Gaming, en busca de la experiencia definitiva

Parece que la guerra ya no está en el catálogo (no sólo). Ni siquiera en la vertiente social de los juegos -aunque es cada vez más importante- o las plataformas móviles. La batalla tampoco se juega en cuento a resolución (y por lo tanto potencia gráfica bruta de los dispositivos). La próxima frontera de los videojuegos tiene que ver con la experiencia de inmersión del usuario en la acción.

Conceptos como Hololens ya van dejando claro que la visión sobre la importancia de lo que hacemos con los dispositivos (y no los dispositivos en sí) es la que marca la evolución tecnológica en los últimos meses. Así, el último proyecto de Catopsys en Kickstarter llamado Immersis parece el primer paso de una nueva edad en los videojuegos.

Este sistema de proyección convierte la habitación en la que jugamos en un entorno tridimensional a partir de las imágenes del televisor lo que hace que de pronto estemos en un campo de batalla o disputando una carrera en un escenario de 360 grados que busca una inmersión total de los jugadores y que, aunque no goza con una resolución de primera tiene un enorme potencial.

 

Ubicado en un extremo de la habitación esta lente del tipo «ojo de pez» proyecta imágenes con un ángulo de 180 grados (lo que da una sensación de 360 al gamer). Un sistema de calibración permite adaptar esa proyección a las características de la habitación (profundidad, paredes, columnas) y a la propia pantalla que muestra la imagen principal.

El sistema, aunque da un resultado similar a la Illumiroom de Microsoft usa un sistema completamente diferente. Los del laboratorio de investigación de Redmond emplean un sistema de recreación de imágenes periféricas mientras que Immersis gestiona y recrea imágenes y texturas a partir de la emisión del videojuego.

Además, frente a las Occulus Rift de Facebook, las Google Glass, el sistema Gear VR de Samsung o las propias Hololens de Microsoft, estos sistemas inmersivos parecen tener más oportunidades de sobrevivir en el mercado -al menos en su primera fase de comercialización- gracias a que no se necesitan gafas para disfrutarlos.