iPhone 6, cuenta atrás

Por fin se acerca la fecha. Cual estreno de cine, el reloj que marca el inicio de la cita más importante de Apple este año ya marca menos de una semana. Justo unas horas después de que Samsung y Sony lancen todas sus novedades en un IFA de Berlín que marcará la capacidad del saturado mercado Android para reinventarse y sorprender, el martes 9 a partir de las 19:00 la empresa de Cupertino presentará -según indican todos los rumores- su nueva versión del iPhone. Y si todos estos rumores se cumplen, el «iPhone 6» será la vuelca de tuerca más importante desde el 4.

Desde hace dos años, con la llegada del 5, la información sobre qué tendría el nuevo modelo ha ido cayendo con cuentagotas. Es cierto que durante los últimos seis meses casi todas las filtraciones se han centrado en la nueva forma del iDevice (para muchos será más redondeado) y, sobre todo, en la diagonal de la pantalla. La teoría de las cuatro pulgadas -que permiten llegar con un sólo dedo a cualquier esquina de la pantalla- parece tan obsoleta como aquella de Jobs sobre el tamaño mínimo de las tabletas. Precisamente por eso se espera uno que supere las 4,5 pulgadas y satisfaga a millones de clientes Android en todo el mundo sin defraudar a los que todavía defendemos un tamaño más recatado para poder utilizarlo en cualquier situación; y una segunda versión que se vaya por encima de las 5 para entrar de lleno en el negocio de los phablets, hasta ahora coto privado de Samsung y algunos fabricantes chinos.

La propia composición del panel de la pantalla -cristal de zafiro según casi todos los «expertos»- será otra de las novedades. De hecho, parece que es la que podría provocar un retraso considerable -y para nosotros improbable- en la fabricación del dispositivo. La llegada de la tecnología NFC para lanzar el dispositivo a la era de los pagos móviles y facilitar su uso con dispositivos de terceros son otra de sus bazas más esperadas.

No obstante, la frase de Tim Cook hace semanas afirmando «la llegada de grandes sorpresas y la entrada en nuevos nichos del mercado» parecen confirmar que el smartphone no llegará solo. El tan rumoreado y esperado iWatch podría ser presentado en el meeting -para el que Apple ha seleccionado el mismo centro de convenciones donde presentó los iMac, en vez del habitual centro de Yerbabuena cerca de San Francisco- aunque su llegada a las tiendas se demore unas semanas.

La avalancha de dispositivos con Android Wear, desde el Moto 360 hasta los Gear S de Samsung pasando por G Watch R de LG, parece que nos traerá este nuevo equipo llamado a revolucionar por completo un mercado que no acaba de despegar al no ser capaz de convencer a los usuarios clásicos de relojes -ni mucho menos los de lujo-.

Ver todos estos equipos funcionando con la versión casi definitiva de iOS 8, despejar que ocurrirá con otros equipos como Apple TV y, sobre todo, oír el legendario «one more thing» parecen motivos suficientes para esperar con ansia la cuenta atrás.

iPhone 6, mitos y leyendas

Hay algo en lo que tanto los fanboys como los haters de Apple se ponen de acuerdo y es que ninguna otra empresa tecnológica -ni siquiera Google- es capaz de generar tantas noticias y rumores como los de Cupertino. Desde el mismo momento en el que se lanza cualquier producto (en especial el iPhone) comienza a generarse una enorme bola de nieve en la que se mezclan los deseos y las añoranzas para averiguar cómo será el sucesor.

Como siempre, a las puertas del WWDC los rumores sobre lo qué hará o no la nueva versión de iOS (seguro que será menos polémica que la séptima) y cuál será el primer dispositivo en equiparlo (iPad Air, iPad Mini o iPhone) ha hecho que si buscamos en Google iPhone 6 aparezcan 2.610 millones de resultados por 247 millones si ponemos Samsung Galaxy S5.

Precisamente por eso nos hemos propuesto «trillar» todo el grano para saber qué puede ser verdad o posible de todas las propuestas que circulan por la red sobre el teléfono más famoso (y deseado) del mercado.

