El hobbit: una imagen inesperada

Cualquiera que tuviera el placer de acudir ayer al estreno del inicio de la trilogía de El Hobbit se daría cuenta de varias cosas. La primera es la mejora que han sufrido los efectos digitales respecto a la trilogía original realizada por Peter Jackson (nueve años son mucho en el negocio del cine y los efectos) y, sobre todo, que el formato de visión 3D llevaba un apellido poco común HFR.

 

La vertiente tecnológica del cine se nutre de casi todas las costumbres anglosajonas -Silicon Valley tiene aquí un peso de lo más relevante- y la más llamativa son las siglas. Ya hemos oído hablar de IMAX, THX, HDR, AVCHD, etc. El que nos ocupa en este caso es el High Frame Rate (Alta Velocidad de Cuadros).

 

Con la ayuda de algunas salas seleccionadas, Peter Jackson nos propone una película que se muestra a una velocidad de 48 fotogramas por segundo, el doble que el 2D clásico y 3D normal (24 fps) y mucho más cercano a la tasa de percepción imágenes del ojo humano. Es cierto que el filme también estará disponible en IMAX 3D (que se caracteriza por la espectacular unión de una enorme pantalla, una altísima resolución y un sonido envolvente sin parangón por el momento) pero hasta las propias productoras -New Line Cinema y MGM-  recomiendan un soporte visual que reproduce con mucha más fidelidad el 3D.

 

Otro de los avances tecnológicos que trae consigo el cuento de Tolkien es que se grabó completamente enteramente en digital con 50 cámaras. Este detalle, que puede parecer nada meritorio en estos tiempos de desarrollo en Hollywood es fundamental puesto que Jackson quería imágenes con mucha más velocidad para que pasaran más amortiguadas por delante de nuestros ojos con lo que el espectador podrá recrearse más en los detalles, los colores y, sobre todo, la fluidez con la que se desarrolla la acción -doy fe que el salto con Las Dos Torres es un abismo, pero que también lo es respecto al 3D de obras como Avatar-.

 

Los resultados son los suficientemente satisfactorios y evidentes para que hasta James Cameron -el gran desarrollador de esta tecnología para cine- haya anunciado que se sumará a la lista de directores que emplearán el 3D HFR para sus próximos proyectos.

 

 

El sonido también juega


El elenco encargado de llevar la historia de Bilbo Bolsón a la gran pantalla tenía claro que la mejor imagen de la Historia tenía que ir acompañada del mejor sonido posible. Precisamente por eso, Dolby Laboratories decidió trabajar con la tecnología Dolby Atmos encargada de pasar los canales de audio alrededor y sobre los espectadores de modo que se creara una atmósfera que nos trasladara a la Tierra Media. La buena noticia es que la emblemática casa de audio ya está trabajando para que este formato se traslade a los hogares y a las consolas. Qué maravilla.

 

Gracias al sistema Avid 5, el trío ganador del Oscar al mejor sonido por «El Señor de los Anillos: El retorno del Rey» -Christopher Boyes, Michael Hedges y Michael Semanick- dispondrán de 104 faders para trabajar con hasta 650 canales de audio. Este trío de ases contará con una película que puede reproducirse en hasta 64 altavoces de cine simultáneamente. Jackson no sólo ha escogido que sonido quiere en cada momento, sino también con que potencia, nitidez y por qué altavoz quiere que se reproduzca.

 

No os perdáis el artículo que audiotechnology ha preparado al respecto. En definitiva, una historia maravillosa, llena de sorpresas -aunque conocida- y que sólo nos deparará más sorpresas ya que Jackson ha prometido que cada una será técnicamente superior a la anterior. De momento, «Un viaje inesperado» se muestra como un prólogo a la altura de su anterior trilogía y deja a todos con ganas de ver «La desolación de Smaug» y «Partida y regreso». Sólo quedan 12 meses…

IMAX cine con mayúsculas

Muchas veces -ayer mismo- me he encontrado en la tesitura de ir a ver una película -da igual de si tiene mucha carga de efectos especiales o no- y he preguntado, ¿la echan en IMAX? La respuesta que me encuentro muchas veces por parte de mis acompañantes es, esta película no es de efectos, no merece la pena pagar más por ella para verla. Sin embargo, la pregunta que me he hecho muchas veces es ¿cómo funciona el IMAX para que su calidad de imagen sea tan increíble? Espero haber dado con la respuesta.

