Nuevos Lumia, Microsoft se pone serio

Microsoft es consciente de que la batalla de los sistemas operativos para el gran público -en materia de servidores está desde hace tiempo en manos de Linux- no puede jugarse solo en ordenadores e híbridos. Por eso, además de un Windows 10 totalmente compatible con dispositivos móviles era necesario que lanzaran una nueva generación de Lumias a la altura de los mejores Nexus de Google y el iPhone.

Durante el evento de esta misma semana -en la que presentaron el espectacular Surface Book– la empresa de Windows mostró al público los nuevos Lumia 950 y su versión phablet Lumia 950 XL. El objetivo es sencillo: dejar claro que Microsoft no quiere ser el tercero en discordia en el mercado móvil y que ningún otro smartphone con Windows es mejor que los de la casa.

Hasta hace poco la referencia entre los terminales con Windows era el Lumia 930. Para el desarrollo del nuevo 950 parece que Microsoft se ha propuesto mejorarlo en todo punto por punto. Empezando por la pantalla que gana tamaño y dispara su resolución. Tiene un panel de 5,2 pulgadas y 1400×2560 píxeles. Además se ha trabajado para mejorar la visibilidad de la misma en exteriores lo que promete unas imágenes de primera gracias a una densidad de píxeles de 560 por pulgada.

El panel OLED recibe lo mejor de las estanterías de la casa: destaca el sistema Clear Black que se encarga de hacer que los negros sean más profundos o la tecnología Glance, que servirá para adaptar el brillo y ahorrar energía en cualquier entorno.

En su interior, los de Redmond han ido a lo seguro. El procesador es un Snapdragon 808. Es cierto que el 810v2 es más rápido y parece haber olvidado los graves problemas de sobrecalentamiento, pero también que el chip de seis núcleos ha demostrado un rendimiento excepcional con poco consumo energético. Lo acompañan de 3 GB de RAM y 32 GB de capacidad de almacenamiento ampliables. Son contundentes sobre el conjunto: dará muchas sorpresas por su rendimiento. Si Windows 10 es tan ligero como parece y el desarrollo del hardware ha sido conjunto al del software no nos cabe duda.

Por cierto, su autonomía será notable. La batería cuenta con una capacidad de 3000 mAh y su puerto de carga rápida nos regalará unas horas extras mediante el puerto micro USB de tipo C. Exactamente un 50% de carga en media hora.

Todo ello deja el peso del terminal en 152 gramos, nada mal para un terminal con esta diagonal y esta autonomía. Gran parte de esta cifra tan contenida viene por el empleo de policarbonato -la forma elegante de decir plástico- de su carcasa. Para nosotros, una pena. El 930 con acabado metálico justificaba mucho más el precio. Aquí se escudan en que es más resistente, se agarra mejor y es más fácil de intercambiar y reparar. Tendremos que verlo en persona pero a simple vista nos parece que lo deja por detrás de sus rivales.

Justo lo contrario ocurre con su cámara. Su pasado Nokia delata una excepcional óptica Carl Zeiss de 20 Mp rematada con mucho gusto con un protector de aluminio que cuenta con una luminosidad f1.9 y estabilizador de imagen óptico. Graba vídeo con resolución UHD y cuenta con tecnología PureView. Una garantía de calidad después de ver el buen trabajo hecho en el Lumia 1020. El flash, por cierto, es un trío de LEDs RGB que dan tonos más naturales a las capturas.

En cuanto a su hermano mayor, sí que hay cambios, baja ligeramente la densidad del panel (se mantiene la sobresaliente resolución pero la diagonal pasa de 5,2 a 5,7 pulgadas) y a cambio se gana más batería -3340 mAh- y procesador. Aquí si es el Snapdragon 810v2, uno de los más potentes del mercado.

Sin embargo, la sorpresa en ambos es el empleo de refrigeración líquida en su construcción. Esto permite que el dispositivo se caliente menos lo que a su vez mejora el rendimiento de los procesadores y a la larga influye en un menor esfuerzo para la batería. Sobre el papel, implementan lo que otros fabricantes ya han testado en equipos más grandes -ultraportátiles- con muy buen resultado. ¿Un punto de inflexión en la construcción de smartphones? Probablemente.

Disponibles desde noviembre, destacan, sobre todo, por su precio: 549 y 649 dólares respectivamente. Una bomba en la línea de flotación de los Nexus de Google.

