Samsung, cambio de estrategia

Algo lleva meses sacudiendo el mercado de smartphones y ni siquiera Samsung ha conseguido contrarrestarlo. Lo que hasta 2014 era un binomio equilibrado entre Apple y los coreanos, un empate técnico en beneficios (55-50% entre ambas compañías) y en «títulos» (el iPhone siempre ha sido el smartphone más vendido pero Samsung era el primer fabricante de terminales de alta gama) se ha decantado gravemente a favor de los californianos.

El último informe presentado por Canaccord Genuity arroja una cifra preocupante para los rivales de los de la manzana: el 92% de los beneficios del mercado mundial de terminales inteligentes -el que más beneficios deja entre los constructores de móviles- está en manos de Apple. Lo que parecía algo puntual por la explosión de ventas del iPhone 6 durante el primer trimestre del año (93% de beneficios con Apple como primer fabricante mundial) se ha sostenido a lo largo de 2015.

Samsung ha pasado en pocos meses del 50 al 15% del beneficio del mercado mundial y, lo que es peor, su imagen está gravemente dañada ya que casi ningún modelo consigue posicionarse como el líder destacado en el mercado Android y ni siquiera los cambios en la cúpula por la bajada de beneficios de la división móvil han servido. Los fabricantes chinos le presionan en los precios, los rivales tradicionales en rendimiento y Apple le ha comido el negocio premium.

Mejorar sus smartphones y phablets

Esto que puede parecer tan obvio como necesario es la gran promesa de la cúpula de la empresa. Y para cumplirla han preparado una batería de lanzamientos para este mismo verano algo que sorprende por la época del año -las presentaciones suelen hacerse en septiembre y los lanzamientos en octubre y noviembre para que los modelos lleguen frescos a la crucial campaña navideña-. No obstante, la estrategia es clara: ponerse la venda antes de que el iPhone 6S pudiera romper definitivamente el mercado. Y, si el nuevo terminal no consigue el éxito esperado por los inversores, cambiar la inercia del negocio.

El primer indicio de esta estrategia fue el registro de Samsung de la marca S6 Edge Plus el la oficina de patentes estadounidense. Un terminal de grandes prestaciones que potencie la familia S6 a través de una versión mejorada y ampliada del exitoso S6 Edge -no en cifras respecto a sus predecesores sino a su hermano S6-. Todo en él se presupone pensado para minimizar el éxito del iPhone 6 Plus y, de paso, a adelantarse a un 6S Plus que ya está generado muchísimos rumores en internet.

Aún así, la gravedad de la situación no quedó patente hasta que se filtró que Samsung planea adelantar el lanzamiento del Galaxy Note 5. El primer phablet se caracteriza por la gran fidelidad de sus usuarios y, sobre todo, por ser el líder destacado de su mercado. El referente a pesar de los iPhone 6 Plus y los rivales chinos.

El terminal, previsto para el IFA de Berlín -como casi todos los años- incluirá mejoras en el hardware, un software aún más ligero y competente y, lo más distintivo, un S Pen que tendrá nuevas utilidades que están pensadas para equilibrar las nuevas utilidades, exclusivas del iPhone 6S Plus que Apple prometió con iOS 9. El rumor, del que se ha hecho eco The Wall Street Journal no aclara si Samsung renunciará a una versión Edge para no hacer la competencia al S6 Edge Plus y seguir manteniéndolo como un producto diferenciado, exclusivo -y mucho más caro-.

Smartphones premium, los mejores de la primera mitad de 2015

La primera mitad del año ya ha pasado y, con el verano a comenzando, las grandes tecnológicas se van de vacaciones con los deberes hechos. Los siguientes lanzamientos llegarán previa campaña navideña. Por eso nos parece un buen momento para recapitular cuáles han sido las estrellas en el mercado de smartphones los últimos meses.

  • iPhone 6 y 6 Plus. Es cierto que llegaron a finales de 2015 pero el ciclo de presentaciones y renovaciones de los de Cupertino y su corto catálogo hace que sigan siendo la opción más moderna en iOS. Han batido todos los récords de unidades y facturación y han permitido a Apple ser líder del mercado mundial varios meses. ¿Cuáles son sus señas de identidad? Una pantalla que va hasta las 5,5 pulgadas (en el caso del Plus); capacidad de almacenamiento escalada en 16, 64 y 128 GB y un rendimiento y una fluidez de referencia a pesar de que, sobre el papel, su hardware es menos capaz que el de la mayoría de sus rivales con Android. Su precio, a partir de 699€ no ha sido óbice para conquistar a defensores acérrimos de Google. Su versión S, que se presentará en otoño, promete dar mucha guerra.

