Italia, ¿el primer país sin Windows?

Italia ha sido el primer país que ha dado un paso de gigante (legal) para evitar que Windows siga siendo por defecto el sistema operativo de casi todos los PCs nuevos que se venden dentro de sus fronteras.

Los fabricantes de equipos informáticos que quieran vender sus productos en el país transalpino tendrán que reembolsar el precio de la licencia del sistema operativo que viene preinstalado en sus PCs a todos los consumidores que no quieran la plataforma que normalmente incluye por defecto el ordenador. La sentencia del Tribuna Supremo italiano es toda una apuesta en favor de los ordenadores sin sistema operativo (impuesto) y para la libre elección del usuario a este respecto.

A día de hoy la venta de ordenadores con sistemas operativos preinstalados es una práctica habitual que hace que los clientes tengan que pagar un sobreprecio por el dispositivo (podría elegir instalar opciones gratuitas como Linux) y que les obligan a aceptar ciertas licencias de uso de software para el uso de su ordenador.

Esta situación tiene un claro beneficiado y es que Microsoft tiene una posición de dominio en el mercado de sistemas operativos gracias a que 9 de cada 10 ordenadores comercializados en el mundo viene  con alguna versión de Windows preinstalada y, aunque hayan anunciado que Windows 10 será gratuita para todos aquellos usuarios que ya tengan (legal) Windows 8.1, les sigue vinculando al uso de programas sólo compatibles con este entorno.

El origen de la sentencia

 

Todo comenzó con una demanda de un usuario a la ADUC (Asociación de Consumidores en Italia) que pronto recibió el apoyo de la Free Software Foundation Europe en la que reclamaba el reembolso del precio de la licencia de Windows que tuvo que pagar junto a su ordenador porque no quería usar ese programa.

En la sentencia queda claro que el software preinstalado es independiente del hardware (lo que realmente quiere adquirir un usuario) y que, por lo tanto, no se puede obligar a un cliente a pagarlo y aceptarlo si no lo desea explícitamente. De este modo, a partir de ahora, en Italia, bastará con que un cliente no acepte el contrato de licencia de software y lo solicite para que el fabricante le reembolse el importe de Windows.

Este fallo trae consigo otro efecto colateral: los fabricantes tendrán que publicitar el precio final de cada licencia de software para que el cliente pueda tomar de una forma más completa la decisión. Esto, según el alto tribunal, «protegerá la libertad de elección del consumidor y la libre competencia entre los fabricantes«.

La FSFE no ha tardado en pronunciarse y ha reconocido que es una victoria del software libre sobre el «impuesto de Microsoft«. Desde aquí nos surgen varias preguntas: ¿cambiarán los fabricantes su estrategia de preinstalar un sistema operativo (y que tantos beneficios ha dado a éstos y a Microsoft? ¿Aumentará la venta de ordenadores las sustancial bajada de precio o las bajará ya que la mayoría de los usuarios tendrán que instalar por su cuenta todo el software que necesita un ordenador para su funcionamiento?

Arduino, reinventándolo todo

No es la primera vez que hablamos de software libre en este rincón de internet, pero sí la primera que hablamos de la otra cara (libre) de la informática: el hardware libre. Se trata de Arduino, una plataforma que se sustenta sobre el binomio formado por una placa con un microcontrolador y un entorno de desarrollo libre que, gracias a su carácter multidisciplinar ha permitido crear proyectos de electrónica de lo más diverso.

 

Desde lámparas LED que adecuan su color automáticamente a partir de nuestro estado de ánimo en Twitter -se detecta por las palabras que empleamos- hasta secuenciadores de ADN pasando por juguetes creados a partir de impresoras 3D o satélites de baja altura para que los empleen los colegios. Tareas de lo más diverso que tienen como denominador común al placa redonda con la que abrimos este post.

 

Pensada y diseñada para facilitar la implementación de la electrónica en cualquier ámbito, nace bajo el paraguas de la comunidad Hardware Open Source. Todo ello permite que internet esté repleto de personas que nos pueden ayudar a llevar a cabo tareas de lo más pintoresco. Parece que, una vez más, nuestra imaginación es el único límite.

 

Una de las entidades que más ha invertido en este proyecto ha sido la Universidad de Malmö donde David Cuartielles -docente en el centro sueco- explica a DT que «cuando nació en 2005 se pensó como una plataforma que permitiera crear dispositivos electrónicos a diseñadores y artistas». Poco tiempo después se ha transformado en una herramienta educativa indispensable.