Smartphones premium, los mejores de la primera mitad de 2015

La primera mitad del año ya ha pasado y, con el verano a comenzando, las grandes tecnológicas se van de vacaciones con los deberes hechos. Los siguientes lanzamientos llegarán previa campaña navideña. Por eso nos parece un buen momento para recapitular cuáles han sido las estrellas en el mercado de smartphones los últimos meses.

  • iPhone 6 y 6 Plus. Es cierto que llegaron a finales de 2015 pero el ciclo de presentaciones y renovaciones de los de Cupertino y su corto catálogo hace que sigan siendo la opción más moderna en iOS. Han batido todos los récords de unidades y facturación y han permitido a Apple ser líder del mercado mundial varios meses. ¿Cuáles son sus señas de identidad? Una pantalla que va hasta las 5,5 pulgadas (en el caso del Plus); capacidad de almacenamiento escalada en 16, 64 y 128 GB y un rendimiento y una fluidez de referencia a pesar de que, sobre el papel, su hardware es menos capaz que el de la mayoría de sus rivales con Android. Su precio, a partir de 699€ no ha sido óbice para conquistar a defensores acérrimos de Google. Su versión S, que se presentará en otoño, promete dar mucha guerra.

  • BQ Aquaris E6. En el lado opuesto al iPhone, la pequeña casa española BQ muestra un equipo con chip de ocho núcleos a 2 GHz, 2 GB de RAM, dual SIM, cámaras de 5 y 13 Mp y 16 GB de capacidad ampliables mediante ranura de expansión por solo 300€. Sin duda, el mejor terminal del mercado por relación calidad-precio. Merece, y mucho, la pena.

  • Energy Phone Pro HD. Con la misma filosofía que el anterior, cuenta con un panel de 5 pulgadas y resolución HD y un procesador de ocho núcleos a 1,7 GHz. Peca de tener solo 1 GB de RAM -aunque con Android 5 se nota menos- y 8 GB de capacidad ampliable. Aún así, sus acabados son buenos y su precio de 179€ lo convierte en un equipo de acceso más que reseñable.

  • Google Nexus 6. Aunque haya bajado su tarifa, es el primer smartphone premium de Google. Su procesador Quad Core a 2,7 GHz, su pantalla QHD AMOLED de 5,96 pulgadas y su cámara de 13 Mp trabajan a la perfección con el único Android puro del mercado. Es una referencia por rendimiento y eficacia.

  • Honor 6+. Una de las revelaciones de la temporada es este phablet con panel Full HD de 5,5 pulgadas, coprocesador de 8+1 núcleos, 3 GB de RAM y 32 GB ampliables de capacidad de almacenamiento. Un equipo que con un precio de 400€ está pensado para plantar cara a cualquier otro terminal premium del mercado.

  • HTC One M9. Cuando lo probamos vimos que HTC se había centrado en evolucionar la versión anterior. Su chip de ocho núcleos (4+4) a 2 y 1,5 GHz, 3 GB de RAM y sus cámaras de hasta 20 Mp denotan que no han querido dejar nada al azar. El problema es que su rendimiento no es claramente superior al resto de Androids tope de gama y su precio parte de 849€ sin promociones. Diferente pero excesivamente caro.

  • Huawei Ascend Mate 7. El terminal de bandera de una de las empresas chinas revelación del mercado es un equipo con panel de 6 pulgadas y resolución Full HD, chip de ocho núcleos a 1,8 GHz y 2 GB de RAM que destaca por unos acabados mucho mejores de lo esperado y un rendimiento excepcional gracias a la ligera capa de personalización que los ingenieros chinos han implementado sobre Android. Y todo ello por 499€.

  • LG G4. Uno de los que más rumores ha levantado es este equipo con la mejor tecnología de los coreanos y un diseño realmente diferenciado. Su panel IPS con resolución 2K, su chip de seis núcleos a 1,8 y 1,44 GHz y sus 3 GB de RAM son solo el aperitivo para un equipo con cámaras de 8 y 16 Mp y una fluidez sobresaliente. Vale cada uno de los 699€ que nos piden por él.

  • Microsoft Lumia 930. Uno de esos terminales que nos parecen estupendos gracias a la buena evolución de Windows 8.1 y a su espectacular hardware y que promete mucho más cuando pueda correr con Windows 10. Procesador quad core a 2,2 GHz, 2 GB de RAM, una cámara espectacular y 32 GB de almacenamiento para un gran heredero de los mejores Nokia que nos pide menos de 500€ por llevárnoslo a casa. Sobresaliente.

