Innobasque Exchange, la edición más real

El pasado 23 de octubre tuvo lugar la séptima edición de Innobasque Exchange en el que 50 socios de la Agencia Vasca de Innovación formaron parte de esta iniciativa colaborativa y en la que fueron presentados ocho proyectos en busca de financiación, apoyos, combinación de capacidades y conocimientos.

Os presentamos algunos de estos programas que, sin duda, muestran el espíritu innovador de nuestro entramado empresarial:

  • MotionBOx de Binary Soul. Se trata de una solución interactiva para la visualización y control de elementos 3D que se realiza únicamente mediante gestos de las manos sin necesidad de tocar ningún dispositivo o equipo físico. Con un gran potencial en el sector de la máquina-herramienta, fue uno de los protagonistas de la jornada.
  • Kimet Planning de Kimet Sport. El primer software del mundo homologado por las federaciones deportivas que permite planificar y optimizar de forma personalizada el desarrollo deportivo a nivel individual o grupal, organizativo y evaluativo. Una revolución en la gestión de centros deportivos.
  • Babyduino. Basado en el hardware y software Arduino, se trata de un kit open source para monitorizar el ritmo cardiaco y la temperatura corporal de bebés y personas dependientes sin necesidad de molestarles. Un ejemplo más de que el free software y los cuidados hacen una dupla insuperable.
  • Irisbond Primma. Su proyecto «Miradas que hablan» ha permitido crear un avanzado sistema de comunicación que permite el control de dispositivos electrónicos -de momento se han centrado en los ordenadores pero su campo de aplicación es mucho mayor- sólo con los ojos de una forma intuitiva, rápida y precisa.
  • Warantum. La más comercial de las propuestas se trata de una plataforma en línea que permite el registro de garantías de cualquier producto que está dirigido tanto a puntos comerciales como a clientes y que permite guardar las garantías sin miedo a perderlas ya que podremos acceder a ellas siempre que queramos. Todo un ejemplo de practicidad y sencillez.
En definitiva, una edición en la que han tomado relevancia proyectos de plena aplicación en nuestra vida diaria y que demuestran que lo que otrora era algo futurista y alejado de nosotros -la innovación- forma ya una parte intrínseca de nuestras vidas.

 

Empleo, la rebelión de las máquinas

El pasado viernes ETB2 nos regaló con un nuevo fascículo del que es, para mi, uno de los mejores programas de análisis de actualidad del momento: «Por fin viernes«. En él, además de analizar la situación económica actual en el Viejo Continente -por mucho que nos odiemos o amemos los europeos estamos abocados a entendernos en lo económico y en lo social- destacó la incidencia de la revolución tecnológica en el empleo.

Navegando e indagando hemos conseguido dar con el estudio llevado a cabo por Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne mentado por el economista Santiago Niño Becerra y que sentencia a gran parte de los trabajadores de hasta 702 profesiones a ser sustituidos por un equivalente tecnológico.

Lejos de entablar debate económico (de determinadas personas sea cual sea su ideología sólo podemos aprender) con cualquiera de los contertulios, nos centraremos en la vertiente tecnológica y los empleos que más nos han llamado la atención.