 

Uno de sus primeros retos fue explicar el concepto de hardware libre. Mucho más familiarizados con el software, hasta que nació Arduino no había una equivalencia en el mercado físico. Cuartielles explicó a grupos como Barrapunto que habían creado un equipo físico que estaba disponible para ser utilizado por quien así lo quisiera. Podía crear su réplica, modificarlo a su antojo o partir de él para un diseño completamente nuevo. Todo valía si sumaba a la comunidad.

 

Con ayuda de Massimo Banzi, compañero suyo en el Instituto de Diseño Interactivo en Ivrea (Arduino de Ivrea fue un rey legendario de la Baja Edad Media), intentaron solventar los problemas de todos aquellos que no consiguen entender un equipo electrónico. Querían que cualquiera dispusiera de una herramienta educativa que, sin necesidad de saber de física o matemáticas les permitiera materializar casi cualquier idea que requiriera un chip.

 

Su proyecto, sin embargo, se ha vuelto mucho más relevante de lo que nunca pensaron. De unas primeras 300 placas a más de 40.000 vendidas al mes y fabricadas en Estados Unidos, Suecia, Italia, India y China. «Nuestra web recibe más de 60 millones de visitas mensuales». ¿Los cimientos de esta excepcional acogida? La placa base más sencilla sigue costando 20 dólares.

 

El espíritu es genial: «si usted tiene una buena idea, sólo vaya y constrúyala, rásquese con sus propias uñas» exclamaba Banzi en el último TED de Edimburgo. Descargue el archivo de internet, construya su propio proyecto o tome otro que ya existe, mejórelo y vuelva a dejarlo libre para que otra persona haga lo mismo. Sólo tenemos que volver a mirar, sin miedo, qué hay dentro de las cosas. Cómo funcionan. ¿Nos pasamos al hardware?

FIAT, ambición sin límites

Normalmente nuestra sección de motor tiene que ver con grandes deportivos cargados de tecnología o modelos más modestos de grandes fabricantes. Sin embargo, hay uno al que tenemos algo olvidado. Se trata del consorcio italiano (por mucho que los medios de EEUU lo vendan como italoamericano) FIAT. El otrora primer fabricante europeo (hasta que cedió la corona a Volkswagen en los ’80) está inmerso en una profunda renovación de imagen y modelos desde hace algo más de un lustro y parece que todo ello comienza a darle buenos resultados.

 

El grupo con sede en Turín dirigido por la familia Agnelli conforma empresas automovilísticas como FIAT, Alfa Romeo, Lancia, Abarth, Ferrari, Maserati, Jeep, Chrysler, Dodge, RAM, SRT, Mopar; de componentes como Magneti Marelli; metalurgia (Teksid); robótica -Comau-; de maquinaria industrial como New Holland o vehículos comerciales como FIAT profesional.

 

Desde la adquisición a finales de la pasada década del Grupo Chrysler, con gran reputación en Estados Unidos y productos de la era de la alianza con Daimler, los italianos se han esforzado en mejorar los puntos débiles de unos productos con buena imagen pero malas mecánicas y acabados. De conseguirlo serán, sin duda, el fabricante europeo con mejor posicionamiento en Estados Unidos y con una gran capacidad de penetración en otros mercados como Sudamérica o Asia.

 

El núcleo duro del grupo, las italianas FIAT -con su especialista Abarth- y Alfa Romeo será la parte más activa del conglomerado. La matriz lanzará cuatro modelos en 2015. Algunos de los cuales servirán para renovar productos con una larga vida comercial (Bravo o restyling del 500), pero los principales serán modelos inéditos destinados a reforzar la imagen de la marca.

 

Por su parte, Alfa presentará este mismo año el nuevo 4C, un pequeño deportivo que tiene al Cayman de Porsche en el punto de mira y que completará «por abajo» el segmento abierto por el 8C Competizione. Aún así, los más esperados son los próximos Spider y un modelo de nuevo cuño que retomará la mítica denominación Giulia. Los lanzamiento de Abarth irán, como siempre, a remolque de los modelos de FIAT y de los avances técnicos de Alfa.

