Global Innovation Day 2017, celebrando el ADN innovador vasco

El 16 de mayo, un año más, el Palacio de Euskalduna de Bilbao será el escenario del Global Innovation Day en el que bajo el lema «explora el pasado, crea el futuro» la Agencia Vasca de Innovación, Innobasque construirá un escaparate centrado en la innovación en nuestro territorio.

Como es habitual los asistentes podrán participar txokos, talleres, conferencias y coloquios solo que este año, coincidiendo con el décimo aniversario de la agencia, se han diseñado nuevas actividades como son los Circuitos por los txokos y la «ruta de la innovación», dos iniciativas que combinan teoría y práctica y que buscan activar el espíritu innovador de los asistentes.

Los txokos se repartirán en cuatro áreas: globalidad, conectividad y relaciones, entornos favorecedores y bienestar y calidad de vida. El objetivo será acercar a los asistentes los productos y servicios de referencia en Euskadi así como algunas de las colaboraciones interempresariales en estos ámbitos.

Los talleres experimentarán la innovación en vivo. ¿Cómo? Recordándonos cómo era Euskadi hace 10 años. De esta forma podremos intentar imaginar cómo será dentro de una década. Para ello se expondrán las metodologías, técnicas y herramientas que se emplean para mirar al futuro tomando como referencia nuestro pasado.

Los debates, coloquios y conferencias serán más abiertos y participativos que nunca. El objetivo: hacer que los innovadores del presente y el futuro puedan aprender y compartir sus experiencias. Porque el desarrollo es algo que necesitamos potenciar entre todos aquellos que llevan la innovación en su ADN.

La Ruta de la Innovación será una de las estrellas de esta edición en la que las personas jóvenes podrán visitar algunos de los proyectos y lugares más significativos de la innovación en Bilbao. Con la Ría como elemento vertebrador, clave de todo el proceso y motor de la renovación y modernización de la ciudad.

El evento, una vez más, subrayará su carácter abierto, dinámico y participativo en el que se buscará el networking y crear conexiones entre las empresas participantes así como con otras instituciones que forman parte del mismo.

El año pasado, el Global recibió más de 2.000 visitantes que tomaron parte de los 57 txokos, 27 talleres y asistieron a las charlas de 22 ponentes. El número de organizaciones colaboradoras ascendió hasta 106.

El plazo de inscripción -gratuito- ya está abierto y es tan sencillo como rellenar los datos personales en esta página web.

Gamificación, el juego y las apps como pilares de la enseñanza

Durante siglos la educación se ha visto como una relación docente-discente en la que el primero daba una clase magistral al segundo. En un aula volcaba sus conocimientos teóricos sobre un determinado tema -en alguna materia había también conocimientos prácticos- para que el segundo tomara nota y en un ejercicio memorístico demostrara que era capaz de reproducirlos lo más fiablemente posible.

Desde la educación infantil hasta la última etapa universitaria. Sin excepción. Casi sin importar la materia, la disciplina o el centro educativo. No obstante, cada vez son más los estudios que demuestran que el cerebro humano no aprende a base de discursos. Uno de los más llamativos lo realizó hace más de una década (2006) Alf Inge Wang, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega. En él afirma que la atención humana raras veces supera los 20 minutos y que se requieren herramientas interactivas entre profesor y alumno para reiniciar ese cronómetro.

Al principio recurrió a juegos de preguntas (gamificación) con un formato similar al televisivo Quién quiere ser millonario. Los resultados no se hicieron esperar y la implicación de los alumnos se multiplicó. También sus resultados académicos y su tasa de aprendizaje. Motivado por ello, se unió a un grupo de alumnos para lanzar, en 2011, Kahoot, una app educativa con 40 millones de usuarios únicos diarios que en 2015 ganó el EdTechX Europe, el premio más importante a las iniciativas innovadoras en el campo de la educación del continente.

Básicamente, la app es una herramienta que permite a los profesores crear cuestionarios sobre cualquier materia, introducir contenidos multimedia y medir el nivel de conocimiento de los alumnos tanto antes como después de tratar un tema en el aula. Los alumnos pueden responder desde diferentes plataformas en tiempo real tanto de forma individual como en grupo y siempre hay un ganador. Potencia el aprendizaje como un juego, crea competitividad, sentido de equipo y la interacción. Algo fundamental en una época en la que los usuarios están acostumbrados a dar siempre respuesta a cualquier tipo de estímulo.

