iPad Pro 9.7, el tablet que soñó Steve Jobs

A pesar de que el iPad Mini (en todas sus versiones) sirvió para contener la sangría de ventas del líder del mercado a manos de los equipos Android -y muy en menor medida de los equipos Windows- para la empresa de Cupertino el tamaño de la tableta perfecta son las 9,7 pulgadas. Y por eso los equipos «Air» supusieron un antes y un después en el devenir de este tamaño.

Con el lanzamiento del primer Pro de 12,9 pulgadas muchos pensamos que esta primavera le tocaría el turno a un nuevo Air que actualizara sus especificaciones para quedarse en el justo medio entre el exagerado Pro y el ajustado Mini. Sin embargo, la nueva tablet de 9,7 contaba con el interior del Pro, el formato del Air y una pantalla sencillamente espectacular.

El panel IPS con tecnología True Tone tiene una resolución de 2048×1536 píxeles (264 ppp) es mucho mejor a la hora de gestionar los reflejos; el chip de su interior, el A9X, es el más potente para un dispositivo móvil de Apple hasta la fecha y, aunque cuenta con 2 GB de RAM, la mitad que su hermano mayor, parece que la solvencia está garantizada.

En la mano destaca por su ligereza, por el realismo de sus colores (mucho menos saturados que en el caso de los paneles SuperAMOLED) y por la nitidez de las imágenes. Todo se ha calibrado mejor para que los profesionales que necesitan una herramienta fiable -fotografía o vídeo- cuenten con la misma seguridad que en un iMac. Para ello han empleado la gama de color DCI-P3. Un acierto.

El sistema True Tone que mide la temperatura del color permite una visualización más natural y que esté más acorde al entorno para que tanto leer como ver contenidos multimedia sea mucho menos cansado para nuestra vista. Solo echamos de menos el 3D Touch que a buen seguro haría una gran dupla con el Apple Pencil. Por cierto, el tamaño más compacto del equipo viene genial para el periférico que, ahora sí, se convierte en un verdadero boli sobre algo del tamaño de un cuaderno.

Entre las mejoras netas respecto al iPad Air 2 destacan los cuatro altavoces en las esquinas que mejoran la experiencia musical y de visionado de vídeos de forma extraordinaria. El iPad ha pasado de estar en el vagón del medio del mercado a destacar como el mejor de su categoría por el control de la potencia de los altavoces, su nitidez y su fluidez.

Una de las claves de la mejora es que los acelerómetros del equipo le indican al software siempre qué altavoces están en la parte inferior y cuáles en la superior. De esta forma los graves siempre salen «por abajo» y los agudos «por arriba».

La otra de las mejoras es que hereda la cámara iSight de los iPhone 6S. 12 Mp que garantizan unas imágenes -fotos y vídeos- de primera. El iPad por fin pasa a ser un dispositivo con el que crear contenido y el nuevo hardware, además, permite trabajar con él de una forma mucho más sencilla. Podemos grabar vídeos 4K con el equipo -el segundo más ligero del mercado- y editarlo gracias a la dupla A9X y 2 GB de RAM.

La falta de la mitad de RAM respecto al iPad Pro grande solo la hemos notado al trabajar con el multitarea o con programas pesados. No significa que no sea rápido y ágil, solo que cuando lo comparamos con el hermano mayor se le nota un poco lastrado. Con un uso convencional o «responsable» de los recursos la nota es sobresaliente y para el que venga de cualquier otro iPad es de matrícula de honor.

En cuanto a la batería, el mínimo son 10 horas demos el uso que le demos al equipo. En casa podemos tenerlo fácilmente 2-3 días sin cargar. Parece que es la cifra estándar de Apple desde el nacimiento del equipo pero lo cierto es que además de ser suficiente, cada mejora en cada generación no lastra ni un minuto la autonomía.

Ser un Pro le permite al nuevo iPad acceder a los accesorios en escala de su hermano de 12,9 pulgadas. En este caso destaca el nuevo Smart Keyboard que no nota gracias a su acertada arquitectura la pérdida de diagonal (si lo hace ligeramente la multitarea que se ve muy premiada por la gigantesca pantalla del grande). Es cierto que con un teclado Bluetooth mayor se está más cómodo pero también nos ha sorprendido la ligereza con la que se puede trabajar con él.

