Smartphones premium, los mejores de la primera mitad de 2015

La primera mitad del año ya ha pasado y, con el verano a comenzando, las grandes tecnológicas se van de vacaciones con los deberes hechos. Los siguientes lanzamientos llegarán previa campaña navideña. Por eso nos parece un buen momento para recapitular cuáles han sido las estrellas en el mercado de smartphones los últimos meses.

  • iPhone 6 y 6 Plus. Es cierto que llegaron a finales de 2015 pero el ciclo de presentaciones y renovaciones de los de Cupertino y su corto catálogo hace que sigan siendo la opción más moderna en iOS. Han batido todos los récords de unidades y facturación y han permitido a Apple ser líder del mercado mundial varios meses. ¿Cuáles son sus señas de identidad? Una pantalla que va hasta las 5,5 pulgadas (en el caso del Plus); capacidad de almacenamiento escalada en 16, 64 y 128 GB y un rendimiento y una fluidez de referencia a pesar de que, sobre el papel, su hardware es menos capaz que el de la mayoría de sus rivales con Android. Su precio, a partir de 699€ no ha sido óbice para conquistar a defensores acérrimos de Google. Su versión S, que se presentará en otoño, promete dar mucha guerra.

  • BQ Aquaris E6. En el lado opuesto al iPhone, la pequeña casa española BQ muestra un equipo con chip de ocho núcleos a 2 GHz, 2 GB de RAM, dual SIM, cámaras de 5 y 13 Mp y 16 GB de capacidad ampliables mediante ranura de expansión por solo 300€. Sin duda, el mejor terminal del mercado por relación calidad-precio. Merece, y mucho, la pena.

  • Energy Phone Pro HD. Con la misma filosofía que el anterior, cuenta con un panel de 5 pulgadas y resolución HD y un procesador de ocho núcleos a 1,7 GHz. Peca de tener solo 1 GB de RAM -aunque con Android 5 se nota menos- y 8 GB de capacidad ampliable. Aún así, sus acabados son buenos y su precio de 179€ lo convierte en un equipo de acceso más que reseñable.

  • Google Nexus 6. Aunque haya bajado su tarifa, es el primer smartphone premium de Google. Su procesador Quad Core a 2,7 GHz, su pantalla QHD AMOLED de 5,96 pulgadas y su cámara de 13 Mp trabajan a la perfección con el único Android puro del mercado. Es una referencia por rendimiento y eficacia.

  • Honor 6+. Una de las revelaciones de la temporada es este phablet con panel Full HD de 5,5 pulgadas, coprocesador de 8+1 núcleos, 3 GB de RAM y 32 GB ampliables de capacidad de almacenamiento. Un equipo que con un precio de 400€ está pensado para plantar cara a cualquier otro terminal premium del mercado.

  • HTC One M9. Cuando lo probamos vimos que HTC se había centrado en evolucionar la versión anterior. Su chip de ocho núcleos (4+4) a 2 y 1,5 GHz, 3 GB de RAM y sus cámaras de hasta 20 Mp denotan que no han querido dejar nada al azar. El problema es que su rendimiento no es claramente superior al resto de Androids tope de gama y su precio parte de 849€ sin promociones. Diferente pero excesivamente caro.

  • Huawei Ascend Mate 7. El terminal de bandera de una de las empresas chinas revelación del mercado es un equipo con panel de 6 pulgadas y resolución Full HD, chip de ocho núcleos a 1,8 GHz y 2 GB de RAM que destaca por unos acabados mucho mejores de lo esperado y un rendimiento excepcional gracias a la ligera capa de personalización que los ingenieros chinos han implementado sobre Android. Y todo ello por 499€.

  • LG G4. Uno de los que más rumores ha levantado es este equipo con la mejor tecnología de los coreanos y un diseño realmente diferenciado. Su panel IPS con resolución 2K, su chip de seis núcleos a 1,8 y 1,44 GHz y sus 3 GB de RAM son solo el aperitivo para un equipo con cámaras de 8 y 16 Mp y una fluidez sobresaliente. Vale cada uno de los 699€ que nos piden por él.

  • Microsoft Lumia 930. Uno de esos terminales que nos parecen estupendos gracias a la buena evolución de Windows 8.1 y a su espectacular hardware y que promete mucho más cuando pueda correr con Windows 10. Procesador quad core a 2,2 GHz, 2 GB de RAM, una cámara espectacular y 32 GB de almacenamiento para un gran heredero de los mejores Nokia que nos pide menos de 500€ por llevárnoslo a casa. Sobresaliente.

