Hidrógeno metálico, el último superconductor

Fue uno de nuestros primeros posts y también uno de los que más lectores ha tenido. Corría diciembre de 2010 cuando los investigadores hablaban maravillas del grafeno. El material del futuro que revolucionaría por completo el universo digital por su conductividad. Una revolución que todavía no ha llegado a la electrónica de consumo y que sigue dejando al silicio como el rey del mercado.

Sin embargo, mucho más silenciosa ha sido la investigación que durante décadas diferentes científicos han llevado a cabo sobre el hidrógeno metálico. El hidrógeno es el material visible más abundante del universo, está en todo lo que conocemos pero siempre en estado líquido, gaseoso o plasma. No obstante, un grupo de investigadores parecen haber dado con la clave para encontrarlo en un nuevo estado: el metálico sólido.

El hidrógeno es el más ligero de los elementos químicos ya que su átomo solo tiene un protón y suele presentarse siempre como en su forma molecular -un gas diatómico nombrado con la fórmula H2-. Tiene diferentes propiedades como volverse líquido a muy bajas temperaturas (lo que ha permitido que se pueda usar como combustible para cohetes); convertirse en un gas ionizado (plasma) sometido a muy altas temperaturas -como ocurre en la capa exterior de las estrellas- y, después de más de 80 años de investigación se cree haber conseguido confirmar que si se somete a condiciones extremas de presión sin grandes alteraciones de temperatura se convierte en un metal sólido.

Hasta ahora todas las investigaciones habían conseguido resultados poco concluyentes o no habían conseguido mantener estable el material, pero ahora, según ha publicado Nature, un equipo de investigadores internacional que ha usado celdas de yunques de diamante han conseguido someter al hidrógeno a presiones superiores a los 325 gigapascales (3,21 millones de veces la presión atmosférica terrestre) a una temperatura de 26 grados celsius. En ese punto los enlaces covalentes del hidrógeno se rompen dejando libres los electrones y convirtiéndolo en un elemento sólido de propiedades metálicas.

Lo más interesante es que si se cumplen las expectativas la ciencia por fin habría dado con el ansiado superconductor que revolucione la electrónica además de otros campos como la astronomía ya que ayudaría a comprender mejor planetas jovianos como Júpiter.

2015, el año más futurista del siglo

Casi desde el comienzo del siglo cada año ha traído un dispositivo o servicio que ha supuesto una revolución tecnológica y científica: dispositivos móviles, servicios de computación en la nube, redes sociales, streaming, salud 2.0, industria 4.0, realidad virtual, etc. Sin embargo, 2015 ha destacado por ser el año -hasta el momento- en el que se han cumplido más predicciones que hace poco parecían más bien imposibles.

Empezando por la implantación de la Inteligencia Artificial y sus riesgos, voces como Stephen Hawking o Elon Musk firmaron una carta abierta en la que advertían sobre los retos -futuros, la IA aún no es una amenaza- que una investigación responsable sobre ésta tenía. Nunca se deberá perder la vista que la tecnología ha de ser siempre un beneficio para la sociedad. Por eso pedían una prohibición que permitiera el desarrollo de armamento basados o datos de inteligencia artificial fuera del control de los humanos. Todos ellos coincidían en la necesidad de desarrollar la IA por sus grandes posibilidades para transformar y mejorar nuestra sociedad pero también pedían un control para evitar que su desarrollo se escapara a nuestro control.

Yamaha parece haberse inspirado en la saga Terminator para diseñar su Motobot, un androide capaz de conducir una de las motos más rápidas del planeta. Ahora los ingenieros buscan la forma de que pueda pilotar modelos de su gama sin modificar.

Todo ello ocurrió el mismo año en el que Investigadores del Instituto Politécnico de Rensselaer han conseguido reactivar tres viejos robots NOA que de alguna manera -que aún no han sabido explicar o no han hecho pública- son conscientes de sí mismos.

La Universidad de Washington sorprendió al mundo cuando mostró un juego de preguntas y respuestas para dos personas simultáneamente con un sistema que permitía a ambos jugadores responder mediante conexiones neuronales y Internet. El primer paso de las conexiones telepáticas mediante tecnología.

El sistema no es invasivo para los jugadores que se comunicaban mediante una plataforma de «estimulación magnética transcraneal» unida a una computadora de procesamiento y traducción de señales. Del mismo modo que el telégrafo, la radio o el teléfono antes, los contendientes fueron capaces de averiguar las palabras mediante sencillos «sí o no» a más de un kilómetro de distancia.