  • Motorola Moto X. El tope de gama de la resucitada Motorola es un smartphone de 5,2 pulgadas, procesador de cuatro núcleos a 2,5 GHz, 2 GB de RAM y un sistema multimedia sobresaliente. El cambio de manos de Google a Lenovo no se ha notado en nada en el rendimiento de Android y su precio sigue estando en 429€. Una maravilla.

  • Samsung Galaxy Note 4. Teníamos que elegir entre éste y el Galaxy S6 pero las ventas y el peso de la familia Note como creador de un nicho de mercado ha hecho que nos decantemos por este «otrora» gigante de 5,7 pulgadas con pantalla Quad HD, procesador Quad Core a 2,7 GHz, 3 GB de RAM, stylus integrado y cámara de 16 Mp. Es caro pero sus acabados y su rendimiento lo hacen tan especial como único. Merece la pena.

Nokia, retorno en 2016

La desaparición de Nokia como fabricante de teléfonos móviles como resultado de la venta de esta división de la multinacional finesa a Microsoft fue una de las peores noticias para la economía continental en 2013. La empresa, una de las mayores fuerzas tractoras del sector tecnológico en la Unión Europea y antaño primer fabricante mundial de teléfonos se replegaba y en su acuerdo de venta y cesión de algunas de sus marcas (Lumia, por ejemplo) dejaba acuerdos poco conocidos para el público como que a partir del último trimestre de 2016 podría volver a lanzar modelos bajo su enseña.

Sabedora del error que fue no potenciar su propia plataforma o apostar por el caballo ganador -el acuerdo con Microsoft fue una mezcla entre intentar diferenciarse y buscar un aliado alternativo- ahora parece que en la sede de Espoo tienen claro cuál deber ser su compañero de camino para reflotar una empresa con una respetable cantidad de adeptos y el ganado prurito de saber hacer bien las cosas.

Nokia Technologies, la división más pequeña de la compañía y que controla más de 10.000 patentes móviles, será la encargada de preparar el catálogo de modelos que debería ser presentado a finales del próximo año y debería llegar a las tiendas a principios de 2017. Parece ser que su experiencia desarrollando aplicaciones para Android como ZLauncher y el tablet N1 cedido a terceros y que se comercializa en Asia indica hacia dónde podría ir el futuro de la gama finesa.

Pero los rumores apuntan a que Nokia Technologies no se conformaría solo con el lanzamiento de equipos móviles como smartphones y tabletas sino que estaría trabajando en la creación de un ecosistema mucho más completo entre los que se incluirían periféricos de realidad virtual. Sin duda, la experiencia de la empresa en estos sectores así como la excepcional acogida que tuvo el prototipo C1 -lanzado por simpatizantes de la compañía- dan buena cuenta de la expectación que levanta este retorno.

Compra Alcatel-Lucent por 15.600 millones

Pero hasta que se haga realidad esta posibilidad, Nokia sigue inmersa en diferentes movimientos dentro del mercado de redes para seguir ganando volumen y una posición de privilegio frente a gigantes como Huawei o Ericsson.

El último, en la línea del proceso de concentración que está viviendo el negocio, ha sido la compra de Alcatel-Lucente por 15.600 millones de euros. La operación, la mayor del sector en más de una década, se llevará a cabo mediante el canje de acciones, de modo que los accionistas de la empresa gala recibirán 0,55 títulos de la nueva empresa por cada uno de la antigua. Nokia se queda con el 66,5% del nuevo gigante mientras que Alcatel-Lucent será titular del 33,5% restante.

Desde la venta de su división móvil a Microsoft las acciones de los lapones se han disparado y su negocio de redes ha alcanzado el pico de facturación de 11.200 millones durante el último año lo que les ha permitido acercarse a Ericsson, principal protagonista del mercado europeo y mundial y, gracias a esta fusión, poder superar a Huawei que el año pasado creció más de un 19% y facturó 29.000 millones de euros gracias a su enorme implantación en Asia y América.

El nuevo gigante, que ahorrará en 2019 unos 900 millones de euros en costes a sus dos socios, tendrá 114.000 empleados y conseguirá una facturación conjunta de 26.000 millones de euros. Nokia Corporation -como se llamará- tendrá su sede en Finlandia aunque mantendrá una fuerte presencia en Francia.

