HTC One M8, nada se da por perdido

 

 

Hay algunas tecnológicas que se merecen todo nuestro respeto no sólo por sus buenos productos, sino por su persistencia y su afán competitivo. Es el caso de HTC. Los taiwaneses no sólo fueron pioneros en el lanzamiento de smartphones propios sino que suelen realizar algunos de los mejores modelos del mercado. Sin embargo, el dominio absoluto de Samsung, la cada vez mayor presencia de los Nexus de Google y el resurgir de fabricantes como Sony o LG ha hecho que su papel en el mercado sea muy pequeño. Incluso los nuevos chinos parecen -incomprensiblemente- capaces de quitarle cuota cuando por rendimiento están muy por debajo.

 

Aún así, el fabricante es capaz de mejorar sus productos y sorprendernos cada año. El One es, sin duda, su mejor escaparate y ayer en Londres volvió a demostrar que, quien se fíe de ellos y pruebe por primera vez tiene muchas probabilidades de no cambiar de fabricante.

 

El M8 es toda una declaración de intenciones. Es la segunda generación de un smartphone sobresaliente, busca mantener una imagen de marca unificada -como ocurre con las gamas Galaxy, Xperia o G- y con su nuevo apellido nos recuerda que los taiwaneses llevan ya ocho años como productores independientes. Todo un hito si vemos los resultados de su división móvil.

 

El nuevo One sigue la línea de diseño de su antecesor. La primera generación era, sin duda, uno de los equipos con mejores acabados del mercado. El empleo de un chasis metálico y plano le daban un aspecto rotundo -que se demostró en las pruebas de estrés- lo que unido a una pantalla enorme y con buena resolución hacían que fuera un terminal que llamara la atención, algo francamente difícil en un mercado muy estandarizado por diseño. Es cierto que el continuismo puede ser un peligro (ha ocurrido con Apple y Samsung) pero es vox populi que ambos terminales convivirán poco en el mercado.

 

El nuevo modelo sigue la tendencia inaugurada por LG y seguida por Samsung de aumentar la pantalla manteniendo las dimensiones exteriores -reduciendo el marco-, lo que estiliza más aún su imagen. El nuevo estilo, además, se redondea en los bordes lo que hace que aumente la ergonomía de un dispositivo bastante grande pero que sigue siendo muy manejable.

 

En cuanto a colores (acabados para HTC) al blanco del año pasado se suman un gris cepillado (muy estilo iPhone) y, como no, uno dorado («champagne») que, sin duda, causará furor en Asia, su principal mercado.

 

En su interior trabaja, una vez más, lo mejor del mercado. El procesador Snapdragon 801 a 2,3 GHz se une a 2 GB de memoria (nos sorprende que se mantenga esta cifra, pero con un Android cada vez más ligero tiene mucho sentido). En cuanto al almacenamiento, 16 GB de capacidad ampliables -esta vez sí- con una ranura de expansión y, según anunciaron, gracias a un acuerdo con Google, se podrá llegar hasta 65 GB en la nube.

 

La pantalla es un inmenso panel SuperLCD3 de 5 pulgadas recubierto con Gorilla Glass 3 con resolución 1080p (el tercero tras Samsung Galaxy S5 y Xperia Z2 que no se atreve con el 4K) con unos ratios de intensidad y brillo difícilmente superables. Además, los ingenieros taiwaneses han trabajado en la sensibilidad del cristal para poder incluir gestos táctiles propios que harán más fácil e intuitivo su uso.

 

En cuanto a autonomía (el talón de Aquiles de estos gigantescos paneles), han repetido la misma batería de 2.600 mAh pero gracias a mejoras en el software dura un 40% lo que unido al sistema de carga rápida hace que sea casi imposible que nos deje tirados.

 

Lo mejor y lo que hace diferente al equipo es su tecnología DuoCamera. Se mantienen los Ultrapíxeles (menos píxeles pero con un fotodiodo ostensiblemente mayor para aumentar la entrada de luz y ganar nitidez) y se subrayan con una segunda cámara que permite aplicar un reenfoque posterior a cada imagen para poder editarla gracias a un software de fotografía sorprendente para un smartphone. La segunda cámara actúa como un segundo punto de vista que añade multitud de información de segundos planos y que permite crear construcciones mucho más complejas y completas que en otro terminal.

 

El interfaz sobre Android KitKat sigue siendo -para bien y para mal- el clásico de la casa. El llamado Sense llega a su versión 6 y hace que sea un terminal diferenciado de la competencia. En nuestra opinión, lo mejor serían terminales sólo con el entorno Google pero es cierto que no habría motivos más allá del precio para decantarse por uno u otro.

 

En resumen, un terminal muy interesante para aquellos que quieran un equipo fiable, sencillo, con buena autonomía, resistente y buenos acabados. Queda por saber su precio pero, viendo el de su antecesor… no será barato (libre).