  • BQ Aquaris E6. En el lado opuesto al iPhone, la pequeña casa española BQ muestra un equipo con chip de ocho núcleos a 2 GHz, 2 GB de RAM, dual SIM, cámaras de 5 y 13 Mp y 16 GB de capacidad ampliables mediante ranura de expansión por solo 300€. Sin duda, el mejor terminal del mercado por relación calidad-precio. Merece, y mucho, la pena.

  • Energy Phone Pro HD. Con la misma filosofía que el anterior, cuenta con un panel de 5 pulgadas y resolución HD y un procesador de ocho núcleos a 1,7 GHz. Peca de tener solo 1 GB de RAM -aunque con Android 5 se nota menos- y 8 GB de capacidad ampliable. Aún así, sus acabados son buenos y su precio de 179€ lo convierte en un equipo de acceso más que reseñable.

  • Google Nexus 6. Aunque haya bajado su tarifa, es el primer smartphone premium de Google. Su procesador Quad Core a 2,7 GHz, su pantalla QHD AMOLED de 5,96 pulgadas y su cámara de 13 Mp trabajan a la perfección con el único Android puro del mercado. Es una referencia por rendimiento y eficacia.

  • Honor 6+. Una de las revelaciones de la temporada es este phablet con panel Full HD de 5,5 pulgadas, coprocesador de 8+1 núcleos, 3 GB de RAM y 32 GB ampliables de capacidad de almacenamiento. Un equipo que con un precio de 400€ está pensado para plantar cara a cualquier otro terminal premium del mercado.

  • HTC One M9. Cuando lo probamos vimos que HTC se había centrado en evolucionar la versión anterior. Su chip de ocho núcleos (4+4) a 2 y 1,5 GHz, 3 GB de RAM y sus cámaras de hasta 20 Mp denotan que no han querido dejar nada al azar. El problema es que su rendimiento no es claramente superior al resto de Androids tope de gama y su precio parte de 849€ sin promociones. Diferente pero excesivamente caro.

  • Huawei Ascend Mate 7. El terminal de bandera de una de las empresas chinas revelación del mercado es un equipo con panel de 6 pulgadas y resolución Full HD, chip de ocho núcleos a 1,8 GHz y 2 GB de RAM que destaca por unos acabados mucho mejores de lo esperado y un rendimiento excepcional gracias a la ligera capa de personalización que los ingenieros chinos han implementado sobre Android. Y todo ello por 499€.

  • LG G4. Uno de los que más rumores ha levantado es este equipo con la mejor tecnología de los coreanos y un diseño realmente diferenciado. Su panel IPS con resolución 2K, su chip de seis núcleos a 1,8 y 1,44 GHz y sus 3 GB de RAM son solo el aperitivo para un equipo con cámaras de 8 y 16 Mp y una fluidez sobresaliente. Vale cada uno de los 699€ que nos piden por él.

  • Microsoft Lumia 930. Uno de esos terminales que nos parecen estupendos gracias a la buena evolución de Windows 8.1 y a su espectacular hardware y que promete mucho más cuando pueda correr con Windows 10. Procesador quad core a 2,2 GHz, 2 GB de RAM, una cámara espectacular y 32 GB de almacenamiento para un gran heredero de los mejores Nokia que nos pide menos de 500€ por llevárnoslo a casa. Sobresaliente.

  • Motorola Moto X. El tope de gama de la resucitada Motorola es un smartphone de 5,2 pulgadas, procesador de cuatro núcleos a 2,5 GHz, 2 GB de RAM y un sistema multimedia sobresaliente. El cambio de manos de Google a Lenovo no se ha notado en nada en el rendimiento de Android y su precio sigue estando en 429€. Una maravilla.

  • Samsung Galaxy Note 4. Teníamos que elegir entre éste y el Galaxy S6 pero las ventas y el peso de la familia Note como creador de un nicho de mercado ha hecho que nos decantemos por este «otrora» gigante de 5,7 pulgadas con pantalla Quad HD, procesador Quad Core a 2,7 GHz, 3 GB de RAM, stylus integrado y cámara de 16 Mp. Es caro pero sus acabados y su rendimiento lo hacen tan especial como único. Merece la pena.

Galaxy S6, ni un paso atrás

Febrero suele ser el momento en el que casi todos los productos de los grandes fabricantes de smartphones están preparados para salir del horno. El momento en el que -salvo Apple y Google, los verdaderos ganadores de este sector- las grandes franquicias Android y Windows sacan su arsenal para ganar uno a uno a los early adopters y a aquellos que están pensando en cambiar de terminal (más de 1.300 millones el año pasado).

