iXpand Flash Drive, un accesorio indispensable para cualquier iDevice

Hace poco más de un año probamos una de las soluciones más inteligentes que han pasado por nuestras manos para todos aquellos que tienen un iPhone o iPad. Se trataba del iXpand, una solución de almacenamiento de archivos portátil de SanDisk compatible con iDevices y cualquier equipo de sobremesa o portátil con un puerto USB que permitía algo muy demandado por buena parte del mercado: poder sacar mediante soporte físico contenidos de los productos de Apple.

Aquel flash drive, del que seguimos aprovechándonos a menudo, se comercializa con diferentes capacidades -el nuestro es de 32 GB más que suficiente para un usuario medio- y resulta una herramienta mucho más útil de lo que se piense a priori aunque las grandes de Silicon Valley se empeñen en llevarnos ya al mundo conectado «en la nube».

Por eso, cuando SanDisk nos propuso probar el iXpand Flash Drive (también con 32 GB) nos preguntamos qué podía aportar diferente respecto a su hermano mayor más allá de un diseño algo diferente.

Cuando lo sacamos de la caja y lo conectamos al iPhone salimos de dudas en poco más de un minuto. La facilidad de uso es sorprendente. Solo tenemos que dejar que el equipo nos lleve automáticamente a la AppStore y nos enlace con la aplicación de iXpand.

La descarga viene acompañada de una rápida actualización del firmware y de un vídeo de 45 segundos que explican y aclaran las pocas dudas que pueden surgir del bien pensado software. La primera opción que nos da es configurar una copia de seguridad automática de las fotos del dispositivo cada vez que conectemos el equipo. De no quererlo basta con omitirlo y dejar que se dé más adelante la misma opción.

Después el mismo Drive nos organiza el contenido copiable para facilitarnos el trabajo y con un menú sencillo podremos descargarnos cualquier archivo -multimedia o no- del teléfono o tableta a la memoria externa para luego volcarla sin problemas a cualquier ordenador portátil o de sobremesa.

Una vez más, y como es habitual, el dispositivo carga y vuelca los contenidos con una velocidad sorprendente. En pocos segundos se pueden volcar sin problemas una enorme cantidad de archivos de todo tipo que saldrán en dirección al ordenador con la misma celeridad. Por si esto fuera poco, la aplicación es compatible con las posibilidades 3D Touch de los iDevices de última generación, lo que permite un acceso al programa aún más sencillo y directo.

El dispositivo es muy manejable. La estructura de goma y curvada le permite adaptarse tanto a la carcasa de aluminio como a las fundas protectoras de goma y piel sin dejar el más mínimo rastro. Además, el USB es fácil de manejar y de reconocer en el bolsillo (nosotros incluso hemos aprovechado su forma para introducir una anilla y usarlo de llavero).

En definitiva, lo que en principio nos parecía una pequeña variante del primer iXpand se ha convertido en un accesorio imprescindible que no solo nos hace la vida más fácil para trabajar con cualquier dispositivo no compatible con la generación WiFi (y algunos capados en locales públicos y centros de trabajo) y se ha convertido en un puente entre dos mundos que pensábamos que Apple quería dejar definitivamente destruidos. Una compra muy recomendable para cualquiera que tenga un iPhone o iPad.

iExpand, una gran solución en la palma de la mano

Sin duda, uno de los puntos débiles que siempre le han achacado los usuarios de Windows y Android  a Apple es la manía casi obsesiva de la empresa de eliminar puertos, entradas y ranuras o, como mucho, dejarlas solo con opciones propietarias de la empresa. Curiosamente, aunque la tendencia de los demás fabricantes ha sido también eliminar la puerta de entrada que aumenta las capacidades de los dispositivos móviles, son muchos los fabricantes especializados que siguen lanzando periféricos que mejoren la experiencia del usuario.

