Llega800, ¿4G de alta velocidad para todos?

Llevamos meses hablando del dividendo digital y sufriendo su cara mala: la pérdida de frecuencias por parte de los operadores de TDT ha acabado con una buena parte del espectro de canales temáticos para dejar una oferta aún más ramplona. Sin embargo, desde ayer, algunos usuarios de telefonía móvil empezarán a disfrutar de la cara buena de este ajuste.

Así, aquellos que disfrutan de terminales con tecnología LTE 20-explicaremos adelante un matiz- y su operadora les ofrece 4G podrían comenzar a ver su velocidad de navegación duplicada gracias al inicio de la instalación de nodos que permitirán la utilización de la banda de 800 MHz. El despliegue, que finalizará en marzo de 2018 multiplicará la cobertura dentro de edificios respecto a las actuales bandas de 1.800 y 2.600 MHz.

El matiz que antes anunciábamos es que para poder disfrutar de las ventajas de la conectividad LTE de nueva generación será necesario un smartphone compatible con esa frecuencia algo que en muchos terminales de gama baja -sobre todo chinos- no ocurre. Así, los modelos más recientes de los principales fabricantes (Apple, Samsung, LG, HTC, Sony, etc. son totalmente compatibles). Para comprobarlo basta acudir a las especificaciones técnicas de los terminales en las webs o en las pestañas de conectividad LTE dentro de los ajustes de los teléfonos.

Las tres grandes operadoras del mercado han decidido comenzar la implantación con estrategias bien diferenciadas. Vodafone, después de un acuerdo con el Gobierno de Galicia, comenzará desde Ourense. Movistar encenderá esta semana 25 nodos en la costa mediterránea al ser la que más demanda tienen por la afluencia de turistas. Orange, por último, ha decidido empezar la implantación por A Coruña, Asturias, Barcelona, Burgos y Cantabria.

¿Y qué pasa con Yoigo y los OMV? Al no tener red propia, la primera no tendrá que realizar ningún cambio sustancial. Dependerá del despliegue de Vodafone. Y las OMVs tendrán que expandirse según alcancen acuerdos con la compañía que les alquila las infraestructuras.

Pero los operadores no se encargarán solo del despliegue de sus servicios en esta frecuencia sino que también tendrán que actuar en los edificios potencialmente afectados por el traslado de frecuencias y garantizar que la recepción de la señal de televisión no se ve afectada. En la mayoría de los casos será suficiente con la instalación de un filtro en la antena por la que se recibe la señal.

La encargada de gestionar la solicitud de la adaptación de la antena, así como de supervisar el cumplimiento de las garantías pactadas será Llega800 que ya ha comenzado a informar a clientes potencialmente afectados de zonas especialmente pobladas de los pasos que han de dar para solicitar de forma gratuita esta ayuda. Los espectadores que reciban la señal a través de fibra óptica, satélite o internet no se verán afectados en ningún caso.

De aviones e internet, el mundo al revés

Estos últimos días están siendo mucho más ajetreados en el sector tecnológico de lo que esperábamos. A pesar de que el año está en su recta final (agosto es un páramo angosto y yermo en cuanto a novedades), el escándalo de Gowex y las novedades en materia legal en Estados Unidos (respecto a los dispositivos tecnológicos en los vuelos), Europa (el Derecho al olvido) así como las novedades que nos trae Ericsson y que podría suponer un gran avance para la industria continental.

Smartphones encendidos, la llave de entrada a Estados Unidos

 

Ante la posible amenaza que los servicios de seguridad estadounidenses prevén que se pueda ejecutar próximamente, las autoridades de aquel país han emitido un comunicado a aeropuertos claves y zonas de enlace de otros países sobre los requisitos mínimos que deberán cumplir quienes quieran entrar en el país del Tío Sam.

Desde ahora, en las zonas de control de equipajes los funcionarios realizarán inspecciones más exhaustivas de los contenidos de nuestras maletas y se centrarán en nuestros dispositivos electrónicos. ¿El motivo? Creen que podrían ser elementos usados por terroristas para ser introducidos en los vuelos.

