iOS 8, sus novedades

 

Si la semana pasada analizamos las novedades de OS X Yosemite hoy le toca el turno a iOS 8. La última versión del entorno operativo de referencia en el universo móvil (sí, Android es el mayoritario, y Windows crece más pero ninguno de ellos capta tanta atención ni marca tanto el ritmo aunque ya no sea el más innovador).

 

Una vez más, Apple se ha centrado en las personas que van a utilizar el dispositivo (a diferencia de otros programas donde lo importante es lo que es capaz de hacer el smartphone o tablet). Precisamente por eso las claves son el paquete deportivo, las apps de salud y todo lo que podemos hacer con nuestras fotos, mensajes, etc. Todo ello con un diseño de primera y una estabilidad a prueba de bombas.

 

 

  • Fotos. Si se tiene una de las mejores cámaras del mercado y un software de edición de fotos de primera era necesario dar un salto cualitativo. ¿Cómo? Potenciando iCloud. Todo pasa a la nube para vaciar el dispositivo y todo queda clasificado al estilo Apple (como iTunes, de todas las formas que se te puedan ocurrir). Además, la biblioteca incluirá opciones de edición heredadas de iLife. El software aprende de nosotros, nos puede recomendar fotos antiguas y buscar imágenes de ediciones anteriores de iOS que nunca estuvieron en la nube. iPhoto se encargará de los ajustes inteligentes, los filtros, las herramientas, etc. Una de nuestras favoritas será el Lapso de tiempo. Sólo tenemos que pedirle al iPhone (o a Siri) que nos resuma las capturas entre determinadas fechas… el montaje promete.

  • Mensajes. Uno de los puntos más polémicos (incluyendo los Tweets del CEO de Whatsapp agradeciendo haber servido de inspiración a Apple). La nueva edición del programa implementa mensajes de voz, el envío rápido de vídeos y fotos, mensajes de grupo -podemos añadir a quien queramos en el punto que queramos de la conversación-, compartir la ubicación, revisar los archivos compartidos en una conversación en curso, enviar todo tipo de archivos a la vez independientemente de la plataforma, etc. Es cierto que no añade nada que no tengan otros servicios pero eso no hace que no fuera necesario actualizarlo. Todo con el toque de la casa: opciones limpias y mucha velocidad.

  • Diseño. El salto es evidentemente menor que de iOS 6 a iOS 7, pero hay diferencias sutiles que hace que todo cambie un poco. Desde las notificaciones interactivas que nos permitirán responder a cualquier tipo de mensaje o email desde la propia notificación, recordatorio o aplicación recomendada por un tercero hasta la priorización de los contactos en la pantalla multifunción en referencia a las llamadas o mensajes recientes pasando por nuevas utilidades de Mail (que se vuelve más completo que en el Mac actual o en cualquier otro servicio web). Safari también se rediseña para añadir utilidades y ser más atractivo. Además, el nuevo JavaScript lo hace el más rápido por el momento.

  • Teclado. Si cuentas con pantallas pequeñas (sobre todo en comparación con los megaAndroid) es necesario facilitar la navegación por los paneles. La escritura podría ser mejorable (sobre todo en vertical) por lo que han heredado del programa de Android el teclado inteligente, hecho menos intrusivo el corrector y creado un formato predictivo en función del lenguaje de cada usuario. Rizando el rizo, en función de cómo escribes sabrá para quién es el mensaje (ellos dicen que “no escribes igual a tu abuela que a un amigo”) e incluso te ofrece respuestas rápidas a las preguntas que te hacen. Un avance si aprende rápido.

  • Salud. Fue de los primeros en implementar aplicaciones deportivas y de salud. De los primeros en implementar un coprocesador (el M7) para gestionar esta información. Y ahora es la referencia en recopilar toda la información de tus apps de salud y dispositivos de terceros, unirlos, dar un informe y, si quieres, enviárselo a tu médico. Incluso, si se configura la tarjeta de un médico, si se detectan parámetros anormales o riesgo para el usuario, podría realizarse una llamada automática. Healthkit promete (de la mano de Nike) una revolución deportiva y de salud… gracias al iWatch.

