iPhone 5S, porque no es sólo un iPhone 5

Desde la presentación el pasado día 10 de los dos nuevos terminales de Apple -que sustituyen por primera vez a la versión tope en el mercado y que, por primera vez hará que haya dos terminales de una misma generación en el mercado- ha habido un gran debate sobre si se trata de una mera evolución (involución en el caso del 5C) del iPhone 5 o si realmente es algo más que un cambio en la carcasa del smartphone.

 

Al igual que muchos fabricantes de lujo de cualquier mercado Apple siempre ha intentado que los propietarios de cualquiera de sus productos no tengan la necesidad de cambiarlo cada pocos meses. Los medios son varios: permitiendo que cualquier dispositivo disfrute de actualizaciones de sistema operativo durante varios años (el propio iPhone 4 podrá descargarse iOS7 casi por completo… y se lanzó en el lejano 21 de junio de 2010… hace más de tres años) y, sobre todo, con ligeras actualizaciones de diseño cada dos generaciones.

 

El concepto es el siguiente: cada 24 meses varía el diseño, las dimensiones y, sobre todo, las capacidades del terminal. Y un año después, las versiones S completan al máximo las posibilidades del equipo con cambios de calado en el hardware de cada iPhone sin variar su imagen exterior. Los propietarios de un iPhone 5 no tendrán en sus manos un dispositivo anticuado a simple vista. Los propietarios de un iPhone 5S tendrán en sus manos el teléfono más potente de la historia hasta la fecha. Todos contentos. (Nos preguntamos por qué si Sony ha hecho lo mismo con su Xperia Z1 no se ha llevado ningún palo… o por qué se aplaudió el Galaxy S4 de Samsung donde sólo se implementaron sensores que nadie usa y un procesador de 8 núcleos para unos pocos mercados).

 

El objetivo de los nuevos terminales es diferente en cada caso. Por un lado, el iPhone 5C es ese móvil «más barato» (no barato) que Tim Cook prometió. Y el que se encargará de que Apple supere la barrera de los 700 millones de dispositivos iOS activados (no está mal para un catálogo tan reducido). El iPhone 5S, por su parte, tiene una única función: ser el smartphone más potente del mercado. Demostrar a la competencia que su dupla hardware-iOS es imbatible (alguien debería recordarle a Google y Samsung aquel acertado slogan de Pirelli, «la potencia sin controlo no sirve de nada») y sobre todo, colocar a los de Apple en la cima hasta que el año que viene -si se cumple la tradición- presenten el iPhone 6 antes del verano.

 

En cuanto al software, iOS7 nos regalará desde el próximo 18 de septiembre el pack iWork, iMovie, iPhoto; estrenará iTunes Radio -con el que darán un buen golpe a Spotify y Pandora- y Siri, que ha multiplicado sus capacidades hará una suerte de downgrade hasta el iPhone 4, el iPad 2 y los iPod Touch 5G.

 

Dentro, el iPhone 5S cuenta con un nuevo procesador, un coprocesador de movimientos, un lector biométrico inédito, más RAM, etc. ¿Por qué Tim Cook no lo ha llamado iPhone 6 cuando había motivos más que de sobra para hacerlo? Porque el CEO de los de Cupertino reserva esta generación para un terminal que crezca en tamaño y potencia respecto a esta generación.

 

El nuevo 5S es algo más que una nueva combinación de colores exteriores (al negro y al blanco se suma el tono oro, que causará furor fuera de Europa y Estados Unidos) y un buen puñado de fundas de silicona que aumentarán su facturación y las posibilidades de personalización sin tener que recurrir a productores externos.

 

En su interior late el procesador A7 con arquitectura de 64 bits que en las primeras pruebas de laboratorio lo colocan como el más capaz y ahorrador del mercado por encima, incluso, del musculado 8 núcleos del Galaxy S4 y de otros modelos con la estructura 4+1 (este último latente y que sólo trabaja cuando se demanda mucha capacidad como en juegos o un multitud de aplicaciones abiertas). Hasta mil millones de transistores se encuentran clavados en la placa para un modelo 5 veces más capaz y rápido que el iPhone 5 (menos mal que no había evolución). El representante de Epic, el estudio que presentó la versión de Infinity Blade 3, «nada que envidiar a las consolas».