Android Wear, Google se pone guapo

 

 

Cuando todo el mundo está hablando sobre el sentido de los Galaxy Gear, el futuro (ahora absolutamente confirmado por las circunstancias) del iWatch de Apple o los wearables de Nike, Adidas, Fitbit, Pebble, etc., Google ha querido dar un golpe de efecto al mercado presentando su adaptación específica de Android para este tipo de dispositivos.

 

Así, el mismo día que se han hecho públicso el Moto 360 y el LG G Watch (tendremos que seguir de cerca la familia G de los coreanos), la empresa de Mountain View ha demostrado que su plataforma es perfectamente adaptable a cualquier dispositivo, incluido los codiciados relojes inteligentes.

 

Desarrollado a partir de la versión 4.2.2 -Kit Kat-, su interfaz está pensado para ser totalmente táctil y para permitirnos llegar a gran cantidad de información útil con sólo acariciar el panel y, lo que es mejor, modificar esa información en función del contexto en el que nos encontremos.

 

En cuanto a especificaciones, está pensado para trabajar con relojes redondos con una resolución de 320×320 o cuadrados de 280×280 y exige un hardware mínimo que incluya un chip de 2 núcleos, 512 MB de RAM, 4GB de memoria interna, Bluetooth de última generación (4.0 para conectarse al terminal) y varios sensores internos que, aunque nos parezcan básicos en un smartphone, son difíciles de incluir en un dispositivo de pulsera.

 

De momento, los de Mountain View han explicado que se trata de una versión inicial de un sistema operativo con unas «grandes posibilidades de mejora» por lo que, aunque ahora funcione simplemente como un mero «notificador» y permita hacer acciones muy restringidas por voz, se espera que a medio plazo (unos dos años) pueda llegar a ser casi un sustituto de la plataforma para tabletas y smartphones.

 

Pero por ahora, tendremos que «conformarnos» con un sistema de notificaciones sincronizado entre dispositivos y un conjunto de tarjetas contextuales que nos dará información sobre lo que nos rodea. Recopilar información a partir de sensores y ejecutar actividades más complejas son el objetivo de un entorno cada vez más completo que está pensado para llegar a más dispositivos (la duda es si quedará espacio para la «patina» que cada fabricante suele añadir sobre Android).

 

https://www.youtube.com/watch?v=0xQ3y902DEQ

Smartphones, los mejores de 2013

La campaña de Navidad se acerca y todos los grandes fabricantes de teléfonos inteligentes tienen sus cartas sobre la mesa para ganar una partida de miles de millones de dólares en todo el mundo. En la época del año en la que más terminales de gama alta se venden y en el que todos estamos más dispuestos a rascarnos el bolsillo (¡es Navidad!) ninguno quiere quedarse atrás. Analizamos los topes de gama de cada plataforma para escoger el mejor de este final de 2013.

 

  • Samsung Galaxy S4: su enorme panel de 5 pulgadas tiene una resolución de 441 píxeles por pulgada. Aunque hay una versión supervitaminada de 8 núcleos en algunos mercados, al nuestro ha llegado un más «normal» con un chip de cuatro núcleos a 1,6 GHz (mucho más que suficiente). Su hardware, lleno de sensores, incorpora una cámara frontal de 13 mpx que graba vídeo HD. Todo ello funciona gracias a sus 2GB de RAM, la última versión de Android hasta ayer (4.3) y una potente batería de 2.300 mAh. Sus 130 gramos se pagan a 649€ (libre).

 

 

  • iPhone 5S: la edición más exitosa en ventas de la historia del iPhone es también el más potente. Mantiene una pantalla Retina de 4 pulgadas -la más pequeña de su segmento- y 326 ppp (¿por qué se ve tan bien si tiene mucha menos resolución que la de la competencia?). Cuenta con un procesador a 1,4 GHz que se apoya en un coprocesador que se encarga de todo el trabajo gráfico. El resultado es sorprendente. Aunque cuenta con sólo 1 GB de RAM, las pruebas de velocidad demuestran que su arquitectura de 64 bits lo convierte en el smartphone más rápido del mercado. Sus dimensiones compactas hacen que sea manejable y pese sólo 112 gramos. Viendo sus especificaciones parece que es el peor en todo (cámara de sólo 8 Mpx) pero los pequeños detalles e iOS7 lo convierten en el preferido del público -es el más vendido del mercado trimestre tras trimestre-. La manzana vale mucho. Se paga a 699€.

