OS X, al detalle

 

 

OS X ya ha llegado. La actualización gratuita del entorno para los ordenadores Mac de Apple es, probablemente, el cambio más radical en cuanto a interfaz que ha sufrido la plataforma en el último lustro. Todos los equipos ensamblados desde 2007 podrán disfrutar de un programa que por funcionamiento y utilidades es un paso más en el camino de los de la manzana en unificar sus ordenadores con los iDevices con iOS. ¿Lo han conseguido?

 

Como bien explicaron en la presentación del programa, el mayor cambio no es el que más notarán sus usuarios. OS X mejora ampliamente la gestión energética de sus equipos -portátiles o de sobremesa- y desde Cupertino hablan de hasta una hora más de autonomía gracias a las transiciones del estado de la CPU que permiten un uso menor del procesador y reducir el consumo energético. Además, nos presentan la «memoria comprimida»: la gestión de la memoria libre para que las aplicaciones se lancen más rápido con lo que la vuelta a la actividad desde el reposo es mucho más rápida.

 

Por programas -o aplicaciones- las mejoras son más llamativas.

 

 

  • El gestor de Pantallas múltiples permite conectar el Mac a un segundo monitor o a una pantalla HD pero, como novedad, el dock (centro de trabajo vital de los sistemas operativos de Apple) también llega a la segunda pantalla lo que nos permite ganar espacio sin perder movilidad. Eso redunda en una mayor intuitividad en el trabajo que realicemos y, sobre todo, una gestión más cómoda de los programas. Además, AirPlay hará que la conexión se pueda hacer sin necesidad de cables.
  • El Finder también recibe una mejora bastante visual: a partir de ahora podremos etiquetar por colores (y cada uno se refiere a un nivel de importancia) todos los archivos de nuestro Mac con lo que el acceso por temáticas será más sencillo. Además, la gestión de estas etiquetas se hará desde los propios archivos sin necesidad de entrar al Finder cada vez que queramos catalogar una. El cerebro de OS X, además, permitirá unificar todas las pestañas en una sola para poder organizar los archivos de un modo más intuitivo y, sobre todo, navegar de un modo más fluido -similar a Safari o Chrome-.
  • El Calendario era, hasta ahora, una de las aplicaciones más utilizadas en iOS pero, según la propia empresa, el salto no se daba tan directamente a los ordenadores. A pesar de la sincronización vía iCloud los usuarios seguían uniendo calendario a movilidad. Para facilitarlo todo la aplicación de sobremesa se convierte en una réplica de la de iOS y, además de una sincronización automática, permite añadir datos como la dirección (que nos geolocalizará automáticamente gracias a los nuevos Mapas) y nos dará información meteorológica de ese punto a la hora de la nota. Más allá, si indicamos al programa si iremos en coche o andando, éste nos avisará de cuándo debemos ponernos en marcha. Es cierto que Google ya lo hace. También es cierto que no lo hace en un ordenador ni con un interfaz tan amigable.
  • Precisamente, la evolución de los Mapas ha sido sobresaliente en muy poco tiempo -falta le hacía-. El último paso ha sido integrarlos en Mavericks para poder trazar rutas y enviarlos a nuestro iPhone para que las recupere y nos guíe. Además, un nuevo servicio nos permite conocer el estado del tráfico para crear rutas alternativas y calcular mejor el tiempo de nuestro viaje. Mapas, además, se acerca aún más al programa de Google (que sigue siendo la referencia) y permite la búsqueda por negocios o centros para obtener más información sobre ellos -¿qué queda ya de FourSquare?-.
  • Safari es, probablemente, la aplicación que más novedades trae y la que más notarán los usuarios por su empleo (su penetración en Mac es tan abultada como la de Chrome en las demás plataformas). Permite implementar dentro del navegador Twitter y LinkedIn para estar al día de nuestros contactos y compartir nuestra navegación -por defecto esto viene desconectado-. Además, tendremos las listas de lectura, favoritos, historial y enlaces compartidos mucho más a mano y el propio programa ha sido optimizado para que todo resulte mucho más ágil. Sólo hubiéramos apostado por un cambio de interfaz que lo hiciera más iOS (como en el resto del escritorio donde los novedosos iconos de iWork conviven con otros más clásico de iLife de la era Jobs).
  • Para agilizar aún más la experiencia virtual se ha implementado también el Llavero de iCloud que, como en iOS 7.0.3 permite encriptar nuestras contraseñas para realizar operaciones de un modo más ágil (como comprar online). Esto, como siempre, queda vinculado a nuestra cuenta en la nube de modo que, si lo deseamos, los datos estarán presentes en todos nuestros equipos Apple. No es recomendable para los más paranoicos con las teorías (y prácticas) de ciberespionaje de Silicon Valley.
  • El gestor de Notificaciones también se vuelve más iOS para poder estar en contacto mediante redes sociales con quien queramos, saber cuando nos etiquetan o recibimos un seguidor, un me gusta o un comentario y los titulares de las cabeceras que deseemos. Todo en un click a la derecha del escritorio sólo que mucho más rápido.
  • Por último, iBooks, la aplicación pensada para que los iDevices hagan frente a Amazon y sus Kindle se hibrida con el ordenador para que podamos leer lo que queramos, donde queramos, cuando queramos… sin perder ni un sólo minuto buscando contenidos entre dispositivos. Todo es más ágil y para los locos por la lectura, inmensamente más cómodo. Por cierto, sus aplicaciones para enseñanza (no sólo iBooks Author) se multiplican. No nos extraña entonces que Apple haya optado por dejar en sus tiendas el iPad 2, el más exitoso en la enseñanza en Estados Unidos.
  • Respecto a las suites de productividad iWork y creatividad iLife, ambas han mejorado su interfaz, su velocidad y su interactividad: hay nuevas plantillas, todo se integra más fácilmente en la nube, serán gratuitas con los nuevos equipos -última oportunidad de Microsoft de insertar su Office en iPad y iPhone- y ganan nuevas utilidades que las hacen inseparables del entorno de la manzana.
En resumen, no es un cambio radical sino una evolución (gratuita) hacia un sistema operativo más unificado, sencillo, eficiente y rápido que conseguirá que muchos den el salto de Windows a OS X sin miedo y, sobre todo, que sigue convirtiendo el ecosistema de Apple en el más potente del mercado.