En definitiva, es el mejor iPad hasta la fecha. Destaca por su autonomía, por su velocidad y fluidez, por su pantalla -la mejor hasta la fecha en el mercado tablet- y por su diseño. El único pero es su precio que en su formato básico con lápiz y teclado supera fácilmente los 1.000 euros. Además, los 32 GB de su versión de acceso son demasiado escasos para nada con el apellido Pro.

iPad Pro «Mini», pensado para triunfar

Ante la presión de las tabletas pequeñas Apple respondió (probablemente tarde) con el lanzamiento del iPad Mini. Un dispositivo que les demostró, como los iPhone 6 y 6 Plus que modificar el formato de un dispositivo puede abrir un mercado enorme. Sin embargo, a pesar del éxito inicial, el segmento está de capa caída. Es cierto que el último invento de Jobs sigue siendo, con mucha diferencia, el equipo más vendido en todo el mundo, pero también que el mercado sigue cayendo sin parar por una tasa de «refresco» del dispositivo mucho más lenta y por la saturación de novedades que tienen los usuarios.

Por eso la empresa de Tim Cook decidió lanzar hace medio año el iPad Pro. Un tableta gigante que más allá de ser una versión en otro tamaño del iPad Air cuenta con un hardware y una colección de periféricos que la convierten en el eslabón perfecto entre iOS y OS X. Un agrio rival para el propio MacBook y una molestia para Surface.

Sin embargo, a pesar de que somos muchos los que después de probarla hemos concluido que es un equipo espectacular -más allá de lo que pueda parecer previo uso- el enorme tamaño y el precio nos parecen escollos insalvables. ¿La solución? El nuevo iPad Pro de 9,7 pulgadas -el «Mini» se lo hemos puesto nosotros- Con un precio más racional (no cuesta más que un iPad Air en su lanzamiento) pero muchas más posibilidades que cualquier otro de su tamaño.

Una vez más la seña de identidad del equipo es la búsqueda de la productividad. La idea ya no es solo trabajar con los dedos sino emplear cuando sea necesario un teclado o el puntero. La pantalla mantiene la resolución pixel por pulgada de su hermano mayor: 264 ppp. Una cifra que no deja de sorprendernos porque en teoría debería verse mucho peor que cualquiera de los equipos de Samsung de alta gama -por poner un ejemplo-, pero colocando uno al lado del otro el salto es mínimo y solo se nota en imágenes muy ampliadas.

El «secreto» es que han implementado también todas las tecnologías que ya incorpora su hermano mayor en la arquitectura del panel y que además se aprovecha de dos novedades de iOS 9: el Night Shift (ajusta la calidez de la luz a la hora del día) y el True Tone Display (mide la temperatura del color).

Pero no solo disminuye la diagonal. El grosor pasa a ¡6,1 milímetros! y el peso de la versión WiFi a 437 gramos. La versión LTE se queda en 444. Y todo ello sin sacrificar altavoces (mantiene 4 por los dos que tiene el iPad Air 2) ni la batería que sube desde su hermano de diagonal hasta los 27,5 Wh. Parece que la premisa en este aspecto es poder estar siempre un día lejos del enchufe se haga lo que se haga con el equipo y rinda lo que rinda.

En su interior también trabaja el procesador A9X con el coprocesador M9 que en benchmarks de webs especializadas ha llegado a rendir entre un i3 y un i5. Sin mediciones solo podemos decir que mueve iOS -y cualquiera de sus aplicaciones- con una facilidad pasmosa en el formato de 12 pulgadas. Con menos pantalla suponemos que su rendimiento como poco, mejorará. La potencia gráfica también se mantiene. Se duplica la del Air 2 y permite editar incluso vídeo 4K. El conjunto se atreve, incluso, con una versión de AutoCad.

Algo muy útil teniendo en cuenta que implementa la cámara 12 MP iSight capaz de grabar vídeo en este formato. Un salto curioso teniendo en cuenta que el Pro grande solo cuenta con la cámara de 8 Mp y apertura f/2.4 -en éste es f/2.2-. El True Tone Flash, el modo Panorama y el sensor frontal de 5 Mp con soporte para Face Time HD y Retina Flash (la propia pantalla ilumina la imagen) redondean un equipo donde no se han olvidado de los «creativos».

Disponible en cuatro colores, gris, negro, dorado y rosa, el iPad Pro de 9,7 pulgadas se podrá configurar en capacidades escaladas en 32, 128 y 256 GB solo con conexión WiFi o WiFi y LTE. El precio empezará con los 679€ del más «modesto» y acabará en los 1.189€ del «rival» del MacBook.