IFA 2016, apuesta por el gaming

La gran feria de electrónica de consumo europea también ha sido un gran escaparate para la industria del gaming. Después de los anuncios hace unos meses de las nuevas consolas de Sony y Microsoft -grandes dominadores de este mercado- han sido varios los fabricantes que han decidido echar toda la carne en el asador para demostrar a los consumidores que sus ordenadores no solo son capaces de dar una experiencia de uso sobresaliente sino que son también grandes centros de ocio y que siguen teniendo una capacidad de trabajo por ahora vetada a las Xbox y PlayStation.

Si hace una semana hablábamos de las novedades que nos trajo la Gamescom ahora toca el turno a uno de los tapados. El departamento de marketing de Acer decidió dejar sus nuevos Predator -una referencia entre los gamers- para la feria berlinesa y, sin duda, han sido de los que más miradas han acaparado.

El modelo Predator 21X solo se puede definir con una palabra: bestial. Cuenta con una enorme pantalla de 21 pulgadas curva (sí, curva), con tecnología IPS y una resolución de 2.560×1.080 píxeles además de soporte NVidia G-SYNC. La idea es crear una experiencia más inmersiva e incluso han implementado la tecnología eye-traking que mediante un sistema de infrarrojos sigue los ojos del jugador para mejorar el enfoque de todos los planos.

Para mover todo esto no han dudado en contar con procesadores Intel de séptima generación así como con tarjetas gráficas NVidia GeForcer GTX 1080. Todo ello acompañado de un sistema de sonido SoundPound 4.2 (4 altavoces y 2 subwoofers), audio de tres vías, teclado mecánico retroiluminado.
Samsung también apuesta por los monitores curvos

El gigante coreano es consciente de que los periféricos para gamers son su mejor opción para tener presencia en uno de los pocos mercados en los que su presencia es testimonial (no tiene consolas y sus ordenadores para gaming son escasos y no están presentes en todos los mercados). Sin embargo, gracias a su enorme experiencia en el desarrollo de televisores ha conseguido crear una muy buena familia de monitores.

En la feria alemana presentó los CFG70 y CF791, dos paneles LED (el primero en 24 y 27 pulgadas y el segundo solo en 34) curvas con tecnología Quantum Dot que consiguen una representación de color del 125% en sRGB.

Con un radio de curvatura de entre 1.800 y 1.500 milímentros (del más pequeño al más grande) los dos se han construido sobre chasis sin casi marco frontal, confeccionados en tonos mate y compatibles con AMD free-sync. Esto redunda en un diseño y un rendimiento válido para cualquier tarea productiva (y con un formato apto para cualquier oficina) además de unas prestaciones sobresalientes para jugar: el tiempo de respuesta es de 1 ms y la tasa de refresco de 144 Hz.

En definitiva, tanto Acer como Samsung son dos ejemplos de la apuesta de las grandes electrónicas del mercado por el negocio del gaming y las posibilidades que la gamificación y los serious games tienen en el futuro inmediato. Además, la realidad virtual y las experiencias inmersivas se siguen presentando como las grandes apuestas a corto plazo por sus enormes posibilidades en todo tipo de campos.

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IFA 2016, el mercado móvil se posiciona

Una vez más el IFA de Berlín se está mostrando como la gran feria europea de electrónica de consumo y como el escaparate perfecto para la mayoría (Apple siempre va por libre) de los fabricantes de cara a la campaña de Navidad, sin duda la más importante del año. Es por eso que durante los próximos días analizaremos las novedades y tendencias que nos llegan desde la capital alemana.

Desde hace casi una década el negocio de dispositivos móviles es el más importante para el sector. No solo por su facturación sino por la imagen de marca que traslada a otras familias de productos de sus catálogos. Así, aunque el mercado empieza a mostrar agotamiento a causa de su saturación, los principales aspirantes a suplantar a la dupla Samsung-Apple han venido con fuerza al IFA.

