HP Instant Ink, la mejor forma de optimizar las impresiones

Sin duda, la revolución de las TIC nos ha permitido convertir a todos nuestros dispositivos en equipos inteligentes que nos permiten gestionar los recursos de una forma mucho más eficaz y eficiente. De esta forma, si hemos hablado más de una vez de hogares inteligentes que son capaces de gestionar parámetros fundamentales como la temperatura, la iluminación o incluso electrodomésticos clásicos como la lavadora o el frigorífico, no es de extrañar que el sistema de reposición inteligente haya llegado también a las impresoras.

La creciente demanda de bienes como servicios (quizá Uber sea el ejemplo más mediático) así como la expansión del Internet de las Cosas ha permitido que HP haya podido desarrollar e implantar con éxito en varios países su servicio de reposición de tinta automático Instant Ink en el que la impresora solicita nuevos cartuchos cuando detecta que los niveles de tinta son bajos.

En la teoría, cuando pasamos a ser parte de la experiencia piloto (el estatal es el sexto mercado mundial al que llega Instant Ink), lo hicimos bajo la promesa de un servicio que buscaba ser cómodo, flexible y asequible. Al fin y al cabo, la llegada de la nube a permitido que muchos usuarios prácticamente eliminen las impresoras del día a día lo que agrava la posibilidad de quedarse sin material. Además, el coste de los cartuchos y la básica tarea de ir a comprarlos se antoja muchas veces como un problema.

Cómo funciona


Lo primero que necesitamos es una impresora compatible con Instant Ink, en nuestro caso contamos con una DeskJet 3720. Esto no es un problema puesto que la mayoría de las Envy, OfficeJet Pro y las nuevas (y muy asequibles DeskJet) lo son. Después nos registraremos comprando una tarjeta para ello y escogeremos entre los diferentes planes que HP nos propone.

El primero, el ocasional, nos supone un gasto fijo de 2,99€ por cada 50 páginas imprimidas en el periodo. Eso nos supone -respecto a comprar por nuestra cuenta los cartuchos- un ahorro anual estimado en 72€.

El segundo, el de impresión moderada, nos pide un desembolso de 4,99€ por cada 100 páginas. Como el precio no se duplica (aunque las impresiones sí) el ahorro se dispara a 156€ cada año. Por último, para aquellos que trabajan con volúmenes mayores -300 páginas al mes- el precio se fija en 9,99€ y el ahorro es de un mínimo de 528€.

¿Qué ocurre si no llegamos a ese gasto mínimo? Que las páginas se acumulan para el siguiente periodo. ¿Y si nos pasamos? Podemos contratar un paquete reducido ocasional o, si es habitual pasarnos, contratar un plan superior.

Lo más cómodo es que recibiremos los cartuchos que necesitamos en cuanto los niveles bajen de un límite antes de quedarnos a cero en el lugar que nosotros escojamos. Sin ningún tipo de coste adicional respecto a la suscripción. El sistema es tremendamente eficaz y nada intrusivo. De hecho, siempre podremos tener controladas nuestras impresoras gracias a la renovada aplicación para nuestro smartphone.

Nueva demanda para una nueva forma de consumir

HP, líder del mercado con un 53% del negocio de soluciones de inyección de tinta; un 31,5% del de impresión láser y un 65% entre las empresas -según los datos de IDC correspondientes al segundo trimestre de 2016- tiene por tanto la fuerza necesaria para hacer esta propuesta a los usuarios.

Las cifras hablan por sí solas: en 2020 habrá en el mundo más de 6.000 millones de smartphones y de 80.000 millones de dispositivos conectados. Las previsiones indican que al menos el 25% de las impresiones llegarán desde equipos móviles. Consumidores de la generación Z y millenials que buscarán portar contenidos desde plataformas móviles, redes sociales y con una alta demanda de movilidad. Es por ello que desarrollar equipos multifunción más pequeños, con más posibilidades y que ahorren más es fundamental. Conectarlos a las necesidades de los usuarios también. HP lo ha hecho con una innovación que exigirá un cambio en la forma de consumo de este servicio y que supone un golpe de timón para la competencia.

HP Deskjet 3720, todo virtudes

Cuando nos propusieron probar la impresora multifunción HP Deskjet 3720 tuvimos nuestras dudas. No es un tipo de dispositivo que testemos a menudo por culpa de la nube. Es cierto que las impresoras, las multicopistas y los escáneres tienen un papel fundamental en muchos ámbitos -tiendas, oficinas, educación, etc.- pero también que poco a poco van perdiendo terreno en la era de las tabletas y los smartphones. ¿Tienen sentido en el hogar?