SanDisk es, sin duda, una de las líderes mundiales en el mercado de soluciones de almacenamiento y es, seguramente, una de las firmas que más se ha preocupado por adaptar su catálogo a la revolución móvil. El mejor ejemplo, sin duda, es el último dispositivo que hemos tenido el privilegio de probar: el iXpand.

Se trata de una flash drive configurable con capacidades de 16, 32, 64 y 128 GB que permite traspasar contenidos de un modo ultrarrápido y muy intuitivo entre PC, Mac y dispositivos iPad y iPhone. Su diseño, sólido y estilizado no deja lugar a dudas: un puerto USB y un Lightning que permiten -el primero- la conexión con los ordenadores, y el segundo con los iDevices.

A través de la aplicación propietaria de SanDisk ver vídeos, traspasar fotografías o archivos y realizar copias de forma automática cuando lo conectamos es muy sencillo y permite -lo más importante de todo- liberar espacio de nuestros dispositivos. Si tenemos en cuenta que las versiones más exitosas de iPhone y iPad son las menos capaces (16 GB) debido a su precio -ellos argumentan que lo mejor es redondear la capacidad con más espacio en iCloud- nos parece una solución sobresaliente.

Por cierto -y esto es un punto muy importante- como es el software de la aplicación la que se encarga de reproducir los contenidos soporta los principales formatos del mercado (.AVI, MP4, WMV, etc.) y permite disfrutar del formato prohibido en Apple: MP3.

La tasa de transferencia es sorprendentemente rápida (anuncian el triple que un dispositivo estándar de 2,5 MB/s) y, aunque no hemos podido verificarlo exactamente, la sensación de velocidad es muy alta. Todo fluye y en las dos semanas que hemos trabajado con él -y lo hemos hecho con gran variedad de contenidos entre iMac, iPad y iPhone- no hemos sufrido ningún parón o bajada de rendimiento.

Respecto a la seguridad, para aquellos que tengan miedo a perder el smartphone, la tableta o el propio iXpand, el equipo permite cifrar con contraseñas los archivos más delicados -o todos- para que no sean descargables ni reproducibles en iDevices indeseados. Compatible con todos los equipos Apple que corran con OS X 10. 6 o superior o iOS 7.1 o superior, todavía da más cancha con Windows: desde Vista puede trabajar con cualquier PC.

Por último, destaca por su autonomía. Su sistema de puertos permite cargar fácilmente su batería de 3.7V que viene precargada y que garantizan no quedarse tirado en mitad de una transferencia o una reproducción. Los precios, entre 69€ y 169€ lo hacen una solución muy interesante -y una buena forma de ahorrar dinero en la compra de los dispositivos móviles. Mucho más que recomendable.

Apple, cuando el color es más que un tono

La calidad, la fiabilidad y el diseño son los tres pilares básicos sobre los que se sustenta la estrategia y el éxito de Apple. Tanto en su primera época como en el renacer con el regreso de Steve Jobs los colores de sus dispositivos eran parte de su seña de identidad. Cada modelo, cada versión de cada dispositivo, estaba disponible en diferentes tonalidades en función del público al que iba dirigido. Todo se estudiaba milimétricamente para que los iDevices fueran fácilmente reconocibles y muy deseables.

Históricamente, los iPhone, el equipo que catapultó al Olimpo empresarial y tecnológico a los de la manzana, comenzó vendiéndose en negro. Los dos tonos favoritos por los consumidores estadounidenses siempre han sido el blanco y el negro. Y eso hizo que el salto de color con las generaciones posteriores incluyera esta versión más moderna, menos seria y mucho más llamativa.

Los experimentos tonales se dejaban para los iPod Touch (que añadieron a su paleta el rosa, amarillo, azul y rojo), el iPhone 5C -modelo de acceso al que nunca le vimos demasiado sentido- o los célebres iPod Nano y Shuffle, que hicieron de su variedad cromática su seña de identidad. Todos aderezados con los característicos EarPods blancos que sirvieron para que se pudiera distinguir fácilmente a quien usaba un gadget Apple respecto a los de la competencia (que añadían auriculares negros, menos llamativos pero mucho más resistentes a la suciedad).

