Apple iOS7, regreso al futuro

Las entradas para el WWDC que se celebró ayer se agotaron en sólo 71 segundos a pesar de que el coste de la entrada superaba los 1.000$ y que Apple restringió a cientos de desarrolladores para que sólo los mejores pudieran acudir a una fecha que se suponía clave en el devenir de la empresa. La rumorología hablaba de nuevo software y nuevos servicios y, una vez más, acertaron. Un nuevo iOS para iPhone, iPad y iPod Touch así como la evolución de OS X para sus iMac y MacBook y el servicio musical iTunes Radio coparon todas las expectativas. Pero también hubo sorpresas en forma de portátiles mucho más potentes (¡y baratos!) y un MacPro completamente renovado que se convierte en la referencia entre los PCs. Durante los próximos días desgranaremos por completo todas las novedades que ya tenéis disponible en su Keynote.

 

 

iOS 7, lo han vuelto a hacer

 

Las cifras del sistema operativo móvil de Apple son, sencillamente, paradójicas. Es cierto que Android es el entorno que más rápido crece y el que está presente en más dispositivos, pero con «sólo» 600 millones de iDevices activados Apple se queda con un 57% de los beneficios de todos los smartphones que se venden en el mundo y el 43% de las tabletas. Sus usuarios generan más tráfico de datos que los de ninguna otra plataforma móvil y su tienda de aplicaciones ha llegado a la descarga número 50.000 millones hace pocas semanas.

 

Cada mes se «bajan» 833 millones de aplicaciones para haber repartido en seis años 10.000 millones de dólares entre los desarrolladores, más que en el resto de las plataformas juntas -eso explica porque la gran mayoría de las apps comienzan por el sistema operativo de la manzana-. La clave, según un cercano Cook -algo novedoso- es que el 93% de los iPhone y iPad del mundo corren con la misma versión de iOS. Su sistema operativo está mucho más unificado y eso aumenta la satisfacción de los clientes, la experiencia de usuario se «alarga» con un mismo dispositivo y casi siempre tienen lo último disponible. Además, su tasa de fidelidad es, de largo, la mayor del sector tecnológico.

 

Pero vayamos a las novedades. Nombrar a Jon Ive jefe de diseño (el padre de todos los «i» hasta la fecha) era una apuesta arriesgada. Es cierto que conoce mejor que nadie los gustos de los clientes de la empresa, pero también que su apuesta era acabar con el Skeumorfismo (iconos y diseños que intentan imitar lo más posible la realidad) para apostar por un diseño plano, más sencillos, intuitivo, que recargara menos la pantalla. Mucho más Windows Phone.

 

Parece que el tsunami que se anunciaba en el cartel del WWDC estaba cerca de suceder. Todas las áreas del sistema operativo cambian su diseño. Su imagen es mucho más sencilla y refinada (sólo hay que ver el logotipo del propio programa).

 

 

 

 

Desde el teclado virtual hasta los iconos. Todo se vuelve plano. Pero las utilidades del programa se multiplican. El Centro de Control multiplica las opciones para controlar los parámetros del dispositivo sin necesidad de entrar en cada aplicación o en el menú de ajustes. Todo está a golpe de dedo. Además, para los que decíamos que iOS 6 se estaba quedando atrás frente a las últimas versiones de Android, la multitarea estará en todas las aplicaciones. Así, la clásica previsualización de las mismas nos enseñará no el icono sino el estado de trabajo de la misma para saber fácilmente cuál queremos reactivar y llevar a la pantalla principal.

 

Más allá de las formas, Apple ha escuchado las necesidades de los usuarios sobre Safari el navegador móvil más utilizado del mercado elimina el límite de ocho pestañas abiertas y permitirá ver las páginas web a tamaño completo además de multiplicar la seguridad -en forma, por ejemplo de más controles parentales-. Por cierto, el KeyChain de iCloud (contraseñas en la nube) que es compatible con la versión del navegador para OS X (mañana desgranaremos el nuevo sistema operativo de los Mac) también es compatible con la versión móvil.

 

La conectividad también mejora ya que AirDrop simplifica su interfaz y permitirá compartir cualquier archivo con cualquier dispositivo que tengamos cerca. Además, podremos seleccionar varios equipos a la vez para mandarles fotos, vídeos, archivos de iWork o música.

 

Mención aparte merece la Cámara. El dispositivo óptico de los equipos Apple siempre ha sido uno de los mejores del mercado (hay vida más allá de los píxeles). Sin embargo, parecía que su aplicación de fotos se quedaba corta y casi siempre había que recurrir a aplicaciones de terceros para tener un programa a la altura. A partir de ahora tendremos una buena colección de filtros nativos, se facilitará el modo de conseguir fotos panorámicas y cuadradas así como el efecto cine. Por cierto, la grabación de vídeo también gana utilidades.