  • iCloud Drive, Spotlight y En Familia. La otra cara de las mejoras que implementa OS X Yosemite y que hacen que el ecosistema de Apple sea más eficiente, rápido, seguro y barato. Todo está disponible de cualquier forma en cualquier dispositivo en cualquier momento. El centro ya no es iCloud, ni iOS. Tampoco OS X. El centro de todo esto es, sin duda, el usuario.

 

OS X, al detalle

 

 

OS X ya ha llegado. La actualización gratuita del entorno para los ordenadores Mac de Apple es, probablemente, el cambio más radical en cuanto a interfaz que ha sufrido la plataforma en el último lustro. Todos los equipos ensamblados desde 2007 podrán disfrutar de un programa que por funcionamiento y utilidades es un paso más en el camino de los de la manzana en unificar sus ordenadores con los iDevices con iOS. ¿Lo han conseguido?

 

Como bien explicaron en la presentación del programa, el mayor cambio no es el que más notarán sus usuarios. OS X mejora ampliamente la gestión energética de sus equipos -portátiles o de sobremesa- y desde Cupertino hablan de hasta una hora más de autonomía gracias a las transiciones del estado de la CPU que permiten un uso menor del procesador y reducir el consumo energético. Además, nos presentan la “memoria comprimida”: la gestión de la memoria libre para que las aplicaciones se lancen más rápido con lo que la vuelta a la actividad desde el reposo es mucho más rápida.

 

Por programas -o aplicaciones- las mejoras son más llamativas.

 

 

  • El gestor de Pantallas múltiples permite conectar el Mac a un segundo monitor o a una pantalla HD pero, como novedad, el dock (centro de trabajo vital de los sistemas operativos de Apple) también llega a la segunda pantalla lo que nos permite ganar espacio sin perder movilidad. Eso redunda en una mayor intuitividad en el trabajo que realicemos y, sobre todo, una gestión más cómoda de los programas. Además, AirPlay hará que la conexión se pueda hacer sin necesidad de cables.
  • El Finder también recibe una mejora bastante visual: a partir de ahora podremos etiquetar por colores (y cada uno se refiere a un nivel de importancia) todos los archivos de nuestro Mac con lo que el acceso por temáticas será más sencillo. Además, la gestión de estas etiquetas se hará desde los propios archivos sin necesidad de entrar al Finder cada vez que queramos catalogar una. El cerebro de OS X, además, permitirá unificar todas las pestañas en una sola para poder organizar los archivos de un modo más intuitivo y, sobre todo, navegar de un modo más fluido -similar a Safari o Chrome-.
  • El Calendario era, hasta ahora, una de las aplicaciones más utilizadas en iOS pero, según la propia empresa, el salto no se daba tan directamente a los ordenadores. A pesar de la sincronización vía iCloud los usuarios seguían uniendo calendario a movilidad. Para facilitarlo todo la aplicación de sobremesa se convierte en una réplica de la de iOS y, además de una sincronización automática, permite añadir datos como la dirección (que nos geolocalizará automáticamente gracias a los nuevos Mapas) y nos dará información meteorológica de ese punto a la hora de la nota. Más allá, si indicamos al programa si iremos en coche o andando, éste nos avisará de cuándo debemos ponernos en marcha. Es cierto que Google ya lo hace. También es cierto que no lo hace en un ordenador ni con un interfaz tan amigable.
  • Precisamente, la evolución de los Mapas ha sido sobresaliente en muy poco tiempo -falta le hacía-. El último paso ha sido integrarlos en Mavericks para poder trazar rutas y enviarlos a nuestro iPhone para que las recupere y nos guíe. Además, un nuevo servicio nos permite conocer el estado del tráfico para crear rutas alternativas y calcular mejor el tiempo de nuestro viaje. Mapas, además, se acerca aún más al programa de Google (que sigue siendo la referencia) y permite la búsqueda por negocios o centros para obtener más información sobre ellos -¿qué queda ya de FourSquare?-.
  • Safari es, probablemente, la aplicación que más novedades trae y la que más notarán los usuarios por su empleo (su penetración en Mac es tan abultada como la de Chrome en las demás plataformas). Permite implementar dentro del navegador Twitter y LinkedIn para estar al día de nuestros contactos y compartir nuestra navegación -por defecto esto viene desconectado-. Además, tendremos las listas de lectura, favoritos, historial y enlaces compartidos mucho más a mano y el propio programa ha sido optimizado para que todo resulte mucho más ágil. Sólo hubiéramos apostado por un cambio de interfaz que lo hiciera más iOS (como en el resto del escritorio donde los novedosos iconos de iWork conviven con otros más clásico de iLife de la era Jobs).
  • Para agilizar aún más la experiencia virtual se ha implementado también el Llavero de iCloud que, como en iOS 7.0.3 permite encriptar nuestras contraseñas para realizar operaciones de un modo más ágil (como comprar online). Esto, como siempre, queda vinculado a nuestra cuenta en la nube de modo que, si lo deseamos, los datos estarán presentes en todos nuestros equipos Apple. No es recomendable para los más paranoicos con las teorías (y prácticas) de ciberespionaje de Silicon Valley.
  • El gestor de Notificaciones también se vuelve más iOS para poder estar en contacto mediante redes sociales con quien queramos, saber cuando nos etiquetan o recibimos un seguidor, un me gusta o un comentario y los titulares de las cabeceras que deseemos. Todo en un click a la derecha del escritorio sólo que mucho más rápido.
  • Por último, iBooks, la aplicación pensada para que los iDevices hagan frente a Amazon y sus Kindle se hibrida con el ordenador para que podamos leer lo que queramos, donde queramos, cuando queramos… sin perder ni un sólo minuto buscando contenidos entre dispositivos. Todo es más ágil y para los locos por la lectura, inmensamente más cómodo. Por cierto, sus aplicaciones para enseñanza (no sólo iBooks Author) se multiplican. No nos extraña entonces que Apple haya optado por dejar en sus tiendas el iPad 2, el más exitoso en la enseñanza en Estados Unidos.
  • Respecto a las suites de productividad iWork y creatividad iLife, ambas han mejorado su interfaz, su velocidad y su interactividad: hay nuevas plantillas, todo se integra más fácilmente en la nube, serán gratuitas con los nuevos equipos -última oportunidad de Microsoft de insertar su Office en iPad y iPhone- y ganan nuevas utilidades que las hacen inseparables del entorno de la manzana.
En resumen, no es un cambio radical sino una evolución (gratuita) hacia un sistema operativo más unificado, sencillo, eficiente y rápido que conseguirá que muchos den el salto de Windows a OS X sin miedo y, sobre todo, que sigue convirtiendo el ecosistema de Apple en el más potente del mercado.