  • Dimensiones: será, casi seguro, el teléfono más delgado del mercado. Además, la pantalla crecerá -al menos en alguna de sus versiones- para hacer frente a la demanda del mercado que ahora se está quedando Android y, en menor medida, Windows 8. La obsesión de los de la manzana por la ligereza hace que muchos apuesten por una versión tope de gama que se denomine Air.
  • Capacidad: aunque los dispositivos de Apple siempre se han caracterizado por no necesitar las máximas especificaciones para rendir al máximo, la probable subida de precio que se «justificará» con el aumento de pulgadas traerá también una nueva escala de capacidades (de 16 a 124 GB) así como internet más rápido y una mayor velocidad en los sensores GPS o del sensor táctil.
  • A8+M8 Processor: el objetivo de Apple es siempre hacer procesadores más pequeños y rápidos -hasta ahora lo ha conseguido siempre- que dejen más espacio para otros sensores y a la batería y, sobre todo, que gasten menos energía. Según proveedores taiwaneses, el nuevo A8 irá unido a la memoria DRAM y es «una obra de arte». Habrá que verlo (y probarlo).
  • Nuevos materiales: el panel frontal será nuevo. Hay rumores que hablan sobre un cristal de zafiro -como el lector de huellas- pero nosotros nos decantamos por la tecnología que han patentado y que llaman Quantum Dot que hace que el cristal mineral sea más resistente a las ralladuras y a los golpes. El aluminio ultraligero será otro de los materiales que harán que cualquier cosa que no sea un Xperia Z parezca un simple trozo de plástico.
  • Cámara: para los de Cupertino lo importante no son sus dispositivos sino lo que se puede hacer con ellos. Precisamente por eso ha llegado la hora de dar un salto en la cámara. Muchos apuntan a que optarán por los 10 Mp, otros, sin embargo, hablan de un informe de un proveedor chino que asegura que seguirán los 8 Mp pero con un sensor 1/2.66″ y una apertura f/2,0. Todo ello con un estabilizador óptico. En cualquier caso, la apuesta es clara: que el equipo haga las mejores fotos del mercado.
  • iOS8: será el encargado de mostrar al mundo las nuevas opciones de iOS. Android KitKat se ha puesto ya a la altura así que necesitan un golpe de efecto para seguir siendo la referencia. Ya no basta con un nuevo diseño. Los famosos Tips que dan información de qué hacer con el equipo; el healthbook encargado de aprovechar la batería de sensores y la fiebre por el deporte y la vida sana; o la integración de Shazam son sólo la punta del iceberg. iOS in Car y la unión con el iWatch serán los puntos fuerte.
  • Autonomía: el mayor quebradero de cabeza podría solucionarse como Steve Jobs no quería: más tamaño es igual a mayor batería y eso a mayor autonomía. Un iPhone que nos acompañe a pleno rendimiento todo el día es el objetivo… y por ahora están bastante lejos.
Y vosotros, ¿qué añadiríais?

 

Android Wear, Google se pone guapo

 

 

Cuando todo el mundo está hablando sobre el sentido de los Galaxy Gear, el futuro (ahora absolutamente confirmado por las circunstancias) del iWatch de Apple o los wearables de Nike, Adidas, Fitbit, Pebble, etc., Google ha querido dar un golpe de efecto al mercado presentando su adaptación específica de Android para este tipo de dispositivos.

 

Así, el mismo día que se han hecho públicso el Moto 360 y el LG G Watch (tendremos que seguir de cerca la familia G de los coreanos), la empresa de Mountain View ha demostrado que su plataforma es perfectamente adaptable a cualquier dispositivo, incluido los codiciados relojes inteligentes.

 

Desarrollado a partir de la versión 4.2.2 -Kit Kat-, su interfaz está pensado para ser totalmente táctil y para permitirnos llegar a gran cantidad de información útil con sólo acariciar el panel y, lo que es mejor, modificar esa información en función del contexto en el que nos encontremos.

 

En cuanto a especificaciones, está pensado para trabajar con relojes redondos con una resolución de 320×320 o cuadrados de 280×280 y exige un hardware mínimo que incluya un chip de 2 núcleos, 512 MB de RAM, 4GB de memoria interna, Bluetooth de última generación (4.0 para conectarse al terminal) y varios sensores internos que, aunque nos parezcan básicos en un smartphone, son difíciles de incluir en un dispositivo de pulsera.

