Seguridad e internet, ¿qué es un ataque DDoS?

Sin duda, ha sido la noticia de la semana, el pasado viernes las páginas de servicios como Twitter, Spotify, Netflix o PayPal dejaron de funcionar correctamente o, incluso, dejaron de funcionar. Al principio muchos usuarios pensaron en fallos puntuales de sus operadores -el ataque comenzó en zonas aisladas de la costa Este de Estados Unidos-, no obstante, en poco tiempo se pudo corroborar que se trataba de un ataque DDoS sobre Dyn, uno de los principales proveedores de DNS (acrónimo de Sistema de Nombres de Dominio en inglés).

Aunque todavía no hay datos concluyentes sobre el origen y el motivo del ataque, ya hay expertos -como los de la firma de seguridad Flashpoint- que aseguran saber cuál ha sido la herramienta utilizada para perpetrar el ataque: una enorme cantidad de cámaras IP y dispositivos grabadores infectados con malware que permitía a los atacantes controlarlos de forma remota y dirigir una enorme cantidad de tráfico hacia un mismo objetivo: Dyn.

Flashpoint, de hecho, se ha atrevido a dar un posible nombre que tienen en común gran parte de estos dispositivos zombie: XiongMai Technology, un fabricante chino de componentes que vende a terceros. Esto confirma que el ataque DDoS -en castellano, un ataque de denegación de contenido- tuvo como herramienta dispositivos IoT.

Aunque es cierto que no es ninguna novedad: el mayor ataque de este tipo que se recuerda tuvo como objetivo OVH que llegó a recibir un flujo de información de 1 Tbps de más de 145.000 cámaras IoT y equipos grabadores. El motivo es sencillo: hay una enorme cantidad (en 2020 habrá más de 80.000 millones de dispositivos conectados) de los que un gran porcentaje trabajando durante todo el día) y son fáciles de infectar ya que los fabricantes no están tomándose en serio su seguridad.

De esta forma, con herramientas sencillas como Mirai se pueden escanear la red en busca de dispositivos desprotegidos o que emplean las contraseñas por defecto del fabricante con lo que es muy sencillo coordinar un ataque.

Al fin y al cabo, un DDoS suele consistir en dirigir una enorme cantidad de información contra un objetivo para que este, sobrepasado por el flujo, deniegue el acceso a los usuarios habituales dejando en suspenso el servicio.

De esta forma, la mezcla de una gran cantidad de dispositivos, un bot como Mirai Botnet y un objetivo atractivo al que atacar convierte los DDoS en una forma limpia de sacudir la red. Además, este formato de ataque otorga un mayor anonimato al autor ya que pueden realizar uno o varios grupos a la vez sin ni siquiera coordinarse. La única buena noticia es que el ataque del viernes tuvo como único objetivo bloquear páginas web y servicios relevantes y no realizar un robo de datos -para los que habitualmente se emplean herramientas más sofisticadas-.

La duda que nos surge ahora es que, si se trata de la tercera vez que se realiza un ataque de este tipo en poco tiempo (en agosto de este mismo año una famosa web de seguridad recibió 620 Gbps y quedó inoperativa), ¿a qué esperan las autoridades para legislar sobre la seguridad de los nuevos equipos inteligentes? En cualquier caso, nuestra recomendación, es dejar de utilizar las contraseñas por defecto en equipos domésticos como los módem. Nos protegerá de formar parte en el ataque o de posibles robos de datos.

HP Instant Ink, la mejor forma de optimizar las impresiones

Sin duda, la revolución de las TIC nos ha permitido convertir a todos nuestros dispositivos en equipos inteligentes que nos permiten gestionar los recursos de una forma mucho más eficaz y eficiente. De esta forma, si hemos hablado más de una vez de hogares inteligentes que son capaces de gestionar parámetros fundamentales como la temperatura, la iluminación o incluso electrodomésticos clásicos como la lavadora o el frigorífico, no es de extrañar que el sistema de reposición inteligente haya llegado también a las impresoras.

La creciente demanda de bienes como servicios (quizá Uber sea el ejemplo más mediático) así como la expansión del Internet de las Cosas ha permitido que HP haya podido desarrollar e implantar con éxito en varios países su servicio de reposición de tinta automático Instant Ink en el que la impresora solicita nuevos cartuchos cuando detecta que los niveles de tinta son bajos.