 

Dropbox, la única alternativa

Del mismo modo que hace quince años Microsoft era el dominador absoluto del mercado tecnológico (en una era casi pre internet) hoy día Google y Apple se reparten el negocio con alguna injerencia de Samsung o Facebook. Los de Mountain View controlan con mano de hierro casi cualquier faceta de internet -mapas, búsquedas, publicidad, correo electrónico, etc.- y los de Cupertino sientan cátedra con sus dispositivos líderes de ventas en casi todos los mercados en los que participan y, sobre todo, con unas ganancias que ninguna otra tecnológica ha tenido nunca. Sólo las redes sociales, dominadas por Facebook y la construcción de teléfonos móviles -que lidera Samsung gracias a su binomio con Google- se escapan de esta dictadura.

 

En un momento en el que la conectividad, la inmediatez e internet copan la tecnología sólo hay un pequeño producto que se les escapa a su control y, más aún, les hace una dura competencia: Dropbox. Evernote de Phil Libin fue, sin duda, la primera que nos acercó a todos la “computación en la nube”. La integración en internet de nuestros documentos para acceder a ellos (o compartirlos) en cualquier lugar y en cualquier momento. Apple la ha llevado a la máxima expresión con iCloud, un servicio que acumula en todo el mundo unos 600 millones de usuarios activos y que cada mes añade más capacidades. Todo se sincroniza desde nuestros dispositivos a nuestra cuenta encriptada y de este modo todo está libre de hardware y accesible en cualquier punto.

 

Dropbox, por su parte, cuenta ya con 175 millones de usuarios -no está mal para una iniciativa al margen de los grandes de Silicon Valley- y tiene claro que su siguiente paso es convertirse en el gran disco duro sin importar que plataforma utilicemos. Al más puro estilo Apple y Google, en la última conferencia de desarrolladores de la casa, llama DBX, Drew Houston, CEO de la empresa, explicó que su siguiente frontera “será reemplazar por completo el disco duro. Sincronizar es el presente y el futuro.” Y para ello seguirán la estrategia de Facebook, Twitter, Apple o Google, abrirse a terceros para que los desarrolladores puedan completar una herramienta de gran éxito con mucho margen. No depender de un sistema operativo puede ser una desventaja o una ventaja “si conseguimos la sincronía entre diferentes equipos”.