Precisamente por eso exigirán que los equipos puedan ser encendidos en cualquier momento para demostrar que no se trata más que de inofensivas tabletas o smartphones. De no ser así (por el mero hecho de no llevar cargada la batería), el viajero podrá decidir entre abandonar su gadget o quedarse en tierra.  Además, en caso de que los equipos dispongan de baterías extraíbles, éstas deberán ir siempre dentro del dispositivo.

Ericsson nos lanza al 5G

 

Y mientras el resto de los ciudadanos empezamos a disfrutar poco a poco en Europa de la tecnología 4G (mucho menos implantada que en zonas de Asia y Estados Unidos), la compañía sueca Ericsson ha conseguido tasas de transferencia de 5 Gbps reales en una demostración en directo de la tecnología pre-red que están diseñando como sustituta de la alta velocidad actual y que no sólo será el espaldarazo definitivo a la creciente demanda de datos móviles, sino también al internet de las cosas.

El laboratorio de Kista (uno de los más importantes de Ericsson) fue el escenario donde directivos de NTT Docomo y SWK Telecom vieron su funcionamiento también en procesos machine-to-machine. Aunque todavía no existe una implantación para su uso «normalizado», desde el pasado mes de junio la empresa trabaja con otros colaboradores para que su llegada al mercado sea lo antes posible y permita recuperar a Europa la posición que ha perdido con el 4G.

Aunque los suecos son conscientes de que en 2019 el 85% de los estadounidenses disfrutarán de conexiones LTE y que junto con Japón y Corea serán los primeros países en disfrutar del nuevo estándar, el hecho de que sean ingenieros y patentes europeas las que lo permitan servirá como un empujón definitivo para modernizar nuestras conexiones.

4G en España, ¿merece la pena?

La banda ancha móvil por fin ha llegado a nuestro mercado. Aunque la primera en lanzarla fue Vodafone, las demás grandes operadoras del país -Orange y Yoigo fueron las siguientes- ya se han apuntado e incluso algunas operadoras virtuales están lanzando sus ofertas para que los afortunados propietarios de terminales LTE disfruten de una tasa de transferencia de datos que en muchas ocasiones supera las redes domésticas.

 

La menor latencia que proporciona esta tecnología -el tiempo de espera por la demora en la propagación y transmisión en las redes- será una de las principales mejoras junto a un aumento de la tasa de descarga que supera entre 5 y 10 veces le media de las actuales redes 3G. Pero las mejoras no acaban ahí. Las llamadas de voz empezarán se convertirán en voLTE con lo que las conexiones en las videollamadas -y en las clásicas- serán instantáneas y se podrán realizar otras tareas para enriquecer el intercambio de información sin tener que cortarlas.

 

Además, la mayor capacidad de las redes 4G deberían permitirnos disfrutar de tarifas que incluyan cada vez más tráfico debido a su mayor eficiencia y, sobre todo, a la mayor demanda de los usuarios. Asimismo, las ventajas no sólo llegarán a los smartphones. Los navegadores de nuestros portátiles serán los grandes beneficiados de estas nuevas autopistas de la información.

 

Ante tanta novedad las operadoras han optado por diferentes estrategias para implementar el nuevo producto estrella de la movilidad. Desde Vodafone que a partir de este octubre cobrará 9 euros más impuestos a todos aquellos que quieran disfrutar de una comunicación más rápida; hasta Orange o Yoigo que no cobrarán nada… pero que tampoco la harán disponible a todas las tarifas.

 

Las ofertas son de lo más variado pero todas llevan implícitas el truco del volumen de tráfico permitido a alta velocidad. La más barata, sin duda, es la de Vodafone que, con los 9 euros ya anunciados permite transferir y recibir hasta 1GB a 100 Mbps. Superada esta cifra se podrá comprar otro bono de 9 euros o bien conformarse con una tasa de transferencia de 64 Kbps. Sin embargo, su tarifa estrella será la que, con una permanencia de 18 meses nos da 2 GB a 100 Mbps y nos permite financiar un terminal LTE sin intereses. Los ingleses han creado otras tarifas con mejor relación entre el tamaño de los datos y el precio. Por ejemplo, podremos disfrutar de 5GB por 25 euros o 10 GB por 45 más impuestos. Todos ellos con permanencia y, posiblemente, mucho más pensadas para autónomos y empresas.

