Nuevo iPhone, ya tiene fecha

La noticia apareció ayer por primera vez en All Things Digital, la web especializada del Wall Street Journal, anunciaba que el «Día D» de Apple será el 10 de septiembre. El mismo día del estreno de iOS 7 se presentarán los nuevos iPhone 5S -donde se echará el resto en hardware para volver a estar por delante de Android- y un iPhone 5C que tendrá como objetivo arañar ventas a los dispositivos de gama media con el sistema operativo de Google.

 

Con el Moscone Center de San Francisco ocupado por una conferencia de desarrolladores en esas fechas, la web explica que lo más probable es que los nuevos equipos se presenten en el mismo teatro en San José en el que conocimos al iPhone 5 y que en sólo una semana ya esté en todas las tiendas de Estados Unidos. En Europa habrá que esperar entre un mes y un mes y medio.

 

Aunque al principio se daba por hecho que los terminales llegaría el 18 de septiembre, parece que la intención de Sony y Samsung de presentar sus novedades para la campaña navideña el 4 de ese mismo mes en el IFA de Berlín -y la presión sobre los de Tim Cook de los inversores- han sido decisivos para que los de la manzana quieran hacer una presentación a lo grande y, de paso, minimizar las novedades de la competencia.

 

Con los Xperia Z, Galaxy S4 y HTC One X en el punto de mira, los rumores sobre qué llevará el nuevo terminal son interminables. Desde un lector de huellas dactilares para bloquear el equipo y algunas aplicaciones hasta un chip similar y compatible a la tecnología NFC hasta ahora denostada en Cupertino. Sobre lo que no hay dudas es acerca del tamaño del dispositivo y su clavija. La mayoría dan por hecho que los nuevos 5S tendrán el mismo tamaño -puede que la pantalla sea ligeramente superior- y que la nueva clavija se perpetuará unas cuantas generaciones para no enfadar más a los usuarios de dispositivos Apple relativamente nuevos.

 

Las apuestas de los expertos siguen con una cámara que superará los 12 Mp y que irá en consonancia con la nueva generación de pantallas Retina -que probablemente superen los 450 ppp- y, sobre todo, sin el efecto lila que obliga a cambiar continuamente el enfoque cuando queremos inmortalizar un paisaje o momento. En cuanto a la autonomía, el iPhone 5 la multiplicó respecto al 4S pero sigue siendo escasa. En parte por el tamaño y peso del terminal y en parte porque hasta ahora a Apple se le perdonaba todo. Un aumento de la capacidad del 30% es lo mínimo en un equipo que superará fácilmente los 600€.

 

Respecto al 5C, parece que el empleo de materiales más «básicos» en la construcción, unidos a una pantalla que no subirá de resolución y a una batería como la actual serían las armas para que el iPhone pudiera luchar contra los smartphones chinos de ZTE o Huawei. Si tenemos en cuenta que la mayoría de los usuarios entran al universo Apple mediante el smarpthone para luego ir completando la gama de dispositivos gracias a su buen funcionamiento, no se entiende que el «C» no haya llegado antes.

 

Sobre un nuevo dispositivo, como el iWatch o la televisión inteligente no hay muchas noticias. No se las espera tan pronto -al menos al reloj- pero es cierto que los grandes productos de la empresa han llegado cuando nadie los esperaba.

iOS 7, más abierto

Como dijimos ayer, junio será el mes de iOS 7. El sistema operativo en el que Apple tiene depositadas sus esperanzas para volver a marcar terreno frente a sus rivales. El mercado le pide más capacidad de personalización, un interfaz más moderno y que vuelva a ser la fortaleza infranqueable que ha sido durante años.

 

De momento, Tim Cook, CEO de Apple, explicó en una entrevista en All Things Digital que creen mucho «en el elemento sorpresa. Creemos que a los clientes les gustan las sorpresas». No citó ninguna de esas sorpresas pero a grandes rasgos explicó que «los wearables (prendas tecnológicas para «vestir» como los relojes inteligentes) son un área madura para la explotación» por lo que cree que «habrá un montón de empresas que competirán» en este sector.