 

De momento, los de Mountain View han explicado que se trata de una versión inicial de un sistema operativo con unas «grandes posibilidades de mejora» por lo que, aunque ahora funcione simplemente como un mero «notificador» y permita hacer acciones muy restringidas por voz, se espera que a medio plazo (unos dos años) pueda llegar a ser casi un sustituto de la plataforma para tabletas y smartphones.

 

Pero por ahora, tendremos que «conformarnos» con un sistema de notificaciones sincronizado entre dispositivos y un conjunto de tarjetas contextuales que nos dará información sobre lo que nos rodea. Recopilar información a partir de sensores y ejecutar actividades más complejas son el objetivo de un entorno cada vez más completo que está pensado para llegar a más dispositivos (la duda es si quedará espacio para la «patina» que cada fabricante suele añadir sobre Android).

 

https://www.youtube.com/watch?v=0xQ3y902DEQ

Galaxy Gear, el peor enemigo de Samsung

La apuesta de Samsung en el IFA de Berlín ha sido más arriesgada que nunca. Por primera vez los coreanos se enfrentaban a ser los primeros en presentar un nuevo producto de nicho: ya no valía con hacer un smartphone más grande (sus Galaxy Note crearon un segmento, el de los phablet, sin aportar nada que no fueran pulgadas) o con presentar mejoras a productos que ya vendían. Por primera vez se adelantaban a sus rivales y presentaban un reloj inteligente. Es cierto que Sony tiene uno. Es cierto que el Pebble y el I’m a Watch se están comercializando. Pero también que ninguno de estos tres fabricantes tiene el empaque del gigante mundial de la electrónica de consumo.

 

Así que, por primera vez, los rumores y la expectación dejaban Cupertino para irse a la otra punta del Pacífico. El reloj tenía que ser un complemento del teléfono o la tableta pero tenía que aportar algo novedoso. Además, tenía que justificar su precio -el tamaño ultrarreducido de los componentes eleva los costes y, sobre todo, el motivo por el que alguien dejaría de usar un reloj clásico (más cercanos a la artesanía, la joyería y la tendencia) para adquirir uno inteligente. La tarea se antojaba enorme para una empresa con productos excepcionales pero con consumidores, no fans.

 

La presentación del Gear fue por todo lo alto: simultánea en Berlín y en Times Square y las expectativas los minutos previos se dispararon. El modelo, sin embargo, carecía de un diseño rompedor. Como bien dice Sandro Pozzi en El País, recuerda mucho a los antiguos relojes CASIO que incorporaban funciones matemáticas. Sólo que este más grueso, ligeramente más estilizado e inmensamente más caro y capaz. Sus colores son llamativos (lo que minimiza su público objetivo y, a buen seguro, lo diferencia del futuro iWatch) y su tamaño lo acerca más a los modelos de tendencia que a una joya suiza.

 

En cuanto al modelo, cuenta con una pantalla táctil de 1,63 pulgadas y una resolución de 320×320. A eso se le suma un pequeño altavoz, dos micrófonos y una pequeña óptica de 1,9 Mp en una cámara orientada hacia el exterior del brazo. Todo funciona con un microprocesador de 800 MHz. El rendimiento es humilde (suficiente para un dispositivo de este tipo) pero cualquier cosa más compleja o con mayor calidad requiere del teléfono, a la sazón dispositivo principal.

 

Esta es una de las claves del Gear. Sólo compatible con los Galaxy (no sabemos qué pensara Google de esta jugada al resto de equipos Android), permite estar conectado de continuo al terminal -al menos mientras la distancia entre ambos no supere el metro y medio- para hacer las operaciones básicas sin sacarlo del bolsillo. Además, S Voice hace que no tengamos que volvernos locos con la pequeña pantalla. Todo funciona correctamente.

 

La parte mala es su dependencia del terminal. No nos permite llevarlo «sólo» cuando queramos correr -cuenta con podómetro- o escuchar música sin más complementos o aderezos. Y de momento, como el Gear sólo es compatible con unas 70 aplicaciones (10 desarrolladas por terceros) su independencia, nos tememos, queda aplazada hasta la segunda generación.

