Apple, poker de ases

 

 

Mientras Google celebra sus excelentes resultados (y sus acciones a más de 900 dólares); mientras Nokia se anima a lanzar su primera tableta (Apple lleva 5); mientras Microsoft lanza una Surface con fallos imperdonables… 2013 será el año, sobre todo, del récord del iPhone 5S (9 millones de unidades vendidas en el primer fin de semana) y del iPad Air. Pero también de iOS7, de OS X Mavericks, de los nuevos Pro y de una junta directiva que no sólo vuelve a creer en Apple sino que empieza a creer en ella misma.

 

 

iPad Air, sin rival

 

Es cierto que Android domina con mano de hierro el mercado de dispositivos móviles. Pero, del mismo modo que se puede tener un iPhone o un smartphone, se puede tener un iPad o una tableta. Sabedorde ello, Tim Cook dejó que fuera su vicepresidente Phil Schiller quien presentara el nuevo iPad. Un equipo que -como recordaron- estaba llamado a fracasar según decenas de analistas y que, a día de hoy, es uno de los pilares de Apple. En sólo tres años han comercializado más de 170 millones y gracias a sus casi 500.000 aplicaciones dedicadas, la AppStore ha superado las 60.000 millones de aplicaciones descargadas.

 

Pero centrémonos en el equipo. Si el iPad 2 fue una importante evolución respecto al original, el efímero 3 y el actual 4 no aportaron nada excesivamente diferente más allá del rendimiento. Precisamente por eso los de Cupertino se han centrado en mejorar ostensiblemente el dispositivo. Y eso se nota en las manos: pesa menos de medio kilo (450 gramos); es un 28% más ligero, un 20% más fino y un 24% más compacto. Pero, esta disminución de tamaño no redunda en el rendimiento. Incorporar el procesador A7 con arquitectura de 64 bits lo convierte en el iPad más potente de la historia y en la tableta más rápida del mercado… de lejos. Y todo ello con una batería que dura 10 horas a pesar de la pantalla Retina, del coprocesador M7 -que lo coloca a la altura de las mejores consolas del mercado- y de un hardware que sigue formando un binomio excelente con iOS.

 

La pantalla, por cierto, sigue siendo una maravilla. En 9,7 pulgadas tiene una resolución de 2.048 x 1.536. Con un buen WiFi puede ser un cine donde queramos. Además, han implementado el WiFi ultrarrápido del iPhone 5S para, literalmente, acceder con una estabilidad inaudita a cualquier red inalámbrica. A veces, sencillamente, parece fibra óptica.

 

El 1 de noviembre comenzará a venderse en 30 países (también aquí) a partir de 479€. No ha subido ni un céntimo. Bien por esta decisión. El apellido (reservado a las maravillas más ligeras de la manzana) prometía y esta vez sí, Apple ha cumplido con creces.

 

 

iPad Mini Retina, su mejor baza

 

Por si esto fuera poco, los californianos también presentaron la renovada versión Mini de su iPad. Si Steve Jobs acertó de pleno cuando dijo que las tabletas cambiarían por completo el mundo de la informática, también hay que reconocer que se equivocó con el tamaño que triunfaría. Y aunque Apple ha tardado, su Mini ha sido un enorme éxito.

 

El panel de 7,9 pulgadas hereda la resolución Retina de su hermano mayor para quedarse en 326 ppp. Pero como Apple suele ir más allá de un buen diseño (y eso que lo suyo son los buenos diseños) han decidido ponerle también el procesador de su hermano mayor: el A7 que, por cierto, también recibe la ayuda del chip M7. Pura velocidad para un equipo de 330 gramos. Sin duda, para nosotros, la mejor tableta del mercado.

 

 

MacPro, la leyenda renace

 

Aunque seguro que tendrán menos impacto en las cuentas de resultados de la empresa, las novedades en ordenadores no se quedan a la zaga. Empezamos por la más llamativa. Por primera vez actualizar el sistema operativo de los Mac será gratuito. Mavericks, también conocido como OS X, ya está disponible en la AppStore y pretende tender más puentes entre iOS y los ordenadores de la manzana.

 

El ambiente se caldeó con la presentación (demostración incluida) de los nuevos MacBook con procesadores Intel Haswell: no sólo son los más rápidos del mercado, sino que los Pro de 13 pulgadas son los únicos con 9 horas de batería. Un problema para Microsoft que no consigue que los clientes vean Windows 8 como una solución de futuro (o de presente).

 

Después le tocó el turno a la leyenda de Apple. El Mac Pro. Cambia completamente su diseño para convertirse en un cilindro negro piano. Su precio, desde 3.049€, es una declaración de intenciones. Su capacidad para trabajar con hasta tres pantallas 4K a la vez una demostración de potencia. Sus especificaciones técnicas lo convierten en la herramienta perfecta de diseñadores y especialistas gráficos -cine incluido-. Y después de todo esto llegó el turno de las actualizaciones de iLife y iWork que no sólo cambian por completo para adaptarse a las nuevas tabletas y a iOS 7 sino que cambian de arriba a abajo -gratis- para los ordenadores. Ya no hay motivo para no querer un Mac.

