Apple Music, renovación necesaria con iOS10

La historia ocurrida con Apple Music nos recuerda poderosamente a lo que ocurrió con Mapas. El lanzamiento de algo muy esperado por parte de la empresa de Cupertino que busca entrar en un negocio millonario copado por la competencia y que a la primera se queda muy por debajo de lo esperado pero que, en poco tiempo, mejora ostensiblemente.

Es cierto que si nos atenemos a los números podemos decir que el primer año de Apple Music no ha sido nada malo. A pesar de una experiencia de usuario enrevesada y de la locura de mezclar la biblioteca de iTunes del usuario con sus listas en streaming, el servicio es ya el segundo del mercado solo por detrás de Spotify, la plataforma de referencia y con más de una década de experiencia y feedback con sus millones de clientes.

No obstante, el cambio era obligatorio. La consigna era clara: cambiar el diseño para mejorar la experiencia de usuario y ganar funcionalidades y una aún mejor integración con el ecosistema. ¿Lo han conseguido?

Vayamos por partes. Lo primero que ha cambiado es cómo se ven los contenidos. Más allá de la tipografía o el tamaño de los iconos, todo está mejor ordenado. Tanto en las versiones para equipos móviles como para equipos de sobremesa. Todo está donde debería. Quizá el tamaño de los álbumes es algo exagerado pero, al menos, es fácil encontrar lo que se busca.

También se ha reducido el número de secciones de la aplicación. Esto hace más sencillo indexar contenidos -siempre nos hemos preguntado cómo los creadores del iPod pudieron desarrollar un Apple Music tan complejo-, encontrarlos, realizar listas, catalogarlos y trabajar con ellos.

La Biblioteca nos muestra nuestras listas, artistas, álbumes, canciones y música descargada. La forma en la que se organizan, por cierto, es configurable desde las preferencias de la app. Además, sigue estando a la vista la lista de «agregado recientemente».

Dentro de «Para ti» perdemos las tarjetas de recomendaciones que pasan a ser una lista. A cambio, Connect pasa a estar aquí. Aunque es una de las opciones menos usadas, tiene sus fans que ven en él un factor diferencial respecto a otras plataformas. Volviendo a las recomendaciones, tenemos dos mix: el primero con sugerencias de Apple y el segundo con las 25 canciones que más escuchamos en la app.

Explorar y Radio también han recibido una nueva interfaz. El primero nos incluye vídeos añadidos recientemente a la plataforma, así como una forma de discriminar nuevos sonidos en la aplicación o para los usuarios. La Radio sigue ofreciéndonos información sobre los locutores y contenidos exclusivos que se plantean como el gran gancho de Music en algunos mercados.

Finalmente, durante la reproducción, por fin podremos tener las letras de las canciones. Es fácil e intuitivo acceder a ello y era una de las demandas de los usuarios durante los últimos meses. Es cierto que, por el momento, los suecos de Spotify seguirán siendo la referencia pero el gran fondo de canciones de iTunes, la capacidad de negociar de Apple y la alta tasa de implantación de iOS10 pueden dar la vuelta a la tortilla.

iOS 10, ya hemos probado la primera beta

No nos hemos podido resistir. A pesar de que suelen ser versiones «capadas» y con menos funcionalidades de las anunciadas -muchas de ellas se presentan cuando aún se están ultimando-, una vez más nos adelantamos al lanzamiento de otoño y nos hemos descargado durante unos días la primera Beta de iOS 10.

Aunque siempre da la sensación de que los cambios de software de Apple van a ser enormes, la empresa de la manzana siempre ha apostado (en nuestra opinión, acertadamente) por realizar evoluciones de sus entornos operativos. El motivo es sencillo: no solo funciona como ninguno -a pesar del enorme potencial de Android, el sistema operativo es más inestable y vulnerable, sobre todo cuando los fabricantes se empeñan en personalizarlo- sino que tiene esa imagen inconfundible que los fieles buscan.

Es cierto que la empresa anunció cambios en todos los frentes -y que parece que sobre el papel va a ser el referido a macOS el más importante- pero también es cierto que iOS es mucho más importante para la compañía que ningún otra plataforma.

Apple parece haber pensado en todo para dar un salto en la décima versión del programa -aunque las filtraciones indican que el gran salto en el dispositivo físico ocurrirá con el décimo aniversario del iPhone-. Empezando por la pantalla de bloqueo que se «triplica» al ofrecernos los tradicionales widgets que abandonan el panel de notificaciones y se despliegan deslizando la pantalla hacia la derecha y la cámara al deslizarla hacia la izquierda.

También toman prestadas ideas del Apple Watch (es cierto que aunque sus ventas no son las esperadas sigue siendo un maravilloso laboratorio en el que experimentar con otra forma de entender las pantallas) como que la pantalla solo se ilumine cuando levantamos el iPhone para mirarlo. En solo unos segundos se vuelve a apagar si no realizamos ninguna acción. Un respiro para el botón Home y la batería.