Empecemos por Sony. El gigante nipón está buscando desde hace tiempo la forma de reposicionarse en este nicho ante los problemas que tiene para lograr beneficios. A pesar de su éxito con otros productos -como la PlayStation- su reputación y sus buenos equipos nunca han conseguido despegar en ventas.

Así, si hace unos meses pudimos comprobar en el Mobile World Congress como la empresa apostaba por los Xperia X -mucho más sencillos y eficaces que los anteriores modelos a la venta- ahora Berlín ha sido el lugar elegido para mostrarnos el XZ. El nuevo buque insignia de la casa nipona. Como el resto de compañeros de familia tienen un diseño bien definido y diferenciado y materiales de calidad. Ahora, además, incluyen muy buenas especificaciones.

En la mano es un modelo robusto -casi monolítico- que gracia a las esquinas curvadas se hace fácil de manipular a pesar de su tamaño (superaa las 5 pulgadas). Para su carcasa han trabajado con un metal (ellos lo llaman arkaleido) tintado en tonos mate. Todo en un conjunto de 161 gramos.

La pantalla tiene resolución Full HD lo que facilita el trabajo del procesador Qualcomm Snapdragon 820 acompañados de 3 GB de RAM. Además, el panel IPS añade la tecnología TriLuminos y X-reality lo que garantiza buenos resultados. En cuanto a la cámara -una forma que tiene siempre Sony de diferenciarse de su competencia- cuenta con un sensor de 23 Mp que emplea la tecnología de enfoque en tres pasos de la casa y que garantiza buenos resultados. Además, han querido hacer un guiño a los amantes de este arte permitiendo ciertos ajustes manuales que permitirán resultados mucho más personalizados.

Con capacidades de almacenamiento de 32 o 64 GB (ampliables con tarjetas de hasta 256 GB) así como los 2.900 mAh de batería y el puerto USB Type-C aseguran a sus futuros propietarios que el gasto de más de 699€ (libre en versión de 32 GB) no será para un dispositivo que les durará poco.
Huawei quiere crear una nueva clase de smartphone

Como siempre decimos, la única diferencia entre el sector tecnológico y los demás es la velocidad a la que ocurren las cosas. Si hace 9 años ni siquiera pensábamos que los teléfonos inteligentes pudieran tener éxito a medio plazo, ahora el mercado está saturado y los fabricantes piensan en crear nuevos nichos con los que ganar ventas y fidelizar clientes.

El mejor ejemplo lo tenemos en Huawei que lleva meses intentando colarse entre Samsung y Apple en el negocio de telefonía móvil y tabletas. Los chinos saben que el mercado premium es casi inaccesible por el carácter de «bien posicional» que han adquirido los Galaxy S, iPhone y compañía. Sin embargo, saben que hay un enorme mercado de clientes potenciales esperando por modelos con un buen rendimiento y un precio más «democrático». Y es aquí donde ellos quieres colocar sus nuevos Nova y Nova Plus. Una suerte de súper gama media.

Lo primero que llama la atención en los Nova es su calidad de materiales. El metal y el cristal se funden tanto en la trasera como en el frontal de ambos para conseguir un resultado excelente. Muy superior a lo que se espera de un gama media y muy cerca de un premium. Además, los dos modelos estrenan la tecnología propia que permite apilar componentes y crear equipos más compactos.

En su interior trabaja un procesador Qualcomm 625 de ocho núcleos a 2 GHz con una GPU Adreno 506 y 3 GB de RAM. El almacenamiento interno alcanza los 32 GB, el panel de 5 pulgadas es un IPS Full HD y la autonomía la garantiza una batería de 3020 mAh. En cuanto a la cámara, se trata de una Sony con 12 Mp de resolución.

Para los que les parezca poco, el Plus llega a los 16 Mp con estabilizador óptico y su batería crece -gracias a la mayor diagonal del panel- hasta los 3.340 mAh. Los precios, por cierto, son imbatibles: 399€ para el «pequeño» y 429€ para el Plus.

