eBooks, el nuevo soporte cultural se consolida

Casi todas las transformaciones y revoluciones de un sector suelen traer, primero, un momento de excepticismo por parte de los actores del mercado, después una gran sacudida por la aceptación de una buena parte de los consumidores, le sigue una parte de negación del cambio por parte de alguno de esos actores -habitualmente llamados a desaparecer- y, finalmente, un proceso de consolidación y normalización.

Los ejemplos más claros los podemos ver en sectores como la comunicación -prensa o televisión- así como el ocio digital: música, cine y literatura. Esta semana, con motivo de la celebración de San Jorge, nos centraremos en este último sector que parece haber recuperado cifras de crecimiento sostenido gracias al empuje de los dispositivos electrónicos.

Sin embargo, hay mercados (Reino Unido y Estados Unidos) en los que se está dando un fenómeno de lo más curioso: aunque el conjunto del sector crece y las ventas de libros electrónicos crecen en términos absolutos, su cuota de mercado para con la versión tradicional está reduciéndose. ¿Ocurre lo mismo en el nuestro?

Según cifras del propio sector, la salud de las plataformas digitales en el Estado es buena y la tasa de crecimiento interanual se sitúa por encima del 11%. Si tenemos en cuenta la distribución de títulos en castellano en todo el mundo la cifra cae hasta un 6,7% pero sigue siendo un dato muy positivo ya que se trata del séptimo año consecutivo de crecimiento.

Por número de libros vendidos la cifra es ligeramente superior a la facturación pero en ambos casos hablamos de crecimientos por encima del 5% y en el caso de la facturación hemos de tener en cuenta la devaluación de los precios en el mercado latinoamericano.

Es positiva también la subida de la facturación de las empresas con servicios de suscripción como Nubico. El modelo de lectura en «tarifa plana» es el enésimo ejemplo de la buena aceptación de plataformas en streaming en el que el cliente valora poder disfrutar el uso por encima de la propiedad. Spotify o Netflix son las referencias en los otros dos sectores antes mencionados.

Las cifras de ventas de las editoriales tradicionales en formato digital sumaron -sin tener en cuenta los libros de texto, la autopublicación y las ventas en Amazon- los 33 millones de euros. Esta cifra indica la buena salud del modelo, si bien, el crecimiento sostenido que también están viviendo los libros en papel ha evitado que se pudiera dar ese cambio del soporte en papel al digital. Si nos centramos en la facturación de los títulos autopublicados hemos de subir la cifra otros 5 millones de euros.

Según los analistas, uno de los factores claves para el buen rendimiento de los libros electrónicos en el Estado es el precio contenido de los mismos respecto a los tradicionales. En mercados más maduros como en Reino Unido y Estados Unidos el precio medio ha crecido ostensiblemente pasando de los 5,9 a los 7,3€ de media en tan solo dos años (aquí la cifra se mantiene estable entre los 6,8 y 6,4€ en función del año).

Sin embargo, el reto de la piratería (que se queda con casi un 10% de los lectores) así como una incertidumbre al respecto de la evolución de los impuestos relacionados tanto con la cultura como con los soportes digitales hace que el sector esté expectante ante la evolución de la industria en su conjunto y de la digital en particular.

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Kobo Aura H2O, puede con todo

¿Hay una escena más veraniega que una toalla, unas gafas de sol y un libro sobre la arena? Un momento de relax en la que cultivarse y disfrutar de la naturaleza y de todo lo bueno de este mundo. Una escena a la que muchos tienen pavor si en vez de un robusto libro de papel suelen degustar las ventajas de un libro electrónico.

Kobo es, para nosotros, el mejor fabricante de libros electrónicos -sí, por delante de Amazon- gracias a su ergonomía, su sobresaliente diseño y sus pantallas en alta definición que, además, casi no gastan batería porque son sólo eso, libros electrónicos. Sabedores de la frustración que puede provocar no llevar la lectura a donde uno quiera, los japoneses se han puesto manos a la obra para hacer de su Aura su primer eReader resistente al agua.

Su certificado IP67 -acredita resistencia al polvo y a una inmersión completa en agua- no sólo nos da una libertad de movimiento en casi cualquier escenario sino que, además, lo convierte en el primer lector digital del mercado protegido contra los elementos. El Aura H2O puede estar sumergido media hora en una profundida máxima de 1 metro sin que le pase absolutamente nada y, aunque para los nipones no será argumento suficiente para convertirlo en un superventas, lo diferencia completamente de sus rivales y podría darles hasta el 5% de sus ventas totales.

El lector, que por especificaciones está en el segmento premium, cuenta con un panel con tecnología Carta E-Ink y una resolución de 265 ppi para una diagonal de 6,8 pulgadas. A esto hay que sumarle la tecnología ComfortLight que ya se emplea en el Kobo Aura HD y que lo convierte en el mejor lector del mercado en este apartado.