 

En las mismas cifras se mueve Yoigo, sólo que cuando sobrepasemos el tope de datos la tasa de transferencia será justo el doble de rápida: 128 Kbps. Orange, la tercera en discordia calca las cifras de la tarifa de Vodafone: 19 euros más IVA por 2 GB a 100 Mbps y una velocidad restante de 64 Kbps. La diferencia es que los galos no exigirán una permanencia de 18 meses.

 

Los operadores virtuales como Simyo estrenan la nueva tecnología con una oferta de 5GB por 24,95€ más impuestos, aunque el truco aquí reside en una tasa de transferencia mucho más baja que en los anteriores: hasta 7 Mbps, un 3G vitaminado a partir de la cobertura de Orange. Lo mismo ocurre con ONO Masmovil, sólo que estas últimas suben la tarifa hasta casi los 30€.

 

Movistar, el último gran actor de este mercado ofrece nada más y nada menos que 10 GB hasta 42 Mbps -un poco lento- por 40€ más IVA. A cambio, una vez sobrepasados los 10 gigas la velocidad restante es de 328 Kbps.

 

 

¿Por qué esta diferencia de velocidades?

 

Parece que las empresas no se ponen de acuerdo en qué es la verdadera alta velocidad. Heredero del GSM (1G) y del 2G (segunda generación de la primer estándar de comunicación totalmente digital), el 3G solucionó las enormes limitaciones del primer estándar para la transmisión de datos. La tasa de transferencia rondaba los 2 Mbps y permitía comunicaciones más o menos rápidas para la transmisión de contenidos.

 

Sin embargo, el enorme desarrollo de la demanda de tráfico y, sobre todo, la carrera de hardware comenzada a partir de 2007 hizo que el mismo organismo que lanzó las anteriores generaciones definiera cuál debería ser la cuarta generación: aquel que permitiera una velocidad de movilidad alta de al menos 100 Mbps y una de movilidad baja de hasta 1 Gbps.

 

El problema reside que muchos operadores no tienen la tecnología necesaria para ofrecer un estándar tan alto y se escudan en la denominación LTE (muchas veces mal confundida para hablar de 4G) para tratar el nuevo estándar de intercambio de datos. Los expertos hablan de que cualquier tasa de transferencia por debajo de 100 Mbps es sólo «3,99G» y que aunque mejora claramente las prestaciones de cualquier tecnología actual, es una forma engañosa de engañar a los clientes.

 

En cualquier caso, comparando las tarifas del resto del continente y, sobre todo, teniendo en cuenta la poca penetración en el mercado de los dispositivos 4G, es un buen momento para esperar y dejar que sean las empresas y las operadoras las que paguen el precio de la implantación de esta nueva tecnología que, seguro, cambiará nuestra forma de disfrutar de contenidos.

Movilidad, cuestión de cifras

Con el comienzo del Mobile World Congress llega el baile de cifras. La industria más pujante del planeta nos trae todas las novedades (a pesar de que haya ilustres ausentes como Apple y que otras empresas como Samsung se guarden sus mejores bazas para sus shows privados) y, sobre todo, los analistas y gurús nos traen cifras del negocio que, año tras año, no dejan de sorprendernos.

 

 

Motor económico


Probablemente, cuando Steve Jobs tuvo en su mano el prototipo definitivo del primer iPhone allá por 2007, pensara en el golpe de efecto que supondría frente a la competencia de Apple. Teniendo en cuenta sus dotes de visionario de los negocios, es probable que creyera que también podría cambiar la cara de la industria de la telefonía. Lo que seguro no pensó era que tenía en la mano la semilla de un enorme negocio que, en sólo cinco años, podría suponer el 2,2% del PIB mundial.