 

Por si esto fuera poco, Apple ha sumado el «coprocesador» M7 que se encargará de los acelerómetros, giroscopios, GPS, podómetros, etc. y que permitirá ahorrar una gran cantidad de energía. Todo ello servirá para la nueva aplicación Nike Plus: Move, que abandona el atletismo para convertirse en un entrenador personal completo. Además, en breve llegará una actualización de Apple Maps que será capaz de adecuar gracias a este chip nuestras rutas según vayamos a pie, coche o transporte público, calcular los tiempos hasta las estaciones de metro, tren o autobús -en Estados Unidos permitirá comprar los billetes- e, incluso, si cambiamos de coche a pie, marcar la ubicación de nuestro vehículo para que luego lo encontremos fácilmente.

 

En cuanto a la autonomía, Apple promete 10 horas en navegación 3G, 10 de reproducción de vídeo, 40 escuchando música -también han mejorado el sonido de los altavoces y de la reproducción para adecuarlo a iTunes Radio que «emitirá» con el doble de resolución que cualquier CD del mercado- y hasta 250 en espera. En resumen, un 10% más que el iPhone 5 y un 40% más que un iPhone 4S. Y todo ello con una batería del mismo tamaño y peso.

 

La fotografía -Apple es una de las marcas multimedia por excelencia- se ve mejorada en dos frentes: se han implementado dos flashes LED que varían la temperatura de color entre más de mil combinaciones posibles para buscar siempre la combinación más acertada. Además, aunque la resolución se mantiene, han ampliado el tamaño del sensor un 15% (más luz es igual a más información y esto a más calidad de imagen). El software incorpora nuevas posibilidades como filtros y fotos cuadradas. Captura vídeo en Full HD e incorpora la posibilidad de grabar en modo superlento (hasta 120 frames por segundo). Casi cuatro veces lo que capta nuestro ojo. Las cinco lentes, por cierto, han sido rediseñadas por Apple para seguir siendo una referencia de calidad en el mercado.

 

Por último, «una lente de zafiro esculpida con láser detectará las capas subepidérmicas de nuestra contraseña biológica«. Más sencillo, una lente protegida contra golpes o rayones leerá nuestras huellas dactilares para que sólo nosotros podamos desbloquear el terminal sin necesidad de garabatos en un tres en ralla o contraseñas de cuatro números. Más eficaz que el reconocimiento facial (que falla con los cambios de peso o peinado) se incorporará también a las compras en iTunes para evitar disgustos.

 

Lo único que no tiene es Android. Para lo bueno (seguridad, estabilidad, velocidad) y para lo malo (¿?). En definitiva el iPhone 5S sí es un terminal nuevo pero parece que si no se le cambia el exterior nadie lo quiere. Toda una lección de tecnología «más allá de lo que tus ojos ven».

Apple, siempre premium

 

 

Llegó el gran día. Apple presentó su nueva estrategia en el mercado de telefonía móvil. Por primera vez en seis años, desde que lanzó el iPhone original, habrá dos dispositivos de la misma familia haciéndose la competencia en el mercado: el 5C -ligeramente más barato pero no low cost– y el 5S, el tope de gama con el que los de Cupertino quieren demostrar que siguen siendo los que mejores smartphone construyen. Os mostramos cada uno de ellos:

 

iPhone 5C, ¿caro o barato?

 

No se trata de un iPhone «barato» como se apuntaba desde hace meses. Para eso está el 4S que libre costará desde 399€ y que, aunque no tiene la última tecnología, rinde mejor que cualquier Android de gama media. Se trata de un modelo de acceso a la categoría 5 que mejora ciertos aspectos del iPhone 5 original y que reduce ligeramente su precio sobre todo cuando se adquiere mediante un contrato con una operadora (donde su precio partirá de los 99$, 99€ cuando hagan la equivalencia de moneda).

 

Lo primero que llama la atención es el plástico de su cubierta. Inédito desde que desapareció el iPhone 3GS, el empleo de este material permite a los de Tim Cook ahorrar en el proceso de producción. Aún así, quienes lo pudieron ver en vivo garantizan que mantiene el estándar de calidad que siempre se le exige a los californianos y que, aunque es ligeramente más grueso que el iPhone 5, podemos decir que mantiene todas las medidas de su antecesor. El color -está disponible en verde, amarillo, azul, rojo y blanco- es su seña de identidad aunque el negro, uno de los más identificativos del terminal se reserva para el 5S.

