Linux, mucho más relevante de lo que creemos

Es muy probable que si hiciéramos una encuesta al gran público (y a gran parte del especializado) preguntándole sobre cuál es el sistema operativo más exitoso del mundo la respuesta se dividiera entre Windows -rey de la sobremesa- y Android -principal plataforma móvil del mercado y, de facto, el SO más utilizado del mundo-. Sin embargo, a pesar que entre los súper ordenadores y en plataformas profesionales cerradas Linux es el principal, muy pocos dirían su nombre. Y lo más, curioso, el núcleo de Android, es Linux.

El motivo de este desconocimiento viene porque en el escritorio su presencia es aún menor que la de macOS. Algo que muchos -incluido su creador Linus Torvlads- consideran un fracaso pues el programa nació como un entorno para escritorio.

El mismo Torvlads parece tener clara cuál es el motivo por el que Linux se ha quedado casi sin oportunidades -si alguna vez las tuvo-: nadie quiere instalar un sistema operativo. Cuando los consumidores compramos un dispositivo lo queremos listo para usar (o trabajar). Ninguno de nosotros queremos un equipo vacío sobre el que trabajar un rato (u horas) para implementar Windows, iOS o cualquier otro sistema.

Precisamente por eso, Android, uno de los «herederos de Linux» tiene tanto éxito. Por su implantación en dispositivos de todo tipo. Y también el motivo de la buena aceptación en el mercado para empresas: hay muchas -especialmente Dell- que permiten especificar la distribución de Linux con la que se quiere trabajar y la preinstalan en todos los equipos adquiridos.

Una de las empresas que mejor trabaja con Linux es System 76, que comercializa todos sus ordenadores con el software libre instalado. No obstante, eso no es suficiente y la plataforma apenas ocupa el 2-3% del mercado.

¿Tiene esperanza entonces Linux? Como una distribución propia, la verdad es que no parece que vaya a haber un cambio de paradigma que los lance en el mercado. Sin embargo, si la mejor baza en los móviles ha sido Android, es normal que el propio Torvlads mire hacia Chrome OS y a la buena aceptación que están teniendo en sectores como la educación los Chromebooks: cada vez más ligeros y capaces. Aún así, la distancia con Windows, por ahora, parece insalvable.

Y todo ello a pesar de que Windows ha perdido unos 500 millones de usuarios en menos de un lustro -vive su peor momento- gracias al empuje de las tabletas y los phablets como equipos principales para el usuario básico.

Ahora solo falta por saber si, del mismo modo que en el mercado móvil los fabricantes han optado por una plataforma gratuita, en algún momento alguno se atreverá a romper el canon establecido y en vez de pagar la licencia por Windows (que luego imputa al cliente) y apostará por Chrome OS del mismo modo que Apple hace con su sistema y Google con el propio.

Ubuntu 15.10, el penúltimo paso

La empresa británica de software Canonical financiada por el sudafricano Mark Shuttleworth tiene un objetivo: crear una distribución Linux multiplataforma que demuestre que esta plataforma de software libre no solo es igual de capaz que las más extendidas Windows, Android e iOS sino que puede ser igual de atractiva y sencilla de utilizar para el gran público.

De este modo, después de conseguir el desarrollo de Ubuntu para ordendadores, tabletas, smartphones, smart TVs, una plataforma para Android, otra en la nube e incluso tiendas de música y de software, Canonical ha liberado la versión 15.10 de esta distribución a la que han llamado Wily Werewolf.

Sobre el papel es una de las actualizaciones menos relevantes del sistema operativo, sin embargo, el hecho de ser la última antes del lanzamiento de una nueva versión LTS la convierte en toda una noticia. En cuanto a interfaz hay pocas novedades: un nuevo fondo de pantalla fijo, una barra de scroll rediseñada y la posibilidad de mover del Dash al escritorio aplicaciones para crear accesos directos.

Las mejoras llegan cuando nos paramos a ver Unity 7.3.3, el sistema operativo que usa el núcleo de Linux. Esta versión trae novedades en el botón de cierre de sesión, cambios en las categorías del Dash -el equivalente Linux al botón de inicio de Windows- así como soporte para Steam Controller (un gamepad), actualiza a Linux Kernel 4.2 (el núcleo más moderno de Linux) y actualiza aplicaciones como LibreOffice5, Ubuntu Make o Python 3.5.