 

En cuanto a la división deportiva y de lujo de la casa, conformada por Ferrari y Maserati, los más acomodados se encontrarán en breve con un superdeportivo híbrido de los del Cavallino -a la altura del Porsche 918 Spyder y del McLaren P1-; mientras que los del tridente nos mostrarán su nuevo SUV Levante (antes llamado Kubang) así como una superberlina que, por tamaño, se situará por debajo del Quattroporte.

 

Al otro lado del Atlántico, Dodge seguirá con su proceso de italianización (mejorar acabados y estilizar más su imagen) con los rediseños del Charger y el Challenger, los dos buques de la casa. En cuanto a Chrysler, el 300C perderá ese mismo año su imagen de Daimler para volverse mucho más elegante. La división deportiva de la primera se encargará de las versiones SRT para los dos modelos del carnero, así como de presentarnos una nueva edición del Viper SRT (el Viper normal ya ha descubierto como se las gastan los ingenieros cuando tienen tecnología italiana detrás de un deportivo).

 

Los planes para Jeep son bien distintos. La joya de la corona de la adquisición -no por sus ventas, sino por su excelente tecnología 4×4 y su experiencia en el segmento- introducirá los nuevos Grand Cherokee y Compass entre finales de 2013 y 2014 y también las plataformas de las que nacerán los todocaminos y todoterrenos del resto del grupo, incluido Maserati, FIAT o Alfa. Genial la gestión de Sergio Marcchione.

Pinifarina, adiós al maestro

Dedicaremos el post de hoy a uno de los grandes del automóvil. A una Leyenda (sí, con mayúsculas) que ha ayudado a que, para muchos, los coches sean algo más que un montón de metal inanimado. Se nos ha ido Sergio Pininfarina, un loco maestro del diseño padre de algunos de los automóviles más bellos de la historia. Hasta siempre.

 

Nacido en la ciudad piamontesa de Turín el 8 de septiembre de 1926, se licenció en Ingeniería Mecánica en la Universidad Politécnica de la ciudad en 1950. Poco después se incorporó a la empresa familiar: Carrozzera Pininfarina, fundada por su padre el mítico piloto Battista «Pinin» Farina. En aquellos tiempos el negocio familiar se encargaba de colaborar con las principales casas automovilísticas italianas y se labraba parte de su leyenda como unos de los creadores del prestigioso «Made in Italy».

 

Sólo unos años después, en 1961, accede a los cargos ejecutivos de la firma para, en 1966 tras la muerte de su padre, asumir el mando de la carrocera. Fue entonces cuando la compañía -hasta entonces exitosa pero limitada a su relación con Alfa Romeo, Ferrari, Lancia y FIAT- tomo una dimensión más internacional y diversificada.

 

Junto a los automóviles de las grandes del motor aparecieron las motos, los accesorios de ropa, los cascos, incluso la Cappella Madonna della Stella, encargada por la familia italiana Caserta, forman parte de un catálogo inagotable y sorprendente.

 

Cadillac, Mitsubishi, Daewoo, Bentley, Peugeot -con los que colaboraron durante décadas- y muchos otros fabricantes requirieron pronto los servicios de su lápiz. Había un enorme negocio más allá del Grupo FIAT, aunque éste seguía siendo su principal cliente.

 

El siguiente paso era asumir la producción de modelos de poco volumen diseñados por ellos mismos. Su primera obra tuvo sólo 27.000 réplicas. Se trataba del mítico Alfa Romeo Spider. El camino para asentarse económicamente y entrar en Bolsa se allanaba. Pininfarina S.p.A. (Sociedad por Acciones) nacía en 1986.

 

Fue la época de los Ferrari Testarossa y Scaglietti, dos mitos del cavallino rampante. Fuera de Italia, el 406 Coupé o los modelos con los que la coreana Daewoo se convirtió en la americana Chevrolet fueron los que acercaron sus diseños, atrevidos pero atractivos, al gran público.

 

Sergio también mostró un enorme interés por la política durante toda su vida. Entre 1979 y 1988 fue diputado del Parlamento Europeo para, después, presidir Cofindustria, la patronal transalpina. Su relevancia en Italia es tal que en 2005 recibió el título de Senador Vitalicio.

 

El César de la industria italiana. El emperador del diseño. El hombre que nos hizo soñar con las curvas de sus coches se va. Larga vida a su obra y, desde aquí, nuestras condolencias a su familia.