El 3D Touch también gana protagonismo. Es cierto que, como usuarios, hemos visto que es una tecnología que tiene «fases». Al principio se emplea como una novedad rompedora, luego cae en el olvido pero, cuando se aprende a utilizar resulta muy útil y ahorra mucho tiempo. Ahora casi todas las aplicaciones ofrecen accesos rápidos y algunas como la linterna nos permiten incluso jugar con la intensidad de la luz.

Una de las novedades que más útil nos parece es Bedtime. Para muchos no es fácil acostarse con un smartwatch o una pulsera de monitorización para controlar el sueño. De hecho, en países «nocturnos» como el nuestro el problema del cansancio es lo tarde que nos acostamos. Ahora el reloj del iPhone es capaz de decirnos cuándo debemos dormirnos para cumplir con unos objetivos de descanso -por defecto o personalizados-. No creemos que tarde mucho en trabajar mano a mano con el Apple Watch.

De forma nativa iOS 10 también implementa una idea que nos ha parecido estupenda. La aplicación Mapas es de registrar directamente dónde hemos aparcado. Si somos justos ya hay aplicaciones que lo hacen, pero siempre es mucho más cómodo no tener intermediarios. Además, los mapas de la empresa están mejorando a muy buen ritmo y su sincronización con los coches son cada vez mejores. ¿Por qué no utilizarlos también a pie?

Sin embargo, sin duda, la mayor mejora la encontramos en iMessage. La aplicación de mensajería es de las más utilizadas por los propietarios de Apple por varios motivos: es rápida, raras veces se cae, es segura, está totalmente integrada con el ecosistema y funciona de maravilla con iCloud. Ahora, además, gana funcionalidades que la acercan -en cuanto a ocio- a Snapchat y que la dejan a la altura de WhatsApp y Telegram.

En definitiva, una apuesta prometedora que atraerá a millones de personas al universo de la manzana y que incrementará la fidelidad de los usuarios. Por el buen camino.

macOS, todas las piezas encajan

La gran apuesta de Apple desde hace tiempo es la unificación y potenciación de la experiencia de sus usuarios. Mientras Microsoft ofrece una experiencia que se corta fuera del hogar-oficina (los PC y la Xbox serán «solo uno» pero su presencia en tabletas y teléfonos es residual) y Google no consigue entrar en nuestro salón (solo Chromecast parece tener éxito sin que sus ordenadores consigan desbancar a los de Redmond o Apple), la empresa dirigida por Tim Cook cuenta con un equipo de sistemas operativos totalmente compatible entre sí.

iOS (con su versión 10 presentada hace solo una semana) es la punta de lanza, pero la apuesta por watchOS y tvOS -cuyas novedades presentaremos esta semana- dejaban claro que el siguiente movimiento sería poner al día (Mac) OS X. La nueva nomenclatura, macOS, es solo una anécdota en un cambio que tiene un protagonista que destaca sobre todos los demás: Siri. El asistente virtual más extendido del mercado -no por dispositivos en los que está activado, sino por usuarios reales- entra de lleno en los ordenadores de la empresa.

Como es habitual, además de un lenguaje de diseño más unificado entre equipos, en el WWDC se puso especial énfasis en una experiencia de usuario unificada en todos los aspectos: desde lo que comenzamos a hacer en un equipo que podemos seguir haciendo en cualquier otro hasta elementos de seguridad que nos facilitan el día a día. Por ejemplo, para desbloquear un mac ya no necesitaremos una contraseña, bastará con tener nuestro Apple Watch cerca (apostamos a que el iPhone se añadirá entre las «llaves» de aquí a septiembre).

Es solo la punta del iceberg -y la más geek– de Continuity. Una más útil es la posibilidad de copiar cualquier contenido en cualquier aplicación de nuestro equipo iOS o macOS para seguir trabajando en cualquier otra app de esos equipos sin demora.

Esto no sería posible sin iCloud Drive que ahora pasa a formar parte del escritorio de cualquier equipo macOS e iOS con el fin de mejorar el flujo de trabajo. Podremos retocarlo en cualquiera de nuestros dispositivos y seguir trabajando ipso facto en otro. Esto permitirá, sin duda, liberar espacio en nuestros discos locales con lo que el rendimiento de los mismos se verá incrementado.

Apple Pay es otro de los servicios que se ve potenciado. Podremos utilizarlo desde nuestros ordenadores y podremos aprovechar el sistema de autenticación por proximidad (Apple Watch, por ejemplo, de nuevo) así como planificar compras que podremos acabar en el iPhone o iPad.