 

iBookstore y iMessage, iOS se actualiza

Por fin ha llegado el día. Fue la última presentación del difunto Steve Jobs: el software iOS 5. El programa cuya misión era seguir haciendo de Apple la referencia entre los dispositivos móviles. El sistema operativo pensado para el iPad 3 y el iPhone 5 y que, de momento, disfrutarán el iPad 2 y el iPhone 4S. El que limaría las deficiencias frente a sus rivales -hemos de decir que son muy muy pocas- y que tenía como objetivo hacer de los dispositivos «i» más intuitivos y prestacionales.

De entre todas las novedades destacaron dos en su día: iMessage, una suerte de servicio de mensajería instantánea que tomaba la idea del exitoso BlackBerry Messenger y el diseño del logotipo recuerda al célebre y omnipresente WhatsApp y iBookstore, la respuesta de los de Cupertino ante Amazon y su Kindle Fire.

iMessage, otra zancadilla a los SMS


Ya es habitual la relación de amor y odio mutua que mantienen Apple y sus aliados. Si ya son normales sus litigios con Samsung -principal rival y, de momento, principal proveedor de componentes para sus equipos-, no menos famosos son sus tira y aflojas con las empresas de telefonía.

Si bien Apple depende de ellas para una mejor comercialización de su iPhone y ellas tienen en la empresa de Steve Jobs uno de sus principales reclamos, ahora parece que Apple ha puesto su granito de arena en el mercado de aplicaciones gratuitas de mensajería instantánea, ése negocio que parece acabará con los lucrativos SMS, ésos caros mensajes que suponen buena parte de los beneficios de Verizon, Vodafone, AT&T, Deutsche Telekom y compañía.

El principal mercado mundial de este negocio es Estados Unidos. Cada año se envía millones de mensajes cortos por un importe entre los 7 y 14 céntimos de euro. La gran diferencia respecto a otros países es que allí se paga tanto por enviar como por recibir un mensaje de texto. Esto redunda en unos ingresos conjuntos de unos 20.000 millones de dólares anuales para las telecos en suelo yankee.

Sólo hay que hacer unas pocas cuentas para entender el gran negocio que le supone a estas empresas la mensajería de texto. Un SMS sólo puede tener 160 caracteres con lo que sólo puede «pesar» 160 bytes. El plan de datos más extendido por la principal operadora en Estados Unidos es el de 2000 megas y cuesta 25 dólares mensuales después de impuestos (unos 18 euros). En estos dos gigas «caben» 12,5 millones de SMS, lo que supone que cada uno le costaría al cliente 5 milésimas de dólar, esto es, 3 milésimas de euro. Su precio, sin embargo es de unos 14 céntimos o lo que es lo mismo, un sobreprecio del 4.700%. Si tenemos en cuenta que en el Estado los planes de datos rondan los 18€ por 500 megas, cuatro veces más caro, el beneficio ronda el 18.800%. Un buen margen de beneficio.

Pero este negocio se está reduciendo rápidamente. Primero fue el BlackBerry Messenger el que provocó una migración masiva a los terminales canadienses. Permitía comunicarse mucho más rápido que con un SMS, sin límite de caracteres y, sobre todo, gratis. Tan sólo era necesario tener una conexión a internet. Daba igual WiFi o 3G. Poco después llegó WhatsApp. En plena fiebre de los desarrolladores de aplicaciones nació una aplicación que simulaba este servicio y lo aplicaba entre diferentes plataformas. Daba igual que emisor y receptor no compartieran sistema operativo.

Un poco más lento que el BBM, se diferenciaba en que éste emplea los correos electrónicos para comunicar a las dos partes, mientras que WhatsApp lo hace a través de números de teléfono. En cualquier caso sólo hay que salir a la calle para ver que son, sin duda, dos de las aplicaciones más extendidas.