El año pasado vivió varios hitos médicos sin precedentes. Uno de los más mediáticos fue el primer transplante de cara más extensivo de la Historia. Patrick Hardison, un bombero de Mississippi de 41 años lleva ahora el rostro de un joven de 26 años fallecido en un accidente de tráfico. La operación, que ha costado 150 millones de dólares y ha contado con la participación de 150 médicos de la Universidad de Nueva York que trabajaron durante 26 horas ininterrumpidas permitió que el bombero recibiera un nuevo rostro que incluía orejas, nariz, labios y párpados.

Las  buenas noticias siguen gracias a que por fin se ha podido implantar con éxito una terapia genética en el Hospital Great Ormond que ha conseguido revertir una agresiva forma de leucemia diagnosticada a Layla Richards, una niña británica. La terapia, que cuenta con células diseñadas por un donante ha conseguido remitir la enfermedad y abre la puerta a nuevas terapias con edición de genes que podrían dar carpetazo a medio y largo plazo a una enorme cantidad de enfermedades hereditarias.

Por último, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana han logrado restituir las funciones motrices en ratas mediante implantes neurales artificiales en la médula espinal. La técnica, llamada e-Dura, se basa en la estimulación química y eléctrica y no causa ningún tipo de inflamación.  Estos mismo animales han comenzado a recibir un tratamiento no invasivo por parte de investigadores de la Universidad de Harvard que mediante una inyección pueden implantar en su cerebro una malla que permite monitorizar su cerebro una vez desplegada en su corteza cerebral y les permite aplicar estimulaciones. Una herramienta que podría acabar antes de lo previsto con enfermedades como el Parkinson y otros desórdenes invasivos.

También hubo una mala noticia y es que por primera vez el Banco de Semillas de Svalbard en el Ártico se vio obligado a retirar parte de su fondo de 820.619 semillas para reponer parte del fondo del que existe en Alepo que se vio dañado por la Guerra de Siria.

2015 fue también el año de «Regreso al futuro» y como no podía ser de otra forma fueron muchos los analistas que indagaron sobre cuántas cosas de esa legendaria saga cinematográfica se habían cumplido. El famoso patinete volador fue una de ellas. El Lexus Hoverboard -disponible para aquel al que le sobre 20.000 dólares- hará las delicias de aquellos que quieran conmemorar el séptimo arte (y moverse con mucho estilo). Es cierto que aún no se puede desplazar por cualquier superficie (necesita de un metal especial y no puede moverse sobre asfalto como en el vídeo a continuación) pero esto lo hicieron en solo 18 meses… ¿Qué podrán hacer en un poco más de tiempo?

 

ASICS MetaRun, del laboratorio al asfalto

Como ya hemos dicho en otras ocasiones el desarrollo, diseño y comercialización del material deportivo tiene muy poco que ver con el resto de la industria textil y de calzado. Normalmente, detrás de los grandes lanzamientos (esos que aportan una evolución a la forma en la que practicamos nuestro deporte favorito) suele llevar detrás bastante tiempo de investigación y una buena dosis de innovación en materiales y diseño estructural de las prendas y zapatillas.

ASICS es una de esas firmas que siempre imprime un alto componente tecnológico a sus productos. Probablemente menos mediática que otras, su éxito se basa en el boca a boca y en la durabilidad y fiabilidad de todo su catálogo. Por eso, cuando anunciaron que después de tres años de trabajo ya estaban preparados para presentar en sociedad las nuevas MetaRun tuvimos una gran curiosidad.

Más allá del marketing de todo lanzamiento (hemos estado desarrollando la mejor zapatilla para correr jamás creada) en la presentación los nipones dejaron claro que se trata de un calzado para corredores de larga distancia, de media maratón en adelante, que buscan un modelo que les sirva para todo tipo de entrenamiento y la propia carrera. Y para ello han perfeccionado y creado una serie de nuevas tecnologías que prometen.

La primera es FlyteFoam una mediasuela completamente nueva más ligera pero más amortiguada que la anterior que cuenta con unas fibras naturales -no han especificado cuáles- con las que se reduce drásticamente la fatiga del material. Por su parte, el AdaptTruss se un nuevo sistema de estabilidad inteligente que se adapta a cada corredor de forma dinámica ya que la pronación se genera y agrava muchas veces por mero efecto del cansancio.

Para adaptarse al soporte del runner han creado un nuevo compuesto que también se encuentra en la media suela y que recibe el nombre de Sloped DUOMAX y que es válido para cualquier tipo de peso, velocidad y para atletas pronadores y neutros. Por último, el exterior de la zapatilla cuenta con Optimized Upper en la que hay una nueva malla llamada Jacquard Mesh más ligera y adaptable y un exoesqueleto externo al que han bautizado MetaClutch que se encarga de guiar nuestro pie en cada zancada sin importar el tipo de pie.