Galaxy Note 4, objetivo iPhone 6

Hasta ahora la batalla entre Apple y Samsung se había librado siempre con los iPhone y Galaxy S como contendientes. Esto permitió, entre otras cosas, que el Galaxy Note se haya convertido en uno de los terminales más relevantes para los coreanos y, también, en el phablet de referencia. El extra de pulgadas en su diagonal hizo que durante meses fuera el único del mercado, unido a las excepcionales capacidades de su hardware lo ha convertido en un objeto de culto.

Sin embargo, la sangría en la cuota de mercado que ha llevado a los de la manzana a dejar de crecer por sus pantallas más pequeñas que el universo Android parece que se acabará con el lanzamiento del iPhone 6 en dos formatos diferentes: uno de 4,7 pulgadas y otro de 5,5. Uno cubrirá a los Xperia Z, Galaxy S y compañía y el otro tendrá como objetivo los phablet coreanos y chinos.

Precisamente por eso, el primer fabricante mundial se ha apresurado a anunciar la presentación del nuevo Galaxy Note 4 el 3 de septiembre, dos semanas antes que la supuesta fecha en la que se dará a conocer el iPhone 6. La fecha, por cierto, es la misma en la que Sony anunciará su Xperia Z3, el terminal que ha conseguido ganarse el respeto de clientes y competencia y que todos los años araña una buena cantidad de ventas a los coreanos.

No obstante, parece que heredar capacidades del S5 o aumentar tamaño -en algún momento tendrán que parar- ya no será suficiente para seguir siendo «el» phablet. Todo ello, unido a la buena acogida del Galaxy Round parece indicar que el Note 4 tendrá dos formatos. Uno con una pantalla plana clásica y tecnología AMOLED y otro con la pantalla ligeramente curvada, más fino y tecnología OLED para el panel. Para los que quieran la versión más clásica, lo más probable es que cuente con resolución QHD, un aliciente para distanciarse de los rivales.

El terminal, por supuesto, será el primero de la familia con certificado que le acredita como resistente al polvo y al agua y probablemente el primer Samsung que emplee el nuevo chip Snapdragon 805 unido a la GPU Adreno 420, un 40% más potente que la actual. Respecto a la cámara, donde Samsung no suele fallar pero se ha quedado por detrás de Sony y compañía, lo más probable es que se opte con una de 16 Mp que, si no nos parece necesaria, si supondrá un salto de calidad respecto a la actual y un problema para Apple (muchas veces por no decir siempre, las cifras venden tanto como los hechos en el mercado tecnológico).

La única duda que nos queda es si Google tendrá ya preparado y querrá presentar su nuevo Android L en el terminal coreano (y no en «su» Nexus 6) o si los asiáticos tendrán que conformarse con la versión 4.4.3. Parece que el choque de trenes está servido.

Galaxy Gear, el peor enemigo de Samsung

La apuesta de Samsung en el IFA de Berlín ha sido más arriesgada que nunca. Por primera vez los coreanos se enfrentaban a ser los primeros en presentar un nuevo producto de nicho: ya no valía con hacer un smartphone más grande (sus Galaxy Note crearon un segmento, el de los phablet, sin aportar nada que no fueran pulgadas) o con presentar mejoras a productos que ya vendían. Por primera vez se adelantaban a sus rivales y presentaban un reloj inteligente. Es cierto que Sony tiene uno. Es cierto que el Pebble y el I’m a Watch se están comercializando. Pero también que ninguno de estos tres fabricantes tiene el empaque del gigante mundial de la electrónica de consumo.

 

Así que, por primera vez, los rumores y la expectación dejaban Cupertino para irse a la otra punta del Pacífico. El reloj tenía que ser un complemento del teléfono o la tableta pero tenía que aportar algo novedoso. Además, tenía que justificar su precio -el tamaño ultrarreducido de los componentes eleva los costes y, sobre todo, el motivo por el que alguien dejaría de usar un reloj clásico (más cercanos a la artesanía, la joyería y la tendencia) para adquirir uno inteligente. La tarea se antojaba enorme para una empresa con productos excepcionales pero con consumidores, no fans.