No es la primera vez que Apple canaliza hacia sí el éxito obtenido por otros rivales: su aplaudido FaceTime no es más que su versión de Skype, recientemente adquirido por Microsoft. No obstante, si tenemos en cuenta que casi el 100% de los usuarios de Android emplea WhatsApp -cifra que baja al 35% de los de Symbian-, que el 100% de los clientes de iOS lo tendrán disponible y que el 90% de los de BlackBerryOS son fieles a BBM -falta por ver la implantación en el mercado de Windows Phone 7 y 8-, parece que vienen tiempos duros para los SMS.

iBookstore, a por Amazon y Kindle


Poco después de que Amazon aterrizara en el Estado y de que se hiciera público el próximo lanzamiento de Kindle Fire Apple ha lanzado en castellano la tienda iBookstore. La librería en línea es compatible con iPad, iPhone y iPod Touch y cuenta con más de 400.000 títulos de editoriales tan prestigiosas como Planeta y Random House.

Como siempre, el funcionamiento del servicio es muy sencillo e intuitivo. Basta con tocar la «estantería» que aparece en la librería instalada por defecto en estos dispositivos y, con ello, accederemos a la tienda donde podremos adquirir cualquier título del mismo modo que canciones o películas en iTunes o aplicaciones en la AppStore.

Así, cada vez que accedamos a un título, podremos ver críticas, comentarios y leer un pequeño fragmento del mismo. En cuanto al iPod, según ha publicado AppleInsider, la empresa de Tim Cook han retirado de la venta los juegos para iPod Classic de iTunes, lo que nos hace suponer próxima retirada del mercado tanto de este modelo de reproductor musical como del pequeño iPod Shuffle.

eBooks, el dolor de cabeza de Apple

Prácticamente cualquier mercado de dispositivos móviles está dominado por un gadget con una manzana en su «espalda». ¿Todos? No, hay un pequeño nicho de mercado que sólo le da dolores de cabeza a los de Cupertino, se trata de los libros electrónicos, un pequeño segmento dominado por los libros digitales de Sony, Amazon y compañía.

Sin embargo, el relativo éxito de los iBooks disponibles para iPad (también para iPhone y iPod Touch, aunque el tamaño de su pantalla no lo hace especialmente recomendable) ha supuesto que Apple haya entrado en el conjunto de editoras [Enlace roto.] por un bufete estadounidense por lo que considera un «pacto ilícito» para elevar el precio de los libros digitales e impedir a Amazon su política de descuentos para promocionar su Kindle.

La tradición estadounidense dice que las editoras fijan un precio y que las tiendas fijan el suyo -así cada distribuidor decide cuál quiere que sea su margen de beneficio sobre un precio mínimo- , sin embargo, los demandantes (dos particulares) consideran que HarperCollins Publishers, Hachette Book Group, MacMillan Publishers, Penguin Group y Simon & Schuster pactaron precios con los de Jobs para evitar que Amazon hiciera más apetecible su producto.

Lo peor es que se trata de una demanda abierta lo que, según la legislación estadounidense, permite que cualquiera pueda sumarse a la misma y solicitar a Apple una indemnización relativa al sobreprecio causado al mercado. El texto presentado por la oficina de abogados explica que Amazon ofertaba la mayoría de su catálogo a 9,99 dólares -en muchos casos menos- lo que hizo temer a las anteriores empresas que obtuviera una situación demasiado dominante en el mercado.

Ante la situación, en enero de 2010 pactaron con Apple que no se ofertarían los libros más baratos que en su tienda -el iPad estaba recién lanzado- e incluso acordaron no permitir la distribución en los sitios donde se diera esta situación. Esto obligo, según los demandantes, a Amazon a abandonar sus rebajas en las tarifas. En el las líneas de la denuncia se habla, incluso, de conspiración.

La aplicación de Kindle


Lo más curioso de todo esto es que la semana pasada Amazon ha lanzado una versión web de una aplicación para Chrome y Safari que permite la descarga de contenidos de su tienda en línea sin necesidad de pasar ni por Android Market ni la AppStore lo que evita que la librería más famosa de la red tenga que someterse a las exigencias de los de Larry Page o Steven Jobs.

La «alternativa», encontrada recientemente por el Financial Times, permite que cualquier usuario pueda acceder a cualquier libro electrónico desde cualquier tableta -con la situación actual del mercado es sinónimo a decir que desde un iPad- lo que se salta la barrera de Apple que prohíbe que cualquier aplicación pueda llevar al usuario a una tienda externa a la suya.

La aplicación web -ya que sólo está disponible desde un navegador-, no sólo es compatible con HTML5, el estándar bajo el que se ha desarrollado, sino que permite que los socios de su Kindle Club Reader accedan a través de la misma a su particular biblioteca, donde les ofrece 50 megas de almacenamiento gratuito.

La expectación reside en cuándo Apple se decidirá por bloquear esta opción, algo que todavía no ha hecho.