En la teoría, cuando pasamos a ser parte de la experiencia piloto (el estatal es el sexto mercado mundial al que llega Instant Ink), lo hicimos bajo la promesa de un servicio que buscaba ser cómodo, flexible y asequible. Al fin y al cabo, la llegada de la nube a permitido que muchos usuarios prácticamente eliminen las impresoras del día a día lo que agrava la posibilidad de quedarse sin material. Además, el coste de los cartuchos y la básica tarea de ir a comprarlos se antoja muchas veces como un problema.

Cómo funciona


Lo primero que necesitamos es una impresora compatible con Instant Ink, en nuestro caso contamos con una DeskJet 3720. Esto no es un problema puesto que la mayoría de las Envy, OfficeJet Pro y las nuevas (y muy asequibles DeskJet) lo son. Después nos registraremos comprando una tarjeta para ello y escogeremos entre los diferentes planes que HP nos propone.

El primero, el ocasional, nos supone un gasto fijo de 2,99€ por cada 50 páginas imprimidas en el periodo. Eso nos supone -respecto a comprar por nuestra cuenta los cartuchos- un ahorro anual estimado en 72€.

El segundo, el de impresión moderada, nos pide un desembolso de 4,99€ por cada 100 páginas. Como el precio no se duplica (aunque las impresiones sí) el ahorro se dispara a 156€ cada año. Por último, para aquellos que trabajan con volúmenes mayores -300 páginas al mes- el precio se fija en 9,99€ y el ahorro es de un mínimo de 528€.

¿Qué ocurre si no llegamos a ese gasto mínimo? Que las páginas se acumulan para el siguiente periodo. ¿Y si nos pasamos? Podemos contratar un paquete reducido ocasional o, si es habitual pasarnos, contratar un plan superior.

Lo más cómodo es que recibiremos los cartuchos que necesitamos en cuanto los niveles bajen de un límite antes de quedarnos a cero en el lugar que nosotros escojamos. Sin ningún tipo de coste adicional respecto a la suscripción. El sistema es tremendamente eficaz y nada intrusivo. De hecho, siempre podremos tener controladas nuestras impresoras gracias a la renovada aplicación para nuestro smartphone.

Nueva demanda para una nueva forma de consumir

HP, líder del mercado con un 53% del negocio de soluciones de inyección de tinta; un 31,5% del de impresión láser y un 65% entre las empresas -según los datos de IDC correspondientes al segundo trimestre de 2016- tiene por tanto la fuerza necesaria para hacer esta propuesta a los usuarios.

Las cifras hablan por sí solas: en 2020 habrá en el mundo más de 6.000 millones de smartphones y de 80.000 millones de dispositivos conectados. Las previsiones indican que al menos el 25% de las impresiones llegarán desde equipos móviles. Consumidores de la generación Z y millenials que buscarán portar contenidos desde plataformas móviles, redes sociales y con una alta demanda de movilidad. Es por ello que desarrollar equipos multifunción más pequeños, con más posibilidades y que ahorren más es fundamental. Conectarlos a las necesidades de los usuarios también. HP lo ha hecho con una innovación que exigirá un cambio en la forma de consumo de este servicio y que supone un golpe de timón para la competencia.

Smart Bike, Xiaomi sigue creciendo

Wang Chan, cofundador de Xiaomi, siempre deja claro que la suya no es una empresa tecnológica al uso. Si bien hace cinco años agitaron por completo el sector móvil con un smartphone de prestaciones sobresaliente y un precio bajísimo, los chinos no pretenden ser una nueva Samsun (o Sony o Apple). Su objetivo es crear un ecosistema de productos inteligentes. Versiones nada convencionales de aparatos habituales en nuestra vida que nos permitan disfrutar de una nueva forma de todo lo que hacemos.

La idea sobre la que trabajan es colaborar con otras empresas para desarrollar versiones 2.0 de sus productos y que tengan como denominador común los smartphones (y smart TVs) de la empresa. Para ello les ofrecen su enorme plataforma de venta online, big data y su experiencia en estandarización de productos con el fin de crear un lenguaje común entre fabricantes de sectores diferentes. De este modo «todo está conectado» manteniendo la independencia de todos los miembros de la cadena.