 

La presentación del Gear fue por todo lo alto: simultánea en Berlín y en Times Square y las expectativas los minutos previos se dispararon. El modelo, sin embargo, carecía de un diseño rompedor. Como bien dice Sandro Pozzi en El País, recuerda mucho a los antiguos relojes CASIO que incorporaban funciones matemáticas. Sólo que este más grueso, ligeramente más estilizado e inmensamente más caro y capaz. Sus colores son llamativos (lo que minimiza su público objetivo y, a buen seguro, lo diferencia del futuro iWatch) y su tamaño lo acerca más a los modelos de tendencia que a una joya suiza.

 

En cuanto al modelo, cuenta con una pantalla táctil de 1,63 pulgadas y una resolución de 320×320. A eso se le suma un pequeño altavoz, dos micrófonos y una pequeña óptica de 1,9 Mp en una cámara orientada hacia el exterior del brazo. Todo funciona con un microprocesador de 800 MHz. El rendimiento es humilde (suficiente para un dispositivo de este tipo) pero cualquier cosa más compleja o con mayor calidad requiere del teléfono, a la sazón dispositivo principal.

 

Esta es una de las claves del Gear. Sólo compatible con los Galaxy (no sabemos qué pensara Google de esta jugada al resto de equipos Android), permite estar conectado de continuo al terminal -al menos mientras la distancia entre ambos no supere el metro y medio- para hacer las operaciones básicas sin sacarlo del bolsillo. Además, S Voice hace que no tengamos que volvernos locos con la pequeña pantalla. Todo funciona correctamente.

 

La parte mala es su dependencia del terminal. No nos permite llevarlo «sólo» cuando queramos correr -cuenta con podómetro- o escuchar música sin más complementos o aderezos. Y de momento, como el Gear sólo es compatible con unas 70 aplicaciones (10 desarrolladas por terceros) su independencia, nos tememos, queda aplazada hasta la segunda generación.

 

Esto hace que a los 299$ que costará en Estados Unidos haya que sumarle el precio de un segundo equipo Galaxy compatible con Android 4.3. Mucho para un equipo construido para ser inteligente. Una estrategia muy Apple (la de pensar que sus clientes pueden pagar lo que sea por sus idevices) que no se corresponde con una correa de plástico o una pantalla con tan poca resolución. Y, sobre todo, que no se adapta a una empresa que se jacta de sus precios competitivos y de ser la referencia en movilidad.

 

 

Apple toma nota

 

De momento, Apple sigue guardando silencio y permitiendo que se generen rumores sobre el lanzamiento y las características de su iWatch. Su interfaz será tan sencillo y ligero como nos promete el inminente iOS 7. Sus capacidades irán marcadas por sus aplicaciones (y sólo hay que recordar que el iPad salió a la venta con más aplicaciones que las que tenían un año más tarde los modelos Android en manos de desarrolladores «libres») y el precio… digamos que Samsung le ha hecho un gran favor marcando un precio de salida muy superior al de Sony, por ejemplo.

 

Esta claro que los de la manzana han aprendido de Apple Maps y que se tomarán su tiempo para un equipo que trabajará con Siri, muy superior a cualquier equivalente Google, y que tomará prestada la experiencia de la casa con los Nano para generar pantallas pequeñas pero nítidas, una buena autonomía y independencia total en funciones de ocio, como la música, la fotografía y el vídeo.

 

Si Apple vive la presión de la ausencia de Steve Jobs (sobre todo con el estreno del filme sobre su vida este mismo mes), Samsung está aprendiendo que ser el líder es mucho más complicado que el aspirante que, casualmente, lanza todas sus buenas ideas un mes después que sus rivales. El mercado se vuelve de lo más interesante.