 

En su interior trabajará el conocido chip A6 de dos núcleos a 1,3 GHz y contará con 1 GB de RAM. Su capacidad de almacenamiento seguirá en 16 y 32 GB y su pantalla será la misma Retina con 326 ppp del iPhone 5. En cuanto a la cámara, seguirá teniendo 8 Mpx y sólo el empleo de iOS7 de forma nativa lo diferencia claramente del iPhone 5 en el momento de su lanzamiento.

 

En resumen, quienes esperaban un iPhone 5C de unos 300$ libre para hacer frente a los Android de gama media tendrá que seguir esperando. No sabemos si por dañar los estándares de la compañía o porque en Cupertino saben que seguirán vendiendo sea cual sea el precio, los de Tim Cook han decidido mantener la filosofía de exclusividad que hasta ahora tan buenos resultados les ha dado.

 

Si Samsung guarda silencio ante la mala acogida de su reloj inteligente, ahora estará gratamente sorprendida de que su gran rival no quiera disputarle en serio un nicho de mercado con más de 1.000 millones de clientes potenciales.

 

 

iPhone 5S, todo lo necesario

 

Con el iPhone 5S Apple ha seguido la filosofía que tan buen resultado le está dando a Volkswagen con su Golf. Cambia pocas cosas -casi ninguna en el exterior más allá de los tonos plateados y dorados- para seguir siendo el más vendido del mercado. Con esto no frustran a sus actuales propietarios que ven cómo su iPhone 5 sigue estando prácticamente al día… y ellos evitan una revolución que les haga perder clientes a los que les importa el rendimiento más allá del diseño.

 

Lo primero que llama la atención es que el tan cacareado aumento de la diagonal de la pantalla… se quedará como pronto para el iPhone 6 del año que viene. Se mantiene tanto el tamaño del iPhone 5 como su resolución: 1.136×640 píxeles. La evolución, a diferencia del 5C, viene en su interior: sobremanera destaca el chip A7 con arquitectura de 64 bits, el primero del mercado en usar uno de este tipo que permite que el 5S sea 40 veces más potente que el iPhone original y unas 56 en la gestión de gráficos.

 

Por si fuera poco, también se añade un coprocesador encargado de medir nuestra actividad y movimiento de forma continua. Lo llaman M7 y ya tiene aplicaciones desarrolladas para el como la Nike+Move. Además, según la empresa ayudará a mejorar el funcionamiento de los mapas y la geolocalización en las aplicaciones así como ser una estupenda fuente de datos para todos los programas de salud y deporte.

 

La batería también se ha mejorado: resiste hasta 250 horas en stand by, 8 de navegación web (10 en LTE) y otras 10 visionando vídeo. Mucho mejor que hasta ahora. Sus dimensiones se mantienen (las nuevas fundas made in Apple son extremadamente finas) y su peso se queda en 112 gramos. Este último dato sigue siendo excelente.

 

Respecto a la cámara, Apple parece haber detenido por el momento la guerra de los píxeles. Se quedan con los 8 Mp del modelo anterior pero aumenta el tamaño del sensor un 15% incorporando nuevos fotodiodos de 1,5 micrones. Entra más luz, entra más información y se mejora por lo tanto la resolución y calidad de imagen de las fotografías sin necesidad de añadir píxeles. No habrá estabilizador óptico pues la extrema delgadez del producto y la obsesión por mantener un peso bajo lo «prohíben».

 

Mejoran todas las funciones: cámara de vídeo con zoom incorporado, función ultra lenta, doble flash LED, captación de hasta 10 fotos en un segundo… La apuesta audiovisual sigue a buen nivel. Sobre todo con la mejora de las fotos panorámicas (ahora de 28 Mp) y de las fotos cuadradas, una necesidad en la era de las fotos de perfil de las redes sociales.

 

La última novedad relevante -analizaremos todo más a fondo en pocos días- será su sensor biométrico que permitirá bloquear y desbloquear el iPhone mediante el reconocimiento de nuestra huella dactilar. El sensor biométrico de 170 micrones de grosor está ubicado en el botón home y, para minimizar los problemas de lectura, se ha recubierto de cristal de zafiro -al igual que la lente de la cámara-. Para que todo el mundo se quede tranquilo, la información no se almacenará en ningún servidor de la empresa, estará encriptada y ninguna aplicación podrá acceder a ella. Es sólo seguridad para el bloqueo del teléfono y, si funciona, podría sustituir a las claves y a los «tres en raya» que tan en boga están en Android.