 

Para que todo esto no se quede en mero artificio, la aplicación de Fotos ha visto mejorada su gestión de las imágenes. Ahora, gracias a los «momentos» se tiene en cuenta la localización y la fecha de la captura de las imágenes de forma automática (metadatos) de modo que podremos acceder a una imagen escogiendo la colección de imágenes, fecha, localización u otras etiquetas de un modo más sencillo.

 

Siri también ha cambiado y se ha completado. Ahora podremos escoger entre voces femeninas y masculinas. Además, se ha integrado totalmente con las búsquedas por voz de ¡Bing! (quién iba a decir que Apple preferiría trabajar con Microsoft a trabajar con Google hace sólo unos pocos años). Por si fuera poco, las órdenes por voz se han multiplicado para que sea el asistente de voz más completo del mercado por ahora.

 

Por cierto, parece que la experiencia con Ferrari ha hecho que Apple se interese por el mundo del automóvil. Ahora, mientras conducimos, podremos acceder a funciones del dispositivo sólo hablando con él. Sin necesidad de tocar la pantalla podremos llamar, consultar un mapa, reproducir música, etc…

 

En cuanto a las actualizaciones, su gestión será tan buena como OS X y muchas de ellas se harán de forma automática para no tener que buscar sus alertas de forma manual. FaceTime Audio, el bloqueo de activación o el acceso directo a los ajustes del equipo son otras de las novedades. Sólo echamos en falta algo más de capacidad de personalización del dispositivo (la proyección indica que el JailBreak tardará en llegar más que nunca, unos 180 días) pero por la respuesta del auditorio y de los inversores -que castigaron las acciones de Samsung en Seúl- parece que ni es importante ni se la espera en breve.

 

 

iTunes Radio, problemas para la competencia

 

Uno de los servicios más esperados llegó casi al final (¿recordáis el «y una cosa más»?) Pensábamos que se llamaría iRadio pero decidieron ampliar su nombre para ponerle la etiqueta de calidad que supone iTunes. El servicio ofrece funcionalidades similares a Spotify y Pandora. Si estamos en la versión gratuita tendremos publicidad, pero no límite de horas al mes para escuchar música. Podremos marcar como favoritos títulos de una lista casi infinita de canciones (todo el gigantesco catálogo de iTunes) y alternar la música entre iPod Touch, iPhone, iPad, Mac… y cualquier PC con Windows 8. Un problema para Google y su Music que todavía está en fase beta.

 

Un servicio que contará con una tasa de inscripción baja (unos 5 dólares mensuales) para no tener que comprar la música pero, gracias a su compatibilidad con más de 550 millones de dispositivos (una facturación de casi 3.000 millones de dólares al mes de los que unos 2.700 millones irían a parar a las discográficas) la más suculenta del mercado.

 

Todo esto que hemos anunciado será compatible con los iPhone a partir del 4; los iPad a partir de la segunda generación así como las dos últimas versiones del iPod Touch. Mañana seguiremos con OS X Mavericks.

Jonathan Ive, la clave

Llevamos hablando varias semanas de las bondades de los nuevos equipos Android. El «hormonado» Galaxy S4 con su procesador de 8 núcleos; el Xperia Z con su pantalla de ciencia ficción, su cámara de primera y su estructura indestructible; el HTC One y su enorme resolución gráfica e inmejorable sonido; el misterio del inminente Phone X del binomio Motorola-Google… Todas ellas eran empresas que, hasta no hace mucho, tenían claro que había que imitar el modelo Apple. Sin embargo, las últimas versiones del sistema operativo de Google unidas a formatos novedosos y un hardware más propio de portátiles que de teléfonos ha hecho que ahora vean a los de la manzana por el retrovisor.

 

Más allá de la pérdida de valor de las acciones de los de Cupertino desde la presentación en septiembre del iPhone 5, Apple está irreconocible. Durante los últimos quince años los ahora liderados por Tim Cook se caracterizaban por sus continuos golpes de efecto y, sobre todo, por su capacidad para vendernos cada uno de sus productos como si fuera un acontecimiento. La tasa de error era mínima por no decir nula.

 

Sin embargo, la presión sobre los californianos para presentar un iPhone 5 radicalmente nuevo -que no se cumplió-; un sistema operativo con un interfaz excesivamente anticuado (por mucho que parezca un ataque gratuito de Thorsten Heins, el CEO de Blackberry tiene razón en que iOS lleva siendo el mismo seis años); y la enorme evolución de los rivales ha hecho que Apple haya tenido que reestructurarse por completo.