 

 

Sin duda, y como explicaba Motoi Oyama, presidente y CEO de ASICS, «las MetaRun es la zapatilla más tecnológica y avanzada» que ha presentado hasta ahora la empresa. Un modelo pensado para hacer frente a modelos rompedores de otros fabricantes como Adidas que se han redefinido por completo a través de materiales como el Boost y diseños estructurales como el de las UltraBoost.

Seguramente en este punto os estaréis preguntando por qué si el modelo tiene todos estos avances se ha reducido solo a un modelo para larga distancia. La respuesta, según el propio Oyama, es sencilla: «las necesidades de casi todos los atletas que preparan este tipo de carreras es la misma. Buscan un calzado ligero pero amortiguado, estable, con buen ajuste, adaptativo -a la pronación- y al peso». Dicen que no es la «zapatilla única» que buscan todos los runners y fabricantes pero también aseguran que esta es la que más se acerca.

Y lo es porque gracias al FlyteFoam en la mediasuela se ahorran 20 gramos frente a compuestos anteriores (es un 55% más liviano que cualquier otro material equivalente del mercado). Estable porque el AdaptTruss y el Sloped DUOMAX permiten una torsión un 28% menor en la zona trasera y un 15% menor en el cómputo total. Ajustable porque la sujeción lateral mejora un 12% gracias al combo MetaClutch y Jacquard Mesh y el Dynamic Fit sujeta un 15% en la zona media. Y amortiguada porque el X-GEL absorbe hasta un 18% más de impacto que cualquier otro material de la casa.

A la venta desde el día 1 de diciembre con un precio único de 250€ independientemente de que sea de mujer u hombre, su tirada está reducida a solo 60.000 pares. Solo tenemos una duda, ¿cuándo llegarán estas mejoras a nombres míticos como Cumulus, Nimbus y Kayano? ¿Es solo el principio de una revolución tan grande como la vivida por Adidas?

Energías limpias, Bill Gates tiene un plan

A pesar de que, como en todas las reuniones de este tipo, el efecto del marketing es tan importante como las resoluciones que se toman, la cumbre de las Naciones Unidas por el Cambio Climático que ha tenido lugar en París se antoja como la más importante de los últimos tiempos tanto por sus participantes como por la necesidad de cambiar la peligrosa inercia en la que llevamos viviendo mucho tiempo.

Curiosamente, uno de los grandes protagonistas de esta reunión no ha sido un político sino un multimillonario que desde hace tiempo es más famoso por sus actos de filantropía que por su (inmensa) fortuna: Bill Gates. El hombre más rico del mundo y cofundador de Microsoft ha presentado dos iniciativas que, de conseguir suficiente apoyo institucional y empresarial -el otro agente social que ha sido llamado a formar parte activa de la solución- podría, realmente, llevarnos a buen puerto.

Mission Innovation, la salvación por la investigación

A pesar de que en la presentación de ambas iniciativas se dio por hecho que el problema del calentamiento global es un necesidad y un objetivo global de todas los estamentos sociales (políticos, empresas, ciudadanos), el magnate es consciente de que el problema ha de ser atacado de diferentes formas por cada uno de nosotros. De esta forma, unos esfuerzos deben correr a cargo de los gobiernos y otros han de ser llevados a cabo por parte de los inversores.

Mission Innovation -al que ya se han adherido 20 países- busca doblar las investigaciones e inversiones públicas en energías limpias durante los próximos cinco años. El objetivo es crear soluciones escalables a las diferentes condiciones económicas y de mercado de cada uno de los países miembros.

De este modo, cada uno de los países se centrará en diferentes tareas -que podemos ver si accedemos al mapa interactivo de la página del proyecto-. Una forma de potenciar las habilidades de cada miembro para minimizar los puntos fuertes de los demás. Una verdadera manera de poner en común nuestros conocimientos para mejorar una situación que ya no tiene vuelta atrás y que más que revertir, por ahora, solo podemos minimizar.

Breakthrough Energy Coalition, la democratización de las energías limpias

Esto, más allá de una buena idea y de un conjunto de buenas intenciones, también puede quedarse en agua de borrajas pues ya hemos visto la poca capacidad de solucionar la situación que tienen los gobiernos. Una mezcla de intereses económicos y de falta de libertad frente a las grandes fuerzas económicas ha hecho que durante años la solución al cambio climático se haya quedado en poco más que postureo.