 

En general, una evolución que coloca al smartphone de la manzana a la altura de los mejores Android por hardware y por delante en software gracias a la estabilidad de iOS. Ahora sólo falta que las ventas sean las esperadas -cada generación de iPhone ha batido los récord de ventas de la anterior- y, sobre todo, que estas mejoras lleguen pronto a los nuevos iPad.

Nuevo iPhone, ya tiene fecha

La noticia apareció ayer por primera vez en All Things Digital, la web especializada del Wall Street Journal, anunciaba que el «Día D» de Apple será el 10 de septiembre. El mismo día del estreno de iOS 7 se presentarán los nuevos iPhone 5S -donde se echará el resto en hardware para volver a estar por delante de Android- y un iPhone 5C que tendrá como objetivo arañar ventas a los dispositivos de gama media con el sistema operativo de Google.

 

Con el Moscone Center de San Francisco ocupado por una conferencia de desarrolladores en esas fechas, la web explica que lo más probable es que los nuevos equipos se presenten en el mismo teatro en San José en el que conocimos al iPhone 5 y que en sólo una semana ya esté en todas las tiendas de Estados Unidos. En Europa habrá que esperar entre un mes y un mes y medio.

 

Aunque al principio se daba por hecho que los terminales llegaría el 18 de septiembre, parece que la intención de Sony y Samsung de presentar sus novedades para la campaña navideña el 4 de ese mismo mes en el IFA de Berlín -y la presión sobre los de Tim Cook de los inversores- han sido decisivos para que los de la manzana quieran hacer una presentación a lo grande y, de paso, minimizar las novedades de la competencia.

 

Con los Xperia Z, Galaxy S4 y HTC One X en el punto de mira, los rumores sobre qué llevará el nuevo terminal son interminables. Desde un lector de huellas dactilares para bloquear el equipo y algunas aplicaciones hasta un chip similar y compatible a la tecnología NFC hasta ahora denostada en Cupertino. Sobre lo que no hay dudas es acerca del tamaño del dispositivo y su clavija. La mayoría dan por hecho que los nuevos 5S tendrán el mismo tamaño -puede que la pantalla sea ligeramente superior- y que la nueva clavija se perpetuará unas cuantas generaciones para no enfadar más a los usuarios de dispositivos Apple relativamente nuevos.

 

Las apuestas de los expertos siguen con una cámara que superará los 12 Mp y que irá en consonancia con la nueva generación de pantallas Retina -que probablemente superen los 450 ppp- y, sobre todo, sin el efecto lila que obliga a cambiar continuamente el enfoque cuando queremos inmortalizar un paisaje o momento. En cuanto a la autonomía, el iPhone 5 la multiplicó respecto al 4S pero sigue siendo escasa. En parte por el tamaño y peso del terminal y en parte porque hasta ahora a Apple se le perdonaba todo. Un aumento de la capacidad del 30% es lo mínimo en un equipo que superará fácilmente los 600€.

 

Respecto al 5C, parece que el empleo de materiales más «básicos» en la construcción, unidos a una pantalla que no subirá de resolución y a una batería como la actual serían las armas para que el iPhone pudiera luchar contra los smartphones chinos de ZTE o Huawei. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los usuarios entran al universo Apple mediante el smarpthone para luego ir completando la gama de dispositivos gracias a su buen funcionamiento, no se entiende que el «C» no haya llegado antes.

 

Sobre un nuevo dispositivo, como el iWatch o la televisión inteligente no hay muchas noticias. No se las espera tan pronto -al menos al reloj- pero es cierto que los grandes productos de la empresa han llegado cuando nadie los esperaba.

Sistemas operativos, las plataformas que vienen

Hace tiempo que la batalla del software, por no decir la tecnológica, no se disputa en los dispositivos clásicos. Smartphones y tabletas centran todo el interés de los fabricantes y, sobre todo, los consumidores. Precisamente por eso, hoy os traemos de la mano de El País un genial resumen de los sistemas operativos que están al caer y que tienen un doble objetivo: hacerse con una cuota de mercado rentable y desbancar al binomio Android-iOS.

