i8, el nuevo estándar BMW

Si hay una letra unida a la eficacia en la industria del automóvil es la M que equipan las versiones tope de gama de cada serie de BMW. El M3 es una leyenda de las carreteras de Europa (y medio mundo). El M5 ha sido durante lustros la berlina más poderosa del mercado y el M6 Gran Coupé es, probablemente el mejor automóvil del mercado (con permiso de los hiperdeportivos): un manual de estilo, sofisticación, buen gusto, mejor ingeniería y deportividad. Una lección para los italianos de cómo «algo» con más de 500 caballos no tiene por qué ser amarillo eléctrico o tener formas imposibles. Cómo reconoció su propio diseñador, «está más cerca de la elegancia de un Rolls Royce que de la estridencia de un Lamborghini».

 

Pero si hay algo que caracteriza a BMW sobre los estándares de sus dos grandes rivales, Mercedes y Audi, es su capacidad para renovarse. Precisamente por eso el año que viene comenzarán a rodar por todo el mundo los nuevos «i», vehículos más limpios, con carrocerías imposibles y, sobre todo, motores más cercanos a la ciencia ficción que a lo que entendemos hoy por automóvil.

 

El hiperdeportivo i8, por ejemplo, estrenará el tricilíndrico más potente del mercado. Contará con sólo 500 cc por cilindro y se apoyará en un motor eléctrico para ofrecer un rendimiento conjunto de 350 caballos. Lo mejor de todo ello es que más adelante -en pocos meses- llegará una versión de esta mecánica que se empleará en los Serie 1 y MINI y que dejará en una posición de clara ventaja ambos modelos frente a los Audi A3, Clase A y compañía. Por si esto fuera poco, el esquema de construcción de este bloque servirá de base para el futuro 6 cilindros del imponente M3.

 

Dentro del marco de una nueva estrategia modular en la construcción de motores -que hace que los bloques diésel y gasolina compartan multitud de componentes- los siguientes pasos serán añadirle un cuarto cilindro para crear el 2 litros más eficiente del mercado y, como hemos dicho, un seis cilindros de tres litros con el rendimiento de un V8 (en la casa dice que se acercará a los V10 de principios de este siglo). La ecuación es clara: en función de la configuración rendirán entre 40 y 75 caballos por cilindro… De 120 a 450 caballos con la misma arquitectura.

 

Los tricilíndricos cubrirán el arco entre 120 y 220 caballos. El bloque con cuatro irá de los 160 a los 300 (¡con dos litros!) y los nuevos M de 2014 -los primeros serán los nuevos M3 y M4- tendrán la joya de la corona. En el caso de los motores diésel el arco irá de los 30 a los 60 caballos por cilindro y los M se quedarán con los bloques de 360 caballos (y más de 700 Nm de par).

 

Todas las configuraciones equiparán turbocompresor. Da igual turbos sencillos o los modernos twin-scroll que ya equipan las mecánicas más avanzadas de la gama bávara. Además, en la rueda de prensa en Múnich explicaron que los bloques más potentes podrían incorporar hasta tres turbos -uno pequeño para bajas vueltas, uno grande para casi todo el rango de revoluciones del motor y otro turbo pequeño para el último empujón a la aguja- que multiplicaría aún más el par motor.

 

A la pregunta de por qué 500 cc y no 300 o 400, los ingenieros consideran que esta es la cilindrada en la que se logra el ratio óptimo entre capacidad y área de contacto dentro del cilindro lo que minimiza la fricción y optimiza la combustión. Mientras todo esto llega, las cabezas pensantes de BMW seguirán mejorando la inyección directa, los sistemas de regulación variable Valvetronic y de los árboles de levas dobles. Nunca el futuro de la automoción ha estado tan cerca.