Con una capacidad de almacenamiento de 4GB y ranura SD para ampliarla, la guinda al conjunto es una batería que puede funcionar durante dos meses sin problema y que tiene un ciclo de cargas prácticamente interminable por la escasa exigencia a la que le somete la tinta electrónica.

Disponible a partir del 1 de octubre en siete mercados (España entre ellos), su precio de salida serán 180€.

Amazon, el Spotify de los libros

Primero fue iTunes, un paso más allá fue Spotify (y servicios similares) y ahora le toca el turno a la literatura. Amazon propone en Estados Unidos una tarifa plana de libros que será la perdición de los lectores más ávidos y que por primera vez pone a la misma altura -por valor de venta de sus obras- a todos los autores. 600.000 obras que estarán disponibles (y que irán creciendo en número) por 9,99$ al mes. Además, el servicio no se reducirá sólo a los equipos Kindle o Fire de la casa, sino que también se podrá acceder a él a través de las aplicaciones para Android e iOS. ¿El único límite? Que no se podrán descargar más de 10 libros a la vez.

Unlimited, como se llama el servicio, nos presta todo el fondo de catálogo de Amazon. Es cierto que faltan los últimos lanzamientos, pero también que existen en él obras maestras de la literatura y que algunas son recientes. También hay una versión más comercial (desde la saga Harry Potter hasta los Juegos del Hambre) pero por primera vez, el autor más importante no será el más vendido, sino el más leído.

A falta de que se hagan públicas las condiciones para los autores (Amazon siempre ha replicado a Apple en este sentido: 30% vendedor, 70% autor) las editoriales se enfrentan a un gran reto: de imponerse este modelo perderán todo el control sobre la distribución más allá de las ventas por unidades, es decir, los grandes best sellers.

Por cierto, los de Bezos están tan seguros de su éxito que los primeros 30 días son gratis… y se han permitido el lujo de incluir uno de los formatos más exitosos en Estados Unidos y menos comprendidos en el resto del mundo: los audiolibros. No por aquellos que tienen problemas de visión, sino porque son muy demandados para escuchar en el coche, el tercer lugar donde pasan más tiempo los ciudadanos después del trabajo y el hogar.

Como siempre, Amazon vende la nube como su gran punto fuerte. Poder empezar un libro en un soporte, seguir leyéndolo (o escuchándolo) de camino al trabajo, y acabarlo donde y cuando queramos sin problema. Toda una estrategia que hasta ahora le ha funcionado con otros servicios como Primer, que es una tarifa plana de envíos y que aunque se come márgenes de beneficio, han confesado que multiplica las compras de lo usuarios fieles.

No son el único modelo, y a buen seguro hará que muchos se lo piensen (Spotify te permite consumir un producto nuevo cada pocos minutos, si no se leen de 2 a 4 libros al mes se estará perdiendo dinero) pero promete revolucionar el universo literario. ¿El siguiente paso será el cine?

Piratería, menos peligrosa de lo que parece

 

 

La piratería ha estado ligada a la creación artística desde hace décadas. Aunque la revolución digital sufrida en los últimos años -unido a la explosión de la informática de consumo- ha hecho que las cifras de copias se hayan incrementado exponencialmente, el impacto de la misma en la industria ha sido siempre objeto de debate desde antes de la era del cassette.

 

Precisamente por ese debate, y por el relacionado con la polémica Ley de Economía Digital del Gobierno Británico, la London School of Economics and Political Science ha publicado el estudio «Copyright & Creation A Case for Promoting Inclusive Online Sharing«. Una de las conclusiones más relevante es que internet -a pesar de potenciar la piratería- a aumentado en mayor medida el público potencial y el consumo real de cine, música y videojuegos.

 

Dos de los pilares de estas conclusiones tienen nombre propio: SoundCloud, donde los músicos pueden colgar sus trabajos con diferentes tipos de licencias -lo que les permite diferentes grados de «comercialización» de su obra- o YouTube, que ha pasado de portal de vídeos al mayor portal de promoción musical de las discográficas.

 

Precisamente por eso, los expertos de la LSE recomiendan a la Administración de Cameron que no siga los pasos de las fallidas leyes francesas contra la piratería -que no sólo no la han reducido sino que han bloqueado parte del consumo de pago- y que derogue o modifique la Digital Economy Act ya que, en última instancia va contra los intereses de los consumidores y, por tanto, de los creadores.

 

Promover el libre movimiento de contenidos entre individuos y minimizar la represión que las empresas proveedoras de servicios en internet aplican sobre los consumidores finales. «Su reformulación, explican, ha de ir encaminada a equilibrar los intereses de los propietarios de los derechos de autor, los proveedores de servicios en internet y los consumidores» ya que «todos puede explotar el potencial de internet lo que redundará en la maximización de la creación de contenidos y un beneficio objetivo para los creadores».