 

 

  • Firefox OS: nos parece el más importante por varios motivos. El primero por origen, la fundación Mozilla. El segundo, por sus padrinos: Alcatel, ZTE, LG, Sony, Foxconn y Telefónica. Aunque en un principio sólo estará disponible en terminales de gama baja -con los que gran parte del mundo está accediendo al universo móvil- la enorme comunidad de desarrolladores garantiza que pronto tendrá un catálogo más amplio. Su gran reto será convencer a los clientes potenciales de que es mejor probar un terminal poco famoso antes que un Android barato -los hay por doquier-.
  • Ubuntu: esta distribución ha marcado un antes y un después en el universo Linux. El sistema operativo de sobremesa más respetado del mundo tiene por fin una vertiente agradable y utilizable para cualquiera -ya no hay que ser un experto de la informática-. Precisamente por eso su llegada a smartphones y tabletas (se espera que en 2014) era inevitable. Los más impacientes han descargado ya versiones beta en terminales Nexus de Google y garantizan su enorme facilidad de uso -a pesar de que no cuenta con botones, todo se hace con gestos sobre la pantalla y el marco- y su total integración con la versión para ordenador al más puro estilo Apple. Como Firefox, nace desd,e por y para HTML5. Puede ser un problema para Android.
  • BlackBerry 10: aunque es el cuarto sistema operativo móvil más extendido para nosotros es el tercero más esperado. El motivo es sencillo, para los canadienses es un «ahora o nunca». Tener un sistema operativo cerrado sólo para sus productos funciona si tu cuota de mercado es de más del 2,9% y, sobre todo, si tienes atractivo. Es mejor en todo que sus sucesores (no estaba difícil) pero le queda mucho camino por andar para molestar a los «jefes» del mercado.
  • Tizen: una adaptación del prometedor y extinto MeeGo, el canto del cisne de Nokia antes de pasarse a Windows Phone. El sólo hecho de presentarse en un antiguo N9 provocó tal expectación que los finlandeses se lo plantean como un plan B a medio plazo para no depender demasiado de Redmond (del mismo modo que Samsung toca todos los palos). Precisamente los coreanos e Intel parecen dos pilares fuertes sobre los que apoyar su desarrollo comercial (Samsung premiará con 4 millones de dólares a las mejores aplicaciones). Mientras, del lado de las operadoras, Orange espera que Tizen sea lo mismo que Firefox para Telefónica.
  • Jolla: la reconversión de Nokia al mundo smartphone se tradujo en cientos de despidos. Algunos de ellos trabajaron en un hermano libre de Tizen. Se llama Jolla y ya se pueden comprar teléfonos con este sistema operativo.
  • Windows Phone: es cierto que no debería estar aquí por sus enormes diferencias de concepto con los anteriores. Pero también es cierto que su 3,2% de cuota de mercado -y creciendo- es la mejor alternativa a una dupla que tiene más del 90% del negocio. También que Microsoft es la única con dinero suficiente para seguir en la pelea. Eso sí, con iOS 7 a la vuelta de la esquina y Android 5 en el disparadero… O Windows Phone se actualiza y deja atrás el 8 o no tardará en volver al olvido. Es enormemente fiable y sencillo… pero le queda mucho para ser «smart».

 

iOS7, cómo funciona

Mientras los rumores acerca de qué nos deparará la reunión de otoño de Apple (cuando todo el software presentado en el WWDC2013 se plasme en nuevos dispositivos) continúan en forma de iPhones de 5 pulgadas y dispositivos de tipo phablet, de tabletas más ligeras y con mejores componentes -la pantalla Retina parece que será el nuevo estándar-, en la bitácora no hemos querido perder el tiempo y nos hemos adentrado en el funcionamiento de la base de toda esta revolución: el funcionamiento de iOS7.

 

Aunque la versión definitiva no estará disponible -habrá muchos retoques, como siempre- las líneas maestras del entorno sí están marcadas. Y sobre ellas deberían desarrollarse, al menos, tres nuevas ediciones del sistema operativo (las actualizaciones de iOS7, iOS8 e iOS9).

 

 

Interfaz y funcionamiento

 

Lo primero que llama la atención de la interfaz es su ligereza. Es translúcida. Los iconos son mucho más sencillos y, aunque algunos ganan con el cambio, otros como el acceso directo a la cámara con la pantalla bloqueada o la propia barra de desbloqueo -que ha desaparecido para dar paso a un texto que parpadea al tocar la pantalla-  pueden volverse «demasiado translúcidos» si escogemos un fondo de pantalla claro. Entre nuestros detalles favoritos el modo en el que el pantallazo de cada programa se convierte en el propio icono cuando pulsamos el botón «Home».