Los pekineses ya comercializan electrodomésticos inteligentes, wearables e incluso un segway, llamado Nineboot. Ahora le toca el turno a la QiCycle R1, una bicicleta de algo menos de 3.000 euros con una muy buena relación calidad-precio y, sobre todo, con la experiencia del país con más bicicletas del planeta.

Fabricada por la taiwanesa iRiding, pesa 7 kilos y está ensamblada con materiales vanguardistas y componentes de la gama alta Ultegra de Shimano. Además, contará con sensores que analizarán el esfuerzo del usuario y que monitorizarán todo el desplazamiento en la app del smartphone. Pensada para China, el vehículo ya ha pasado las pruebas de homologación para Europa, el gran mercado que espera conquistar después de los buenos resultados cosechados con su familia de productos en Asia y Latinoamérica.

A este exótico modelo se le sumarán a lo largo del año modelos híbridos con asistencia a la pedalada que sí tendrán un precio más competitivo: unos 500€. La duda que nos surge es cómo podrán convencer al usuario medio de dar el salto a un fabricante «nuevo» (se trata de un mercado muy arraigado con firmas muy asentadas) que es más caro que sus rivales: el gasto medio en la compra de una bici raras veces supera los 300€ según estudios de la propia empresa.

Tener un catálogo tan variopinto (desde sus exitosas baterías externas hasta osos de peluche 2.0) le permite a la empresa seguir creciendo en un momento en el que el mercado smartphone se ha saturado (aunque han crecido mucho sobre 2014, el año pasado se quedaron muy lejos de su objetivo de ventas: 70 millones vendidos frente a los 100 millones esperados).

WiFi pasivo, un nuevo guiño al Internet de las Cosas

Si ayer, recordando a Ray Tomlinson, decíamos que ya no sería posible reconocer el mundo que nos rodea tal y como es sin la red de redes, hoy es momento de hablar de la rápida evolución que están viviendo los soportes de conectividad en la carrera del Internet de las Cosas. A finales de año habrá más de 6.400 millones de dispositivos conectados en todo el mundo. Interconectándose entre sí y creando una nueva forma de relacionarnos con los objetos. Sin embargo, este mundo 2.0 requiere de una enorme cantidad de energía para poder ser «inteligente».

Pero las cifras -por muy grandes que parezcan- no se acaban aquí: a finales de década el número de objetos conectados superará los 20.000 millones lo que supone un titánico reto en materia energética y en el campo ambiental. Precisamente por eso un equipo de ingenieros e informáticos se ha puesto manos a la obra para mejorar la eficiencia de un dispositivo que en poco tiempo será central en hogares y trabajos: los router WiFi.

Así, dos doctorandos de la Universidad de Washington que se propusieron demostrar que se puede transmitir datos de forma inalámbrica sin casi gastar energía han conseguir desarrollar un sistema que solo emplea la diezmilésima parte de la que emplea el sistema más ahorrador actual. Lo han llamado WiFi pasivo porque han cambiado las reglas. El router en vez de emitir continuamente señal aprovecha las ondas de radio que en determinadas ocasiones tienen la capacidad de reflejarse y «rebotar». De este modo el equipo solo rebota la señal y ahorra energía.

Vamsi Talla, uno de los estudiantes, explica que durante más de 100 años hemos estado utilizando técnicas basadas en la generación activa de señal. Cambiar este concepto puede suponer un ahorro energético titánico a corto plazo. Aunque por el momento se han centrado en un estándar muy común, el 802.11b, que emplean muchas redes inalámbricas públicas pero no permite mucho ancho de banda, los investigadores creen que se podía aplicar el mismo sistema a otros tipos de WiFi más «capaces».

Estos especialistas en retrodispersión han conseguido tasas de transferencia de 11 megabits por segundo, menos que un WiFi convencional pero bastante más rápido que un Bluetooth LE que también es mucho más gastón en comparación: mil veces más. Además, el rango de la señal oscila entre los 9 y los 30 metros sin importar que haya paredes de por medio, mucho más de lo que puede necesitar cualquier dispositivo doméstico.

El descubrimiento permitiría que las pilas de termostatos, sistemas de incendios, alarmas de seguridad, etc. pasaran a durar entre diez y quince años con el ahorro energético y económico que esto supondrá a los hogares.