El mensaje era claro: cuanto más barato es el dispositivo, es más probable que lo adquiera un sector más joven de la población. Y este segmento es el que se decanta habitualmente por los tonos más vivos. El lujo solo estaba reservado al tono «gris espacial» y al blanco con inserciones plateadas.

Sin embargo, si en Occidente el negro y el blanco son sinónimo de lujo, desembarcar en China para adquirir tamaño, multiplicar las ventas y acrecentar la imagen de marca requería adaptarse a unos gustos cromáticos diametralmente opuestos.

El blanco, que para nosotros es pureza, para ellos representa la muerte. Eso hace que los tonos más populares sean el negro, el plata… y el dorado. Y todos ellos están relacionados con el lujo -segmento que Apple explota como pocos-. El tono oro se relaciona con la prosperidad y en un país en el que los hoteles no tienen planta cuarta (se pronuncia muy parecido a «muerte») y hay cola por hacerse con matrículas personalizadas o números de teléfono que incluyan su número de la suerte, el ocho, ¿por qué no van a gastar en tener su color fetiche?

El estallido económico chino, la devaluación del dolar durante varios trimestres consecutivos -aunque parece que esa situación ahora se está revirtiendo-, el nacimiento de una clase acomodada adicta al lujo occidental y marquista, y el buen hacer de la maquinaria de marketing de Apple -para nosotros con Ikea y el Grupo VAG la mejor actualmente- ha convertido al gigante asiático en el segundo mercado mundial para la empresa por delante de Europa. Además, es el mercado en el que más crece.

China por sí sola es un mercado de más de 450 millones de smartphones al año (cifra de 2014), crece al 30% y duplica por volumen Estados Unidos. Ya representa un tercio del mercado mundial de lujo: un escenario perfecto para los dispositivos premium de la casa de la manzana: iPhone, iPad, Apple Watch y MacBook. Y todos ellos tienen un tono en común: el otrora criticado dorado.

Y es por eso que aunque cuesta ver esos dispositivos «oro» en Estados Unidos o Europa, son los equipos que han hecho a Apple batir varios récords consecutivos de ventas y beneficios. De facto: su enorme tirón hizo que los de Tim Cook tuvieran que pedir un incremento de producción de ese color a sus fábricas previa campaña navideña.

En un país obsesionado por el oro (en 2013 superó a la India como el país que más lo consumía y se prevé que la demanda crezca un 20% este año) la estrategia de Tim Cook de crear versiones que incluyen o imitan el material ha permitido que el dinero en caja de la empresa se dispare hasta casi los 200.000 millones de dólares (más que el PIB de 120 países del mundo).

El color «del mal gusto», el tono que mostraba la ostentosidad de una empresa que había perdido el norte o la capacidad de diseñar los ha cubierto, precisamente, de oro. Mucho más que un tono.

OS X Yosemite, el nuevo iOS Yosemite

Hace una semana que acabó la espera. OS X Yosemite, la versión 10.10 de su sistema operativo, ya está disponible gratis para todos los usuarios de Mac que quieran ver como las fronteras entre el sistema de sobremesa y el de los iDevices se difumina actualización tras actualización.

Ya desde que decidieron actualizar a Mountain Lion los de Cupertino tenían claro que era necesario unificar la experiencia de uso -y facilitar el uso simultáneo de todo el ecosistema- si querían demostrar que el universo Apple era algo más que el incipiente Android y el dominante Windows. Mavericks fue sólo el paso previo necesario -y gratuito- para demostrar que la frontera entre ambos mundos ya casi no existe.

