Meltdown y Spectre, ¿qué son?

Si 2017 fue el año de los grandes ataques informáticos (o al menos el año en el que coparon titulares), 2018 ha comenzado de forma nefasta. Hace pocos días se revelaba que un error de diseño en los microprocesadores fabricados por Intel en la última década -al que llamaron Meltdown- requería de parches para evitar poner en peligro los equipos que los implementaban.

Algunos procesos llevados a cabo requerían de privilegios «bajos» y podían acceder al kernel del sistema operativo: el núcleo que permite acceder a los programas al hardware de la computadora. Su centro neurálgico. Un ataque a esa vulnerabilidad permitiría al software intruso monitorizar todo lo que hace el ordenador y acceder a cualquier contenido de la memoria. Si, además, el ordenador forma parte de una red, el problema se multiplica al poder acceder a cualquier punto de la plataforma.

De esta forma, no solo la seguridad de los equipos que incorporaban chips Intel quedaba en entre dicho, sino que la solución, mediante un parche podría afectar seriamente al rendimiento de los dispositivos. Sin importar si utiliza Windows, OS X o Linux.

Investigadores del Project Zero de Google, la Universidad de Tecnología de Graz, la Universidad de Pennsilvanya, la Universidad de Adelaida así como expertos de las empresas Cyberus y Rambus, sin embargo, tardaban pocas horas en explicar que esta vulnerabilidad era solo el principio del «desastre». En primer lugar porque afectaba también a procesadores Qualcomm y AMD. En segundo lugar porque no solo era una «puerta trasera» para dispositivos móviles y ordenadores personales, sino porque suponía un problema para todas las plataformas de computación en la nube de modo que, en función de cómo se configure ésta es posible acceder a datos de terceros.

En resumen, Meltdown afecta al aislamiento fundamental existente entre las aplicaciones y los sistemas operativos y que sirve para evitar que las primeras accedan a datos críticos de otros programas. Spectre, va más allá y rompe el aislamiento entre las diversas aplicaciones con lo que se puede aprovechar cualquiera de las instaladas en el dispositivo para acceder a otras aunque estas últimas sean «más seguras». Aunque Spectre es más difícil de explotar (y de mitigar) el problema reside en que no hay posibilidad de desarrollar parches para él.

Si tenemos en cuenta que todos los equipos son susceptibles de sufrir el segundo problema y que todos los procesadores Intel (a excepción de los Intel Atom anteriores a 2013 y los Itanium) posteriores a 1995 emplean el sistema «out of order» que incluye el fallo del que se aprovecha Meltdown, la cifra de afectados es altísima.

El problema reside en lo que los expertos han llamado «ejecución especulativa». Más o menos funciona así: cuando un procesador Intel ejecuta código y llega a un punto en un algoritmo en el que las instrucciones se bifurcan en dos direcciones, para ahorrar tiempo, intenta «adivinar» que va a suceder y cómo se va a seguir ejecutando el programa. De esta forma, si su apuesta es errónea, desestima el cálculo y vuelve hacia atrás para coger la opción correcta. Pero como los procesadores Intel no disciernen los procesos que requieren privilegios bajos de aquellos que pueden acceder a la memoria restringida del kernel del sistema operativo, un hacker puede hacer que un procesador guiado por una aplicación acceda a información crítica del sistema operativo.

El procesador va «demasiado lejos ejecutando instrucciones que no debería» en palabras de Daniel Gruss, uno de los investigadores. Además, como la información que desecha si no acierta a la primera pasa primero por la memoria caché, un hacker puede engañar al procesador para que lance la información que desea extraer (claves, por ejemplo) y hacerse con ella antes de ser borrada.

Lo peor es que Intel, de momento, no solo minimiza el fallo (Meltdown solo les afecta a ellos) y lanza balones fuera sobre problemas que también tienen los diseños de AMD y con arquitectura ARM.

AMD explica que solo le afecta una de las dos versiones de Spectre y que no lo es en todos sus modelos (además de garantizar ponerse manos a la obra para buscar una solución). ARM, por su parte, justifica que tan solo se puede realizar el ataque de forma local (lo que debería blindar los chips con su arquitectura de ataques remotos).

Microsoft ha lanzado un parche urgente para todos sus usuarios de Windows 10. Apple ha implementado un parche parcial en su actualización 10.3.2 para OS X y Google, por su parte, lanzará el 20 de enero una actualización de Chrome para mitigar «al máximo» el error, a la vez que anunció que es prácticamente imposible ejecutar Spectre en un dispositivo Android.