De momento se ocurren algunos problemas al sistema -además del ancho de banda-. El más importante es que estos chips pasivos no tienen, aún, la capacidad para decir a otros routers que están operativos y listos para rebotar la señal. Sin embargo, tanto los investigadores como otros expertos concluyen en que es una idea con una gran capacidad de desarrollo que realmente podría cambiar la forma de entender la comunicación.

2016, el año en 7 tecnologías

2015 ha sido, seguramente, uno de los años más productivos en cuanto a evolución de las TIC (y su influencia en nuestra vida cotidiana) y uno de los más sorprendentes en cuanto a logros científicos de los últimos años. Por eso, este año recién comenzado se presenta como uno de los más prometedores de este siglo. Nos hemos preguntado qué tecnologías serán las más importantes y esperadas durante los doce próximos meses y nos ha salido esta lista.

  • Internet de las Cosas. Todo se volverá inteligente -o empezará a serlo o comenzaremos a verlo así-. A los teléfonos, televisiones, tabletas y coches inteligentes le añadiremos frigoríficos, calefacciones, semáforos, señales de tráfico, los robots de las cadenas de producción industriales, etc. Esto hará que para finales de año el tráfico de información se mida en zettabytes (según Cisco) y que tanto las infraestructuras de comunicaciones -el 5G está a cuatro años vista- como la ciberseguridad sean críticas. Dos palabras estarán en boca de todos: Big Data.
  • Machine Learning. Facebook M, Siri 2.0, el nuevo Googlebot encargado de comprender lo que le rodea. Las máquinas dejan de ser meras calculadoras que responden a nuestras demandas para empezar a flirtear con la inteligencia artificial: aprehender de su entorno y adaptarse al mismo. Las máquinas que nos rodean se vuelven inteligentes, mucho más que smart.
  • Realidad virtualOculus RiftSamsung Gear VRMorpheusCanonHololens… proyectos presentados y mejorados en 2015 que hacen que sumergirnos en la realidad 2.0 sea algo más que un proyecto de ciencia ficción. Con aplicaciones en el ocio, la industria, la salud, etc. la Realidad Virtual pasará a formar parte de cada vez más proyectos y, por ende, de nuestro día a día.
  • Pagos móviles. Si el dinero «de plástico» sustituyó al de papel en muchas de nuestras transacciones, ahora, con la implantación de los wearables, parece que los pagos móviles harán lo propio con las tarjetas. La tecnología NFC, las plataformas como Apple Pay, Samsung Pay, Google Pay, etc. han sido solo el punto de partida para el nacimiento de aplicaciones que permiten el pago y el traspaso de dinero entre particulares -como Yaap y Twyp-. Una forma segura (de nuevo la ciberseguridad es crucial) y rápida que nos evita tener que llevar dinero clásico encima.
  • Wearables. Muy ligado con el anterior, las cifras que barajan analistas (IDC) son optimistas. En el mundo se han vendido durante los últimos doce meses 78 millones de relojes inteligentes y todavía más pulseras. Los dispositivos vestibles empiezan a dejar de ser equipos para geeks y quien los prueba los recomienda. De momento, más de la mitad del mercado está en manos del Apple Watch -algo que cambiará pronto como pasó con los demás iDevices– pero su lanzamiento ha sido crítico para que muchos se animen a comprar uno. Será el año del Apple Watch 2 y en 2020 se espera que los de Cupertino comercialicen más de 100 millones de relojes al año -casi tantos como vende Suiza-.
  • Industria 4.1. Además de otorgar inteligencia a las cadenas de producción, 2016 será el año en el que se consolide la fabricación aditiva. La suma del Design Thinking, la fabricación por impresión 3D y el nacimiento de nuevos materiales más eficientes, eficaces y responsables con el medio.
  • Nuevas formas de ocio en streaming. La semilla de iTunes cambió la forma en la que consumíamos música. Spotify y las demás plataformas de música en streaming hizo que la música digital superara legalmente en ingresos a la «física». Lo mismo ocurrió con los videojuegos -la caída de PSN es mucho más grave para un usuario que esperar en una tienda a un juego agotado- y ahora con la televisión. Netflix, HBO Premium, etc están llamadas a acompañarnos en los nuevos centros de ocio domésticos. Un nuevo reto para las operadoras y para sus paquetes todo en uno.
Noticia recomendada por Binary Soul