Windows y Android, la guerra de las pantallas

Se celebra en estas fechas la prestigiosa IFA de Berlín. Desde el pasado día 31 hasta el 5 de septiembre, los más de 250.000 visitantes que se acerquen al recinto disfrutarán de todas las novedades que trae la muestra que echa el telón al curso. Todos los dispositivos que los fabricantes han preparado para la lucrativa -y fundamental- campaña navideña

 

La feria de productos electrónicos de consumo más importante de Europa vive envuelta en un torbellino. Si los primeros días fue Samsung quien destapó la caja de Pandora presentando sus nuevos smartphones con Windows 8 antes que la propia Nokia, ahora le toca el turno a la guerra declarada entre el sistema operativo de Microsoft y el Android de Google.

 

El primer fabricante que demostró no tener muy claro cuál es su apuesta en esta pelea fue Sony. En boca de Kazuo Hirai, su Consejero Delegado, explicó que su empresa tiene como líneas maestras el entretenimiento, los móviles y la imagen digital. Su objetivo no es otro que el divertimento del usuario que resumió como «queremos traer una sonrisa a la gente». El potencial de los nipones en esta estrategia es casi ilimitado. Su enorme catálogo de juegos, películas, música y dispositivos es, a día de hoy, inalcanzable para cualquier rival. Es el único que genera contenidos y soportes para reproducir esos contenidos. Sin embargo, parece que la marca japonesa está cada vez más lejos del público de masas. Precisamente por eso se presenta crucial renovar su imagen y forma de llegar a los clientes potenciales.

 

Sin centrarse demasiado en los videojuegos (la amenaza móvil sigue ahí y todavía da coletazos el ataque que sufrió la plataforma PlayStation Network), todos los ojos se centraron en Wonderbook un dispositivo de realidad aumentada que cuenta como madrina con J.K. Rowling, la madre del universo de Harry Potter.

 

Después le tocó el turno a las novedades más «mundanas»: los nuevos Vaio que estrenan forma, pantalla táctil y un hardware cada vez más potente; el nuevo Xperia T, el smartphone que usará el mismísimo James Bond en su inminente nueva aventura cinematográfica, el más humilde pero igualmente efectivo Xperia J y la nueva generación de tabletas que también recibirán el nombre de la familia de teléfonos inteligentes.

 

En cuanto a estos dispositivos llamó la atención del anuncio de un software que Google está creando para ellas ex profeso así como un sistema propio de creación de perfiles que permite bloquear algunos archivos según el usuario que trabaje con el dispositivo en cada momento.

 

 

Ofensiva asiática


A falta de fabricantes europeos de dispositivos, los asiáticos demostraron por qué copan una parte cada vez mayor del mercado. El gigante chino Lenovo mostró sus nuevos ordenadores y tabletas como un ejercicio de equilibrio entre Microsoft (que equiparán sus ThinkPad) y Android, el sistema elegido para sus tabletas. Dell, por ejemplo, mostró que cuando faltan las ideas para diseñar un equipo moderno, un precio más que asequible puede ser la solución para atraer al público generalista.

 

Samsung, LG y HTC mostraron también sus nuevos terminales. Los coreanos comenzaron con los nuevos AVIT con Windows Phone 8 -toda una declaración de intenciones para aquellos mercados donde Apple le gane la batalla legal-. Los otros coreanos, los de LG hicieron lo mismo que los taiwaneses y se centraron en Android Jelly Bean (4.1) y pantallas cada vez más grandes para chasis cada vez más delgados. Para atraer a un público más multimedia prometieron baterías con más autonomía y un sonido aún mejor.

 

Y como son muchos los que piensan que Apple ha ganado la batalla de las tabletas y que se ha centrado en la escalada en los ordenadores (OS X vive la segunda juventud de Mac OS), Android se ve condenado a moverse cada vez más rápido. Su nuevo objetivo es el entretenimiento doméstico: televisiones, cámaras de fotos, inalámbricos, home cinemas… ¿Será suficiente Apple TV o la futura iTV para detener su avance? En nuestra opinión, no. El único capaz de ganar la guerra de las pantallas es el gran dominador en el mundo PC y el único sistema compatible íntegramente con los demás (iOS, Android, etc.) el olvidado Windows. La guerra ha comenzado… y se muestra apasionante.