Después de ver sus especificaciones no tardamos en pedir que nos la enviaran por curiosidad: un equipo con un escáner de 600×600 que permite imprimir hasta 19 páginas por minuto en negro con unas dimensiones máximas de 21,6×29,7 cms y que es compatible con papel fotográfico de hasta 280 g/m para una resolución máxima de 1200×1200 dpi en negros y de 4800×1200 dpi en color con papel HP Premium Plus.

La botonera de la imagen es el verdadero cerebro de un equipo que si bien no destaca por su velocidad (fotocopia hasta cuatro páginas por minuto) tiene un rendimiento notable comparado con cualquier otro equipo de su rango de precio -y tamaño-.

Como es habitual en este tipo de dispositivos, cuenta con conectividad wifi y wifi direct para facilitar la gestión de contenidos desde equipos móviles y cualquier otro que trabaje dentro de nuestra red doméstica. Las instrucciones son un poco liosas, así que recomendamos, sin duda, usar directamente el equipo móvil para vincularla a la red doméstica y seguir nuestro instinto. En cuanto a puertos físicos, solo cuenta con un USB pero si tenemos en cuenta que podemos unirla al ordenador mediante la red inalámbrica, se convierte en un excelente puerto de entrara para los que aún usen pen drives en su día a día.

No es tan habitual la gestión de la tinta. La 3720 permite imprimir unas mil hojas al mes. Un uso intensivo para un hogar. Si tenemos en cuenta que sus cartuchos cuestan 13 euros (tanto el de color como el de tinta negra), un precio bastante más bajo que el de otras impresoras HP, la economía de uso es indiscutible.

En cualquier caso, lo que más nos ha gustado de la multifunción es su tamaño. Con unas dimensiones ultracompactas (141x403x177 milímetros) tan solo pesa 2,33 kilos. Esto la hace la más pequeña y ligera del mercado. Y sin perder sensación de solidez y un diseño colorista -depende como tengamos decorada la habitación podría gustarnos más un equipo menos llamativo pero aún así está diseñada con mucho gusto-.

Esto se consigue gracias a un escáner tipo scroll: introducimos la hoja y esta se desliza hasta ser leída. Es cierto que esto requiere más tiempo pero también que minimiza el tamaño del sistema y lo hace mucho más ligero. Las bandejas -que soportan hasta 60 folios de entrada y 25 de salida- se despliegan fácilmente y permite trabajar con un volumen más que suficiente para el día a día.

Compatible con cualquier sistema operativo actual tanto móvil como de sobremesa (desde Windows XP y OS X 10.9 hasta iOS 7 y Android 4.0.3 pasando por Linux 2.14.19) no será difícil amortizar este dispositivo en poco tiempo.

CLIP, quiere cambiarlo todo

La impresión 3D ha sido, sin duda, una de las mayores promesas para la industria (casi cualquiera) y el do it yourself de los últimos tiempos. Diferentes sistemas que, capa a capa, pueden reproducir casi cualquier prototipo o producto. Sin embargo, los altos costes de los equipos y los «consumibles» así como el tiempo requerido para cualquier impresión han ralentizado considerablemente su democratización y su implantación como un estándar de fabricación. Al menos hasta ahora.

Hace pocas semanas se ha patentado un sistema que gracias a luz ultravioleta, oxígeno y resinas líquidas permite multiplicar por 100 la velocidad de impresión. Hasta ahora existían dos tecnologías de impresión 3D. La primera, conocida como FDM en inglés, era la deposición fundida. La impresora calienta el rollo de material sólido para ir depositando finas capas que acaben dando forma a un producto. Finalmente, un chorro de aire fría se encarga de que todo se solidifique rápidamente.

 

 

La segunda, conocida como estereolitografía, emplea resinas líquidas que al ser expuestas a la luz ultravioleta se solidifican inmediatamente. Con más resolución y más rápida, el único «pero» de este sistema es el alto coste del proceso.

 

 

Joseph DeSimone, químico de la Universidad de Carolina del Norte y creador de CLIP, ha desarrollado el sistema de impresión por adición para conseguir que la estereolitografía acorte la distancia entre la velocidad a la que se lleva a cabo el diseño industrial y la velocidad a la que se lleva la construcción mediante impresión 3D.

