Intel, la moda como nueva frontera de la digitalización

Probablemente, la industria de la moda ha sido una de las últimas en sufrir el impacto de la revolución digital. Es cierto que la forma en la que consumimos ha cambiado radicalmente -desde las compras por internet, la influencia de los bloggers, la mayor cantidad de información sobre el producto y las tendencias a las que acceden los consumidores, etc.- pero la condición de la moda casi como una artesanía ha hecho que el impacto de las nuevas tecnologías haya sido menor que en otros sectores productivos. Hasta ahora.

En muy poco tiempo hemos podido ver en la Semana de la Moda de Nueva York y en la de París cómo hay diseñadores dispuestos a cambiar por completo la utilidad de prendas y accesorios y para ello se han apoyado en la experiencia de Intel, una de las referencias del sector.

En la cita estadounidense, además de presentar experiencias inmersivas, sirvió para que diseñadores de lujo apostaran por redefinir la relación entre forma y función por medio de accesorios revolucionarios. Uno de los ejemplos más llamativos es el del brazalete de TOME (en la imagen que abre el post) que aprovechando la tecnología Intel Curie busca que su portador pueda controlar su salud y monitorizarse en cualquier momento sin perder ni un ápice de estilo. Y es éste precisamente la oportunidad que el sector de los wearables necesita ya que para muchos consumidores siguen siendo dispositivos digitales que poco o nada tienen que ver con la moda.

TOME también presentó otros accesorios, como un bolso capaz de detectar la temperatura y humedad ambiente e incluso analizar la calidad del aire que le rodea. Por su parte, los diseñadores de BAJA EAST se sumaron a la experiencia de FILA y al sistema de Intel para crear unas zapatillas que permiten hacer un seguimiento de la salud y la actividad de su propietario.

En la Semana de la Moda de París el público pudo disfrutar de la colaboración entre el diseñador Hussein Chalayan e Intel en el que se mostraron una colección de accesorios (gafas y cinturones) que permiten monitorizar y gestionar el estrés de quien las lleva. Una vez más, gracias al módulo de hardware Intel Curie se pudieron convertir diseños de alta costura en productos inteligentes a los que ir añadiendo funcionalidades.

Moda, deporte y sistemas 2.0

Una de las novedades más importantes por los americanos durante las últimas fechas tiene que ver con el deporte y con uno de sus aliados más importantes, Oakley, una de las firmas más respetadas de la italiana Luxottica.

Las Oakley Radar Pace son un compendio de accesorio y plataforma inteligente que permite, gracias a la tecnología Real Speech, que el deportista pueda disfrutar de un software dinámico en tiempo real al respecto de su rendimiento y entrenamiento. De esta forma no solo recibe instrucciones durante el ejercicio sino que puede formular sistemas a su entrenador virtual.

 

Google Glass, por fin en su hábitat

La última vez que hablamos de las Google Glass concluíamos que uno de los problemas que habían tenido era su excesiva exposición a los medios. Su erróneo enfoque de ser distribuidos como un posible gadget de masas. Un dispositivo con un potencial enorme en campos científicos como la salud o el diseño industrial que, sin embargo, habían sido estigmatizados como un producto de postureo.

Por eso los chicos de Larry Page decidieron apartar la segunda fase del proyecto de las portadas de los medios generalistas, eliminar la presión de tener que crear unas gafas inteligentes para todo el mundo y volver al laboratorio para crear una herramienta útil.

Y, por lo que hemos podido saber a través de The Wall Street Journal el programa Google Glass disfruta de mejor salud que nunca. La nueva versión está siendo terminada -en Beta- para ser distribuida exclusivamente en un entorno empresarial. La premisa es clara: generar un feed back en entorno reales sin todo el ruido de los medios de comunicación. Crear una herramienta a medida de las necesidades de los sectores que primero la demandarán sin ocurrencias que sirvan de gancho para los fans de Silicon Valley.

El público objetivo son profesionales de la salud, la máquina herramienta y cualquier otra industria que requiera trabajar con una pantalla teniendo las manos libres. El nombre lo deja claro: Google Glass Enterprise Edition y han quedado enmarcadas dentro del programa Glass for Work.

Incluso los tiempos van a ser más racionales ya que aunque van a ser oficializadas pronto, éste va a ser su único entorno en el medio plazo. La máxima bajo la que se ha diseñado su hardware es que ha de ser mucho resistente que la primera versión puesto que se verán expuestas a medios mucho más complicados y duros. Además, la rumorología indica que podrían crearse dos formatos: una primera con patillas plegables y otra opción que sería un dispositivo independiente que se puede implementar en cualquier gafa (y aquí resulta fundamental la colaboración con Luxottica).

La guinda a este mejorado proyecto es la incorporación de Intel a la construcción de la segunda versión de las gafas. El enorme catálogo de los californianos dará el espaldarazo definitivo al hardware a la hora de implementar más potencia al equipo, mejorar su conectividad e incrementar su autonomía.

Asimismo, la experiencia de los de Santa Clara en el diseño de hardware seguro que incidirá en un desarrollo de un nuevo prisma más delgado -lo que redundará en unas gafas con un diseño más operativo y con más formatos- y con más calidad para un mejor trabajo con realidad virtual. En definitiva, la suma perfecta de colaboradores para desarrollar unas gafas inteligentes que por fin han encontrado un hábitat en el que serán más útiles.