iMac Retina, el ordenador hecho arte

14,7 millones de píxeles. Nada más y nada menos que una resolución 5K para el todo-en-uno de referencia en el mercado. Un modelo de 27 pulgadas con una resolución de 5120×2880 píxeles que unido a un grosor de 5 mm en su zona más delgada -tiene una chepa donde se une al soporte- que tiene como objetivo prioritario el mundo del diseño -industrial o no- y la fotografía.

Los demás equipos iMac no tocan sus resoluciones (Full HD y 2560×1440), aunque sí sufren algunas de las mejoras del nuevo tope de gama. El Retina 5K sólo trabajará con procesadores Intel Core i5 y superiores (el i7 a 4 GHz se nos antoja un misil) y la tarjeta gráfica será la AMD R9 M290X -también disponible la 295X con 4 GB de memoria DDR5-. Desde su configuración más básica contará con 8 GB de RAM ampliables hasta 32 así como tecnología de almacenamiento Fusion Drive de 1 TB de capacidad.

La webcam seguirá siendo la notable FaceTime HD y en cuanto a conectividad seguirá contando con dos puertos Thunderbolt 2 -que mejoran su tasa de transferencia hasta los 20 GB por segundo-, USB 3.0, Gigabit Ethernet así como Bluetooth 5.0 y WiFi 802.11ac. Equipado con OS X (ahora entendemos algunas de las mejoras de software que darán el do de pecho en semejante panel) de fábrica.

Disponible desde 2.629€ en su versión «básica» se nos antoja un precio competitivo si lo comparamos con el precio de los monitores de 27 pulgadas con resolución 4K en el mercado. En definitiva, un golpe en la mesa frente al cada vez más generalizado lanzamiento de dispositivos all-in-one y que demuestra que Apple ha nacido para los ordenadores.

Mac Mini

 

Curiosamente esta vez la renovación de los Mac ha llegado por la parte de arriba y por la de abajo. El Mac Mini, cuya última actualización tuvo lugar en 2012, se pone al día y se convierte en la mejor versión para aquellos que quieran entrar en el universo Mac uniendo lo mejor de un sobremesa y un portátil.

Escalonada la gama en tres versiones las posibilidades de personalización aumentan si acudimos a la Apple Store online. Ahora todos los modelos comienzan con un procesador Intel i5 que se ofrece en velocidades de reloj de 1,4 GHz, 2,6 GHz y 2,8. Además, la opción TurboBoost nos permite picos de rendimiento de hasta 3,3 GHz. Para los que esto les parezca poco hay disponible también un i7 a 3 GHz que puede alcanzar los 3,5.

La capacidad de almacenamiento comienza en un disco duro de 500 GB pasando por 1TB de Fusion Drive o diferentes capacidades de memoria flash -que también llega hasta 1 TB-. En cuanto a la memoria RAM, la versión más modesta comienza en 4 GB de LPDDR3 y se escalona en 8 y 16 para opciones más rápidas.

En cuanto a la tarjeta gráfica, Apple ofrece dos opciones de Intel. Por un lado una tarjeta HD Graphics 5000 y por otro la más potente Iris Graphics pensada para aquellos que busquen monitores con resoluciones de hasta 2560×1600 píxeles.

La conectividad sigue la línea de los iMac y los Mini cuentan con 2 puertos Thunderbolt 2, cuatro puertos USB 3 de hasta 5 GB/s, un puerto HDMI, una ranura para tarjetas de SDXC, un puerto Gigabit Ethernet y entradas de audio y auriculares además de los obligatorios Bluetooth 4 y WiFi.

Disponible desde 499€ en su versión de acceso no es difícil superar los 1.200€ por una versión tope de gama -sin unirle el sobresaliente pero caro Apple Thunderbolt Display-. En definitiva, una renovación necesaria y acertada para un modelo de sobremesa perfectamente manejable (1,2 kilos) y personalizable.