Las plataformas en la nube como Azure o Amazon anunciaron un adelanto de sus mantenimientos para blindarse frente a estas vulnerabilidades y prometen que no afectará a los usuarios.

AMD Threadripper, la alternativa real a los Intel Core i9

Hace tiempo que se esperábamos la llegada de la última generación de procesadores de gama alta de AMD. La empresa, que los ha bautizado acertadamente como Ryzen Threadripper busca un rendimiento potente y equilibrado gracias a los 16 núcleos del conjunto y pone en su punto de mira a la última generación de chips de su gran rival Intel, los Core i9.

Como ocurre con estos últimos, los nuevos Threadripper no están pensados para el gaming: la batalla no está en la velocidad del reloj sino en la capacidad de realizar múltiples tareas a la vez que tengan una alta demanda de rendimiento.

En la presentación AMD comparó sus modelos con los equivalentes de Intel en precio (los 7900X) ya que la versión de 16 núcleos se quedará en 999 dólares mientras que la de 12 tendrá una tarifa de 799. De esta forma, los Intel solo ofrecen por ese importe 10 núcleos a 3,3 GHz (solo en modo Turbo 3.0 suben hasta los 4,5 GHz) lo que les coloca por detrás del tope de gama de AMD.

En ambas configuraciones se emplea socket de 4094 pines al que han llamado TR4 así como placas con chipset X399. Además, estos microprocesadores ofrecen 64 pistas PCIe 3.0 frente al modelo de Intel que tan solo gana la partida en rendimiento por núcleo. Sin embargo, los responsables de AMD advierten que este perfil de equipo se emplea siempre en dispositivos que realizan trabajos paralelizados y muy raras veces con herramientas mono hilo.

Como hemos dicho, no son procesadores pensados para el gaming y parece que la nueva batalla está más pensada para equipos de sobremesa pensados para el trabajo (mucho más allá de la ofimática, por supuesto) y que busquen otorgar un alto rendimiento a profesionales que realicen tareas en paralelo de alta demanda de potencial.

Os dejamos el vídeo de presentación de la propia AMD:

Intel Compute Stick, pequeño gran PC

El secreto del éxito de muchos dispositivos reside en que ofrecen justo lo que se necesita, cuentan con una buena relación calidad-precio y son fiables. Si además le suman fiabilidad y versatilidad, pueden abrir incluso nuevos mercados. El gadget que probamos hoy cumple con muchos de esos requisitos. ¿Será ganará nuestro corazón y nuestro bolsillo?

El Compute Stick de Intel cuenta con un procesador Atom de cuatro núcleos y una velocidad de reloj de 1,44 GHz y tecnología de 14 Nm (la de cualquier smartphone o tablet) así como 2 GB de RAM DDR3L a 1.600 MHz. Sobre el papel pueden parecer especificaciones modestas pero en el día a día se muestra mucho más que suficiente para un usuario medio que no sea demasiado exigente con el rendimiento. Además, este factor se relativiza cuando tenemos en cuenta que hablamos de un ordenador de un tamaño ligeramente superior al de un pen drive.

Éste es precisamente el punto fuerte del Compute Stick: su portabilidad es imbatible. Esto lo convierte en un ordenador perfecto para aquellos que trabajan solo la ofimática, visitan redes sociales, consultan el correo y navegan por internet. Una vez más, sus especificaciones engañan: de fábrica tan solo cuenta con 32 GB de capacidad de almacenamiento, pero su lector de tarjetas SD de hasta 128 GB además de su simbiosis con Windows 10 (y Skydrive) lo convierten en un compañero mucho más capaz de lo que indican los números.

Además de esa ranura de expansión, el excepcional diseño del Stick (realmente es toda una obra de arte de la ingeniería pues cuenta incluso con un ventilador para garantizar la refrigeración) le permite gozar de dos puertos USB, conectividad Bluetooth 4.0, WiFi 802.11.ac, etc. Esto lo ubica en el mercado mucho más allá de un mero pen para convertir cualquier televisión en Smart TV o cualquier monitor o pantalla en un PC completo; lo convierte en una verdadera navaja suiza tecnológica.

Uno de sus pocos talones de Aquiles lo encontramos en su capacidad gráfica. Cuenta con una GPU Intel HD Graphics con una frecuencia de 311 MHz: suficiente para quien solo trabaja con la suite Office, justita para aquellos que quieran jugar a títulos medios e insuficiente para cualquiera que se plantee el Stick como una llave para entrar en el universo de juegos como Gears of War 4. Del sonido se encarga la tecnología Intel HD, una sorpresa por su calidad a la hora de reproducir contenidos multimedia.