El equipo de DeSimone ha conseguido controlar el proceso por el que las moléculas de la resina líquida se solidifican y crean estructuras complejas, es decir, la polimerización. La clave consiste en que CLIP no emplea un sistema mecánico sino un láser ultravioleta que se encarga de solidificar el material mientras que el oxígeno se encarga de enfriarlo. De este modo se consigue una mayor resolución y, sobre todo, construcciones sin fisuras en su interior. El resultado, según explican en Science, es sobresaliente.

Al acelerarse el proceso de solidificación y enfriamiento la velocidad de impresión vertical (como se llama en la impresión 3D) se multiplica por 100 pasando de 5 a 500 milímetros cada hora. CLIP (Interfaz de Producción Líquida Continua) es, sin duda, el desarrollo disruptivo que conseguirá que la impresión 3D dé el salto de un prototipo futurista a la fabricación en masa de multitud de materiales (y, por lo tanto, debería disminuir su coste y aumentar su velocidad de desarrollo).

Por cierto, el sistema CLIP ha demostrado funcionar de forma fiable y eficiente con cualquier polímero y hasta ahora ha cosechado éxitos con plásticos, cerámicas y varios materiales orgánicos con lo que su aplicación tanto en el campo doméstico como en el empresarial y el científico parece inminente.

HP Envy 7640, quiere hacerlo todo por ti

Como siempre defendemos en esta bitácora, la tecnología no son los grandes titulares de las multinacionales, los inventos futuristas y los grandes descubrimientos. Tecnología es, sobre todo, ese conjunto de herramientas que se encargan de hacernos la vida mucho más fácil gracias al ingenio de sus creadores. Por eso, de vez en cuando, cuando nos llega un producto bien pensado, bien acabado y tremendamente intuitivo y eficaz, no nos queda más remedio que aplaudir y recomendarlo. Aquí tenéis el último caso.

Cuando nos llegó el paquete de la HP Envy 7640 nos llamó la atención su tamaño. Tenía pinta de otro enorme trasto multifunción. ¿Aportaría algo a nuestro escritorio? Sin embargo, cuando lo cogimos en nuestras manos algo nos sorprendió. Su peso era francamente contenido para el tamaño del bulto. Igual habíamos juzgado demasiado pronto.

Al sacarla del embalaje volvimos a fijarnos en la alta calidad de los acabados que HP da a todos sus productos. Líneas sofisticadas, plásticos de calidad, pantalla de un tacto excepcional y todas las piezas con una buena sensación de robustez. Además, en el último año HP se ha tomado en serio esto de la imagen de sus productos (aún más) y podemos decir que sus dispositivos se encuentran entre los mejores del mercado en este aspecto. Genial. Cuidan todo tipo de productos y es no es nada habitual entre los fabricantes presentes en tantos mercados.

El Envy 7640, sobre el papel, es un equipo multifunción que imprime, escanea, copia y envía faxes. Sin embargo, su conexión web y su calidad de impresión (las fotos nos han dejado boquiabiertos) y nos demuestra que los de Palo Alto no querían hacer un simple equipo doméstico.

Hardware

Aunque hace no mucho este «apartado» no hubiera tenido sentido en el análisis de una impresora, la dotación técnica del Envy 7640 hace que tengamos que pararnos a listar todo el potencial del equipo. Cuenta con sensor automático de carga de papel (mucho más avanzado que en otros modelos de la propia HP y que la competencia, es fulgurante cargando las hojas) y admite, mediante su ranura de expansión -y la red web- la impresión directa (incluida sin bordes).

Compatible con las versiones más relevantes de Windows y OS X (ni el fabricante dice que funcione con Linux ni nosotros hemos podido probarlo), también admite -para el trabajo desde smartphones y tabletas- las versiones más utilizadas de Android, iOS y Windows Phone.

Su área de impresión permite un rango de empleos de los formatos A4 y A5 excepcional para un modelo de este tipo (también trabaja con B5, DL, C6 y A6) y una variedad enorme de soportes: todo tipo de papel, sobres, transparencias, etiquetas, transfers, etc.

En buenas condiciones, su resolución en negro es de 1.200×1.200 ppp y en color (con papel fotográfico de la casa) es de 4.800×1.200 ppp. Con la tinta seca (en muy muy poco tiempo) la calidad de algunos documentos roza el del láser por la nitidez de los bordes y los contrastes entre los tonos. Realmente sorprendente, la mejor impresora que hemos tenido en nuestras manos (incluyendo varios trabajos).