Cuando lo anunciaron en junio quedó claro que iba a ser una nueva actualización de la imagen de la plataforma. Las capas translúcidas y los iconos iOS (muy criticados en su momento por su diseño infantil) llegaban al Dock de los Mac con el fin de hacer que el contenido ganara peso frente a los programas. Hacer del Mac algo mucho más intuitivo (si es que se podía) y cercano a la experiencia de uso diaria de los iPhone -lo que haría que millones de usuarios Windows perdieran el miedo a saltar a la manzana también en su ordenador-.

Desde la tipografía (uno de los tótem del estilo Apple) hasta las aplicaciones han sido actualizadas, potenciadas y hechas más sencillas para que la fluidez sea mayor (incluso en Macs con más de un lustro). El centro de notificaciones gana relevancia y capacidades para parecerse mucho más al de un smartphone; Spotlight se convierte en un Siri «mudo» que hace cada vez más cosas y la unión del Finder y iCloud Drive redondean una experiencia que ha mejorado completamente.

El clon con una manzana de Dropbox aumenta las capacidades del ecosistema y las mejoras implementadas en AirDrop permiten que compartir archivos de cualquier tipo sea mucho más sencillo y rápido que hasta ahora.

La experiencia con Safari mejora exponencialmente. Todo es más limpio y ostensiblemente más rápido. Las búsquedas se resuelven antes. Los favoritos están más a mano y la unión de la navegación privada (sólo por pestañas) y la compatibilidad con DuckDuckGo hace que no tengamos siempre que sentirnos bajo la lupa de Google (o Bing).

Las pruebas dicen que, ejecutando webs comunes, Safari es hasta seis veces más rápido que Chrome y Firefox, una cifra impensable hace poco y que -cierta o no- se traduce en una sensación de velocidad mucho mayor.

Mail también se pone a la altura. El eslabón más débil del universo Apple por fin puede ser tomado en serio porque ha decidido incorporar características que hasta hace muy poco sólo tenía la competencia. Gana capacidad (hasta 5 GB por mail), gana velocidad y gana posibilidades de edición de los contenidos del correo electrónico.

Probar Handoff nos demuestra que la integración entre dispositivos es completamente posible y que lo que Windows 10 nos vende como una novedad absoluta es algo que los usuarios de Apple llevarán ya haciendo meses para cuando lleguen los de Redmond. En definitiva: si Mavericks nos dejó un buen sabor de boca pero tampoco nos pareció un salto al vacío respecto a versiones anteriores, Yosemite nos demuestra que es una actualización muy pensada y con un objetivo muy claro: que OS X 11 llegue a darse la mano con una futura -pero inminente- versión más inteligente y capaz de iOS.

https://www.youtube.com/watch?v=NQ7kqwbqeiI

2014, ¿qué podemos esperar?

