapíxeles» por una óptica de unos 20 Mp y unas especificaciones notables (sin llegar al nivel del G4): 3 GB de RAM, pantalla de 5 pulgadas Full HD, procesador Snapdragon 810 -que debería permitir mucha fluidez con Android 5- y batería de 2840 mAh.

Un retorno a los orígenes siguiendo la estrategia de otros fabricantes de hacer modelos más sobrios, minimalistas, con mayor calidad de construcción y un hardware más fiable y potente. ¿Será suficiente? Lo sabremos en el MWC.