Hasta ahora, el Mobile World Congress de Barcelona y los demás eventos de los fabricantes se habían saldado con un guión salido de un cómic de Uderzo y Goscinny: todo el negocio estaba ocupado por un Samsung que cada vez vendía más y al que sólo se le resistía una pequeña aldea en California. Sin embargo, que a las pocas semanas del lanzamiento del Galaxy S5 Samsung despidiera a su responsable de diseño de terminales ya indicaba que algo estaba pasando en el corazón del gigante.

La caída de ventas sin precedentes desde el nacimiento de su alianza con Google, la remontada espectacular de Apple (que en los últimos tres meses ha vendido las mismas unidades con sólo tres modelos que Samsung con varias familias de productos premium) y la pérdida del primer puesto en mercados tan relevantes como Estados Unidos indican que el Galaxy S6 es algo más que un contraataque contra la competencia. Es cuestión de supervivencia ante el resurgir de los de la manzana y la pujanza del trío chino Xiaomi-Lenovo-Huawei.

Samsung ha aprendido que a determinados niveles no vale con la guerra de la potencia o de precios (ese prurito de «soy más barato que Apple y ofrezco más hardware» sin realmente serlo) ya que ahí, sin duda, gana el trío antes mentado. Y tampoco vale dar sensación de premium en modelos de más de 600€. No sólo hay que ser premium, hay que parecerlo.

Y por eso la batalla del diseño (el de las prestaciones está muy igualado) será fundamental en modelos tan arriesgados y de nicho como los Edge. Las formas, los acabados y el grosor serán sus armas. También sus materiales. Aunque eso les lleve a tomar «prestadas» bazas que antes criticaron de Apple como la cámara que sobresale del contorno o usar metal que no es la mejor opción para que el terminal no se resbale.

Se da por hecho que no habrá ranura de expansión que haga ganar grosor al dispositivo y que, probablemente, esa ventaja de tener una batería extraíble también desaparezca. Ingeniería industrial para ganar autonomía del terminal… o acabar con los anuncios sobre la falta de autonomía y dependencia de los enchufes de sus rivales.

Pero, ¿será esto suficiente para detener el huracán que ha destrozado el mercado de los smartphones y que se llama iPhone 6? No. El propio Galaxy Note 4 desplazado a su hermano «mayor» (en status no en tamaño o ventas) Galaxy S5… y el Note no ha podido hacer nada a pesar de su veteranía frente a las cifras del iPhone 6 Plus.

Samsung tendrá que mejorar, y mucho, ciertos aspectos que fallaron frontalmente en su S5. El sensor de huellas es uno de ellos. El del iPhone funciona mucho mejor desde su presentación y ha hecho que se convierta en un estándar a la hora de querer un sistema fácil de bloqueo y bloqueo del terminal. No hay contraseñas. Sólo algo que funciona rápidamente.

También tendrá que ponerse a la altura con la pantalla. Resulta inaudito que el fabricante de los mejores paneles LED del mercado (en los televisores queda patente) y de un panel de la calidad del SuperAMOLED QHD no se haya atrevido a dar el salto al 2K en un smartphone. De nuevo, defendemos que no es necesario -los 6 no tienen esa resolución pero su combinación de brillo, saturación, sensación de profundidad y tacto la colocan como una de las referencias para los consumidores- pero sí imperdonable que el supuesto líder de los Galaxy esté por detrás de algunos compañeros de catálogo.

Si, además, se atreve a quitar la capa de personalización TouchWiz que sólo sirve para ralentizar Android y apuesta por un interfaz limpio (el entorno de Google es lo suficientemente diferenciable por el usuario como para tener que añadir los aditamentos de antaño) el S6 ganará mucho frente a sus rivales: ligereza y espacio para que su potente hardware, que siempre ha sido la referencia, lo coloque varios pasos por delante de sus rivales.

Por último, tendrá que decidir qué hacer con la cámara. Si el S5 llevaba un buen sensor propio, el Note 4 se ha decantado por uno de Sony. ¿Por qué? Porque no todo en fotografía son megapíxeles y muchas veces (siempre) es mejor contar con un estabilizador óptico de calidad. Y el ejemplo es el 6 Plus, para nosotros la mejor cámara del mercado -muy por encima de la del 6- junto con el Xperia Z3 y el Note 4.