 

 

 

  • Nokia Lumia 1020: el Windows Phone por excelencia es una maravilla en las manos por tacto, acabados y fluidez. Su pantalla de 4,5 pulgadas cuenta con una resolución de 334 ppp y su procesador a 1,5 GHz se apoya en 2 GB de RAM para que todo funcione correctamente. Y eso que hay que tener en cuenta que su hardware es de lo más completo, incluyendo una cámara de ¡41 Mp! que, por supuesto, graba Full HD. Destaca, como en los Android, por su conectividad vía USB, NFC aunque flojea con una batería de 2.000 mAh que lastra ligeramente su autonomía. El mejor Windows Phone hasta la fecha cuesta 669 euros libre.

 

 

  • Google Nexus 5: este superterminal creado por LG para Google es la quintaesencia de Android. Su pantalla de 4,95 pulgadas tiene una resolución de 445 ppp. Su procesador quad core está más cerca del de un portátil gracias a su frecuencia de 2,3 GHz. Su cámara de 8 mp graba Full HD. Su RAM es de 2 GB. Sus dimensiones son francamente compactas para un dispositivo con todo tipo de sistemas de conectividad y una batería de 2.300 mAh. Una maravilla diferente que cuesta ¡349€! y que corre con Android 4.4. ¿A qué esperas a comprarlo?

 

 

 

  • Sony Experia Z1: una de nuestros fabricantes favoritos ha mejorado un terminal, el Xperia Z, que ya era magnífico. La nueva edición cuenta con un procesador Qualcomm 800 de cuatro núcleos a 2,2 GHz, 2 GB de RAM y una súper cámara de 20,7 mpx que graba Full HD. Con radio, NFC, USB, sistema de audio optimizado Sony, acceso al universo PlayStation y toda la biblioteca de ocio de la casa, un peso de 169 gramos, un acabado a la altura de iPhone y el Lumia y encima resistente a las agresiones y al medio, esta maravilla de 669€ viene de fábrica con Android 4.2 aunque ya se ha anunciado su inminente actualización a Kit Kat. Mucho más que recomendable.

 

 

 

  • HTC One: el que podría ser el canto del cisne de los taiwaneses es un equipo de primera. Su pantalla cuenta con una diagonal de 4,7 pulgadas con una resolución de 469 ppp (cualquier cosa que se visiona en este panel parece un BluRay). Para toda esta exigencia lo han equipado con un procesador de cuatro núcleos a 1,7 GHz y un quinto «fantasma» que ayuda con los gráficos. Su cámara frontal, aunque cuenta con sólo 4 Mp, tiene más resolución en cada uno de ellos (los famosos macropíxeles) con lo que, dicen, tiene la resolución de una de 12. Graba Full HD, damos fe. Con todo tipo de aditamentos en cuanto a conectividad, su batería de 2.300 mAh es de las mejores. Todo ello sin ser el más pesado (143 gramos) ni el más caro: 649€. Merece la pena.

 

Android 4.4, ¿evolución o revolución?

 

El nuevo Nexus 5 no es la única novedad que Google nos tenía reservada. Junto a un terminal espectacular con prácticamente ningún punto débil -como mucho se podía pedir una batería más generosa- los de Mountain View nos han mostrado la última evolución (más que revolución) de Android 4, sin duda, la versión más exitosa hasta al fecha de su sistema operativo.

 

Para los que todavía están esperando un Android 5 rompedor (como lo fue Jelly Bean en su presentación en el Nexus 7), Kit Kat -la versión 4.4- les sabrá a poco. Los de Google se han centrado en mejorar el funcionamiento de la plataforma más allá de su aspecto. Probablemente para minimizar una fragmentación que empieza a ser demasiado acusada. Tan sólo se consolida la imagen solida y sofisticada que ya supuso el salto desde las versiones 2 y 3.

 

Y para ganar en sofisticación hay detalles como la barra de botones virtuales que pierde su colorista fondo para volverse una superficie transparente -lo que, además, aumenta el tamaño percibido de las generosas pantallas de los dispositivos-. Lo mismo pasa con las notificaciones. Todo ello hace que el conjunto sea más ligero y que se gane sensación de fluidez.

 

También se ganan píxeles -y calidad de imagen- en los programas a pantalla completa. En este momento desaparecen las notificaciones o menús que restan calidad al servicio lo que, unido a nuevos iconos, menús y barras, da sensación de un terminal mucho más sofisticado.

 

Mejora mucho la agenda de contactos. Además de tener disponibles todos los contactos sincronizados en Google, si tenemos conexión, podremos realizar búsquedas semánticas para que toda la maquinaria de Mountain View nos diga donde están nuestras tiendas favoritas, restaurantes temáticos o centros culturales.

 

Respecto a la mensajería, Google se ha inspirado en iMessage donde el dispositivo alterna los SMS con su propio servicio de mensajería instantánea. De este modo se hibridan Google Hangouts con los mensajes lo que le dará un buen empujón en mercados donde los SMS tiene gran aceptación -sobre todo Estados Unidos, su mercado doméstico-.