Centrada en las redes de telecomunicaciones y con el negocio de venta de software para empresas a pleno rendimiento, la empresa se ha convertido en una de la más interesantes para los inversores debido a los acertados movimientos que lleva realizando en los últimos tiempos. El siguiente parece que será la venta de su división de mapas Here que ya tiene varios pretendientes en forma de fondos de inversión o empresas más conocidas como Apple (que busca consolidar su aplicación Maps como alternativa a la de Google) o Facebook.

Microsoft, evolución al hardware

Hace tan solo una década Microsoft era el actor principal del universo informático. Su sistema operativo, Windows, era la referencia absoluta en los ordenadores de medio mundo y eso le permitía controlar internet a través de su Explorer y casi cualquier negocio tecnológico. Su mundo (el mundo tecnológico en general), sin embargo, se sacudió con la explosión de los smartphones, la computación en la nube y las tabletas.

Buen ejemplo de ello es la carta que Bill Gates ha enviado a sus empleados para celebrar las cuatro décadas de la compañía. «Vivimos en un mundo multiplataforma» reza el fundador y máximo accionista de la empresa de Redmond. Y eso ha hecho que los de Windows y Office se hayan tenido que adaptar para asegurarse la supervivencia. Primero Steve Ballmer apostó por el hardware y ahora Satya Nadella se ha decantado por los servicios y su Drive.

Vayamos por partes. Microsoft ya no es solo un proveedor de software para terceros fabricantes de dispositivos. La compra de Nokia (muy polémica por cómo se fue desarrollando) le ha otorgado a la empresa una enorme presencia en el mercado móvil -sobre todo en los modelos de gama media y los mercados en desarrollo. Sus pizarras inteligentes están presentes en casi todos los centros de reuniones relevantes. HoloLens se antojan como una de las pocas propuestas realistas de realidad virtual (aplicado tanto al ocio como al mundo profesional) y, Xbox, sigue cosechando éxitos a pesar de la feroz competencia de la PlayStation de Sony.

Pero esto no es todo. Sus históricos grandes aliados -Hewlett Packard, Dell, Lenovo, Acer y compañía- son ahora también sus competidores gracias al gran éxito de Surface. Lo que empezó siendo una respuesta al iPad ha acabado convirtiéndose en un portátil híbrido de gran capacidad. Tanto que si bien su primera versión no fue especialmente exitosa, la segunda se ganó millones de adeptos entre los profesionales y la tercera está batiendo récords de reservas en su versión «doméstica».

Y, aunque la piedra angular de todo esto sigue siendo Windows, que promete ser el primer sistema operativo completamente funcional y compatible entre las cinco pantallas (smartphone, tableta, ordenador, consola y televisión) la clave de su éxito reside y residirá en el concepto global que Microsoft ha adquirido respecto a su completo software y su potentísimo hardware.

Surface 3 será la guinda a la costosa estructura (por tiempo, recursos y esfuerzo) que Microsoft puso en marcha cuando decidió reciclarse. Esta familia híbrida supone ya el 4% de los ingresos de la multinacional y aunque todavía no reporta beneficios al nivel de su otro gran éxito, la Xbox, lejos quedan las pérdidas que le ocasionaron las primeras versiones. Las cifras son geniales: más de 1.000 millones de facturación y un incremento de ventas del 24%. De seguir la tendencia así pronto será un actor muy relevante en el negocio de los ultraportátiles y las tabletas.

Más difícil será recuperar el terreno perdido entre los teléfonos inteligentes. Aunque los Lumia han vuelto a repuntar en ventas un 28% los 243 millones que le costó a los de Redmond integrar a los fineses en su estructura y los 7.000 millones de dólares de la operación dejan muy muy lejos los números negros. Además, la explosión de los terminales asiáticos de gama media y el inquebrantable éxito del iPhone sea cual sea su precio y su capacidad dejan cada vez menos margen para sus rivales.

Aún así hay espacio para la esperanza. La Xbox, que comenzó siendo un enorme agujero negro para los beneficios de la compañía es ahora la piedra angular sobre la que Microsoft sustenta toda su oferta de ocio y sobre la que consigue demostrar su capacidad de construir dispositivos sobresalientes. Parece que el futuro de la empresa, gracias a su migración, está asegurado unas cuantas décadas más.