 

La primera novedad es que, al igual que hacen Google Docs y Office 365 permitirán grabar documentos que no están finalizados. La diferencia es que Dropbox permitirá grabarlo en equipos que utilicen sistemas operativos diferentes para que la accesibilidad sea total.

 

El ejemplo que pusieron fue perfecto: un usuario graba un vídeo en un dispositivo y otro, desde otro aparato, lo edita, remezcla y añade efectos de postproducción para luego colgarlo y que pueda ser consumido por quién quiera. Si a eso le sumamos que algunas cosas como imágenes podrán editarse al mismo tiempo por varios usuarios o a la vez que se cuelga en la nube, el concepto de ubicuidad e inmediatez se multiplica.

 

Dropbox ya ha conquistado los smartphones, tabletas y ordenadores de Apple, Google y Microsoft. Ha cambiado por completo el concepto de freemium (la entrada es gratuita pero si queremos mejoras debemos pagar por ellas) regalando capacidad y posibilidades de edición de hasta 18 GB si conseguimos que “amigos” nuestros se den de alta gracias a nuestra recomendación. En los últimos ocho meses han pasado de 100 millones de usuarios a 175 que pagan unos 7,8 euros por ¡100 GB! en la nube. De momento ya mira por el retrovisor al pomposo pero rudimentario -y siempre sospechoso- Mega de Kim Dotcom. Ahora el objetivo, gracias a su interactividad en tiempo real, son los tres grandes: iCloud, Google Drive y SkyDrive. Suerte.

iTunes Radio, el toque Apple

Uno de los lanzamientos estrella de la presentación de Apple en el WWDC fue iTunes Radio. Un servicio similar a Spotify y Pandora que permitiría escuchar cualquier título del enorme catálogo de canciones de iTunes (mayor que Spotify, Pandora y Google Music juntos gracias a largo trabajo de colaboración de Apple con las discográficas) sin pagar nada. Tantas veces como queramos. En nuestro iPad, iPhone, iPod, Mac, Apple TV o la versión de iTunes para Windows (buena jugada).

 

El servicio nos permitirá escuchar títulos de emisoras de radio inspiradas en nuestros favoritos, emisoras predeterminadas (Featured Stations) o crear listas de reproducción a nuestro antojo. El único peaje es la publicidad -que busca darle un empujón a iAd, la fallida plataforma publicitaria de la empresa-. Además, si lo deseamos, podremos comprar directamente cualquier canción que escuchemos para que se incorpore a nuestra biblioteca.

 

Como siempre en este tipo de servicios habrá una opción premium con un precio de 25€ anuales (Spotify cuesta 120€, casi cinco veces más). En este caso entraremos en el universo de iTunes Match y toda nuestra biblioteca, así como nuestros favoritos pasarán de nuestros dispositivos físicos a iCloud. Esto tendrá dos consecuencias: mucho más espacio libre en nuestros iDevices y, sobre todo, mucha más calidad de sonido en la reproducción -se pasa de 128 kbps a 256 kbps-.

 

Además, para darle un toque Apple a todo ello, Siri tendrá un papel relevante. Podremos preguntarle de quién es una canción, pedirle música por temáticas o que nos ayude a buscar una emisora. Incluso ordenarle que nos compre el título o que lo añada a la lista de favoritos (por cierto, Siri ahora podrá tener voz masculina). También podrá poner una canción, pausarla o saltarla.

 

La base de usuarios potenciales del servicio es de cerca de 450 millones (algunas estimaciones indican que se acerca a los 500 millones). Son las personas que han puesto el número de tarjeta de crédito en su ID de Apple… y son usuarios que suelen gastar en la tienda de Apple. Spotify, que acumula pérdidas trimestre tras trimestre, tiene 20 millones. Pandora, el dominador en Estados Unidos (también con pérdidas anuales), 125 millones. De Google Music, no hay noticias, pero sí sabemos que los usuarios de Android son menos fieles a los servicios -de pago o no- que los de la manzana.