 

La salida de Scott Forstall, uno de los hombres fuertes de la era Steve Jobs desde su puesto de máximo responsable de iOS, después del enorme fracaso de Apple Maps fue sólo el primer movimiento. Es cierto que muchos analistas defienden que los de Cook lanzan siempre un dispositivo revolucionario cada lustro: en 2001 el binomio iPod-iTunes cambio el mundo de la música y nuestra percepción de los mp3. En 2007 Jobs nos regaló el iPhone, que puso patas arriba el mercado de telefonía. A finales de 2010 se sacaron de la manga las tabletas… ¿Serán el iWatch y la iTV los revulsivos que necesitan los de Silicon Valley?

 

De momento, parece que la buena acogida en el mercado del iPad Mini podría animarles a lanzar un iPhone Mini sin pantalla Retina y de plástico que pudiera abaratar su coste de producción y su precio final de modo que pudieran competir con los Android de segundo nivel. Por su parte, parece que el iPhone 5S vendrá con un nuevo chip (llamémoslo A7 por seguir con la nomenclatura interna) y, lo más importante, con la versión 7 de iOS.

 

Es precisamente aquí donde llegamos a Jonathan Ive. Este ingeniero británico (Caballero del Imperio, por cierto) tiene en su haber unos cuantos diseños sin los que no podríamos entender la tecnología actual: el iMac desde la tercera generación; los MacBook Pro y Air; el Power Book; y el iPod y el iPhone. Casi nada.

 

Desde que Cook decidió reestructurar las vicepresidencias Ive aglutina la responsabilidad de diseñar tanto el software como el hardware de los idevices (iPods, iPhone, iPad y iPad Mini). Cualquiera que haya seguido la «obra» de este diseñador distinguirá fácilmente cuatro características que han ido evolucionando: la translucidez de los primeros iMac; el colorido de la G4, los iBook y los siguientes dispositivos; el minimalismo que se estrenó con los iPod y que luego han heredado todos los demás equipos y, finalmente, el aluminio como material ligero, resistente, de calidad, fácil de trabajar y que sirve para otorgar belleza a los equipos a pesar de su imagen nada barroca.

 

Precisamente parece que esas serán las premisas del nuevo iOS 7. Ive, según fuentes consultadas por Bloomberg, busca una imagen sencilla, plana, nada cargada, que sea mucho más elegante y, sobre todo, moderna e intuitiva. Son muchos los que opinan que la estandarización de Android hará que ahora sea Apple la que tenga que buscar una imagen «Google» para su SO. El reto, además, es que el entorno sea compatible para los iPad, iPad Mini, iPhone, iPod Touch, iPod Nano y Classic, iWatch, Apple TV… y que siga siendo Apple.

 

Los widgets parece que tomarán relevancia en la pantalla principal frente a la típica cuadrícula de iconos. La idea es poder acceder a nuestra información preferida con un sólo golpe de vista sin necesidad de tener que abrir aplicaciones -por muy ligeras que sean y aunque se cierren solas-. Permitir una mayor personalización de esa primera «página» del menú -sí, al estilo Android- nos ayudaría a ocultar aplicaciones que no son útiles para algunos usuarios (la brújula o la linterna).

 

Además, otros factores como un centro de notificaciones más completo; un teclado más inteligente con teclas más grandes (esto va directamente relacionado con una pantalla menos rectangular y con un tamaño que se acerque más a las 5 pulgadas que a las 4 actuales) así como un mayor peso específico de Siri, objetivamente mucho más potente que Google Talk o cualquier otra aplicación similar redondearían un entorno operativo que, sin duda, es el más estable y seguro del mercado.

 

Si alguien es capaz de hacer estas mejoras, éste es probablemente Jonathan Ive. Lleva en la empresa desde la llegada de Steve Jobs. Conoce su filosofía minimalista y práctica y, sobre todo, ya nos ha enamorado varias veces con sus diseños. Además, redimirse del batacazo de Apple Maps (que, por cierto, ha mejorado inmensamente desde su lanzamiento) con un sistema operativo novedoso y un iPhone de varios tamaños -si hay alguien dispuesto a pagar por un dispositivo es un cliente de Apple- no sólo serviría para mejorar la situación de los de Cupertino, sino que también serviría para volver a marcar distancias con los rivales.

 

Un enorme músculo financiero. Unos clientes que perdonamos casi todo a la empresa y los primeros síntomas de estancamiento de Samsung -ser el líder es mucho más difícil que perseguirlo como se ha visto con el diseño del Galaxy S4- son los ingredientes idóneos para que Cook, por primera vez, pueda regalarnos esa frase tan célebre de «y una cosa más…»