Si Samsung se atreve a este paso y no da ni un paso atrás en su política premium, sin duda, conseguirá un terminal ganador que no sabemos si le comerá mercado a la enseña iPhone pero que sí le servirá para diferenciarse y distanciarse de sus rivales chinos.

iPhone 6, cuando Apple regresó al futuro

No era para nada fácil la tarea de Apple. La empresa de la manzana ha sido especialista durante mucho tiempo en crear nuevos mercados o en redefinir los ya existentes. Ocurrió con iTunes y el iPod (transformaron nuestra forma de consumir música); volvió a pasar con el iPhone y el iPad (redefinieron los teléfonos y crearon las tabletas); también los MacBook Air y los iMac -los primeros ultrabooks y el manual de cómo construir un todo en uno-. Precisamente por eso, cada vez que se acerca una renovación de alguno de estos el listón es tan alto que salvo la perfección, todo cae en crítica.

Más allá de fanboys o haters (me temo que por mucho que le duela a estos segundos son la única tecnológica que no deja indiferente a nadie), sus lanzamientos abren telediarios, llenan portadas y saturan servidores. Y el pasado martes tocaba una de las importantes. Desde el lanzamiento del primer iPhone allá por 2007 la casa se marco la norma no escrita de redefinir el dispositivo cada dos años (los intermedios sacan las versiones S potenciadas).

Todo estaba pensado hasta el milímetro para subrayar la filosofía de la empresa. Desde el emplazamiento, el Flint Center de Cupertino fue el lugar donde Jobs presentó en 1984 «el» Mac y en 1999 el iMac, hasta la imagen con el que se saludó al público (el legendario ordenador con la palabra Hello en su pantalla).

Los rumores -muchos de ellos inducidos por la propia casa y los proveedores- indicaban que habría un iPhone 6 en dos tamaños pero los supuestos problemas con el abastecimiento de cristal de zafiro para las pantallas parecía que nos iba a dejar a medias. Nada más lejos de la realidad. Tim Cook, salió con todo. Quería demostrar que en Cupertino sólo saben hacer las cosas de un modo y, una vez se han quitado las ataduras del fallecido Jobs, han demostrado que ese modo es a lo grande.

Regreso al futuro

El iPhone 6 es un gran salto y un homenaje al primer iPhone en sí mismo. Su parte trasera de metal, el modo en el que se une al cristal posterior y los cantos redondeados nos recuerdan al primero de la saga. Sin embargo, que el «pequeño» crezca hasta 4,7 pulgadas y que nazca una versión Plus de 5,5 deja claro que Cook sabe lo que quiere el mercado y que ya ha pasado tiempo suficiente (4 años) para olvidar las palabras de Jobs sobre el tamaño de la pantalla (para él la única opción eran 3,5 o 4 pulgadas).

El iPhone es el teléfono más vendido en todo el mundo de largo y no sólo el 5S. En el top five también aparecen el 5C y el 4S. No obstante, la falta de un terminal con más tamaño no sólo ha permitido un crecimiento exagerado de Android sino que ha hecho que Apple se dejara muchos clientes por el camino. Además, a pesar de la moda phablet el mercado sólo tiene una referencia, un Galaxy Note 4 recién renovado que se teme lo peor.

Una vez decidido esto los ingenieros de la casa tenían que conseguir un smartphone ultrafino, ultraresistente, con una pantalla de referencia, más autonomía, más rápido y capaz, igual de bonito y ligero… y manteniendo los precios. Un bonito reto que se ha solucionado de forma sorprendente.

El iPhone 6 tiene un grosor de 0,69 cm y el 6 Plus de 0,71 cm. El aluminio anodizado (aquí ya no entienden de policarbonatos que se hacen pasar por otras cosas) se une al vidrio sin biseles ni aristas. Todo es fluido y redondeado para que sea más ergonómico y más fácil de gestionar con una sola mano -en el caso del Plus por mucho que nos lo aseguren, lo dudamos-. ¿Pero cómo hacer una diagonal más grande y conseguir que sea más fino? En primer lugar, construyendo una pantalla nueva que no sólo multiplica la resolución sino que es más delgada.

La Retina HD (en el Plus da una resolución de 1.920×1.080) ha cambiado desde el proceso de fabricación en el que la alineación de los cristales líquidos permiten que los píxeles de doble dominio den negros más profundos, más contraste y se mejore la polarización. Todo se ve mejor desde todos los ángulos y bajo cualquier condición de claridad. Además, más diagonal permite activar la opción zoom para ver mejor todo en la pantalla cuando lo necesitemos.

El software también se ha  remozado para que la vista horizontal sea realmente horizontal. No sólo gira el interfaz sino también las utilidades y hasta el dock se reubica para que sea más fácil trabajar con las apps.