Johan Brand, cofundador de Kahoot y CEO de la empresa, explica en un reportaje de Ana Torres Menárguez en El País, que «el juego es nuestro primer lenguaje, la forma en la que aprenden los niños y una de las más efectivas para el aprendizaje de los adultos». El éxito residen en que el aprendizaje se convierte en algo adictivo y social. Y esto es crítico ante las demandas de habilidades sociales del siglo XXI.

Los datos en el Estado son muy buenos: 80.000 profesores han creado 600.000 cuestionarios solo en 2016. La herramienta subraya el papel del docente como diseñador de experiencias de aprendizaje, no como transmisor de información. El motivo es sencillo: los alumnos pueden conseguir mucha más cantidad de conocimientos de una forma más rápida en la web sin necesidad de un tercero. Chema Lázaro, uno de los pioneros en su uso en el Estado lo hizo porque quería dar un giro a sus clases y no solo buscó esta alternativa sino que creó el interesante blog Pizarras Abiertas, ganador en 2013 el premio nacional sobre las TIC en el aula del Ministerio de Educación.

Lázaro se apoyó en la neurodidáctica en su búsqueda de un sistema que permitiera a sus alumnos «aprender para toda la vida», algo que la memorística no permite. Esta disciplina ha permitido saber que el cerebro procesa los datos desde el hemisferio derecho -más relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes- lo que explica por qué los contenidos audiovisuales y sociales (aprendidos con otros) se retienen más fácilmente.

Su experiencia le permite ser tajante: «en mis clases los chavales se aprendían las capitales ganando puntos (en Kahoot). La gamificación funciona«. Cuando somos capaces de activar el sistema de recompensa cerebral, aquel que se vincula con la dopamina y la serotonina, mejoramos el estado de ánimo y fortalecemos vínculos -con los demás y la actividad- lo que hace que el aprendizaje sea más eficiente y efectivo.

Hay más ejemplos, como EDpuzzle, una suerte de YouTube didáctico nacido en Silicon Valley en 2013 que ya usan 9 millones de profesores en 150 países. Genial.ly, dedicado a la creación de gráficos, presentaciones, mapas, iconografías, etc. tanto de forma individual como colaborativa y que ya tiene más de 40.000 profesores y 150.000 alumnos como usuarios únicos. O Symbaloo Lesson Plans, que permite convertir los planes de estudios en juegos de mesa donde cada casilla es una materia y en la que se pueden volcar todo tipo de contenidos en multitud de formatos. 10 millones de usuarios avalan un formato que cada vez tiene más adeptos.

Lo mejor de la gamificación es que no entiende de edades y que, aunque tiene un enorme potencial en el sistema educativo, también tiene un espacio de enorme utilidad en la capacitación de profesionales de todo tipo de disciplinas.

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Singularity University, ¿y si lo reformulamos todo?

Es habitual que cuando pensamos en las universidades de referencia a lo largo y ancho del planeta nos vengan nombres tan célebres y antiguos como Oxford, Cambridge, Havard, Stanford, MIT, Imperial College o Zurich. Sin embargo, las nuevas tecnologías y el espíritu innovador (más bien disruptor) de algunas regiones del planeta ha hecho que incluso la enseñanza universitaria se esté reformulando por completo.

Uno de los ejemplos más claros es el de Singularity University, una institución académica con sede en Silicon Valley cuyo objetivo es «reunir, educar, e inspirar a personas que se esfuercen por comprender y facilitar el desarrollo exponencial de tecnologías y promover, aplicar, orientar y guiar estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la Humanidad».

Ubicado en el Centro de Investigación Ames de la NASA, es una de las referencias desde su fundación en septiembre de 2008 como un complemento a las universidades tradicionales para potenciar el emprendimiento, la innovación y la tecnología.

Con esta carta de presentación no es de extrañar las expectativas que levantó la presentación de Diego Soroa el pasado 19 de enero de su programa Global Solutions y del nodo Singularity U en Bilbao que ha puesto en marcha junto con otros emprendedores.