Precisamente por eso Bill Gates ha querido dejar claro que los grandes empresarios del mundo tecnológico también están en la obligación de formar parte de la solución. Y para eso nace la Breakthrough Energy Coalition en la que sus integrantes se encargarán de investigar e invertir en nuevas tecnologías limpias que sean más eficientes que las actuales. Pero como esto por sí no vale para extender las soluciones, tendrán que usar su enorme músculo financiero para que -de nuevo- sean escalables y económicas. Emplear sus fortunas (probablemente acaben ganando más dinero) para acercar a todos las soluciones energéticas que necesitan masificarse para ser efectivas.

Como explica Bill Gates en este vídeo, mejorar el precio de las energías y usar energías limpias podría ayudar definitivamente a eliminar la brecha existente entre las comunidades pobres y los demás estamentos sociales.

Machine Learning, Google quiere interpretar la realidad

Parece que Google está dispuesta a seguir avanzando en el conocimiento de sus clientes (usuarios) mucho más allá de lo que creíamos. Si ahora gracias a sus servicios lo sabe prácticamente todo de nosotros, el siguiente paso que tienen planeado los de Mountain View es conocer también lo que nos rodea. Distinguir nuestro origen por nuestro acento, saber qué hacemos, dónde, cuándo y con quién. Incluso prever acciones (como si vamos o no a responder un correo en función del remitente y el momento).

La idea es «sencilla» potenciar lo que ellos llaman machine learning, una rama de la inteligencia artificial, y que es capaz de interpretar la realidad y tomar decisiones aprendiendo nuestros patrones de conducta. Del mismo modo que hace tiempo era impensable hablar con un ordenador (y hoy nos responde con un sencillo «oye Siri») el objetivo ahora es que las máquinas sean capaces de ver y comprender lo que las y nos rodea.

Mendiante un sistema de aprendizaje a través de preguntas y respuestas que se van adecuando al usuario el sistema se vuelve más inteligente. Más capaz de predecir lo que queremos y cómo lo queremos. Del mismo modo que Smart Reply entiende nuestra bandeja de entrada y prevé posibles respuestas.

Básicamente consiste en crear una serie métodos, ejemplos y mecánicas que analizan el factor humano. «Herramientas similares a las matemáticas de secundaria y primera año de universidad» que bien gestionadas crean un sistema mucho más inteligente de relacionarnos con las máquinas, en palabras de Greg Corrado, uno de los líderes de equipo en este proyecto.

En ejemplos prácticos: si Google ve un montón de personas, globos y una tarta debe entender que es una fiesta de cumpleaños. Y si la celebración es a finales de noviembre deberá comprender que es posible que sea Acción de Gracias. El sistema tomará patrones de diferentes puntos de la imagen, definirá cada objeto, unirá la escena y deberá discernir -cada vez con más acierto- de qué se trata. Para ello, una multitud de expertos en inteligencia artificial enseñan a la máquina sobre texturas mientras que los datos que el usuario le ha dado (la agenda y la ubicación, por ejemplo, hacen el resto).

Google Photos fue el primer paso. Gracias a que permite buscar en nuestros álbumes con términos «humanos» su progresión desde su lanzamiento en junio ha sido meteórica. Es lo que llaman deep learning. Cuanto más aprende más rápido sigue aprendiendo. Todo se contextualiza y se vuelve más sencillo para la máquina y para el usuario. Por ejemplo, en la selección de fotos que se ve al abrir la app aparecen por defecto momentos «felices» de nuestra vida: bodas, nacimientos, vacaciones, etc. Esto es posible de forma automática porque Fotos entiende qué es cada momento.

Otros servicios que ayudan a que Google siga aprendiendo es Instant Camera. Poder sacar una foto a un cartel en un idioma extranjero y que la aplicación nos lo traduzca y contextualice. Una herramienta que está siendo muy aplaudida en viajes a países con otros alfabetos como China y Japón. Convertir lo que nos rodea en algo comprensible hace que la experiencia de nuestra estancia cambie por completo.

El siguiente paso necesario era dotar de «una capa de sentido común» a todas estas herramientas. Eso explica Maya Gupta, responsable de Glassbox Machine Learning. Por ejemplo: si sacamos una imagen a un coche o una casa el programa nos puede decir que precio «debería tener». Para ello se tienen en cuenta parámetros como el tamaño, la ubicación, el color del vehículo o la antigüedad de su matrícula.

Sin embargo, todos los implicados en este proyecto entrevistados por Rosa Jiménez Cano en El País concluyen que la gran frontera es el lenguaje. Que lo que hará dar el salto cualitativo diferencial respecto a la actualidad será sin duda que Google Now se vuelva humano. Que pueda mantener una conversación y no se limite a dar respuestas más o menos ingeniosas. ¿Será entonces cuando las máquinas se integren en la sociedad por completo?