  • Motorola Moto X. El tope de gama de la resucitada Motorola es un smartphone de 5,2 pulgadas, procesador de cuatro núcleos a 2,5 GHz, 2 GB de RAM y un sistema multimedia sobresaliente. El cambio de manos de Google a Lenovo no se ha notado en nada en el rendimiento de Android y su precio sigue estando en 429€. Una maravilla.

  • Samsung Galaxy Note 4. Teníamos que elegir entre éste y el Galaxy S6 pero las ventas y el peso de la familia Note como creador de un nicho de mercado ha hecho que nos decantemos por este «otrora» gigante de 5,7 pulgadas con pantalla Quad HD, procesador Quad Core a 2,7 GHz, 3 GB de RAM, stylus integrado y cámara de 16 Mp. Es caro pero sus acabados y su rendimiento lo hacen tan especial como único. Merece la pena.

HTC One M9, ¿a la altura de lo que se espera de él?

¿Por qué a pesar de sus buenos equipos HTC sufre tanto en su cuenta de resultados? ¿Es cuestión del marketing equivocado o de la gran presión de sus rivales? ¿Por qué los taiwaneses no consiguen escalar frente a sus rivales coreanos y ven como la distancia con los chinos se acorta si sus dispositivos están sin duda en la cúspide de la calidad? Todas estas son preguntas que se llevan dando durante tiempo en la cúpula directiva de la empresa y que pueden resumirse con solo tres palabras: HTC One M9.

Aunque la respuesta pueda parecer compleja con el paso de las líneas veréis que es mucho más sencillo de lo que parece. Desde el nacimiento de esta familia de producto -va ya por la tercera generación- HTC se ha preocupado de lanzar modelos top en cuando a hardware y con un diseño que, aunque a nosotros nos pueda parecer anodino, contaban con una calidad exquisita.

El One M9, por ejemplo, cuenta con un panel IPS de 5 pulgadas y 441 ppp de resolución en el que se ven las aplicaciones de forma suave y fluida gracias a toda la potencia del procesador Qualcomm Snapdragon 810 y sus 3 GB de RAM. El software, además, es la potente versión Android 5 con la capa HTC Sense 7.0 que le sirve para diferenciarse aún más de sus rivales.

Las cámaras son de 20 mp y 4 mp (con tecnología ultrapíxel) y la batería no extraíble tiene una capacidad de 2.840 mAh. No es la mejor de los androides pero tampoco es la peor. Incluso su exagerado precio de 849€ en la tienda de la empresa se puede «mejorar» hasta los 749€ en Amazon y pronto, como ha ocurrido otros años, bajará a poco más de 600€.

¿Dónde está entonces el problema? Empecemos por el diseño. Una cosa es que si algo funciona no lo toques y otra es que sea prácticamente idéntico al modelo al que sustituye. Hasta ahora esta estrategia podría tener sentido. Sony era el único rival con acabados premium y su diseño era bien distinto. Sin embargo, la llegada de los nuevos Galaxy S6 que apuestan por el aluminio y el cristal y disponibles en más colores pueden hacer mucho daño a un modelo que corre el riesgo de quedarse obsoleto incluso en su caja.

El problema, probablemente, sea que HTC ha dado con un diseño que quiere convertir en un tótem pero no caiga en que frenará a aquellos que quiera renovar de verdad su terminal en busca de algo fresco. Al final es probable que provoquen más «estampida» entre sus clientes que atraer a otros que llevan años prefiriendo un Galaxy o una manzana. Además, sorprendentemente, el HTC rompe con una de las tradiciones de los últimos equipos que corren con Google y desaprovecha gran parte de su superficie frontal sin emplearla como pantalla. Eso lo coloca en una situación comprometida frente a sus competidores. Os dejamos la imagen de Xataka al respecto: con menos tamaño Samsung tiene mucho más panel.

Y precisamente la pantalla sigue siendo uno de sus puntos fuertes. En vez de decantarse por resolución QHD que hubiera minado notablemente el rendimiento del terminal (seguro que esperarán a lanzar una versión «S» más potente que ponga de nuevo al dispositivo por encima de sus rivales) siguen con el panel IPS de 5 pulgadas y con colores naturales que tan bueno nos ha parecido siempre. Por cierto, al igual que la lente de la cámara, cuenta con protección Gorilla Glass 4, algo que agradecerán sobremanera todos los que usen estos terminales sin funda.