El Global Impact Challemge (curso que, por cierto, sigue abierto a inscripciones) busca ampliar la visión tanto de los innovadores como de los inversores. Romper la barrera -miedo- que hace que se quiera minimizar el riesgo y que acaba limitando el progreso en el área tecnológica y, sobre todo, estrangula el futuro de las start ups, pequeñas empresas llamadas a cambiar las reglas.

La propia SingularityU se define a sí misma como un Think tank que se centra en buscar soluciones a los grandes retos de la Humanidad. Lo que puede parecer -desde un punto de vista tradicional- algo megalómano o utópico, recibe las alas y las vías necesarias para obtener coaching y financiación.

De hecho, el programa presentado, Global Solutions Program, permite, durante 10 semanas, entrar en contacto con expertos en tecnologías disruptivas con una gran influencia para, en una última fase poder crear un proyecto de negocio en equipo que podría generar un impacto positivo en más de 10 millones de personas. En definitiva, una posibilidad de crecer con unas métricas muy provocadoras.

Para ingresar se pueden seguir varios caminos, desde la inscripción directa (hasta el 13 de febrero), hasta un concurso de acceso (hasta el día 21) o bien mediante el Global Impact Challenge. En cualquier caso, el Bilbao Chapter -nodo Bilbao- seguirá estando asentado en la Villa formado por personas que han pasado por la SingularityU y que tienen como objetivo identificar proyectos y personas con potencial disruptivo y allanarles el camino.

Una herramienta que mediante reuniones periódicas cada dos o tres meses sobre temáticas especializadas permita crear soluciones y servicios en el contexto local. Un proyecto, por ahora, sin ánimo de lucro que cuenta con un enorme recorrido y con la posibilidad de crear un gran valor añadido en la sociedad.

Noticia recomendada por Binary Soul

Prizm, Oakley redefine las gafas de sol

Es muy probable que cuando hablamos de Oakley y deporte la mayoría de nosotros pensemos en las gafas deportivas que equipan ciclistas, triatletas, atletas, esquiadores y golfistas y que llegaron a la máxima expresión tecnológica cuando, de la mano de Intel, lanzaron las Radar Pace la versión inteligente de sus legendario modelo que implementa un sistema de entrenamiento en tiempo real que recopila y analiza datos, ajusta los resultados al rendimiento esperado -y al entrenamiento real- y que se puede controlar por voz durante el ejercicio.

Sin embargo, hoy no vamos a analizar este prodigio técnico sino que nos vamos a centrar en la última innovación que ha lanzado la empresa californiana y que busca redefinir las lentes gracias al estudio de la luz y de la óptica.

Bajo el nombre de Prizm Oakley implementa una nueva tecnología en sus lentes polarizadas que permite a los usuarios ganar detalle en las imágenes enfatizando los colores donde el ojo es más sensible a la luz. De esta forma se optimiza el espectro visible lo que nos permite una mayor seguridad (en la carretera, el mar o un descenso, por ejemplo).

La misión de Prizm es minimizar la excesiva sensibilidad del ojo humano ante determinado rango de luz. En ciertos entornos muy concretos no somos capaces de distinguir correctamente las tonalidades o contrastes con lo que perdemos parte de la imagen.

Estudiando estos entornos, la captación de la luz por parte del ojo humano así como la reacción del cerebro ante determinados estímulos el departamento de I+D de la empresa ha conseguido desarrollar una serie de tintes que forman parte del cristal desde el proceso inicial de desarrollo de las lentes y que permiten filtrar el «ruido» de fondo de la luz que interfiere en nuestra visión hasta llegar a la imagen más óptima posible.

Si tuviéramos que hacer una analogía con un equipo de audio, las nuevas lentes son una suerte de ecualizador que busca equilibrar al máximo el balance de colores y reflejos de la luz en nuestros ojos para conseguir optimizar siempre el resultado.

Además, como no todos los entornos tiene la misma exigencia ni la misma gama cromática, se han trabajado con diferentes tintes para optimizar el resultado en todos los entornos: Road busca mejorar la visión en entornos de conducción o ciclismo; Trail mejora los rojos y marrones para distinguir entre arena, roca, raíces en las transiciones entre zonas de sombra y luz intensa típicas del entorno de bosque y montaña; Golf se centra en diferenciar los colores para que el deportista pueda controlar mejor la profundida; y Baseball Outfield resalta los diferentes tonos de azul del cielo para mejorar el contraste de cualquier objeto en el aire.