 

Las estimaciones indican que con su nuevo servicio Apple se embolsará cerca de 4.000 millones de dólares anuales… y las discográficas unos 15.000 millones. Un buen negocio que pone en aprietos a la competencia. Buena jugada Cook. Ahora sólo queda que en pocos meses nos enseñéis un televisor.

Música online, súbete a la nube

Una vez más, acudimos a nuestros amigos de TechStyle para descubrir cuáles son los mejores servicios de música online. Por un precio mucho más bajo que comprar un único disco físico podremos acceder a millones de canciones desde casi cualquier dispositivo en cualquier lugar.

 

 

  • Spotify: el rey del mercado europeo cuenta con más de tres millones de clientes con cuentas gratuitas y de pago. Las primeras, a cambio de soportar publicidad permite escuchar hasta 10 horas de música al mes. En cuanto a las de pago, por 5 o 10 euros al mes se podrá acceder ilimitadamente a unos 16 millones de temas desde el ordenador, tu tablet o smartphone. Lo mejor, sin duda, las listas de reproducción que permiten personalizar al máximo nuestra música. Esta disponible en las redes sociales.
  • Instant.fm: el equivalente a YouTube en el mercado musical. De hecho, esta web nutre casi todo su catálogo del disponible en el portal de vídeos de Google. Permite crear listas de reproducción, pero de un modo menos eficaz que en Spotify puesto que requiere ir “cazando” los temas en YouTube. Precisamente encontrar la música en los servidores de Google hace que, según sus fundadores, no tengan que abonar dinero a los artistas. Compatible con Facebook y Twitter.
  • Jamendo: bajo licencia Creative Commons, este portal que ofrece hasta 350.000 títulos de cada vez más músicos que permiten la difusión de contenidos bajo ciertas condiciones. Parte de que todos ganamos: el artista porque consigue que su obra gane relevancia pública y el usuario porque la disfruta gratis. Además, desde el propio portal se pueden adquirir los discos que queramos.
  • Amazon Cloud Player: a diferencia de los anteriores Amazon propone que los usuarios cuelguen en su servidor su biblioteca de temas para que los reproduzca hasta en 8 dispositivos diferentes cuando quiera. También permite disfrutar con este sistema de cualquier canción o disco adquirido en la tienda online de la empresa de Jeff Bezos. Todavía no ha llegado al Estado, pero en Estados Unidos ofrece hasta 5 gigas gratis para almacenar y compartir temas.
  • Google Music: la apuesta del gigante del buscador dentro de Google Play (antes Android Market). Funciona como tienda y sistema de almacenamiento en la nube. Aunque nació sin el apoyo de las discográficas, Sony, EMI, Universal y otras más pequeñas ya se han sumado al proyecto. Junto a las compradas, también permite almacenar 25.000 canciones propias gratis. Está integrado con Google Plus.
  • iTunes Match: el siguiente paso de Apple para con iTunes, su piedra filosofal. Después de haber cambiado por completo la industria musical, la empresa ahora dirigida por Tim Cook ofrece un sistema de almacenamiento en iCloud donde el usuario podrá compilar sus compras y las canciones que haya adquirido por otras fuentes (como CDs). iTunes examina el ordenador, sube la música a internet y permite compartirlo con 10 dispositivos. Permite almacenar gratis hasta 25.000 canciones -más si todos vienen de iTunes-. Se rumorea que pronto tendrá una opción de suscripción como Spotify.
  • Deezer: la versión yankee de Spotify cuenta con 20 millones de usuarios que sólo con registrarse pueden acceder a cualquier canción del catálogo. Eso sí, ningún oyente escapará de la publicidad salvo que abone 4,99€ por usarlo en el ordenador o 9,99€ por hacer lo propio en teléfonos y tabletas. Su catálogo es más limitado que el de los suecos: “sólo” 13 millones de temas.
  • Rdio: el fundador de Skype y Kazaa, Niklas Zennstrom, ha concebido Rdio un acceso que nos permite acceder a 15 millones de canciones por sólo 4,99€ al mes (desde un móvil por 9,99€). Su punto débil es que, a pesar de tener un periodo gratuito de 6 días, no existe una opción sin pagar. Se puede vincular con Facebook y Twitter para saber que escuchan nuestros amigos. Como Deezer, no tiene cliente de escritorio y funciona desde la web.