Láser blanco, ¿revolución en los paneles?

La revolución que lleva viviendo la imagen durante la última década es vertiginosa. Desde que se abandonó el tubo de rayos catódicos los fabricantes han entrado en una vorágine por encontrar el panel más nítido, más fino, con mayor resolución y menos demanda energética posible que ha dado como resultado paneles de todo tipo para todo tipo de dispositivos -el do de pecho lo siguen dando los televisores aunque los smartphones y tabletas no se quedan atrás-.

El primer emisor láser data de 1960 y durante más de medio siglo las mejoras en este campo han sido evidentes. Sin embargo había algo que se le seguía resistiendo a los científicos: crear un láser de color blanco. Y decimos que seguía resistiéndose porque investigadores de la Universidad de Arizona han conseguido este hito que redundará en pantallas más eficientes (energéticamente) y eficaces -con mucha más calidad de imagen-.

Un láser común emite un «haz de luz coherente», esto es, una única frecuencia y longitud de onda que determina su color entre otras características. Sin embargo, el láser que han diseñado emite un haz incoherente lo que se traduce en múltiples frecuencias y longitudes de onda.

Conseguir un láser con diferentes longitudes de onda ha sido muy complejo ya que ha requerido del diseño y construcción de un emisor a escala nanométrica con un grosor de una milésima parte del grosor de un cabello humano. El mismo, a su vez, se divide en tres emisores láser que emiten los tres colores típicos de la escala RGB.

De este modo, el sistema puede emitir un haz de luz rojo, uno verde y uno azul… y cualquier otro color que resulte de la combinación de estos tonos primarios. De este modo, si se activan las tres partes al unísono y a máxima potencia el resultado es un láser blanco.

Los investigadores de la Universidad de Arizona han explicado que, entre otras muchas funcionalidades, permitirá el desarrollo de una nueva generación de pantallas ya que en las pruebas han conseguido demostrar que su capacidad para reproducir colores está un 70% por encima de cualquier pantalla actual -incluidas las OLED, las de mayor calidad en la actualidad-.

Es cierto que el sistema aún está en un proceso embrionario ya que para poder aplicarse en la electrónica de consumo habrá que saltar otro obstáculo: por el momento el sistema desarrollador por los investigadores funciona estimulando los electrones de otro láser ya existente y para poder llevarse a un panel es necesario un LED que funcione con electricidad directa.

¿Otra de las aplicaciones más interesantes de este sistema? Los semiconductores ópticos que verían ostensiblemente mejoradas sus características de rendimiento y su necesidad de abastecimiento energético. Toda una promesa que esperemos no tarde mucho en convertirse en realidad.