La organización de las aplicaciones por pestañas se vuelve nativa (incluso en aplicaciones creadas para OS X que migran de forma automática a macOS) o la función Picture in Picture que permite sacar del navegador un vídeo para incrustarlo en el escritorio y verlo sobre otras apps.

Sin embargo, la estrella es Siri que no solo se convierte en una herramienta rápida y eficaz a la hora de buscar archivos y contenidos en local sino que al estar vinculada a nuestro Apple ID aprende y unifica nuestros gustos y criterios respecto a los dispositivos móviles que usamos para -de nuevo- darnos una experiencia unificada.

La actualización, gratuita, tendrá una versión Beta disponible desde junio y parece el salto definitivo hacia un ecosistema unificado, el objetivo que la empresa lleva buscando más de 10 años y que ninguno de sus rivales ha conseguido por ahora.

WWDC 2016, el iOS 10 que Apple necesitaba

Pocas veces Apple se ha jugado tanto «en casa». El frenazo de ventas de la generación 6S del iPhone y la saturación de los principales mercados de smartphones premium obligaba a los de Cupertino a demostrar que fuera como fuera la séptima generación que llegará en otoño, el valor añadido de sus iDevices es su sistema operativo.

Aunque su principal rival, Android 6 es igual de potente que la plataforma de Apple, la pésima política de los fabricantes no le ha permitido despegar -a duras penas llega al 5% de instalación en los teléfonos y tabletas activados- y eso sigue siendo uno de los puntos de ventaja a la hora de desarrollar el entorno de la manzana y solucionar sus errores potenciales (ya hay disponibles versiones Beta para los más impacientes).

Puede parecer (por lo que se vio en la presentación) que iOS 10 no tiene un cambio demasiado profundo en su interfaz, sin embargo, los leves retoques sirven para que algunos apartados ganen fuerza y porque las imágenes ganen peso en la pantalla. Uno de los mejores ejemplos es el de las notificaciones que, además, ganan funcionalidades con el 3D Touch -sin duda la mejora que más usamos de nuestro 6S-. La pantalla bloqueada, por cierto, gana widgets y habrá novedades en el centro de control (ya era hora). Además, para ver la información no será necesario tocar ningún botón, bastará con levantar el teléfono.

Como hemos dicho, Apple tiene claro que necesita ponerse a la altura en muchos apartados y que debe explotar sus puntos fuertes. Y uno de ellos es Siri -como veremos a lo largo de la semana, el asistente de voz es el nuevo gran protagonista del ecosistema- que gracias a que la empresa abrió su API a terceros pasa a estar disponible en muchas más aplicaciones. Centrado en búsquedas, pagos, mensajería, etc. facilitará el uso del dispositivo y de la nube -y hace que servicios como Music y Mapas se hagan mucho más interesantes-.

En esta línea llegan también las mejoras de QuickType que se nutrirá de nuestra interacción con el sistema operativo y el asistente de voz para mejorar las sugerencias. Además, realizará cambios de idioma de forma automática con lo que evitará incómodas (e inútiles) correcciones cuando estemos escribiendo.

La aplicación de Fotos, una de las más polémicas en las últimas actualizaciones por su redistribución, vuelve a ganar protagonismo para intentar recuperar terreno frente a los usuarios de la aplicación de Google. Ahora los filtros de búsqueda prometen trabajar de una forma más efectiva: se puede discriminar por caras, lugares y el sistema irá aprendiendo a distinguir objetos y escenas. Además, llega Memories con el fin de que el iPhone cree álbumes por sí mismo siguiendo estos parámetros.

Como hemos dicho antes, los Mapas también reciben un cambio importante. No solo su diseño cambio y añade funciones como la reserva en restaurantes o de servicios como Uber -habrá que ver cómo funciona todo esto fuera de Estados Unidos-; la versión para CarPlay también se vuelve mucho más nítida y sencilla de utilizar: desde nuevas indicaciones hasta zoom automático y detalles que podremos personalizar. Además, Maps se irá adaptando a nuestro uso y podrá avisarnos del estado del tráfico.

Otra de las aplicaciones que recibe una necesaria actualización es la mensajería. Aunque su cuota de mercado es mínima al estar solo habilitada para iOS la empresa es consciente del alto porcentaje de usuarios que la usan a diario. Y por eso ha añadido pegatinas, nuevos formatos de mensajes con vídeos y fotos así como sistema de respuesta rápida y, lo mejor, acceso ilimitado a las aplicaciones instaladas.

A pesar de que hay multitud de mejoras menores, la mayoría demandadas desde hace tiempo por los usuarios, éstas, y el potente espaldarazo que recibe Home Kit, el sistema de soporte a los equipos compatibles con iOS y habilitados con IoT, son las señas de identidad que irán creciendo en las vetas de junio, julio (pública) y agosto hasta la llegada de la versión comercial en septiembre.