Call Plus, Vodafone quiere cambiar las llamadas

A veces, con la carrera de lanzamientos y actualizaciones de los teléfonos y los sistemas operativos parece que lo menos importante que hace un smartphone es llamar. Vodafone quiere cambiar esto potenciando las posibilidades de los usuarios cuando realizan una llamada. Mandar una foto de lo que nos rodea, compartir nuestra ubicación o enviar un vídeo de un evento en directo son solo algunas de las posibilidades que nos ofrece el servicio Call+.

Los británicos lo definen como un conjunto de funcionalidades integradas en las llamadas convencionales y que sirven para enriquecerlas. De facto, parece la respuesta más inteligente que puede dar la industria de telecomunicaciones al imparable ritmo de crecimiento de los servicios de mensajería instantánea como Whatsapp, Telegram o Line. Ofrecer las mismas funcionalidades de una forma más sencilla (cuesta menos hablar que escribir) en uno de los últimos mercados que siguen dominando: las llamadas de voz.

El problema, sin embargo, residirá en su implantación. A pesar de que es una suite abierta y compatible con cualquier operador, requiere que el cliente tenga un móvil 4G y que también lo tenga su interlocutor. Además, la operadora del receptor tiene que dar este tipo de cobertura -cosa que muchas exitosas OMV ni siquiera ofrecen con sobreprecio-. Asimismo, los interlocutores deberán tener descargada la aplicación Call+ en sus smartphones (están disponibles en la AppStore y en Google Play desde finales de julio).

Vodafone sabe que gran parte del éxito de este estándar pasa por hacerlo un servicio abierto y por eso, aunque serán los primeros en lanzarlo, han conminado a Movistar (septiembre) y Orange (octubre) a que lo adelanten todo lo posible.

¿Cómo es una llamada con Call+?

Antes de llamar el cliente tendrá la opción de personalizar la llamada. Podrá «enriquecerla» definiendo la importancia de la llamada, añadiendo un asunto, enviando la localización o insertando una imagen. Cuando la entrada le entre al destinatario podrá acceder a golpe de vista a toda esta información junto al nombre del contacto que le llama y, por tanto, contextualizarla mejor.

Durante la llamada los usuarios podrán compartir fotos, vídeos, datos de geolocalización y si es una llamada en Voz 4G, incluso enviar vídeos. Finalmente, una vez colgamos todos los datos y archivos de la comunicación quedan registrados en el histórico de llamadas (vídeos, mapas, fotos). Para las llamadas no contestadas el emisor puede grabar un mensaje para que el receptor pueda escucharlo o leerlo desde el terminal.

El servicio no tendrá ningún sobrecoste aunque está claro que consumirá datos. Por eso, salvo las tarifas más grandes es recomendable aprovechar todas estas utilidades en zonas de cobertura WiFi (donde solo nos tarificarán la llamada si no tenemos tarifa plana).

Llamadas WhatsApp, ¿qué debemos saber?

Y por fin llegó el día y con el también la polémica y el revuelo. WhatsApp por fin activaba las llamadas «gratis» (permitidnos las comillas) para todos los usuarios de Android y Blackberry 10 sin necesidad de invitación. Cualquier persona de entre nuestros contactos con la aplicación descargada sería susceptible de recibir (o realizar) una llamada a través de la aplicación sin necesidad de gastar minutos de la tarifa móvil contratada. Nada nuevo bajo el sol. Ya lo hacía desde hace meses Facebook, Google, Apple, Microsoft… son las conocidas llamadas VoIP que hasta ahora tan poco eco han tenido en nuestro mercado. ¿Por qué? Porque la cuota de penetración de la app del teléfono verde es del 95% en el Estado. Ninguna de las anteriores sueña con eso.

Lo de WhatsApp con lo gratis viene de lejos. No hace demasiado se levantó un gran revuelo -casi un motín- cuando los desarrolladores del programa decidieron que iban a empezar a cobrar alrededor de 1€ a quien quisiera usarla. Eso la mantendría libre de publicidad y ayudaría a mantener un servicio que empezaba a crecer exponencialmente y a ser el estándar en Occidente. Sin embargo, los que estábamos acostumbrados a pagar cifras desorbitadas por los SMS nos quejamos amargamente.

Ni eso, ni los problemas de privacidad que han ido siempre aparejados a WhatsApp han permitido que Telegram (a todas luces más rápido, estable y capaz que el programa ahora propiedad de Mark Zuckerberg), Line o compañía acaben de despegar para ser competencia real.