 

Aunque Cook en ningún momento habló de ningún proyecto en particular de su empresa sí dijo que están trabajando en dispositivos que sean útiles: «los wearables tienen que servir para algo». Han de ser convincentes para llegar al público. Si no, su mercado será muy reducido. Toda una declaración de intenciones sobre las gafas de Google.

 

«No hay nada que vaya a convencer a un niño que nunca ha llevado gafas, una pulsera o un reloj para que los use. Al menos yo nunca lo he visto. Así que hay un montón de cosas que resolver en este campo» para que los nuevos productos sean interesantes para todos. Y también accesibles.

 

Lo mismo ocurre con la idea que Cook tiene sobre la televisión del futuro. Va mucho más allá de su Apple TV que, aunque es el dispositivo de su clase más vendido con más de 6,5 millones comercializadas en 2012, ni se acerca al éxito de cualquier otro iDevice. Y aquí parece que podría entrar en juego una adquisición. «Apple no descarta hacer una gran adquisición si la empresa adquirida podría ayudar a Apple ha desarrollar un producto importante». En el último año, por ejemplo, los de la manzana compraron nueve empresas frente a la media histórica de seis.

 

Preguntado sobre la conferencia de desarrolladores del día 10 en San Francisco, donde se espera que llegue una nueva edición de iOS, Cook explicó que ve su sistema operativo más abierto y flexible en un futuro. La duda es si estará disponible para otros dispositivos que no sean propios -al estilo Android de Google- o si tendrá más capacidad de personalización y más compatibilidad con terceros.

 

«Apple no ha perdido frescura, sólo hay que ver las cifras de ventas, la satisfacción de los clientes en los estudios y el uso intensivo -el que más- que los clientes de Apple dan a nuestros productos», aún así, Cook mostró su «frustración» ante la pérdida sistemática del valor de las acciones de la casa. Si a eso le unimos que Apple bajó su beneficio interanual por primera vez en una década, la obra que tiene por delante Cook parece titánica. Aún así, Jobs siempre pensó que si alguien podía mantener su legado, ese era Tim. Dejemos que nos sorprenda, sólo quedan cuatro días.

Apple, la empresa de Tim Cook

Si hay algo que sabe hacer Apple es vender. Del mismo modo que lo hizo hace décadas Coca Cola, la empresa creada por Steve Jobs y Steve Wozniak es de las pocas tecnológicas que es capaz de vender un modo de vivir sus productos. Los famosos iDevices han creado todo un lenguaje audiovisual, desde el diseño hasta sus anuncios. Un universo que ya da trabajo a 600.000 personas en Estados Unidos no sólo en forma de empleados de la compañía, sino de distribuidores, anunciantes, desarrolladores de aplicaciones, publicistas, comunicadores y un largo etcétera.

 

No obstante, la pérdida de Steve Jobs -que ha agrandado aún más su aura de gurú tecnológico- dejó a la firma ante su mayor reto. El único que no fue capaz de superar en el pasado: sobrevivir a su creador. Cuando Jobs fue expulsado de la empresa que creó ésta estuvo al borde de la quiebra y se salvó gracias al dinero de Microsoft (Gates y Jobs guardaban una gran amistad a pesar de su enorme competitividad en el mercado laboral). Ésta vez el propio CEO se había encargado de formar a su delfín. De que todo el mundo le conociera. El elegido era Tim Cook. Un magnífico estratega empresarial con un cerebro tan ejercitado como poco carisma.

 

Precisamente por eso las cabezas pensantes de Cupertino han puesto a su jefazo a pasearse por los principales medios de comunicación estadounidenses. En un momento en el que los dispositivos Android acorralan los iOS y en el que las acciones bajan -aún así, superan los 500$ por acción, son la tecnológica que más crece, que más vende y que más beneficios tiene con mucha diferencia y sus productos no dan síntomas de fatiga alguna- es fundamental que la gente conozca a Cook y que éste sea capaz de enganchar al público como lo hacía su predecesor.