Apple, mirando al futuro y honrando al pasado

 

Apple está de enhorabuena. Como cubrían ayer en i+Dandy, el Mac ha cumplido 30 años. Tres décadas que reflejan los altibajos de la empresa. Sobre todo cuando no han sido fieles a su filosofía. A esa seña de identidad que mezcla diseño, acabados de gran calidad, un software estable y ese «alma» que sólo algunos fabricantes son capaces de darle a sus productos -y que explican el éxito de empresas como Alfa Romeo, Nike, etc.-.

 

El evento, envuelto como sólo saben en Cupertino de minimalismo y mucha publicidad ha dejado, sin embargo, unas cuantas entrevistas de lo más interesante. Una de ellas, publicada por MacWorld y replicada en iPadizate trata de los planes que tres altos cargos de la tecnológica tienen para el departamento de ordenadores.

 

Phil Schiller, vicepresidente senior de marketing; Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software; y Bud Tribble, vicepresidente de tecnología de software y uno de los miembros del equipo original que creo el Macintosh (tres pesos pesados en la empresa) tienen claro que los ordenadores -a pesar de la era postPC- son una parte fundamental del negocio de Apple. Siguen siendo el escaparate donde Apple muestra todo lo que es capaz de hacer y, sobre todo, pueden ser el centro neurálgico del ecosistema de la manzana.

 

Precisamente por eso Schiller ha remarcado que aunque iOS (plataforma móvil) y OS X (sistema operativo de los Mac) comparten cada vez más características y elementos de diseño nunca se convertirán en un único software común a todos los equipos Apple.

 

Ambos se han «hibridado» para aportar al otro lo mejor de la experiencia de usuario. Sin embargo, como explica Federighi, «OS X se ha ido perfeccionando para ser óptimo para teclados y ratones durante los últimos 30 años». Colocar una pantalla táctil en el ordenador o unificar la experiencia de usuario con un sistema operativo pensado para paneles de este tipo sin un buen motivo (no descartan la posibilidad) sólo empeoraría su funcionamiento y eso es algo que Apple no está dispuesto a arriesgar.

 

Esto no significa que Apple esté trabajando en «suavizar los baches del camino» para hacer más fácil compartir contenidos entre equipos con OS X e iOS. Existe un sentido conjunto de la estética que busca que todos los equipos de la empresa sean fácilmente reconocibles entre sí, así como el funcionamiento de todos los programas -algo que va mucho más allá del nombre de los programas/aplicaciones- pero de ahí a unificar los programas va un gran trecho.

 

El motivo por el que la multinacional seguirá apostando siempre por el Mac es por el enorme «valor añadido» que los ordenadores de la casa tienen respecto a la competencia y a otros dispositivos de la propia marca. Son eminentemente útiles, indispensables.

 

Schiller puso como ejemplo el propio periodista que, a pesar de llevar encima un iPad y su iPhone utilizó su MacBook Air para tomar notas de la entrevista. Al fin y al cabo, explicaba el directivo, «cada dispositivo tiene una función natural para cada tarea» y los Mac son la mejor opción en muchas situaciones -«no sólo por su potencia de cálculo»-.

 

Desde aquí nos preguntamos cómo serán los Mac en 2044. Seguro que, aunque la diferencia con los actuales será tan grande como la que estos tienen con el primer modelo presentado por Jobs hace ya tres décadas, seguirán manteniendo también esa esencia de diseño y funcionalidad que los hace tan diferentes al resto del mercado (para bien y para mal).

iMac, la esencia se renueva

Anteayer no sólo se renovaron el Nuevo iPad y se presentó el iPad Mini. El iMac, la joya de la corona, la esencia del renacer de Apple también recibió una merecida -y polémica- actualización. Como dijo Tim Cook, mientras que las ventas de ordenadores caen un 1,2% en todo el mundo y el mejor de sus rivales crece un 2%, las ventas de ordenadores Mac aumentaron un 15%. Además, en lo que va de año, Apple comercializó más tabletas que Lenovo, Dell, HP o Acer ordenadores.