 

Aunque, como explican en El País, no es el primer estudio de este tipo que se publica por parte de una institución académica, sí es el primero publicado por una universidad de esta importancia. Tal es la contundencia del estudio que una de sus conclusiones reza que «los ingresos por ventas digitales, servicios de suscripción, transmisión y actuaciones en directo compensan la disminución de los ingresos por la venta de soportes físicos tradicionales como los CDs».

 

Y los números parecen estar de su lado: la industria del videojuego sigue creciendo -empujada como nunca por el consumo desde dispositivos móviles-, el sector editorial se mantiene estable ante la explosión de los libros electrónicos y los formatos para tabletas y -a pesar de lo que dice la patronal del cine estadounidense, la Motion Picture Association- Hollywood está batiendo récords en sus ingresos: el año pasado creció un 6% hasta los 25.700 millones de euros recaudados en las taquillas de todo el mundo.

Silicon Valley, época de compras

En plena batalla por la integración de servicios y de plataformas móviles casi todos los rivales de Google -y en menor medida, de Apple- intentan desarrollar productos que hagan de sus propuestas las más apetecibles para los cientos de millones de clientes potenciales en todo el mundo. Sabedores del enorme trabajo que supone desarrollar tantos servicios como los que ofrece Google de forma endógena en Android o Apple por medio de sus más de 750.000 aplicaciones, Microsoft y Facebook se ven en muchas ocasiones obligados a sacar su repleta billetera para comprar servicios punteros e integrarlos en su universo. Estos son los dos últimos ejemplos.

 

 

Facebook, 1.000 millones por Waze


Desde aquí creemos firmemente que Home es sólo el primer paso para que los de Mark Zuckerberg tanteen la aceptación que tendría un smartphone Facebook en base Android (de un modo parecido al que Amazon ha desarrollado una plataforma casi completa en sus Kindle). Sin embargo, lanzar una plataforma móvil completa es mucho más complejo que una aplicación todoterreno debido a los servicios que se «da por hecho» que han de traer -el estándar iOS-Android es muy alto-.

 

Sabedores de todo ello, el periódico israelí Calcalist hizo público ayer que los de la red social están en negociaciones (bastante avanzadas después de 6 meses de contactos) para adquirir por 1.000 millones de dólares Waze, la famosa aplicación de tráfico en tiempo real. Waze no es un sistema de mapas más. La start up israelí se sirve de las señales de los smartphones de los usuarios para que éstos actualicen el estado del tráfico en tiempo real y den una información completamente fiable. Es cierto que esto hace que la eficacia dependa de los usuarios, pero también que nadie mejor que una red social para gestionar un sistema de este tipo. En Estados Unidos, por ejemplo, es el mejor sistema para movernos por carreteras urbanas debido a la gran aceptación que tiene entre los usuarios de teléfonos inteligentes.

 

Waze se hizo famosa (más famosa) cuando Apple retiro de iOS Google Maps y mientras ponía a punto sus mapas -que ya funcionan perfectamente- recomendó utilizar esta aplicación. El programa, gratuito, ha triplicado desde entonces sus usuarios hasta llegar a los 45 millones y su mejor mes fue abril de este mismo año con más de 1,5 millones de descargas.

 


Microsoft, centrada en la cultura


Los de Redmond -que ya cuentan con Nokia Maps, una de las referencias de la categoría- se han fijado, por su parte, en Nook. La división de libros electrónicos de Barnes and Noble no pasa por su mejor momento debido al enorme empuje de Amazon y sus Kindle y al empresa de Steve Ballmer parece dispuesta a pagar 1.000 millones de dólares por las tabletas, libros electrónicos y el fondo del catálogo de los libreros.

 

En un informe hecho público por Techcrunch se revela que a partir del año que viene las tabletas Nook dejarán de funcionar en exclusiva con Android para abrirse a otros sistemas operativos (la mejor opción es, sin duda, Windows). Microsoft ha invertido en estos libros unos 300 millones de dólares de los que 180 millones estaban destinados a «liberar» los dispositivos de Android para acercarlos al universo de Microsoft.

 

Este movimiento ayudaría a Barnes and Noble a quitarse un problema (en forma de pérdidas) de encima sin renunciar a una buena distribución digital, mientras que Microsoft se haría con una enorme biblioteca digital para competir contra Amazon, Apple y, en menor medida, contra Google. Los ingresos están garantizados: más de 1.215 millones de dólares el año pasado. El problema es que las pérdidas en 2012 llegaron a los 262 millones y este año podrían superar los 360.