Ahora que ha convencido a nuestro corazón (y también a nuestra cabeza) es hora de que este pequeño -sus medidas son 113x38x12 mm- se gane a nuestro bolsillo. El precio de nuestro equipo de prueba es de 151,58€ en Amazon. Una cantidad muy razonable por un rendimiento de un ordenador con el tamaño de un smartphone.

Intel, la moda como nueva frontera de la digitalización

Probablemente, la industria de la moda ha sido una de las últimas en sufrir el impacto de la revolución digital. Es cierto que la forma en la que consumimos ha cambiado radicalmente -desde las compras por internet, la influencia de los bloggers, la mayor cantidad de información sobre el producto y las tendencias a las que acceden los consumidores, etc.- pero la condición de la moda casi como una artesanía ha hecho que el impacto de las nuevas tecnologías haya sido menor que en otros sectores productivos. Hasta ahora.

En muy poco tiempo hemos podido ver en la Semana de la Moda de Nueva York y en la de París cómo hay diseñadores dispuestos a cambiar por completo la utilidad de prendas y accesorios y para ello se han apoyado en la experiencia de Intel, una de las referencias del sector.

En la cita estadounidense, además de presentar experiencias inmersivas, sirvió para que diseñadores de lujo apostaran por redefinir la relación entre forma y función por medio de accesorios revolucionarios. Uno de los ejemplos más llamativos es el del brazalete de TOME (en la imagen que abre el post) que aprovechando la tecnología Intel Curie busca que su portador pueda controlar su salud y monitorizarse en cualquier momento sin perder ni un ápice de estilo. Y es éste precisamente la oportunidad que el sector de los wearables necesita ya que para muchos consumidores siguen siendo dispositivos digitales que poco o nada tienen que ver con la moda.

TOME también presentó otros accesorios, como un bolso capaz de detectar la temperatura y humedad ambiente e incluso analizar la calidad del aire que le rodea. Por su parte, los diseñadores de BAJA EAST se sumaron a la experiencia de FILA y al sistema de Intel para crear unas zapatillas que permiten hacer un seguimiento de la salud y la actividad de su propietario.

En la Semana de la Moda de París el público pudo disfrutar de la colaboración entre el diseñador Hussein Chalayan e Intel en el que se mostraron una colección de accesorios (gafas y cinturones) que permiten monitorizar y gestionar el estrés de quien las lleva. Una vez más, gracias al módulo de hardware Intel Curie se pudieron convertir diseños de alta costura en productos inteligentes a los que ir añadiendo funcionalidades.

Moda, deporte y sistemas 2.0

Una de las novedades más importantes por los americanos durante las últimas fechas tiene que ver con el deporte y con uno de sus aliados más importantes, Oakley, una de las firmas más respetadas de la italiana Luxottica.

Las Oakley Radar Pace son un compendio de accesorio y plataforma inteligente que permite, gracias a la tecnología Real Speech, que el deportista pueda disfrutar de un software dinámico en tiempo real al respecto de su rendimiento y entrenamiento. De esta forma no solo recibe instrucciones durante el ejercicio sino que puede formular sistemas a su entrenador virtual.

 

Ultrabooks, ¿cuáles son la referencia del mercado?

Hace pocos días Xiaomi dio un paso más para convertirse en uno de los fabricantes de referencia del mercado tecnológico: el lanzamiento de su nuevo ultrabook, el Mi Notebook Air tiene en el punto de mira a todos aquellos consumidores que buscan el diseño de Apple (al menos en cuanto a forma), un buen rendimiento -las especificaciones son, sobre el papel, notables- y una relación calidad-precio puntera.

Si unimos esta noticia a los datos de estancamiento del mercado de tabletas debido a que su tasa de renovación por parte de los usuarios es «lenta» (desde nuestro punto de vista, razonable), nos encontramos con que los portátiles ultraligeros son el nuevo filón por el que las empresas de hardware esperan crecer durante los próximos meses.

Es por eso que hemos querido hacer una recopilación de todo lo que nos han deparado los últimos meses en este nicho. ¿Cuáles son los ultrabook de referencia en el mercado?