 

Además, los ingenieros han trabajado en crear una versión prácticamente universal. Será compatible con cualquier equipo que tenga al menos 512 MB de RAM. Cualquier smartphone del mercado. El problema será si los fabricantes y las operadoras se deciden a abrir el coto para unificar el sistema operativo. Hasta ahora no lo han hecho y eso ha provocado grandes diferencias entre terminales idénticos.

 

La conectividad, por su parte, gana relevancia gracias a por la continua apuesta de Google por la tecnología NFC (que inaugura las tarjetas virtuales) así como nuevas aplicaciones WiFi. Lo mismo ocurre con los sensores de actividad -indispensables para cualquier actividad deportiva y para prácticamente todas las de geolocalización-. Kit Kat tendrá un software dedicado que minimizará su consumo y multiplicará sus prestaciones.

 

En definitiva, Google ha preferido crear una versión netamente mejor, más ligera y compatible de Android antes de lanzarse a una revolución que, a buen seguro, vendrá con los nuevos equipos de 64 bits. En cualquier caso, el sistema operativo de referencia sigue mejorando para ser también el mejor. Una pena que se den incongruencias como la que deja al Galaxy Nexus sin recibir esta novedad.

Nexus 5, ahora sí

 

 

Por fin ha llegado. Ya se sabe todo sobre Nexus 5, el terminal de Google fabricado por LG. Es cierto que no se ha hecho el más mínimo esfuerzo en ocultar sus especificaciones o características. También es cierto que es francamente complicado cuando se depende de un fabricante externo, decenas de proveedores y se desarrolla el sistema operativo con más implicación del mundo.

 

El terminal, por cierto, aunque llega huérfano de una presentación por todo lo alto al estilo Apple o Samsung sí que trae una buena colección de novedades y, sobre todo, una nueva actualización para Android 4, la esperada 4.4 Kit Kat.

 

La renovación de la alianza entre Google y LG ha demostrado que ambos quieren sacudirse del yugo de Samsung. Los primeros porque comienzan a depender tanto de los coreanos como Apple de sus proveedores. Los segundos porque están en un punto de no retorno. O su división móvil comienza a generar beneficios (y el prurito de fabricante de Google por delante de Motorola o la propia Samsung es muy positivo) o podría correr el mismo destino que Nokia.

 

El último Nexus comparte bastante hardware con el sobresaliente LG G2 pero su grandeza reside en las sutilezas que lo diferencian como una prodigiosa pantalla de 4,95 pulgadas Full HD y una resolución de 445 PPP y protección Gorilla Glass 3. Lo mejor es que aunque el panel ha crecido bastante respecto al Nexus 4, sus medidas son más compactas: 13,8×6,9×8,6 son medidas muy manejables. Sobre todo si lo unimos a un peso de 130 gramos. Un sobresaliente teniendo en cuenta que la batería ha pasado de 2100 mAh a 2.300. Todo mejoras.

 

En el interior del Nexus trabaja el procesador Qualcomm Snapdragon 800. El otrora pequeño fabricante se ha convertido en la mejor opción para los smartphones, sobre todo para aquellos que quieren entrar con garantías en la era LTE. Su implementación, además, rubrica la intención de Google de poner en el mercado el mejor Android posible. A la altura de los Xperia Z1, Galaxy Note 3, LG G2, etc. El chip no sólo garantizará que sea siempre la primera opción de actualización de software para los de Mountain View, sino que su potencia (2,3 GHz) le permitirá mover cualquier tipo de aplicación con una soltura similar a los de la manzana.

 

En cuanto a memoria, Google coloca su Nexus en el tope actual: 2 GB de RAM y hace desaparecer la capacidad de almacenamiento de 8 GB. Sólo lo habrá en 16 o 32. Eso sí, a muchos les sorprenderá que desaparece la opción de una ranura de expansión. La apuesta por la nube es irreversible en Silicon Valley y ya no hay críticas a la competencia por ello.

 

El último retoque tenía que ser la cámara y en este caso han implementado una a la altura de un tope de gama. Un sensor de 8 Mpx acompañado de flash LED y aderezado con un estabilizador óptico hace que no sólo esté al nivel de los mejores Android, sino que pone en el punto de mira a fabricantes como Nokia. Además,  el nuevo Android 4.4 Kit Kat servirá perfectamente para tomar fotografías con el Nexus como nunca antes.

 

En resumen una enorme evolución respecto al anterior Nexus 4 que tiene como fin fidelizar a los usuarios de Android gracias a un equipo mucho más potente y equilibrado y que, por primera vez, no sólo no tiene nada que envidiar a sus compañeros de plataforma sino que está en condiciones de plantar cara y salir airoso a cualquier otro smartphone del mercado porque, a igualdad de rendimiento (o similar) su precio libre será de 349€ para la versión de acceso y 399€ para la de 32 GB.