Lumia y Leap, Microsoft y BlackBerry quieren su espacio

Si echamos la vista de nuevo a 2014 veremos que en todo el mundo se vendieron más de 1.200 millones de smartphones pero que «poco más» de 400 millones fueron gama alta. Esto significa que hay un enorme mercado para terminales de gama media y acceso en el que, aunque el negocio no es tan lucrativo, muchos fabricantes encuentran su sustento.

A pesar de la célebre ausencia de los fabricantes chinos en el MWC (probablemente cuando se enfrentan cuerpo a cuerpo con novedades de Samsung, LG, Sony y compañía es cuando se ve dónde está el secreto de su precio tan competitivo) la cita de Barcelona nos ha traído novedades de dos plataformas alternativas a las dominantes iOS y Android.

Lumia 640 y Lumia 640 XL

Aunque Microsoft se ha guardado sus terminales premium para un Windows 10 for Phones, la feria ha tenido dos terminales realmente interesantes: los Lumia 640 y 640 XL. Terminales de gama media con una hardware muy logrado, un rendimiento notable, una imagen diferenciada y un precio muy razonable.

Estos Lumia no engañan a nadie. Van dirigidos a un público que quiere un smartphone con posibilidades, fiable, estable, con buen rendimiento y buen precio sin caer en los precios de los premium ni en las calidades chinas. En definitiva: clientes jóvenes a los que le importa más lo que hacen con el smartphone que el propio smartphone. Además, en un negocio lleno de imitadores e imitaciones, emplear sin complejos el plástico y el colorido es, para nosotros, un plus.

Bien escalados en potencia, tamaño y prestaciones, el 640 básico con conectividad 3G cuesta 140€ y su versión LTE 160€ (¿si mi operadora no tiene 4G o en mi zona casi no hay cobertura 4G por qué pagar más por ella?). Además, respecto al software, todos los terminales vienen con una suscripción de un año a Office 365 para ver todo el potencial de la suite en cualquier plataforma y serán compatibles con Windows 10 y estarán optimizados para sus aplicaciones y para el esperado Project Spartan.

Respecto al hardware, cuentan con baterías de 2.500 y 3.000 mAh (el XL), 1 GB de RAM y un procesador quad core Qualcomm Snapdragon a 1,2 GHz. Componentes que garantizan velocidad y autonomía a partes iguales gracias al desarrollo solidario de software y hardware. Físicamente la diferencia más evidente reside en el tamaño. Mientras que el 640 cuenta con una diagonal de 5 pulgadas el XL es todo un phablet de 5,7, ambos con resolución 1.080p.

En rendimiento la diferencia se centra, sobre todo, en la cámara. Mientras que el hermano pequeño cuenta con una óptica Carl Zeiss de 8 Mp, el mayor se va a los 13. Ambas incorporan flash LED y tecnología para realizar vídeo llamadas vía Skype directamente. Por último, los dos podrán configurarse con sistema DualSIM.

La apuesta de BlackBerry

Durante 2015 BlackBerry ha prometido cuatro terminales de todas las gamas para revitalizar su cuota de mercado. El «último Mohicano» del mercado móvil -sigue siendo uno de los pocos independientes desde el nacimiento del negocio- se ha volcado en demostrar la utilidad del entorno BlackBerry 10 en todo tipo de equipos y el Leap es su mejor ejemplo.

Destaca por su pantalla táctil (parecía que los teclados Qwerty iban a ser el rasgo identificador en los siguientes lanzamientos de los canadienses) y, como siempre, por sus excepcionales acabados. Con pantalla de 5 pulgadas y resolución de 720p -excesivamente baja para un equipo de 275 dólares- trabaja con un chip dual core de Qualcomm y cuenta con conectividad LTE.

Cuenta con 2 GB de RAM y 16 de almacenamiento ampliable así como con dos cámaras de 8 y 2 Mp (trasera y frontal) y una batería de 2.800 mAh que nos prometen una enorme garantía de 25 horas. Todo ello redunda en un peso de 170 gramos. Bastante para sus especificaciones.

¿Qué aporta este teléfono para hacer frente a la enorme oferta de terminales Android mucho mejor equipados y más baratos? Seguridad y estabilidad de su sistema operativo. Una dura herramienta de trabajo para los que no quieren que su smartphone tenga una vertiente de ocio. El único problema que le vemos es Windows 10 que ofrece lo mismo por mucho menos dinero y con la garantía de fabricación de Nokia. Será curioso saber si tendrá éxito más allá de los mercados emergentes.