Es una pena porque los acabados de su cuerpo unibody son excepcionales y sus colores son bastante diferenciados respecto a los de sus rivales. Además, mantener en el chasis la ranura de expansión nos parece un punto fuerte ya que son muchos los clientes de Android que no entienden el giro de Samsung respecto a esta posibilidad.

Manejando aplicaciones y juegos de todo tipo veremos que el terminal es muy fluido y rápido. No le cuesta trabajar con los gráficos -de nuevo la clave está en el Full HD bien trabajado- gracias a la GPU Adreno 430 y a los 3 GB RAM DDR4 que lo convierten en un dispositivo en el que la multitarea parece no comerse ningún recurso.

En cuanto al software, la capa Sense 7.0 es más ligera y personalizable que en versiones anteriores y hace una buena dupla con Android 5.0.2 -la versión preinstalada que pudimos probar- lo que le permite diferenciarse de los Galaxy y compañía.

Entonces, ¿qué le falla a este equipo para no estar entre los favoritos de los clientes? El M9 es netamente superior al M8 pero no saber reflejarlo. No es llamativo ni ha supuesto una revolución como sí lo han sido los Galaxy S6 o Nexus S. El LG G4 y el Xperia Z4 parece que serán también continuistas sin embargo, el mercado ha demostrado que cada cierto tiempo necesita algo que sacuda los preceptos más allá de chips y frías cifras. Sobre el papel y con él en la mano es un equipo sobresaliente. Pero nos tememos que su imagen y la percepción que los clientes potenciales tienen de la empresa penalizan demasiado a una empresa que necesita ya un golpe de efecto para ganar clientes y a sus rivales.

LG G4 y HTC One M9, quieren ser más que comparsas

El universo Android está completamente agitado. Si a la subida de precio exponencial del Nexus 6 le sumamos las bajas ventas del Galaxy S5 (que el éxito de Galaxy Note 4 no ha podido compensar) y la excepcional acogida del nuevo iPhone 6 nos encontramos con que los máximos abanderados del ecosistema de Google no están consiguiendo fidelizar a sus clientes tanto como se creía. De hecho, en algunos mercados, como el de Estados Unidos, han visto como, años después, iOS ha vuelto a superar en ventas a Android que también cede terreno ante los productos con Windows Phone.

Pero no todo son malas noticias para los fabricantes del robot verde. Si durante un lustro se han conformado con perder dinero cada vez que vendían un teléfono, ahora el empuje de las empresas chinas (Xiaomi ya es el tercer fabricante mundialLenovo ha comprado MotorolaHuawei sigue creciendo a buen ritmo fuera de su mercado local y ZTE se afianza poco a poco en Europa) y el cambio de proveedores de Google dejan espacio a que alternativas más clásicas vean su oportunidad para minar el dominio de Samsung.

Buen ejemplo es el de LG. El fabricante de varias generaciones de Nexus y algunos de los mejores smartphones del panorama Android ha volcado todas sus esperanzas en su G4. Su predecesor, el G3, fue el primero que se atrevió a implementar un panel con resolución 2K. Aunque sobre el papel debería suponerle una gran ventaja respecto a sus rivales, los datos demostraron que su batería quedaba gravemente penalizada y que el panel tampoco era evidente mejor que los SuperAMOLED de Samsung o los Retina de Apple.

Por eso el G4 tiene la labor de volver a sorprender al mercado como lo hizo en su momento el G2. Y lo va a hacer cambiando una de las tendencias más pronunciadas de los fabricantes en el último bienio: su pantalla será más pequeña que la de su predecesor lo que, unido a ADN de hacer smartphones sin casi marco, deberían convertir al G4 en uno de los más ligeros y manejables del mercado sin tener que bajar de las 5,3 pulgadas.

Además, LG podría incorporar uno de sus tan cacareados paneles OLED. Extremadamente finos y nítidos, su demanda energética -así lo han demostrado en otros dispositivos de la empresa- es muy baja lo que permitiría aumentar su rendimiento y la autonomía del equipo respecto a sus rivales y a sus predecesores.