Por eso tanta polémica con unas llamadas «gratis». Porque todo lo que es gratis nos gusta aunque si luego nos paramos a pensar en todo lo que rodea a la llamada ya no sea tan gratis. Y ahora llega el momento de explicar esas comillas sobre la mágica palabra. El único modo de que la llamada nos salga completamente gratis es estar dentro de una red WiFi gratuita (y, estrictamente, por la de nuestros hogares pagamos). Si no, estaremos consumiendo datos de nuestra tarifa móvil. Hagamos la cuenta: cada dos minutos de llamada gastaremos unos 2 MB de datos. Si la media de consumo en el Estado es de 700 MB por cada línea… da para 350 minutos. Nada barato. De hecho, el simple hecho de realizar una llamada perdida -cuidado con pulsar el icono de la llamada por error o por probar- nos exige 100 Kb.

Ya no es tan gratis. No gastamos minutos pero gastamos MB que, por lo general, suelen ser más caros. Además, respecto a estos consumos, hay que tener en cuenta el giro de estrategia que han tenido muchas operadoras de nuestro mercado (¿lo habrán hecho en previsión de la llegada de estas llamadas VoIP? Sí, sin duda). Durante mucho tiempo cuando contratábamos una tarifa de datos nos garantizaban un paquete de datos a «alta velocidad» (ya vimos que mucho menos alta de lo que debería) y, una vez superado ese umbral podíamos seguir conectándonos «gratis» a menor velocidad.

Ahora, muchas de ellas -os recomiendo los informes de la OCU y Facua- avisan de que una vez superado el consumo contratado se cobrará el resto. Y no lo harán barato. La batalla (aunque este es otro tema) es qué harán con los usuarios que no consuman todo lo contratado. ¿Devolverles el dinero? ¿Acumulárselo para otro mes? Es por ello que hemos de tener cuidado si la llamada la realizamos con tarifas «bajas» de 1 GB deberemos tener el mismo cuidado que con aplicaciones de ocio en streaming (los usuarios habituales de YouTube y Spotify ya sabrán cómo se las gastan estos programas).

Además, para quienes se planteen usarlas recomendamos que se relean las condiciones de su tarifa porque no todas las operadoras incluyen el formato VoIP en sus ofertas y, o bien no permiten usarlos porque no están activados, o simplemente cobran por ellas. Algunas compañía en vista del éxito que han tenido las llamadas vía Skype, FaceTime, Viber, etc. han decidido bloquear este sistema para que las llamadas de voz no corran la misma suerte que los SMS que fueron su gran fuente de ingresos durante años.

Vodafone, por ejemplo, no admite estas llamadas con cualquier tarifa inferior a las «Red» ni en las @S o @XS. Movistar y Orange las aceptan sin problemas (de hecho, Tuenti también si se hace a través de su plataforma. Yoigo, sabedora que la batalla está en los datos, no solo ha quitado el capado y ha seguido los pasos de Movistar, sino que ha creado tarifas tan competitivas como la «Infinita» con ¡20 GB de 4G! por menos de 30 euros IVA incluido. Respecto a las Operadoras Móviles Virtuales solo descuentan los megas gastados de la tarifa.

Otro de los problemas que pueden tener estas llamadas son las que realicemos -o recibamos- en el extranjero donde los datos «roaming» son mucho más caros que los minutos.  Por último, la calidad de la llamada, sea en red WiFi o en cobertura 4G es tan mala como en Viber. ¿Significa eso que no merecen la pena?

No, solo significa que habrá saber cuándo usarlas. Tienen sentido cuando estemos en el extranjero en una red WiFi gratuita (ahorraremos datos y minutos). También aquí cuando queramos comunicarnos más rápidamente al amparo de nuestra línea inalámbrica. En los demás casos, como hemos dicho, nada nuevo bajo el sol.

PD: como siempre ha habido quienes han intentado aprovecharse de la situación y han creado la aplicación «Activar Llamadas WhatsApp» que ha tenido menos de 500.000 descargas. No son pocas pero dentro del número de usuarios Android en el Estado ha sido una cifra residual. Cuando la descargamos aceptamos suscribirnos a un servicio de mensajería premium que puede costarnos hasta 40 euros al mes. Otro motivo más para tener cuidado con a quién damos nuestros datos.