 

 

iTunes Radio, cimentando el éxito

 

La última promesa cumplida de este otoño repleto de novedades que nos prometió Tim Cook hace semanas fue la consolidación de iTunes Radio en Estados Unidos, donde ya se han escuchado más de mil millones de títulos y su inminente llegada a nuevos mercados. Es cierto que no hay rastro de la iTV, ni del iWatch ni tampoco de una nueva Apple TV. Tan sólo se sabe que Apple se toma su tiempo «lo que hacemos lo hacemos mejor que nadie», explicaba Cook.

 

La llegada de nuevos nombres a la junta directiva prometen la construcción de un Apple LifeStyle donde tendrán cabida muchos más dispositivos. Todos ellos tendrán un denominador común: el estándar de calidad que siempre quiso Jobs para su empresa. Felicidades Tim Cook.

Surface 2, sus secretos

 

 

Llegó el gran día. Microsoft, una vez más, le quiere mostrar al mundo que no es un gigante dinosaurio rodeado de empresas más dinámicas y que se venden mejor. Y, precisamente por eso, a pesar de que su primera tableta fue un enorme fiasco de ventas, repite fecha para lanzar una nueva edición. Surface llega llena de excepciones en un mercado saturado por el enorme éxito del iPad en todas sus versiones y por el avance de las tabletas Android.

 

Curiosamente, los de Redmond toman algo de cada universo -no necesariamente lo mejor- para reafirmar su filosofía. Una tableta única fabricada por ellos mismos (al más puro estilo Apple) que comparte sistema operativo con productos de otros fabricantes -del mismo modo que ocurre con los Nexus de Google y sus «rivales» de Samsung, LG, HTC, etc.-.

 

El lanzamiento de Windows 8.1 debe ser un punto y a parte que sirva para afianzar el crecimiento entre los smartphones, fijar su liderazgo intocable en equipos de sobremesa y portátiles (a pesar de que las ventas caen en barrena en la era postPC) y hacerse un hueco en el segmento de las tabletas, hasta ahora coto privado de Apple -sus ingresos y beneficios multiplican al de cualquier otro fabricante en solitario-.

 

De nuevo, se inspiran en la manzana para lanzar un equipo que está muy bien acabado, tiene un sorprendente equilibrio hardware-software y que, sin duda, funciona mucho mejor que cualquier otro dispositivo de la competencia que implementa Windows. El problema es que la versión Pro (por mucho que sea más un portátil táctil con aplicaciones que una tableta) cuesta 779€ y la de «acceso» 429€, casi lo mismo que el iPad equivalente… pero sin el valor añadido de la manzana y, sobre todo, su arsenal de aplicaciones específicas para el formato.

 

Las dos versiones tienen poco en común. Poco más que el aspecto exterior y el tamaño de la pantalla. Ser un top en hardware (la Pro) tiene su precio en forma de peso. Sus especificaciones la acercan más a un portátil de gama alta (a un MacBook Air) que a su equivalente sin teclado y esto hace que su peso se acerque peligrosamente al kilo y que su autonomía defraude -frente a las 10 horas de un iPad, no llega a 7-. El cargador, el principal problema de diseño, es, sencillamente, enorme.

 

Todo lo demás son ventajas: la funda es un teclado retroiluminado completo que incorpora un puntero. Su carcasa incorpora un soporte para apoyarlo en la mesa como si hubiera un atril. La resolución de su pantalla es espectacular y su rendimiento está fuera de toda duda. Windows 8.1 es fluido (algo que no ocurría desde XP y tampoco mucho) y toda la ingeniería que late en su interior hace que más que correr, la tableta vuele.

 

Poder disfrutar de todas las ventajas de un portátil: un Office completo, un navegador completo, incorporar periféricos como un ratón más allá de los Bluetooth, usar discos duros externos como si se tratara de un ordenador, etc. es la parte que encontrarán más positiva aquellos que quieran adentrarse en el mundo de las tabletas (y el universo táctil) sin miedo a abandonar Windows. Y para ellos los 900 gramos de peso serán un regalo. Para los que vean la tableta como una extensión de un ecosistema que ha de ser ligero, no debe calentarse y debe ser cómodo… que sigan buscando en apple.es.

 

 

Surface 2

 

¿Y qué hay de la versión normal? Pues, a pesar de parecer agoreros, tiene pinta de nacer muerta. Es más barata y apetecible que la pro para estudiantes y gente que tengan claro que una tableta no es un portátil. Pesa poco más de 600 gramos y por tamaño y hardware (no tiene un procesador Intel sino uno Nvidia) parece un buen rival para el iPad 4… lo malo es que hoy mismo se presenta el 5 y todo indica a una importante reducción de peso y aumento de prestaciones.

 

Además, Microsoft cuenta con hacerse con buena parte del negocio de los clientes que se quejan del caos de Google Play y de la falta de seguridad e inestabilidad de Android… El problema es que por ese precio esos clientes pueden seguir escogiendo LA tableta. Esperemos equivocarnos…