 

Más allá de un diseño más bonito o más moderno (a los que les gustaba el skeumorfismo estoy seguro que dirán que ha empeorado), iOS7 sí se ha mejorado en su funcionamiento. El mejor ejemplo es la multitarea. Hasta ahora cuando queríamos saber qué estaba haciendo nuestro iPhone teníamos que pulsar dos veces para que apareciera en la parte inferior de la pantalla una barra con todos los iconos de todas las aplicaciones abiertas recientemente. En la nueva versión haremos lo mismo (doble click en Home) para que nos aparezcan en toda la pantalla unas ventanas (la palabra no es gratuita) con cada aplicación minimizada. Para cerrarlas «tiramos» hacia arriba las ventanas -de una en una o en grupos- y liberamos capacidad del terminal.

 

Ahora, si deslizamos el dedo hacia arriba accederemos al Centro de Control y podremos tener a mano ciertos parámetros indispensables como el Modo Avión, el gestor de datos móviles y redes WiFi, la música, cámara y otros servicios como la calculadora. Si deslizamos el dedo hacia abajo, se despliega el renovado Centro de Notificaciones donde tendremos nuestro calendario organizado de un modo mucho más visual y, en una pestaña separada, todas las notificaciones de todos los programas del equipo, mensajes, emails, etc. Con sólo tocar cada una de ellas accedemos directamente a la aplicación en cuestión o, mejor aún, al propio mensaje para poder responderlo directamente.

 

Si hay que darle a Apple un tirón de orejas en su forma de acceder al útil Spotlight. El servicio de búsqueda típico de los sistemas operativos de la manzana (al que se accedía deslizando el dedo hacia la derecha) ahora está mucho más «escondido». Hay que pulsar un icono de aplicación y deslizar el dedo hacia abajo.

 

 

Aplicaciones integradas, un nuevo iOS

 

Por programas, Safari recibe una mejora exponencial. Abandona sus dos barras de búsqueda (una por URL y otra en un buscador predeterminado) y las cambia por una única al estilo Chrome. La navegación por pestañas recibe un diseño espectacular (se ve en vista casi cenital una imagen de cada web). Para cerrar las hojas que hemos visitado basta con «arrojarlas fuera del teléfono» hacia la izquierda o la derecha de la pantalla. Por cierto, cualquier contenido se puede compartir con tocar sólo la clásica flecha de Safari. La novedad es que ahora se incluyen más redes sociales… y la opción AirDrop para pasárselo a otros dispositivos.

 

Aún así, como cualquier otro dispositivo de Cupertino, las principales mejoras vienen de la mano de los servicios audiovisuales del software. Cámara de fotos, vídeo, música y tienda -para comprar todo ello- reciben una actualización completa con el fin de seguir siendo la tienda online más rentable del mercado. Hasta ahora los iPhone contaban con una cámara con una estructura sobresaliente pero un gestor de imágenes y contenidos que no estaba a la altura del resto del software.

 

iOS7 nos trae una interfaz que permite cambiar mucho más fácilmente del modo vídeo a fotografía y dentro de éste a la captura de panorámicas o fotos cuadradas, algo muy útil teniendo en cuenta el formato de casi todas las fotos de perfil de las principales redes sociales y servicios de mensajería instantánea. En un guiño a todos los instagramers, por cierto, el software de la cámara nos permitirá incluir un buen puñado de filtros en la imagen antes o después de tomarla.

 

La aplicación de música se vuelve mucho más visual. El motivo es doble: iOS7 está pensado para pantallas mayores a la clásica de 3,5 pulgadas de los iPhone y, sobre todo, por la llegada de iTunes Radio y iTunes Match. Lo mismo ocurre con las tiendas. El AppStore, por ejemplo, gana en iconos y limpia sus detalles. Todo son líneas azules sobre fondos blancos donde los resultados de las búsquedas destacan mucho más. Lo mejor para nosotros, sin duda, es la configuración que permite las actualizaciones automáticas de las aplicaciones que tenemos instaladas en el iPhone o iPad.

 

En resumen, Apple, minimiza su diseño -ahora es mucho más acorde con el formato exterior de los equipos- y, por mucho que digan algunos, toma muchas más cosas de MIUI o WebOS que de Android o Windows. El objetivo es claro: un equipo más potente y moderno que ataca directamente a Google, su principal rival, donde más le duele. Las búsquedas en internet, los mapas -mucho mejores que en su versión de lanzamiento y, por primera vez, a la altura de los de Mountain View (con la ventaja de que la interacción con Siri es inmensamente mejor que con la de cualquier dispositivo Android), y una tienda que, a día de hoy, es la más completa del mercado. Por cierto, si AirDrop ha ganado tanto peso… pronto llegará un Apple TV más potente.