En su interior también ha habido mejoras. La primera es el nuevo chip A8 y su coprocesador M8. Siguen con la arquitectura de 64 bits que ya hizo del 5S el primer terminal con chip de dos núcleos que corría tanto como cualquier Android con quad core. El rendimiento de la CPU y la GPU mejoran ostensiblemente respecto al 5S a pesar del aumento de la pantalla y su mayor resolución.

Su arquitectura de 20 nanómetros no ha sido óbice para la inclusión de 2.000 millones de transistores que no sólo mejoran la eficacia sino que hacen del A8 un 50% más eficaz que su predecesor y esto redunda en una mayor vida de la batería.

Por fin cifras que nos mantendrán alejados del enchufe y que, por lo tanto, multiplicarán la vida útil de la pila al tener que recargarla bastante menos. Además, esto también hará que los desarrolladores puedan jugar sin miedo a la hora de crear mejores gráficos y más capacidades para sus aplicaciones. Metal, por ejemplo es una herramienta específica para los que quieran hacer de sus juegos un problema para los de la PSVita.

Por su parte, la apuesta de Apple con el deporte y la salud -ya lo vimos con el Apple Watch-, redunda en un chip M8 que aumenta capacidades y prestaciones. Se encarga de la brújula, giroscopio, acelerómetro, barómetro y pasa todos los datos a las nuevas aplicaciones que iOS 8 dedica a nuestra actividad. Quedarse en el sofá ya no es una opción ya que nunca fue más fácil monitorizar nuestro ejercicio y ponernos metas.

iSight

 

 

Sin duda la piedra filosofal de todos los iPhone hasta la fecha. Las hay más potentes. Las hay con más aplicaciones de edición. Pero ninguna ha adquirido ese compendio de manejo, calidad y uso como la del iPhone. La cámara que enterró a las digitales se ha remozado en pequeños detalles para seguir siendo la más utilizada del mundo.

A sus 8 Mp de 1,5 micrones y su apertura f/2,2, le han añadido nuevos sensores (como el Focus Pixels que manda información extra sobre lo que encuadramos para que el autofocus se encargue de detalles que ni nosotros veíamos), una detección facial mejorada, un control de exposición más intuitivo que se puede aplicar desde la misma toma previa, un estabilizador óptico automático apoyado en el giroscopio y el chip M8, una app de fotos totalmente remozada y que gana en detalles y nuevas panorámicas de hasta 43 Mp.

Además, la nueva iSight permitirá realizar vídeos en 1080p HD a 60 frames por segundo; se mejora el ratio de la cámara lenta (ahora hasta 240 fps) y añade la captura en modo time lapse… y todo ello con estabilizador de imagen y enfoque automático continuo. El modo ráfaga también mejora y todo ello redunda en un Face Time que se vuelve HD gracias a un 81% más de luz captada.

Conectividad

 

Y todo esto se redondea con unas mejores posibilidades de conexión. El 6 estrena el 4G LTE con mayor capacidad del mercado. Sus 150 Mps de descarga son sólo la punta del iceberg de un smartphone que es compatible con hasta 20 bandas LTE, nueva compatibilidad WiFi 802.11 ac (hasta tres veces más rápida que la actual) y Bluetooth LE. Todo en él será fulgurante.

Por su parte, Apple Pay se convierte en el sustituto de un modelo que tiene «más de 50 años». Y es que Silicon Valley se ha propuesto acabar con las carteras y las tarjetas de crédito. Los datos bancarios estarán en el equipo y una vez validados con el banco bastará con pasarlo por la caja en el establecimiento donde compremos.

Parece que el escándalo de las famosas ha hecho que pongan la tilde en la seguridad. Al Touch ID (que también mejora su sensibilidad y su seguridad) se une un sistema de pagos que irá abandonando las contraseñas por la biometría. Un esfuerzo porque la nube, el centro de Apple, sea cada vez más infranqueable.

En resumen, el iPhone, el puntal de la compañía, ha hecho lo que tenía que hacer. Dar el salto técnico necesario para volver a colocarse por delante de sus rivales gracias a la dupla con iOS 8. Además, responde -a pesar de Jobs- a las demandas del mercado y tranquiliza a sus clientes habituales (muchos defendemos el tamaño contenido de los dispositivos) con un Apple Watch autónomo.

Le lloverán las críticas seguro pero también los aplausos en forma de ventas millonarias y, sobre todo, de un valor bursátil de la compañía histórico: ayer sobrepasaron los 600.000 millones de dólares. Y eso que todavía les queda renovar los iPad…