Un poco de historia


El origen la palabra IMAX viene del acrónimo en inglés IMage mAXimum, cuyo significado es «máxima imagen». Se trata de un sistema de proyección creado por Imax Corporation que se caracteriza por poder proyectar películas con una calidad de imagen y un tamaño muy superior al sistema convencional de cine.

Su origen data de la Expo de Montreal de 1967 donde las proyecciones multipantalla acabaron siendo el gran éxito de la feria. Sin embargo, y más allá de lo que ocurre con muchas revoluciones de las Expos, una empresa canadiense se fijó en el sistema y puso todo su empeño en minimizar el número de proyectores y pantallas que se empleaban en estas espectaculares reproducciones. La tecnología IMAX, como tal, se inaugura tres años más tarde en la Expo de Fuji de 1970.

Durante los siguientes años este espectacular sistema de reproducción, que también necesita de cámaras especiales y teatro a «su medida», vivió asociado al mundo de los documentales. De hecho, el primer gran centro IMAX de Europa fue Futuroscope.

El boom del modelo


Pero como siempre, el gran desarrollo del modelo llegó cuando los grandes estudios americanos se fijaron en las posibilidades que ofrecía grabar escenas en un tamaño mucho mayor. Tras el Oscar de 1997 por su aportación al cine, en septiembre de 2002 llegó a las salas «Apolo 13: La experiencia IMAX». Y con ello se resolvió el problema de Houston con una gran taquilla.

Los acuerdos con Warner Bros. -Polar Express en 2004 y Superman Returns en 2006-, fueron el principio de colaboraciones con Dreamsworks -Kung Fu Panda, Madagascar, Monstruos contra alienígenas y Cómo entrenar a tu dragón-, y Disney en 2007 y 2008 respectivamente.

El salto al cine «real» se dio cuando Christopher Nolan decide grabar algunas escenas de su «Caballero Oscuro» en IMAX. Tras ella vendrían grandes éxitos de taquilla como «Transformers II», mi primer contacto con este maravilloso mundo.

Cómo funciona

Para que todo ello funcione son necesarias cuatro cosas fundamentales:

  • Pantalla: de proporciones gigantescas. Mayor incluso que la visión periférica humana para dar sensación envolvente. 22 metros de ancho y 16 de alto en el caso de una estándar. Pueden ser mayores.
  • Película: el formato del propio «rollo» de celuloide es diez veces mayor que uno normal. De hecho, una grabación de 45 minutos pesa 140 kilos. Por ello su producción es horizontal en un sistema que se llama «Rolling Loop».
  • Proyectores: y como todo es especial, el proyector también. Su lámpara interior para iluminar la pantalla tiene 15.000 vatios frente a los entre 3.000 y 6.000 de un cine «normal». Además su sistema de exposición del fotograma «al vacío» hace que su nitidez sea extrema.
  • Sonido a lo grande: 16.000 vatios repartidos en 44 altavoces en seis cajas acústicas y 16 amplificadores. Su potencia y nitidez es seis veces mayor que el Dolby Surround.

Uno de los últimos avances de Imax Corp. ha sido la de crear un proceso de remasterización -IMAX DMR- que permite pasar cualquier película de Hollywood de 35 mm a los 70 mm Imax. El software, además, realza la imagen y el sonido para que la calidad de proyección este al nivel de las producciones nuevas rodadas en este sistema.

Por último, el sistema IMAX 3D consiste en la utilización de dos proyectores de 65 mm, uno para cada ojo, que reproducen las películas realizadas en 3D -ya sea filmadas con dos cámaras simultáneamente o con los proyectores especiales tipo Avatar-. Una delicia.