 

Durante 2012 los ingresos totales del sector móvil alcanzaron los 1,6 billones de dólares. Esta cifra, en sólo cinco años, llegará a los 2,6 billones de dólares gracias a las reinversiones que las tecnológicas harán en el negocio (se estima que rondarán los 1,1 billones de dólares durante este lustro). Estas cifras, además, se traducirán en 2,2 billones de dólares en impuestos y cotizaciones hasta ese año. El ritmo de crecimiento será el más rápido de todo el panorama económico.

 

Estas cifras, que aparecen en el informe «La economía móvil en 2013» del GSMA -la agrupación que engloba la mayor parte de las operadoras mundiales y que organiza el Mobile World Congress- palidecen con otras como el número de personas abonadas a servicios móbiles (3.200 millones, en 2018 se alcanzarán los 4.000 millones); el número de conexiones M2M (máquina a máquina) que rozaron los 7.000 millones y que en poco tiempo superarán los 10.000 millones, o que las conexiones de banda ancha superaron los 1.600 millones y que en 2017 romperán la barrera de los 5.000 millones.

 

Dentro de un lustro el peso de la conectividad se moverá al eje Asia-Pacífico donde se llevarán a cabo más de la mitad de las conexiones. Europa y Norteamérica mantendrán el 22% y el 4G supondrá el 20% de los nexos a la red de redes.

 

 

Movilidad inteligente

 

Precisamente los herederos del primer iPhone (es cierto que hubo otros smartphones antes, pero el que marcó un antes y un después fue, sin duda, el de la manzana) serán los que marquen el ritmo en el negocio móvil. Mucho más que las tabletas. Este año se han comercializado 122 millones de móviles «normales». En 2016 la cifra se desplomará hasta 58 millones. La cifra de smartphones llegará hasta los 1.342 millones. Si a esto le unimos la venta de tabletas y portátiles la cifra se dispara a más de 2.600 millones.

 

Las tabletas serán, según el estudio que Canalys ha presentado en el MWC, las que más crezcan porcentualmente (pasando de 114 millones vendidas este año a más de 380 millones en tres años) y también las que servirán para marcar la supremacía de iOS y Android sobre Windows que parece no conseguir reengancharse al universo móvil.

 

En cuanto a datos, la proliferación de los smartphones ha hecho que el tráfico se haya multiplicado. De hecho, el tráfico total registrado en 2012 fue mayor que el de todos los años anteriores juntos desde que existe la telefonía celular. El ritmo de crecimiento será de un 66% anual durante el próximo lustro y, dentro de poco, Japón dejará de ser el único país donde las operadoras facturan más por el tráfico de datos que por el de voz.

 

Todo esto tendrá un impacto importante en la maltrecha economía mundial y en el desempleo. En sólo cinco años se prevé crear hasta 1,3 millones de nuevos empleos relacionados con el ecosistema móvil. Para ello el informe dice que es necesario que las operadoras tengan un acceso menos restringido al espectro radioeléctrico y que el marco regulatorio del mercado sea más estable y esté mejor definido.

 

 

¿Dónde estamos?


La duda que nos surge es dónde nos encontramos nosotros en la carrera de la economía móvil. El Estado tiene una economía por reciclar con casi 6 millones de parados y una ausencia casi total de nuevas industrias. Todas estas cifras de crecimiento, riqueza y empleo vienen amparadas por la creación de conexiones más rápidas y fiables que sean capaces de soportar la demanda de datos: se trata de las conexiones LTE o 4G.

 

Curiosamente, aunque el Estado fue uno de los países que más rápido hizo la transición a las conexiones 3G, todo parece indicar que, salvo nueva legislación, las operadoras retrasarán lo máximo posible el salto a las 4G. De momento, el Ministros de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, anunció ayer en Barcelona que el Ejecutivo «hará lo posible» por adelantar el dividendo digital -esto es, la liberación de frecuencia de televisión para la implementación del 4G- para posibilitar la llegada de las conexiones ultrarrápidas.

 

Espera que el 1 de enero de 2014 «con alta probabilidad» ya se haya hecho la migración… Esperemos que, por lo menos sea antes de 2015, ni nuestra economía ni nuestra sociedad pueden permitirse perder también este tren.