 

Desde su lanzamiento allá por 1999 han pasado ya ocho versiones de un ordenador de sobremesa completamente diferente a todos los demás. Al principio se caracterizó por unas prestaciones más que discretas pero, sobre todo, por un diseño irrepetible. Era uno de los primeros -si no el primero- en tener la configuración de todo en uno. El monitor incluía las aparatosas «torres» características de los PCs y sólo estaba acompañado por un escueto teclado y un ratón minimalista.

 

Ahora, el nuevo iMac es un sofisticado y estilizado todo en uno construido íntegramente en aluminio y cristal que impresiona porque el grosor en sus bordes es de sólo 5 milímetros. Ni siquiera la «joroba» trasera que redondea su perfil hace que sea un dispositivo menos atractivo.

 

Todos los detalles del equipo se han cuidado al máximo. La pantalla, por ejemplo, tan importante en la iconografía de la nueva generación de dispositivos de la casa, no renuncia al brillo de sus colores y a sus marcados contrastes pero, a diferencia de la anterior reduce hasta en un 75% los reflejos provocados por fuentes de luz externas.

 

Para arreglar uno de los puntos débiles del anterior modelo -los molestos reflejos son a veces exagerados- los ingenieros han laminado el cristal exterior de la pantalla sobre el panel LCD con una capa antireflectante con un proceso que Phil Schiller denominó «deposición de plasma de alta precisión».

 

En cuanto al hardware interno, todos los iMac vienen equipados con procesadores Intel i5 de tercera generación, aunque pueden cambiarse por los poderosos i7 de gama superior. Además, la memoria RAM mínima son 8 Gb DDR3 a 1.600 MHz, ampliables por encargo, y un 1 Tb de disco duro -mucho más actualizado que los 500 Gb que incorporaba la anterior generación-.

 

Precisamente, la capacidad de almacenamiento es una de las grandes novedades de los nuevos todo-en-uno ya que estrenan Fusion Drive un sistema que combina el almacenamiento flash -que se caracteriza por su velocidad- y un disco duro convencional. El equipo combina 128 Gb de memoria flash con de 1 a 3 Tb de disco duro de modo que se crea un único volumen de almacenamiento que gestiona de forma inteligente los archivos para optimizar las operaciones de lectura y escritura. En este caso, el equipo sube su precio hasta los 1.699€ una cifra, en nuestra opinión, demasiado alta.

 

Para finalizar, el MacBook Pro de 13 pulgadas también ha recibido un lavado de cara. Gracias a su nuevo chasis mantiene la potencia y es más ligero y delgado. Además, la nueva pantalla Retina multiplica por cuatro la definición de las imágenes y aumenta su precio hasta los 1.699$ -al menos en Estados Unidos, donde ya se comercializa-.

 

El Mac Mini también se actualiza con 4 Gb de RAM DDR3 a 1.600 MHz ampliables hasta los 16 Gb e incluye cuatro puertos USB 3.0, dos Thunderbolt, un HDMI, SDCX, Gigabit Ethernet y un FireWire 800.

 

Aún así, nada de esto superó a la polémica de un iMac que pierde completamente su unidad óptica -igual que anteriores generaciones prescindieron de la disquetera, Apple en vez de pagar por usa una unidad de BluRay ha dicho que todo soporte físico es ya obsoleto. Ni tampoco que el nuevo iPad que tan poco tiempo lleva en el mercado cambie su chip A5X por el A6X -que duplica sus prestaciones- sin cambiar de precio. No me gustaría haberme comprado la tercera generación…

Chromebook, Google no se rinde

Hemos hablado varias veces de Chromebook. La versión original de este miniportátil llegó al mercado en 2011 de la mano de Acer y Samsung y, desde su lanzamiento, ha sido un fracaso. Sin embargo, si algo ha caracterizado en su corta historia al gigante de Mountain View es su capacidad para reponerse de los errores… y su «cabezonería» para sacar adelante metas imposibles. Un buen ejemplo es Chrome que, cuando se lanzó tenía que luchar con Internet Explorer y Mozilla Firefox y que durante los primeros meses ni siquiera fue la sombra de Opera o Safari. Hoy es el navegador más usado en ordenadores, tabletas y móviles.