 

Lo primero que llama la atención de la completa entrevista de Cook a Bloomberg Businessweek es el alto concepto que tiene de la filosofía de Steve Jobs. El fundador le inculcó desde el principio que los productos de Apple son creados con el fin de enriquecer la vida del cliente. De dar más que cualquier otro dispositivo de los rivales.

 

No obstante, también es consciente de que él no es Steve Jobs ni debe serlo -ni intentarlo-. En la entrevista explica que entiende toda la presión que requiere su puesto. Para resumirlo toma prestadas unas palabras de John Fitzgeral Kennedy: «a quien mucho se ha dado, mucho le será exigido». Cook sabe que es y será siempre el centro de las iras de los accionistas y de los fans de la marca. También sabe que los aplausos se los llevará la manzana mordida, Steve Jobs y los dispositivos que, dice, se trabaja en que tengan un «personalidad propia, individual y distinguida».

 

Uno de los puntos en los que más difiere su gestión de la de Jobs tiene que ver con la transparencia de la empresa frente a los medios y a los consumidores. «Apple se ha dado cuenta de que ha de ser supersecretista sobre productos y planes estratégicos -aumentan la rumorología y la expectación de los clientes- pero también que hemos de ser completamente transparentes sobre la construcción de los dispositivos, los proveedores y las condiciones de trabajo de sus empleados y las contratas». Eso «nos ayudará a marcar la diferencia«. Apple es «la única empresa que publica en su sitio web las horas de trabajo de casi un millón de personas en todo el mundo». «Estamos permitiendo que los trabajadores que tienen algo que ver con Apple en cualquier lugar del planeta conozcan sus derechos y los defiendan».

 

Marcar la diferencia es su mayor objetivo. Dice no necesitar notoriedad. Formar parte de un grupo de personas que realizan a diario cosas increíbles es lo que le motiva. En la entrevista rememora su primer día en Apple. «Tuve que cruzar un piquete de personas protestando porque Jobs había decidido «matar» el Newton. En ese momento aprendió que la responsabilidad de la compañía no es ganar dinero. Eso es una consecuencia. La empresa tiene una responsabilidad con sus clientes. Precisamente por eso la mayor crítica de Apple es la propia Apple. Ese es uno de los motivos por el que todos los ejecutivos de Apple han de responder personalmente a los clientes. Evita que la empresa, que quienes la dirigen se aíslen. «Al estar más en contacto con la realidad sabemos que necesita la gente».

 

 

Mac, el pilar de todo


Los principales titulares no se los llevaron ni los smartphones ni las tabletas. Cook explicó que Apple está en una posición privilegiada en los dos mercados que más crecen. Sin embargo, también dijo que el pilar de todo es el Mac. Es su mercado más pequeño, en el que tienen más margen de crecimiento (aunque el global decrece sus ventas están disparadas). No olvida que el 80% de las ventas actuales vienen de la mano del iPhone 5, el iPad 4 y el iPad Mini (que no existían hace dos meses y que mucho agoreros tacharon de malos productos) por lo que es consciente de que para asegurar el futuro de la compañía es necesario abrir nuevos mercados.

 

Como bien explica, la creatividad no es lineal. «No se puede hacer un diagrama de flujo». Pero también reza que de momento su empresa es lo suficientemente innovadora como para no necesitar un departamento de innovación. Todo Apple es innovación, aunque la mayoría se centra en cosas que no son tan espectaculares como un modelo nuevo: sólo en pequeñas mejoras que multiplican el valor añadido del producto o servicio.

 

Un ejemplo de todo ello es la batalla de las tabletas. Es cierto que los dispositivos Android están ganando terreno en las tiendas frente al iPad. Sin embargo, «si tomamos en cuenta datos de terceros sobre el tráfico de navegación web de las tabletas en todo el mundo, veremos que el 90% proviene del iPad. Eso significa que la experiencia de usuario del iPad es muy superior a la de sus rivales«. Hemos conseguido que el iPad se haya convertido en parte de sus vidas en lugar de un producto que comprar y colocar en un cajón.