Comienza un nuevo año y para el sector tecnológico -quizá el que más rápido evoluciona de todos- será el año de la consolidación de ciertas tendencias que llevan acompañándonos desde principios de esta década con la revolución de la movilidad. Os presentamos nuestras doce apuestas para estos doce meses.
  • Tráfico móvil: cada vez tenemos más dispositivos móviles. Cada vez hay más personas en el mundo que acceden a su primer smartphone y tableta. Cada vez son más potentes y cada vez requieren de más tráfico de datos móviles para satisfacer una demanda que se multiplicará con la entrada en enormes regiones de Asia y, en menor medida, África. En los mercados maduros el aumento vendrá por el aumento de la potencia. El último estudio de Ericsson anuncia que el consumo medio mensual por aparato en Estados Unidos superará los 4 GB este mismo año. En Europa no somos tan ávidos -probablemente por el consumo masivo de WiFi más implantado en un continente con mayor densidad de población y más urbanizado- pero pronto superaremos la barrera de los 3 GB al mes. En definitiva: cuanto más potente sea nuestro equipo más querremos hacer con él y más potencia demandaremos… y los fabricantes construirán equipos más potentes. Un bucle que (por ahora) hará crecer exponencialmente la demanda de internet en cualquier lugar y en cualquier momento.
  • Nuevos iDevices: directamente ligado al anterior, Apple se encuentra en un año crucial para sus intereses. 2014 debe ser el año del carpetazo a la larga sombra de su difunto fundador. Es cierto que su concepto de empresa (diseño, sencillez y funcionalidad) seguirá impreso en el ADN de cada equipo. Pero también que es la era de Jonathan Ive, Tim Cook y compañía. Apple está relativamente por encima del mercado y es la única tecnológica capaz de crear tendencias y necesidades dentro y fuera de su mercado. Pero también es cierto que para frenar la escalada de Samsung (su único rival siendo realistas) y seguir creando fans tendrán que ofrecer una gama algo más variada -un premium nunca tiene un catálogo exagerado-. Un iPhone más grande, un reloj inteligente y un centro de ocio multimedia que aproveche el enorme potencial de iTunes y todo el ecosistema (llámese iTV o AppleTV). Sinceramente, después de ver el Mac Pro creemos que no les costará reinventarse sin perder su identidad.
  • Ofensiva Google: dominan casi todos los mercados en los que participan… pero su talón de Aquiles es su enorme dependencia de los fabricantes. ¿Es Android el sistema operativo móvil más extendido gracias al empuje de Samsung o es Samsung el primer fabricante mundial gracias al programa de Google? Esta pregunta se podría formular en casi todos los mercados. Precisamente por eso los de Larry Page comenzarán a potenciar su marca Nexus y centrarán sus esfuerzos en apuntalar productos como los Chromebooks (que poco a poco empiezan a remontar ventas) o las esperadas Google Glasses. En cuanto a servicios, el reto será el de siempre, defragmentar a sus usuarios. Una tarea titánica que les exigirá mano dura con sus socios. Si no lo consiguen, el destino de Google será el mismo que el de Microsoft… esperar a que una nueva start up -que puede que ni aún exista- les acabe comiendo la tostada.
  • Wearables: si hay algo que el espíritu de Apple nos inoculó (y también a la competencia de Silicon Valley) es que lo importante no es lo que hace un dispositivo sino lo que nosotros podemos hacer con un dispositivo. Poco a poco las bandas deportivas (o los propios smartphones), los relojes inteligentes e incluso la ropa inteligente nos acompañarán en nuestro día a día. Es probable que ahora nos parezcan elementos de ciencia ficción con un toque especialimente geek (objetivo para 2014, no usar el término friki) pero, una vez quitada esta patina, estos dispositivos se harán especialmente útiles en el día a día.
  • Imagen y socialización: a los que anunciaron la muerte de Facebook, les anunciamos su enésimo error. Facebook tendrá que reciclarse y adaptarse a las cambiantes demandas de sus miles de millones de usuarios. Lo mismo que Twitter, YouTube (¿alguien duda de que ahora es más una red social que un portal de vídeos?) y cualquier otro producto o servicio tecnológico o no. Todo lo que tiene un componente social tiene éxito porque, por concepto, los humanos somos seres sociales. Especial relevancia tendrá en este ámbito la fotografía y el vídeo. Los dispositivos de más éxito ya no son los que mejores fotos toman o mejor vídeo graban sino los que nos permiten compartirlo en cualquier lugar con quien queramos. De momento, estamos en la era de la socialización.