  • Ingeniero químico: tienen un 2% de riesgo de ser sustituidos por robots. Es cierto que su trabajo es de riesgo por los materiales con los que han de trabajar y también que en muchas fases del sistema productivo ya los han sustituido máquinas, sin embargo, los conocimientos de estos profesionales y la dificultad de dárselos -por ahora- a un robot, los ponen a salvo a medio plazo.
  • Editor y periodista: sorprendentemente, una de las profesiones con más paro en nuestro país es una de las menos afectadas. ¿El motivo? Aunque la tecnología se ha llevado ya por delante buena parte de los profesionales (cualquiera con un smartphone es capaz de sacar una imagen, redactar la noticia y colgarla) el primer paso que es la generación de información está todavía a salvo de la inteligencia artificial. Su riesgo es de un 6%.
  • Bomberos: una de las profesiones más respetadas en nuestra sociedad es también una de las que más ayuda necesita de la tecnología. Un robot permitirá el acceso a emplazamientos difíciles o de extremo riesgo sin que peligren vidas humanas. La injerencia tecnológica afectará al 17% de los empleos.
  • Técnicos de salud: uno de los puntos más polémicos del estudio afecta a este importante eslabón de la cadena sanitaria. Hasta ahora los soportes tecnológicos son imprescindibles en el diagnóstico y en la terapéutica. Los robots no podrán sustituir por completo sus conocimientos pero si permitirán que hagan falta menos. Por desgracia, el índice de impacto es del 40%.
  • Economistas: su trabajo consiste en analizar mediante datos coyunturas. La mayoría saben analizar por qué han pasado las cosas y sólo los mejores (y los más valientes) se atreven a aventurar hacia dónde van economía y sociedad (siempre están ligadas). ¿Alguien mejor que un potente ordenador para analizar números? Hasta un 43% de sus trabajos desaparecerá.
  • Pilotos comerciales: si ahora aplaudimos por los coches autónomos… no es nada nuevo en la aviación. Hasta ahora son imprescindibles porque ciertas maniobras son críticas pero la industria busca aviones completamente autónomos que aprovechen la inteligencia artificial para minimizar los fallos humanosHasta un 55% de los empleos podrían desaparecer.
  • Operarios: la tecnificación de las cadenas de montaje así como las mejoras en la producción por mecanizado han provocado la desaparición de millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Sólo hay que ver cómo se fabrica un coche. Sólo los trabajadores más especializados mantendrán su empleo ya que el impacto llegará al 65% de los puestos.
  • Agentes y vendedores inmobiliarios: más allá de las burbujas inmobiliarias que han azotado medio planeta, cada vez hay más webs y servicios automáticos que ponen en contacto vendedores y compradores o arrendadores e inquilinos. En las zonas más urbanizadas podrían perderse hasta el 86% de los empleos.
  • Minoristas: las grandes cadenas buscan sistemas automáticos de control del stock, cajas automáticas y autoservicio y la omniprensente venta online. En las pequeñas las ayudas técnicas permitirán que el propietario pueda subsistir sólo. El impacto en las zonas más urbanas y tiendas menos especializadas afectará hasta el 92% de los empleos.
  • Contables y auditiores: la existencia de softwares cada vez más potentes y precisos y capaces de cruzar datos para diagnosticar empresas hace que estas dos profesiones estén prácticamente condenadas. Sólo quedarán supervisores, el otro 94% de los trabajos desaparecerá.
  • Teleoperadores: Siri, Sherpa y compañía han conseguido son el mejor ejemplo de lo que los robots pueden hacer. Hasta el 99% de los empleos desaparecerán.
Como siempre, es necesario contextualizar los datos. Las zonas urbanas y más tecnificadas serán las que más sufran el impacto. Algunos empleos de alta especialización -editores, minoristas, operarios, etc.- mantendrán sin riesgo su trabajo por el valor añadido que un humano puede dar sobre una máquina. Así mismo, los tempos de estos cambios serán diferentes en cada sector.
En cualquier caso, es el reto de nuestro tiempo del mismo modo que la máquina de vapor y la primera revolución industrial cambiaron por completo la sociedad, la economía y el trabajo (y no necesariamente en ese orden). ¿Cómo nos adaptaremos? Eso, seguro, no lo dirá ningún robot.

 

Nikos Adam, ¿sueño americano o pesadilla europea?

 

 

Muchos medios de comunicación abrieron ayer sus espacios (o portadas) con el fichaje de Google, el gigante de internet y uno de los máximos exponentes de la bonanza de Silicon Valley y, por ende, del motivo por el que Estados Unidos no sólo está superando la crisis mucho mejor que otros países «ricos», sino también de porqué los analistas dicen que seguirá reteniendo el título de economía más importante del planeta bastante más tiempo del esperado frente a China.

 

Nikos Adam fue descubierto durante la última Feria Internacional de Salónica. Una de esas tan importantes para la economía y que tan poco parece importar por estos lares -donde los salones del automóvil siguen privando sobre las grandes ferias tecnológicas, a excepción de los Mobile World Congress o el IFA de Berlín-. Adam acudió como estudiante de secundaria y realizó una exposición sobre ataques cibernéticos tan completa y acertada como brillante y sorprendente.