 

Esto hace que a los 299$ que costará en Estados Unidos haya que sumarle el precio de un segundo equipo Galaxy compatible con Android 4.3. Mucho para un equipo construido para ser inteligente. Una estrategia muy Apple (la de pensar que sus clientes pueden pagar lo que sea por sus idevices) que no se corresponde con una correa de plástico o una pantalla con tan poca resolución. Y, sobre todo, que no se adapta a una empresa que se jacta de sus precios competitivos y de ser la referencia en movilidad.

 

 

Apple toma nota

 

De momento, Apple sigue guardando silencio y permitiendo que se generen rumores sobre el lanzamiento y las características de su iWatch. Su interfaz será tan sencillo y ligero como nos promete el inminente iOS 7. Sus capacidades irán marcadas por sus aplicaciones (y sólo hay que recordar que el iPad salió a la venta con más aplicaciones que las que tenían un año más tarde los modelos Android en manos de desarrolladores «libres») y el precio… digamos que Samsung le ha hecho un gran favor marcando un precio de salida muy superior al de Sony, por ejemplo.

 

Esta claro que los de la manzana han aprendido de Apple Maps y que se tomarán su tiempo para un equipo que trabajará con Siri, muy superior a cualquier equivalente Google, y que tomará prestada la experiencia de la casa con los Nano para generar pantallas pequeñas pero nítidas, una buena autonomía y independencia total en funciones de ocio, como la música, la fotografía y el vídeo.

 

Si Apple vive la presión de la ausencia de Steve Jobs (sobre todo con el estreno del filme sobre su vida este mismo mes), Samsung está aprendiendo que ser el líder es mucho más complicado que el aspirante que, casualmente, lanza todas sus buenas ideas un mes después que sus rivales. El mercado se vuelve de lo más interesante.

Wimm, el último trofeo de Google

Mientras Microsoft hace cábalas para intentar crecer en el mercado de dispositivos móviles comprando a precio de saldo Nokia (nos tememos que sólo para acabar de rematar a los fineses y ellos no poder alcanzar ni siquiera a Apple) Google vuelve a demostrarnos que está, literalmente, en otra liga. El dominio de Android de todos los mercados donde participa es tal que los de Mountain View compiten contra ellos mismos… y sus aliados más cercanos.

 

Mientras los medios miran con asombro las Google Glass (que, casi seguro, no veremos en el mercado a medio plazo por su coste, su necesidad de mejoras para el día a día y, sobre todo, por su utilidad «real») el reloj inteligente toma forma. Si hoy mismo Samsung mostrará su Galaxy Gear -que contará con una pantalla táctil de 3 pulgada, conexión wifi y cámara de fotos y que sólo funcionará con smartphones de la casa-, Sony ya comercializa la segunda generación de su SmartWatch, Pebble acumula buenas ventas y, en semanas Apple, Microsoft o LG anunciarán sus modelos.

 

Una vez más, Google, ante la amenaza de ir a rebufo de otras tecnológicas -lo suyo es el software- y, sobre todo, para dejar de depender tanto de Samsung, ha comprado Wimm, una pequeña startup que trabaja con al empresa desde 2012 y que ha realizado un buen puñado de prototipos operativos. Además, esto puede colocar en ventaja a los de Larry Page: Wimm también preparaba aplicaciones para Android, el talón de Aquiles de estos dispositivos.

 

Si el reloj de Samsung está pensado para las actividades deportivas del usuario y el de Sony sirve para leer el correo, SMS, ver el calendario o consultar Whatsapp, la idea que tiene Google es la de lanzar un equipo inteligente completamente operativo. Tardar un poco más pero hacer las cosas bien desde el principio.

 

Mientras, la comunidad Kickstarter seguirá siendo el favorito del mercado con su Pebble de tinta electrónica, un dispositivo enormemente sencillo pero más eficiente, fiable y compatible que está sirviendo a los desarrolladores para poner a prueba sus proyectos.

 

El primer paso parece dado: equipos que sean compatibles en mayor o menor medida con las capacidades del teléfono o tableta con el que están vinculados. Del mismo modo que las tabletas comenzaron dependiendo de los ordenadores. El salto, la victoria, se la llevará el primero que sea capaz de crear un reloj completamente autónomo y, sobre todo, de convencer a los clientes de que es un dispositivo necesario y por el que merece la pena pagar. Hasta ahora, este es el punto fuerte de los de la manzana. El próximo capítulo, el 10 de septiembre.