Si añadimos que LG ha anunciado que ya tiene paneles con resolución 3K, el G4 superaría los 600 ppp con una resolución de 2880×1620 píxeles. Todo un alarde tecnológico que no tenemos claro si redundará en alguna ventaja para el usuario final (¿hay contenidos para semejante resolución?, ¿incorporará un «motor» de escalado?).

Todo esto tendrá también otro resultado. Uno de los pocos chips capaces de mover semejante cantidad de píxeles es el Snapdragon 810 (lo que explicaría el retraso en el lanzamiento del G4) y necesitaría estar acompañado de 4 GB de RAM. Una locura que lo coloca por encima de muchos equipos de sobremesa. La capacidad de almacenamiento básica comenzaría probablemente en los 32 GB y la batería no podría bajar de los 3.500 mAh.

También la cámara necesitaría una puesta a punto para estar a la altura de la pantalla. Los rumores indican a un conjunto con 16 Mp y estabilizador óptico. Y todo esto nos hace preguntarnos: ¿seguirá siendo uno de los modelos más accesibles del segmento premium con semejante arsenal dentro de su carcasa? ¿Se decantará también LG por los acabados metálicos para aumentar la calidad real -y percibida- del conjunto?

HTC One M9, ¿última oportunidad?

Después de catalogar el iPhone 6 de «opción aburrida» una de las empresas más alternativas del mercado smartphone se enfrenta al reto de sorprender a propios y extraños (y convencer a los clientes de que compren sus productos) con el One M9, la última generación de su móvil franquicia.

Probablemente con una versión «Plus» (eso sí que es arriesgar) que incorporará bloqueo biométrico se espera un diseño bastante continuista en el que tan sólo los altavoces se muevan de su ubicación frontal para conseguir una forma más estilizada.

La empresa taiwanesa que sigue perdiendo cuota de mercado a un ritmo que nos recuerda a Blackberry, cambiará su estrategia respecto a la cámara y abandonará los «ultrapíxeles» por una óptica de unos 20 Mp y unas especificaciones notables (sin llegar al nivel del G4): 3 GB de RAM, pantalla de 5 pulgadas Full HD, procesador Snapdragon 810 -que debería permitir mucha fluidez con Android 5- y batería de 2840 mAh.

Un retorno a los orígenes siguiendo la estrategia de otros fabricantes de hacer modelos más sobrios, minimalistas, con mayor calidad de construcción y un hardware más fiable y potente. ¿Será suficiente? Lo sabremos en el MWC.

Nexus 6 y 9, Google se hace mayor

Si el iPhone 6 fue el regreso al futuro de Apple, los nuevos Nexus son la confirmación de que Google quiere ser algo más que un proveedor de software de referencia y un fabricante de hardware minoritario. La presentación -casi de golpe- de los nuevos Nexus 6 y 9 (tableta), así como de la última versión de su plataforma, Lollipop o Android L, demuestran que la relevancia de Google en el mercado será cada vez mayor y que Samsung tiene rivales más importantes que Tim Cook de los que preocuparse.

Nexus 6, suben todas sus características

 

Si Apple sabía que necesitaba crecer en pulgadas para hacer frente a la avalancha de phablets de Samsung y compañía, Google sabía que el único modo de parar la sangría de clientes que previsiblemente volverían a iOS era presentando su primer terminal de grandes dimensiones.

Motorola, antigua protegida de los de Mountain View tenía todos los ingredientes para hacer un terminal de los grandes -en todos los sentidos-. La referencia era el exitoso Moto X sólo que con un bisel de aluminio y una tapa algo más curva para facilitar el agarre. 184 gramos de teléfono que a buen seguro guardarían en su interior un hardware de primera.

El procesador elegido ha sido el Qualcomm Snapdragon 805 hasta ahora reservado al Galaxy Note 4 un quad core a 2,7 GHz que unido a una RAM de 3 GB nos garantiza un equipo en el top de los Android (y del mercado) durante una buena temporada. ¿El objetivo? Que ni siquiera las prometidas imágenes a 60 fps se resistan.

La resolución de la pantalla es otro de los puntos fuertes: en 5,96 pulgadas se concentran 2560×1440 píxeles: puede parecer excesivo -a partir de cierta cantidad de píxeles por pulgada no hay diferencia para nuestros ojos- pero la tecnología AMOLED se encarga de que todo sea más ligero y que demande menos batería que en otros modelos con resoluciones inferiores.