  • MacBook y MacBook Air. El primero es la gran apuesta de Apple en el mercado de portátiles. El segundo es el creador de este nicho de mercado. Y eso son palabras mayores. El Air es pequeño, ligero y cuenta con una autonomía sobresaliente lo que lo convierte en uno de los mejores en su tarea de ser una herramienta perfecta de trabajo en cualquier situación. Aunque carece de las últimas tecnologías de la casa de la manzana (la pantalla Retina) su precio de 999 euros para el equipo de 11 pulgadas, 4 GB de RAM y 128 de almacenamiento SSD lo convierte en el portátil más accesible de su catálogo. Por su parte, el nuevo MacBook, sin apellido, cuenta con un tamaño aún menor, un hardware más rápido, potente y silencioso además de un peso aún más bajo. Su handicap es su precio de acceso de 1.499€ para el modelo con procesador M3. Solo macOS puede enjugar la diferencia.
  • HP Spectre. Si tuviéramos que definirlo con una sola palabra esta sería prodigioso. Por diseño, por acabados, por especificaciones, por concepto. Es uno de los mejores productos en la historia de la compañía que aúna una enorme potencia con un envoltorio ultraligero (1,1 kilos) que es, además, el más fino del mercado. Escalonado en dos precios (1.499 y 1.799 euros) en función de que escojamos un procesador i5 o i7 -siempre cuenta con 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento en estado sólido. Su único punto débil es su tarjeta gráfica integrada que desentona con la velocidad del conjunto. Aunque es cierto que no está pensado para gamers.
  • ASUS ZenBook. Uno de los pesos pesados del mercado gracias a su excepcional relación calidad-precio. No es el más potente pero es mucho más que suficiente para un usuario medio gracias a su procesador Intel i5, sus 4 GB de RAM, 128 GB de disco duro SSD y las 13 pulgadas de su pantalla. Su autonomía llega -justo- hasta las 7 horas. Unas cifras similares (menos la batería) a las de un MacBook Air, solo que por 699€. Un motivo más que suficiente para tenerlo en cuenta a la hora de buscar candidatos.
  • Microsoft Surfacebook. Más cercano a un dos en uno que a un ultrabook y a la espera de que la segunda versión llegue a nuestro mercado -la primera solo la podremos comprar a través de la web estadounidense de Microsoft- este equipo es una delicia por su potencia. Se nota que la teoría del equipo hecho a medida para el desarrollador de software funciona: es rápido y estable como ningún otro equipo con Windows. Disponible con hasta 1 TB de capacidad, 16 GB de RAM y una resolución de pantalla de ¡3.000×2.000! (el panel tiene 13,3 pulgadas) pone en aprietos a cualquier rival. Eso sí, el rendimiento se paga y esta versión cuesta casi 3.000 euros. La de acceso, con un procesador i5, 128 GB de capacidad de almacenamiento y 8 GB de RAM se queda en 1.300€. Un problema serio para sus compañeros de plataforma. Sobre todo si la segunda versión es capaz de contener los precios.
  • Dell XPS. La empresa de Michael Dell siempre se ha caracterizado por lanzar productos excelentes. Sin término medio. Y la familia XPS es el mejor ejemplo de cómo competir -por arriba- con el Spectre o el Surfacebook-. Lo más curioso es que el precio exagerado de sus rivales hace que el suyo sea competitivo. Por 1.499 euros ofrecen un equipo con procesador i5, 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento SSD con un factor determinante: la pantalla Infinity Edge con resolución de 3.200×1.800 píxeles. Una vez más cojea la tarjeta gráfica pero si consiguen afinar el tiro en este apartado conseguirán el mejor equipo del mercado con diferencia por rendimiento, precio y tamaño. Muy a tener en cuenta.
  • Mi Notebook Air. El objetivo (para nosotros erróneo) del fabricante chino sigue siendo crear réplicas de gran calidad del catálogo de Apple con un precio más atractivo y un buen rendimiento. Disponible en 12,5 y 13,3 pulgadas su gran apuesta -una vez más- es su precio: desde 500 y 680 euros, respectivamente. Sabedores del punto débil de sus rivales, los chinos han implementado una tarjeta gráfica GeForce 940 MX que trabajará junto con un chip i5, 8 GB de RAM, 256 GB de almacenamiento SSD, una batería que nos da 11,5 horas de autonomía y cuenta con carga rápida hasta el 50% y un panel FHD. Solo la durabilidad del equipo puede suponer un pero al dispositivo pero su precio puede subsanarlo más que de sobra para un usuario medio.