¿Significa esto que son gafas para un uso en un entorno específico como la carretera o el deporte? Oakley ha desarrollado también un último tipo de lente denominado Daily Polarized que busca potenciar y definir los colores más pálidos para permitir una sensación más cálida, relajada y placentera y, sobre todo, segura, en cualquier entorno.

Además, como es habitual en todos los productos de la casa americana, las lentes Prizm cuentan con una especial protección contra impactos para proteger en cualquier circunstancia el ojo del usuario además de incrementar su resistencia al paso del tiempo.

Disrupción, los cimientos para el éxito de la innovación

Que vivimos en una era tan cambiante como la primera Revolución Industrial es algo que hemos oído (y hablado) demasiadas veces como para que siga siendo un tema de interés. La sociedad está cambiando a un ritmo vertiginoso gracias -algunos dirán por culpa- de las nuevas tecnologías y del mismo modo que podemos hablar del antropoceno para referirnos al irreversible impacto que nuestra especie tiene sobre el planeta, podemos hablar de la era del silicio como equivalente al impacto del carbón y el hierro hace más de dos siglos.

La transformación digital parece cambiarlo todo: cómo nos comunicamos (y cómo lo hacen los medios), cómo nos relacionamos (consumimos, hablamos, nos informamos, etc.), cómo nos movemos por el planeta y cómo gestionamos la información: de las plataformas nace el big data. Un mantra que podría rezar: la innovación cambia el mundo y el mundo cambia la innovación.

Lo que empezó siendo un factor diferencial ahora se ha convertido en una obligación en todos los ámbitos sociales. Los pilares de una nueva sociedad con nuevas demandas y necesidades apuntalada en los pilares de los nativos digitales. No obstante, según todas esas novedades se van asentando (y normalizando) entre nosotros, los emprendedores se enfrentan a un nuevo reto: el de la disrupción.

La tabla anterior elaborada con el informe de EY sobre la disrupción digital por países hablan del peso de los cinco ingredientes básicos para la innovación y el emprendimiento. El primero, el acceso a la financiación refleja el papel del capital riesgo, los préstamos y la regulación financiera para nutrir los nuevos proyectos.

En cuanto a la cultura emprendedora, es fundamental la regulación de la propiedad intelectual además de la introducción del emprendimiento como una asignatura en la educación a todos los niveles (desde la básica hasta la universitaria), además de involucrar a los agentes económicos en las labores educativas, de entrenamiento y asesoramiento digital en las escuelas.

El entorno digital para negocios se fundamentan en un marco regulatorio y fiscal sólido que permita a las empresas y a los emprendedores desarrollarse en un entorno seguro gracias a redes de apoyo y ecosistemas que permitan sinergias.

El cuarto ingrediente son las habilidades digitales y la educación emprendedora. Permiten a los jóvenes adquirir habilidades técnicas y de liderazgo para alcanzar la excelencia en el entorno digital. Eso, más allá de enseñando cultura empresarial, se consigue aportando conocimientos en áreas como la tecnología, ingeniería, matemáticas, ciencias, etc.

Por último, la base de conocimiento digital y mercado TIC mediante el acceso a clusters y a redes de emprendimiento se consigue mediante la creación de centros digitales y el desarrollo de asociaciones entre empresas así como la creación de puentes sólidos entre las universidades, los emprendedores y las compañías.

Todo ello permite la integración de tecnología, datos y modelo de negocio. La ventaja que tienen los actuales emprendedores es que, como nativos digitales, deberían tener ventaja a la hora de entender las necesidades y demandas de los consumidores para poder desarrollar servicios y productos más útiles y exitosos. La ausencia de barreras a la hora de entrar en las nuevas tecnologías es, sin embargo, una espada de Damocles que también exige mucha más capacidad crítica y de adaptación.

Por su parte, los Big Data, permiten un acceso de valor incalculable a datos sobre los consumidores: la unión de privacidad con su capacidad para monetizarlos mediante análisis sistemáticos son absolutamente obligatorios.

Con todo ello se puede construir un modelo de negocio bajo nuevas premisas que garanticen el éxito del emprendedor y, sobre todo, que le permitan subsistir a través de la innovación y la reformulación continua de su producto y servicio para adaptarlo perfectamente a un mercado más cambiante que nunca.