La autonomía, por cierto, es otro de los puntos que más han mimado los ingenieros: desde el Bluetooth Low Energy hasta una pila de 3.220 mAh pensada para durar (de verdad) un día lejos del enchufe. Era el punto débil del Nexus 5 y han decidido dejarlo atrás para siempre.

La cámara podría ser el nuevo talón de Aquiles del superterminal de Google. A pesar de los 13 Mp y el f/2.0, la mala reputación de Motorola con las cámaras hace presagiar lo peor si lo comparamos con los Xperia, Lumia o iPhone.

La última sorpresa, por cierto, ha sido su precio. Frente a la estrategia de los Nexus 4 y 5, el nuevo 6 costará 649 dólares en su versión de 32 GB y 699 en la de 64 GB. Cifras que lo colocan también por tarifa en el tope de la categoría. ¿Frenará esto sus ventas? Teniendo en cuenta que es un Motorola potenciado… es más que posible.

Nexus 9, fiel a la tradición

Para las tabletas ha habido cambio de compañero. En esta ocasión (y con un phablet demasiado cerca en tamaño del Nexus 7) el elegido ha sido HTC para un gadget con 9 pulgadas de diagonal, formato 4:3, resolución 2048×1536 y el esperado Android 5.

El objetivo era triple. Por un lado, ofrecer una tableta grande tan manejable -sobre todo por peso- como la anterior de 7 pulgadas; por otro, crear algo a la altura del Z3 Tablet y Tab S de Samsung, modelos de referencia en su segmento. Y, finalmente, demostrar que hay posibilidad de hacer un equivalente Android al iPad Air.

Parece que gran parte de los objetivos los han conseguido. Pesa 425 gramos y su grosor es de menos de 8 mm. El panel IPS con Gorilla Glass tiene una resolución sobresaliente y su procesador NVidia Tegra K1 de dos núcleos y arquitectura de 64 bits unido a los 2 GB de RAM debería ser capaz de mover cualquier programa sin problemas.

La autonomía parece asegurada con una pila de 6.700 mAh… si el panel no se lleva toda la energía. Como en el phablet, no habrá ranura de expansión y los usuarios tendrán que conformarse con la memoria interna -16 y 32 GB- unidos a su cuenta de Google Drive, Dropbox, etc.

En esta ocasión la cámara destaca para bien. Sus 8 Mp con sensor f/2.4 son muy buenos datos para una tableta lo que unido a la tecnología HTC Soundboom nos garantizan una notable experiencia multimedia. En esta ocasión sí se mantienen los precios competitivos: 399 y 489 dólares para las versiones de 16 y 32 GB sin conectividad LTE y 569 dólares para el tope de gama.

Nexus Player, la gran sorpresa

 

 

 

Esta vez el «one more thing» se quedó en Mountain View. Después de Android 5.0 y los dos Nexus, Google presentó la primera «consola de sobremesa» de la casa. La versión vitaminada de Ouya. Después del fallido Nexus Q de hace más de dos años ahora nos llega una mezcla de videoconsola y reproductor multimedia que debería ser el instrumento perfecto para disfrutar de las smart TVs.

Gracias a Android TV y mediante un mando -incluido- o un pad de juegos (que se comprará por separado) podremos navegar por las opciones de nuestra pantalla. De momento no hay una app que permita controlarlo desde tabletas o smartphones al modo de Remote en los equipos iOS, pero a buen seguro que no tardará en llegar.

Su procesador quad core Intel Atom Silvermont a 1,8 GHz denota que habrá retos mayores que navegar por el sistema operativo. De momento no pasa de un Apple TV que parece llamado a completar las posibilidades de Chromecast un modelo que por su eficacia, sencillez y precio les ha funcionado francamente bien.

Los 99 dólares que piden por él y la falta de contenidos más allá de Google Play nos recuerdan demasiado a una estrategia que su gran rival lleva años utilizando y que nunca le ha dado buenos resultados.

HTC One M8, nada se da por perdido

 

 

Hay algunas tecnológicas que se merecen todo nuestro respeto no sólo por sus buenos productos, sino por su persistencia y su afán competitivo. Es el caso de HTC. Los taiwaneses no sólo fueron pioneros en el lanzamiento de smartphones propios sino que suelen realizar algunos de los mejores modelos del mercado. Sin embargo, el dominio absoluto de Samsung, la cada vez mayor presencia de los Nexus de Google y el resurgir de fabricantes como Sony o LG ha hecho que su papel en el mercado sea muy pequeño. Incluso los nuevos chinos parecen -incomprensiblemente- capaces de quitarle cuota cuando por rendimiento están muy por debajo.