Todas las mejoras equivalentes llegarán a la versión móvil y la versión 14.10 será liberada para todas las variantes de Ubuntu. Como hemos dicho, el penúltimo paso antes de la puesta de largo de Ubuntu 16.04 LTS Xenial Xerus, la primera distribución completamente multiplataforma de este necesario sistema operativo.

Por fin Linux contará con una distribución que, por uso, capacidad de crecimiento y desarrolladores podrá competir en igualdad de condiciones con las grandes propuestas «comerciales» de pago (léase Windows y la dupla OS X-iOS). La duda que nos surge es si empresas como Canonical se atreverán a dar el paso para encontrar aliados para conseguir una distribución mayor -algunos de los fabricantes Android están esperando una oportunidad para crear una alternativa real al sistema de Google- o si preferirán siendo una opción minoritaria pero estable y rentable.

Elementary OS Freya, la espera ha merecido la pena

El pasado 11 de abril por fin fue lanzada la versión estable y definitiva de Elementary OS Freya (antes llamada Isis) y que recoge las mejoras y el feedback de los usuarios que probaron las betas lanzadas en agosto de 2014 y febrero de 2015. Después de 20 meses de trabajo la versión que jubila la exitosa Luna, una de las distribuciones Linux que más popularidad había obtenido en los últimos años.

Esta «alternativa rápida y abierta a Windows y OS X» se caracteriza, como siempre, por un diseño acertado (aquí creo que podríamos cambiar el adjetivo «alternativo» por otro menos inspirador) y una gran estabilidad aunque sufre bastantes cambios respecto a su antecesora.

Lo primero que llama la atención de Elementary es su ciclo de renovación. Frente a otros distribuidores de GNU/Linux sus creadores siempre han dejado claro que las versiones se lanzarán «cuando estén listas» lo que no solo permite tener un interfaz mucho mejor pensado sino una estabilidad que realmente puede ser rival de OS X y Windows 8.1 (hemos de reconocer que los tiempos de la pantalla azul han pasado a mejor vida).

El desarrollo se ha vuelto a basar en una versión de largo soporte de Ubuntu (14.04) y, para mejorar el funcionamiento de la plataforma se ha optado por el kernel Linux 3.16 en vez de otros más modernos. Pero, ¿qué es el kernel? El kernel o núcleo es el «corazón» de un sistema operativo y es el encargado de que software y hardware puedan trabajar juntos.

Su funcionamiento es absolutamente crucial ya que, entre otras cosas, se encarga de administrar la memoria para todos los programas y los procesos de ejecución; gestiona el tiempo de procesador que los programas y los procesos utilizan y permite que podamos trabajar con periféricos. El kernel Linux 3.16 no es el más moderno pero precisamente por su «antigüedad» tiene un funcionamiento y una estabilidad sobradamente contrastados.

El entorno de escritorio (la parte que más interactúa con el usuario), es Pantheon e incorpora novedades como transparencias inteligentes en la parte superior que permite que el contenido gane protagonismo. La vista multitareas se ha rediseñado para ser más inteligible y los accesos directos tienen ahora iconos nuevos menos pesados, animaciones más naturales y las aplicaciones temas más oscuros que dan una imagen mucho más limpia al conjunto. El panel de notificaciones, por cierto, estrena modo «no molestar» para silenciar el conjunto.

El menú de aplicaciones -Slingshot- recibe nuevas funciones como la posibilidad de hacer drag’n’drop en las búsquedas (permite arrastrar y soltar contenidos de una aplicación a otra) así como soporte para realizar operaciones matemáticas. Se ha añadido un modo privacidad que bloquea el envío de información a las aplicaciones cuando lo deseemos y un cortafuegos que nos da seguridad a la hora de buscar y acceder WiFis públicas (a las que se llega a través de una página nueva).

El soporte en línea incluye software externo como Google Calendar y CalDAV y también se ha mejorado el funcionamiento de aplicaciones clásicas como la calculadora, webcam, sistemas de reproducción de vídeo y fotos así como de Midori (navegador web), Geary (cliente de correo electrónico) y Scratch (editor de textos).