 

Para remontar de nuevo en el mercado de ordenadores -dominado ampliamente por Windows y con una escalada con cierto aire «chic» por parte de Apple- Google ha decidido lanzar una segunda versión de su dispositivo que, a priori, parece demasiado pesado (1,5 kilos) y caro (aunque en el Estado costará unos 500€, depende absolutamente de su conexión a internet para funcionar correctamente). Por cierto, esta vez la fabricación correrá sólo a cargo de Samsung que, como hemos visto estos días, comienza a convertirse en el villano oficial de Cupertino.

 

De momento su comercialización se reducirá al mercado doméstico y el Reino Unido. Allí, explicaron los de Larry Page en la presentación, va «bien en las escuelas y empresas». La oferta de 30 dólares al mes por usuario con asistencia permanente parece una opción razonable para los alumnos y, por qué no, las firmas más pequeñas que no tienen capacidad de maniobra para negociar las licencias.

 

Hablemos ahora de su funcionamiento pues Google lo ha mejorado considerablemente. Se enciende en sólo 7 segundos y es más completo que la primera versión. Poco a poco empieza a permitirnos trabajar en él aunque sea sin conexión a internet. De la mano de Google Docs se puede trabajar con textos, hojas de cálculo y presentaciones offline y, gracias a la suite de la casa, es compatible con Office, el programa de referencia.

 

La única condición que nos siguen pidiendo es que tengamos una cuenta en Google -Gmail, por ejemplo-. Muchos quieren ver aquí un sistema cerrado como los que proponen Microsoft o, aún más, Apple. En nuestra opinión, abrir una cuenta de correo electrónico gratuita con la que acceder a todo el universo Google supone menos esfuerzo que «encerrarse» en un ecosistema que sólo funciona al 100% si todos los dispositivos equipan una manzana (eso sí, cuando se cierran, son incomparables por eficacia y sencillez).

 

La empresa del buscador explica, además, que con este portátil disminuyen las preocupaciones del propietario. Del mismo modo que iOS depende de la AppStore y, sobre todo, de iTunes; Chromebook gira por completo alrededor del navegador que le da nombre. Chrome se encargará de proteger el equipo de virus y realizará las actualizaciones por nosotros. Parece que en esto es Microsoft quien empieza a quedarse sola.

 

Precisamente es aquí donde vemos la gran virtud del ordenador: su sencillez es toda una virtud. Todo está en la nube -una gran ventaja en caso de pérdida o robo y una desventaja si no tenemos conexión permanente a la red-. Todo depende de un único programa que es fácilmente reinstalable en caso de problemas. Parece que Google también se centra en los users y deja a un lado a la minoría más formada -que, probablemente, prefiera Linux o que sepa como «torear» con Windows-.

 

Su planteamiento es, más que nunca, el de un cruce entre un portátil y una tableta. Nos ofrece el teclado físico y la potencia de los primeros -también el peso-. La autonomía, empero, es menor que en las segundas. De las tabletas también hereda parte de su inmediatez y de su ligereza a la hora de trabajar pero, como estas, también se queda en muy poco sin internet.

 

La amenaza para el equipo de Google viene, no obstante, de los ultrabooks que dentro de no mucho ofrecerán mucho más por una tarifa ligeramente superior. Creemos, sin embargo, que los de Mountain View no tienen prisa y que, seguro, sacarán su proyecto adelante. Si no, sólo tenemos que ver la Chromebox, el Mac Mini particular de Google, totalmente compatible con cualquier monitor y que, si gozamos de una buena conexión doméstica se puede convertir en un magnífico portal para aquellos que sólo utilicen su sobremesa para navegar, descargar y trabajar con algún archivo básico. Sus 330 dólares sí son competitivos.