 

Aún así, el fabricante es capaz de mejorar sus productos y sorprendernos cada año. El One es, sin duda, su mejor escaparate y ayer en Londres volvió a demostrar que, quien se fíe de ellos y pruebe por primera vez tiene muchas probabilidades de no cambiar de fabricante.

 

El M8 es toda una declaración de intenciones. Es la segunda generación de un smartphone sobresaliente, busca mantener una imagen de marca unificada -como ocurre con las gamas Galaxy, Xperia o G- y con su nuevo apellido nos recuerda que los taiwaneses llevan ya ocho años como productores independientes. Todo un hito si vemos los resultados de su división móvil.

 

El nuevo One sigue la línea de diseño de su antecesor. La primera generación era, sin duda, uno de los equipos con mejores acabados del mercado. El empleo de un chasis metálico y plano le daban un aspecto rotundo -que se demostró en las pruebas de estrés- lo que unido a una pantalla enorme y con buena resolución hacían que fuera un terminal que llamara la atención, algo francamente difícil en un mercado muy estandarizado por diseño. Es cierto que el continuismo puede ser un peligro (ha ocurrido con Apple y Samsung) pero es vox populi que ambos terminales convivirán poco en el mercado.

 

El nuevo modelo sigue la tendencia inaugurada por LG y seguida por Samsung de aumentar la pantalla manteniendo las dimensiones exteriores -reduciendo el marco-, lo que estiliza más aún su imagen. El nuevo estilo, además, se redondea en los bordes lo que hace que aumente la ergonomía de un dispositivo bastante grande pero que sigue siendo muy manejable.

 

En cuanto a colores (acabados para HTC) al blanco del año pasado se suman un gris cepillado (muy estilo iPhone) y, como no, uno dorado («champagne») que, sin duda, causará furor en Asia, su principal mercado.

 

En su interior trabaja, una vez más, lo mejor del mercado. El procesador Snapdragon 801 a 2,3 GHz se une a 2 GB de memoria (nos sorprende que se mantenga esta cifra, pero con un Android cada vez más ligero tiene mucho sentido). En cuanto al almacenamiento, 16 GB de capacidad ampliables -esta vez sí- con una ranura de expansión y, según anunciaron, gracias a un acuerdo con Google, se podrá llegar hasta 65 GB en la nube.

 

La pantalla es un inmenso panel SuperLCD3 de 5 pulgadas recubierto con Gorilla Glass 3 con resolución 1080p (el tercero tras Samsung Galaxy S5 y Xperia Z2 que no se atreve con el 4K) con unos ratios de intensidad y brillo difícilmente superables. Además, los ingenieros taiwaneses han trabajado en la sensibilidad del cristal para poder incluir gestos táctiles propios que harán más fácil e intuitivo su uso.

 

En cuanto a autonomía (el talón de Aquiles de estos gigantescos paneles), han repetido la misma batería de 2.600 mAh pero gracias a mejoras en el software dura un 40% lo que unido al sistema de carga rápida hace que sea casi imposible que nos deje tirados.

 

Lo mejor y lo que hace diferente al equipo es su tecnología DuoCamera. Se mantienen los Ultrapíxeles (menos píxeles pero con un fotodiodo ostensiblemente mayor para aumentar la entrada de luz y ganar nitidez) y se subrayan con una segunda cámara que permite aplicar un reenfoque posterior a cada imagen para poder editarla gracias a un software de fotografía sorprendente para un smartphone. La segunda cámara actúa como un segundo punto de vista que añade multitud de información de segundos planos y que permite crear construcciones mucho más complejas y completas que en otro terminal.

 

El interfaz sobre Android KitKat sigue siendo -para bien y para mal- el clásico de la casa. El llamado Sense llega a su versión 6 y hace que sea un terminal diferenciado de la competencia. En nuestra opinión, lo mejor serían terminales sólo con el entorno Google pero es cierto que no habría motivos más allá del precio para decantarse por uno u otro.

 

En resumen, un terminal muy interesante para aquellos que quieran un equipo fiable, sencillo, con buena autonomía, resistente y buenos acabados. Queda por saber su precio pero, viendo el de su antecesor… no será barato (libre).