Aquaris E4.5 Ubuntu Edition, el esperado

Si en el universo de los PCs sólo parece haber una alternativa al duopolio Windows-OS X (muy desequilibrado hacia Microsoft, sin duda) y se llama Linux, en el mercado smartphone casi no hay alternativa a la dupla formada por Apple y Google. Windows tiene una cuota de mercado mínima (cerca del 5%) y BlackBerry aparece por sistema en las quinielas para ser comprada por un tercero.

Precisamente por eso, aquellos que defienden el software libre y sus enorme posibilidades, llevan tiempo esperando que algún fabricante se animara a implementar una versión móvil de la distribución Linux más exitosa, Ubuntu. Y ha tenido que ser BQ, la tecnológica revelación del año pasado, la primera en atreverse a lanzar un smartphone que, de fabrica, viene con esta interesante alternativa.

Toda una declaración de intenciones si tenemos en cuenta que el terminal -que desglosaremos más adelante- cuenta con un precio de 169,90€ como gran aval de compra junto con una plataforma consolidada y que puede, por capacidades, plantar cara al duopolio iOS-Android.

Desarrollado por Canonical en 2004, Ubuntu es, sin duda, la única versión Linux que ha conseguido plantar cara en los ordenadores a los sistemas cerrados y de pago tradicionales. Y, precisamente esa buena acogida (más de un millón de seguidores en Facebook, por ejemplo) ha hecho que la firma británica llevara tiempo buscando un aliado a la altura para su llegada al negocio móvil. Es cierto que desde hace meses era posible descargar Ubuntu Phone en los terminales Nexus de Google, pero también es cierto que tanto este Aquaris como el Meizu MX4 (encargado de la distribución de este SO para China) son los primeros desarrollados y pensados ex profeso para esta versión.

Jane Silber, CEO de Canonical, explicaba en Cinco Días que «el lanzamiento es un punto de inflexión porque ofrece una experiencia de usuario totalmente nueva y por las posibilidades de diferenciación que representa frente a los demás fabricantes y operadoras». Ubuntu Phone sitúa el contenido como «centro de la experiencia». Los scopes, por ejemplo, son una suerte de ventanas a las que el usuario accede desde la pantalla principal y que funcionan como agregadores de contenidos tomando de referencia las webs, redes sociales y contenidos favoritos del usuario evitando la fragmentación clásica de la información por aplicaciones de los demás sistemas operativos».

Con tecnología Dual SIM y libre (no tendría sentido no atar un smartphone a un sistema operativo pero sí hacerlo a una operadora) ya son varias las operadoras que han mostrado su interés para comercializar un producto que, aunque no se sabe su recorrido, sí tiene hueco en su mercado (sobre todo con el esfuerzo económico que va a hacer Canonical por implementarlo y por el apoyo que han recibido algunos de sus socios como Meizu que ha recibido 221 millones de Alibaba en su última ronda de financiación).

¿Corre Ubuntu Phone el riesgo de ser el nuevo Firefox para móviles? Tiene más aptitudes para la supervivencia que el sistema operativo de Mozilla por el perfil de sus socios. Tanto BQ como Meizu destacan por su imagen de start ups con ganas de hacer bien las cosas y que se han ganado el aplauso de usuarios y analistas. Firefox, por su parte, vino apoyado de Telefonica -las operadoras no gozan de muy buena reputación- que buscaba, básicamente, debilitar la capacidad negociadora de Google y Apple mostrándoles una alternativa para los clientes en el mercado. Un fracaso por concepto y finalidad. Además, una de las apuestas de BQ para animar a sus clientes potenciales a adquirir uno de sus terminales con Ubuntu es que darán soporte gratuito a sus clientes.

Además, la conseguida experiencia de usuario de Ubuntu le permite llegar más allá de los usuarios clásicos de Linux para PC. Es más sencilla y fluida. El Aquaris E4.5 Ubuntu Edition utiliza un procesador MediaTek Quad Core Cortex A7 a 1,3 GHz, tiene 1 GB de RAM y 8 GB de memoria interna. Además, su pantalla de 4,5 pulgadas no trabajará con un interfaz de botones capacitivos como su hermano con Android porque la gestión de Ubuntu se hace mediante gestos. Respecto a las cámaras, cuenta con una posterior con una óptica de 8 Mpx, dual flash y autofocus capaz de grabar vídeos en Full HD y una frontal de 5 Mp.