  • Coches inteligentes: si la tecnología nos permite encender la calefacción o la lavadora con el smartphone, planificar una ruta, comprar entradas de cine y compartirlas con un amigo, ¿por qué no podemos tener coches más inteligentes? Con una industria volcada en la eficiencia energética y la seguridad, el siguiente paso era hibridarse con automóviles que sepan calcular rutas, nos lleven por caminos seguros y nos cuenten todo lo que ocurre en las «tripas» del capó. Las grandes del motor ya trabajan con las empresas más punteras: Toyota con Google, Volkswagen, Honda y FIAT con Apple. Los smartcars están a la vuelta de la esquina
  • Deporte y tecnología: otro plano de nuestra vida cotidiana que ha cambiado drásticamente. Cada vez somos más los que practicamos deporte y cada vez somos más los que nos aprovechamos de la inversión de I+D de las empresas del sector. Desde ropa con materiales innovadores más ligera, resistente y que nos protege (tanto del frío como del calor) hasta dispositivos que nos monitorizan o que nos sirven para compartir nuestros retos y logros deportivos. Una vez más, no tendrán más éxito los mejores sino los más sencillos, eficaces y los que nos toquen la fibra. Ése es el motivo por el que aplicaciones como Nike Plus son las preferidas por millones de usuarios en todo el mundo. La revolución deportiva ya ha llegado.
  • Centros de ocio: parece que la industria del videojuego se ha dado cuenta de que ya no vale con prestaciones. Hace falta «algo más». Sony (con su PS4) ya ha dado el paso definitivo para vincular todos sus dispositivos y hacer que sea toda una experiencia de ocio. Microsoft va por el mismo camino con la Xbox One. Ahora queda saber cómo Google y Apple intentarán ganar su batalla por el salón: el nuevo campo de guerra y, sin duda, el más suculento.
  • Mismos actores, diferente escenario: todos los mercados devoran sin piedad a los más débiles y, como los ciclos del tecnológico son más rápidos, el proceso se acelera. La última en caer fue Nokia en manos de una Microsoft que sigue viviendo del pasado y que se aferra desesperadamente a un mercado que aún la respeta. No tardará mucho en caer BlackBerry. Dos mitos hasta hace poco intocables que no se han reciclado. Lo mismo le ocurrió a Motorola y le ocurrirán a todos aquellos que no apuesten por ser diferentes. ¿Cuál será el siguiente? Parece que será un año tranquilo -excepto en Waterloo- pero nunca se sabe cuál puede ser el nuevo golpe de efecto al otro lado del Atlántico (aquí ya no queda mucho por hacer).
  • Ciudades inteligentes: aunque para muchos este concepto sea una ciudad como la que aparecía en «Los supersónicos», ciudad inteligente es la que consume menos energía, la que dispone de mejores servicios y la que está conectada a sus ciudadanos. Poco a poco, con la implantación de mejores redes y de mejores dispositivos en nuestro día a día se multiplican los servicios inteligentes. El internet de las cosas, tan futurista, lleva tiempo con nosotros y, lo más inteligente de todo, es que ni siquiera nos damos cuenta de lo fácil que son ahora algunas cosas.
  • Educación: que nuestros niños no tengan que llevar 15 kilos de papel y plástico sobre su espalda es todo un avance. Que sepan manejar dispositivos electrónicos y acceder (supervisados) a información es otro paso. Los países donde los más pequeños tienen la posibilidad de aprender a utilizar tecnologías de la información es aquella donde más rápido aprenden y se educan -no tienen que centrarse en memorizar-. Después de la fanfarria de un ordenador por alumno de hace unos años, parece que los padres se han dado cuenta de que la inversión tecnológica (una pena que aquí tenga que ser privada) es una opción que potenciará las posibilidades de los niños. Una delicia que en algunas zonas del mundo se empieza a convertir en aulas inteligentes.
  • Era no tan postPC: sin duda es la era de la movilidad y las cifras de ventas (sobre todo de ordenadores) lo demuestran. Sin embargo, también es la era en la que los fabricantes pueden centrarse en hacer mejores dispositivos ya que saben que quien se decante por un ordenador lo hará, muchas veces, buscando lo mejor -para lo básico una tableta es más que suficiente-. Para los que hayan perdido la fe les recomendamos las últimas creaciones del fabricante que mató al ordenador, Apple. El Mac Pro es la novena sinfonía de Beethoven. Los MacBook son una maravilla del diseño y la funcionalidad… y este año le toca al iMac. Ponga un ordenador en su vida. Lo agradecerá.