 

La razón es sencilla. «Son múltiples productos con múltiples versiones de sistemas operativos y múltiples interfaces. No son simples. El iPad lo es». Apple ha «eliminado el alboroto. El cliente es el centro de todo

 

Todo ello requiere una colaboración entre personas, trabajadores y departamentos de sobresaliente. Y para llegar a un nuevo nivel era necesario realizar cambios dentro de la empresa. Aquí es donde Cook encuadra los despidos de John Browett y Scott Forstall y también el ascenso de Jonathan Ive, hasta ahora encargado del diseño de interfaces -la cara de todos los dispositivos de Apple- que también llevará a cabo el desarrollo del «look and feel» de los nuevos dispositivos. No la arquitectura interna, sino la imagen global de cada nuevo iDevice. Sobre los que decían que el despido de Forstall podía tener connotaciones políticas, Cook sólo dijo que «desprecia la política y que ésta no tiene espacio en ninguna empresa». Tajante y claro.

 

Ante la pregunta de si el despido de Forstall y Browett tiene que ver con el fracaso de Apple Maps, Cook dijo que la decisión de crearlo no fue cuestión de «no querer trabajar con la empresa X», sino de ofrecer una mejor experiencia en una herramienta tan fundamental como la geolocalización. «No hemos estado a la altura de las expectativas. Hemos metido la pata pero estamos invirtiendo toda nuestra energía en enmendar el error y ya estamos consiguiendo por medio de actualizaciones mejorar el programa».

 

Volviendo al Mac, el CEO de Apple explicó que iOS y OS X no tienen porque acabar fusionándose. Los clientes han demostrado que quieren que el software del iPad y el iPhone funcionen. Que el sistema operativo del Mac funcione. Que ambos trabajen juntos sin problemas, de un modo ágil, rápido, eficiente. Pero no necesariamente que sean el mismo sistema operativo.

 

 

Samsung, ni contigo ni sin ti


Uno de los puntos más interesantes de la entrevista se refiere a la relación de aliado-rival que los californianos mantienen con Samsung. Cook piensa en los coreanos como una gran empresa con grandes divisiones de las que unas son aliadas y otras son rivales. No obstante, el CEO espera que la batalla de litigios acabe pronto para que las empresas se puedan centrar sobre todo en innovar, en lanzar mejores productos que satisfagan más a las personas que los compran.

 

Para hablar de los nuevos proyectos como el iPad Mini o la televisión de Apple -«un producto que le resulta muy interesante a la empresa», según Cook-, el CEO quiso recordar una conversación con Steve Jobs:

 

«Steve me dijo que nunca había habido una transición profesional a nivel de CEO en Apple. Nuestra empresa ha hecho un montón de grandes cosas, pero nunca ha hecho esto. El último tipo siempre es despedido y luego entra alguien en juego y a correr. Quiero que haya una transición de CEO profesional y he decidido que voy a recomendarte frente al consejo para que me sustituyas. Quiero dejar esto claro, Tim. He visto lo que pasó cuando murió Walt Disney, la gente miró a su alrededor y se preguntaba lo que Walt abría hecho. El negocio estaba paralizado y la gente simplemente se sentaba en las reuniones para hablar sobre lo que Walt abría hecho. No quiero que os preguntéis nunca lo que yo hubiera hecho, simplemente, haced lo que es correcto».

 

Aquí nació el iPad de 7,9 pulgadas, así nacerá la nueva televisión de Apple y así se construirá la nueva compañía que, por cierto, pasará la producción de sus ordenadores a Estados Unidos desde China en un intento de «devolver a la comunidad lo que la comunidad nos da» y, de paso, animar a los dirigentes a formar a más trabajadores especializados en procesos de ensamblaje industrial que se han ido perdiendo en Estados Unidos y que son una enorme fuente de riqueza. ¿Se animará también la competencia a la relocalización?