¿Le vemos algún handicap al terminal? Sólo uno. Es perfecto para aquél que quiera una alternativa a lo establecido pero estar al margen de Android es también sinónimo de estar al margen de su tienda de aplicaciones. Es cierto que tienen bastantes alternativas a las más mayoritarias (se lo toman con bastante humor en la web de BQ) pero también es cierto que si una tienda poco musculada tiene fuera de onda a Windows… hará lo mismo con Ubuntu.

Raspeberry Pi 2, el motivo de su éxito

Si hay algo en lo que el negocio tecnológico ha cambiado profundamente desde principios de siglo es en su componente de industria-espectáculo. Lo que durante años fue un nicho reservado a geeks y a profesionales ahora copa portadas de medios generalistas y abre telediarios (cualquier lanzamiento de Apple es noticia e incluso eventos como el CES de Las Vegas o el inminente Mobile World Congress le roban protagonismo a los salones del automóvil). Precisamente por eso tiene doble mérito lo que ha conseguido Raspberry Pi, una fundación británica que ha conseguido que sus productos -verdaderamente democráticos- lleguen a todos los medios de comunicación sin una enorme campaña publicitaria.

Si hace casi dos años presentábamos la primera versión de su placa base (que permitía construir a su alrededor un competente ordenador por muy poco dinero), a principios de este mes los británicos han presentado ahora la versión 2.0 que está mucho más cerca de ser un PC de tamaño francamente reducido.

En esa fantástica caja transparente late un procesador Broadcom BCM2836 de cuatro núcleos a 900 MHz que trabaja con una RAM de 1 GB para conseguir un producto mucho más potente que el anterior B+ y convertirse, en palabras de Eben Upton, fundador de Raspberry Pi, en un PC usable. Y es que los benchmarks indican que es hasta seis veces más potente y rápido que la hasta ahora referencia del catálogo de la Fundación.

¿En qué se traduce esta mejora? Para dar una respuesta rápida, en que incluso soporta Windows 10. Además, y a pesar de lo que muchos podríamos pensar, esto no implica una subida de precio. El 2 Model B costará 35 dólares mientras que la versión A+ se quedará en 20 dólares (una inversión insignificante pero que viendo la potencia de la novedad no tiene mucho sentido).

Ni este mini PC ni sus alternativas (la comparativa de Xataka es, como siempre, sobresaliente) son un producto para todos los públicos. La ausencia de un sistema operativo preinstalado o de cualquier tipo de periférico lo hace una herramienta excepcional para aprender, divertirse y entrar en el universo del hardware. Nos retorna a una época en la que los usuarios querían meter mano y configurar a medida sus dispositivos (tan bueno o legítimo como sólo querer encenderlo y que funcione).

Pero si echamos la vista atrás a su lanzamiento allá por febrero de 2012 y vemos que se han vendido más de un millón de placas y que un gran porcentaje han sido más allá de la educación vemos que el motivo es otro. Permite divertirnos, ser los dueños del dispositivo y configurarlo como queramos. Sólo nosotros sabemos qué periféricos queremos instalar y cuánto queremos gastarnos en cada uno de ellos. Cuánto tiempo queremos dedicarle al juguete y, sobre todo, sentirnos como aquellos pioneros de garaje -sólo que en este caso Google nos lo pone muy fácil-.

Hasta ahora el universo colaborativo, Linux y las ganas de hacer algo único y compartirlo han sido el pilar sobre el que se ha cimentado su crecimiento. Nos preguntamos que querrán hacer ahora los compradores al poder escoger Windows 10 (¿montar su propio universo al modo Dell o una máquina legendaria como hicieron Hewlett y Packard?). Dos universos completamente distantes que ahora se «soportan».

Sin duda, desde aquí lo recomendamos como una forma de aprender informática. De comprender mejor de dónde vienen todos estos dispositivos geniales que tenemos en nuestro hogar y oficina (y también por qué a veces fallan) y hacia dónde van y, si se tiene tiempo y paciencia -más que habilidad- quizá podamos adelantarnos a nuestro propio futuro. ¿Os atrevéis?