Rendimiento

Si el Envy 7640 trabaja a buen ritmo con las copias (21 copias por minuto a una resolución de hasta 600×600) y tiene una función escáner notable (la resolución en este caso sube a 1.200×1.200) gracias a su profundidad de 24 bits y una escala de ampliación y reducción de las imágenes de entre el 25 y el 400% donde realmente destaca es en su gestión de la energía y los consumibles.

No sólo gracias a su certificado Enery Star que garantizan que el equipo no gastará más energía que la absolutamente necesaria sino por su software de gestión de los consumibles. Si echamos un ojo al rendimiento por cartucho que nos da el fabricante (y que en estas dos semanas hemos podido corroborar) la cifra es francamente buena y, con un consumo medio de un particular o de una oficina que no necesite un rendimiento «láser», el ahorro de dinero y recursos está asegurado.

Además, su combinación de cartuchos (62 negro y 62 tricolor) es de las más baratas que podemos encontrar (no debería superar los 30 euros la combinación en cualquier caso).

Por último, hemos de decir que su funcionamiento dentro de la red WiFi nos ha sorprendido para bien. Conectarla ha sido sencillo y rápido. Trabajar con el equipo desde nuestro ordenador de sobremesa (OS Mavericks) y un portátil con Windows 7 ha sido tan sencillo como hacerlo desde nuestro smartphone y nuestra tableta.

El sistema de impresión directa es francamente eficiente y todo ello hace que el Envy 7640 sea un equipo más que recomendable. Es cierto que en el mercado encontramos equipos multifunción con un precio mucho más atractivo que este -sobre todo para aquellos que busquen una impresora-multicopista básica-. Sus 199€ pueden echar para atrás a muchos clientes potenciales. No obstante, su gestión de los recursos, su calidad de acabado y sus posibilidades hacen de este Envy un producto redondo y muy recomendable que nos acompañará durante mucho tiempo.

Up! Mini, la impresora 3D para todos

No hace muchos días conocimos MarketBot, una impresora 3D doméstica que se vendía a personas que valoraban «la paciencia, el know how y la aventura»… y disponían de 2.800 libras (unos 3.200 euros) en su cuenta corriente. Ahora EntresD ha empezado a comercializar en el Estado la Up! Mini por 720€ más IVA.

 

La Mini funciona, como otras impresoras de este tipo, con el sistema de adición de material: se reproduce un objeto mediante el depósito de sucesivas capas hasta crear una forma tridimensional. Así, mediante la fusión y la extrusión de un filamento plástico llamado ABS, el proceso de capado acaba dando con una reproducción exacta de cualquier producto que entre en su espacio de impresión. La más cara MarketBot, por ejemplo, acepta modelos de hasta 20 centímetros.

 

Existen, aún así, opciones más baratas como la open source Reprap.com, donde los usuarios, por un precio sensiblemente más bajo, pueden hacerse su propia impresora 3D con una «resolución» muy similar a las ya existentes en el mercado. No obstante, tener que montarla hace que la paciencia, el know how y la aventura de las que antes hablaban los británicos adquiera más sentido que nunca.

 

Aún así, el responsable de la iniciativa, Marc Torras, ya ha explicado en El País, que el proyecto está teniendo una acogida mucho mejor de la esperada y, sobre todo, que los clientes potenciales están comenzando a perderle el miedo a estos nuevos dispositivos: «si puedes usar una impresora 2D, puedes usar perfectamente una tridimensional».

 

En cuanto al hardware, la Mini tiene un puerto USB desde el que se gestiona la cola de impresión y unas medidas de 240x340x355 milímetros, lo que le permite reproducir modelos de hasta 12 centímetros de alto. Su software específico le permite trabajar con archivos importados STL desde la mayoría de los programas 3D CAD y es totalmente compatible tanto con equipos Mac como Windows.

 

Uno de los puntos fuertes que destaca PP3DP de su impresora es su consumo optimizado (para reproducir una pieza de ajedrez le basta con 30 gramos de filamento cuando su cartucho incluye hasta 700) todo ello con una resolución de 0,2 milímetros -el grosor de cada capa-.

 

Conscientes de que este modelo podría quedarse corto para profesionales, han desarrollado también una versión Up! Plus para oficinas -despachos de arquitectos y diseño, especialmente- que cuesta 1.250€ antes de impuestos. De fabricación china -cómo no-, son construidas por PP3DP, aunque en Estados Unidos, su principal mercado hasta el momento, se las conoce como Afinia.