 

Los de Mountain View pusieron rápidamente sus ojos en él. Comprobaron sus conocimientos de programación -el joven ya ha desarrollado dos aplicaciones informáticas- e, inmediatamente, hablaron con sus padres para incorporarlo a su plantilla. La labor de Nikos no será sencilla en Google: participará en el desarrollo de la nueva red Tech is social, además de un servidor para juegos  que se caracterizará por su funcionamiento sin necesidad de tener un servidor propio y un programa de seguridad para el universo Android-Chrome especializado en la lucha contra los ataques contra la denegación de servicio (DDoS attack).

 

La nueva red social se lanzará a principios de 2014 en griego -más adelante se incorporarán nuevas lenguas- y tendrá un funcionamiento similar a Facebook. Un ejemplo más de que los de Mountain View están dispuestos a no darse por vencidos en su sempiterna lucha con la empresa de Mark Zuckerberg.

 

Sin embargo, hay dos cosas que nos llaman profundamente la atención de esta pésima noticia (sí, pésima, ahora explicaremos por qué): la primera es que todos los medios generalistas -los que usa casi toda la población para enterarse de las cosas mucho más allá de cualquier medio económico o especializado- se han limitado a reproducir exactamente el mismo contenido que la Agencia EFE; la segunda que ninguno de estos medios ha dedicado un poco de reflexión a un hecho que refleja perfectamente el nivel de putrefacción que muestra el entramado innovador e investigador europeo.

 

La fuga de cerebros, que algunas eminencias catalogan de movilidad exterior, llega ya a las bases de nuestro sistema educativo. Ninguna entidad continental, estatal -griega- o local ha podido ofrecerle algo a este pequeño genio para que en vez de quedar seducido por el sueño americano -trabajar en su pasión a la vera de las playas californianas- decidiera acabar de formarse y crear un proyecto profesional a este lado del Atlántico.

 

Del mismo modo que dejamos pasar la oportunidad de Nokia, regalándole la joya de la corona del gigante finés a los estadounidenses, ahora ponemos precios de saldo en el recurso más valioso: el humano. Completamente obsesionados en diseñar un continente competitivo como fábrica de artilugios -¿alguien le va a decir por fin a Merkel, Rajoy, Cameron y compañía que no podemos competir con Asia?- nos hemos olvidado que durante décadas nuestro factor diferencial era que fabricábamos ideas.

 

De las mentes de Nokia, Siemens, Alcatel, Philips, JVC, etc. salieron productos que revolucionaron el mundo. No sólo porque eran diferentes (e innovadores) sino porque nos hicieron la vida más sencilla y, sobre todo, porque su construcción (Made in CEE) era sinónimo de calidad. El precio quedaba justificado. Primero Japón (que por tamaño no era una amenaza real para una Europa unida), luego Corea del Sur y ahora China -de la que recela incluso Estados Unidos- han recortado diferencias y nos han superado.

 

La obsesión manufacturera de Europa (textil, siderúrgica, naviera, automovilística, etc) no ha crecido solidariamente con una obsesión por seguir siendo punteros y por regar las nuevas semillas. Nuevos informáticos, ingenieros, arquitectos, etc. que permitieran que el continente siguiera siendo sinónimo de savoir faire.

 

Ahora, después de darle la espalda a la revolución digital y tecnológica. Después de convertirnos en un museo nada atractivo para las grandes mentes mundiales. Después de que nos hayamos transformado en artesanos, nos damos cuenta de nuestro error. Lo peor es que nadie ha caído en que Nikos Adam quizá no se va a vivir el sueño americano, sino que se va para huir de la pesadilla europea.

CleanTech NOW! And the winner is…

Después de poco más de media hora deliberando, el jurado del CleanTech NOW! ha empezado a repartir los premios de esta primera edición. Basándose en las fortalezas y las posibilidades de mejora de cada uno de los cinco proyectos, el premio al proyecto más innovador es para Birzitza por su modelo de negocio, por la solidez del proyecto y los datos objetivos en los que se han sustentado. Todo un ejemplo de que lo importante no sólo es tener una buena idea, como dijo Einstein, el éxito es un 1% de inspiración y un 99% de expiración. Felicidades Birzitza, ¡esperamos teneros pronto en Onda Vasca!

Siguiente parada, el Innobasque Exchange de julio!