Apple, mirando al futuro y honrando al pasado

 

Apple está de enhorabuena. Como cubrían ayer en i+Dandy, el Mac ha cumplido 30 años. Tres décadas que reflejan los altibajos de la empresa. Sobre todo cuando no han sido fieles a su filosofía. A esa seña de identidad que mezcla diseño, acabados de gran calidad, un software estable y ese «alma» que sólo algunos fabricantes son capaces de darle a sus productos -y que explican el éxito de empresas como Alfa Romeo, Nike, etc.-.

 

El evento, envuelto como sólo saben en Cupertino de minimalismo y mucha publicidad ha dejado, sin embargo, unas cuantas entrevistas de lo más interesante. Una de ellas, publicada por MacWorld y replicada en iPadizate trata de los planes que tres altos cargos de la tecnológica tienen para el departamento de ordenadores.

 

Phil Schiller, vicepresidente senior de marketing; Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software; y Bud Tribble, vicepresidente de tecnología de software y uno de los miembros del equipo original que creo el Macintosh (tres pesos pesados en la empresa) tienen claro que los ordenadores -a pesar de la era postPC- son una parte fundamental del negocio de Apple. Siguen siendo el escaparate donde Apple muestra todo lo que es capaz de hacer y, sobre todo, pueden ser el centro neurálgico del ecosistema de la manzana.

 

Precisamente por eso Schiller ha remarcado que aunque iOS (plataforma móvil) y OS X (sistema operativo de los Mac) comparten cada vez más características y elementos de diseño nunca se convertirán en un único software común a todos los equipos Apple.

 

Ambos se han «hibridado» para aportar al otro lo mejor de la experiencia de usuario. Sin embargo, como explica Federighi, «OS X se ha ido perfeccionando para ser óptimo para teclados y ratones durante los últimos 30 años». Colocar una pantalla táctil en el ordenador o unificar la experiencia de usuario con un sistema operativo pensado para paneles de este tipo sin un buen motivo (no descartan la posibilidad) sólo empeoraría su funcionamiento y eso es algo que Apple no está dispuesto a arriesgar.

 

Esto no significa que Apple esté trabajando en «suavizar los baches del camino» para hacer más fácil compartir contenidos entre equipos con OS X e iOS. Existe un sentido conjunto de la estética que busca que todos los equipos de la empresa sean fácilmente reconocibles entre sí, así como el funcionamiento de todos los programas -algo que va mucho más allá del nombre de los programas/aplicaciones- pero de ahí a unificar los programas va un gran trecho.

 

El motivo por el que la multinacional seguirá apostando siempre por el Mac es por el enorme «valor añadido» que los ordenadores de la casa tienen respecto a la competencia y a otros dispositivos de la propia marca. Son eminentemente útiles, indispensables.

 

Schiller puso como ejemplo el propio periodista que, a pesar de llevar encima un iPad y su iPhone utilizó su MacBook Air para tomar notas de la entrevista. Al fin y al cabo, explicaba el directivo, «cada dispositivo tiene una función natural para cada tarea» y los Mac son la mejor opción en muchas situaciones -«no sólo por su potencia de cálculo»-.

 

Desde aquí nos preguntamos cómo serán los Mac en 2044. Seguro que, aunque la diferencia con los actuales será tan grande como la que estos tienen con el primer modelo presentado por Jobs hace ya tres décadas, seguirán manteniendo también esa esencia de diseño y funcionalidad que los hace tan diferentes al resto del mercado (para bien y para mal).

Apple, en busca de su revolución

 

Aunque parezca lo contrario, ser la mayor empresa por capitalización bursátil del mundo, la que está en boca de todos por sus beneficios, sus récords de ventas, sus nuevas tiendas y sus nuevos lanzamientos, no es fácil. Filtraciones y una gran expectativa ante cualquier movimiento hacen que cada vez sea más complicado sorprender al fiel y al cliente potencial. Además, quedarse huérfano del creador por segunda -y definitiva- vez no es fácil para cualquier empresa. Sobre todo cuando el mismo se llama Steve Jobs y acumulaba tantos o más seguidores (y detractores) que su propia obra.

 

Son muchos los que creen que Apple se encuentra ya en el principio de su declive. Ninguna empresa -salvo Coca-Cola- es líder del mercado de forma perenne. Menos en el tecnológico, que sufre -o disfruta- de un ciclo comercial mucho más acelerado. Apple ya ha estado antes en la cresta de la ola y también en el infierno. Durante los ’80, Motorola e IBM eran sinónimo de éxito. Durante los ’90, Microsoft y Nokia encarnaron el dinamismo que nos llevaría a cualquiera al liderato. Durante el principio de la década pasada, ambas fueron un imperio que se aprovechó de otros más efímeros, como Toshiba, Sony o HP.

 

Una Apple resucitada -gracias al dinero de Microsoft- era sólo un sueño de garaje que se resistía a desaparecer y que veía como el Mac, el embrión del formato Windows, no era más que un resto para bohemios. Sin embargo, la determinación de Jobs hizo que pudieran cambiar para siempre sectores totalmente ajenos a ellos: la música, el cine, los reproductores mp3 y los teléfonos.

 

En sólo cuatro años lanzaron dos productos revolucionarios que hicieron que cambiáramos de la noche a la mañana nuestro concepto de la tecnología. Ya no era algo complicado para geeks. Tan sólo algo que podíamos hacer con la punta de nuestros dedos. El iPhone revolucionó las funciones de un teléfono. Hasta entonces las pantallas de 16K y los politonos eran lo más. Incluso coleccionábamos las carcasas intercambiables de los Nokia. En 2010 lo volvieron a hacer. Esta vez fueron más allá con el iPad. Se sacaron de la chistera todo un nuevo mercado. Algo que no sabíamos que podía existir pero que, de golpe, necesitamos fervientemente.

 

Desde entonces todo se ha ralentizado. El único iPhone que supuso un verdadero cambio fue el 4 (aunque por funcionamiento, el verdadero salto se dio en el 4S). Y, respecto a las tabletas, las mejoras han sido sólo evoluciones. ¿Dónde está la supuesta magia de Apple?

 

Si repasamos de nuevo su cronología, veremos que desde el iPod hasta el iPad han pasado sólo 10 años. Una década en la que cambiar varios negocios clásicos y varios conceptos. Mientras, su sistema operativo iOS se ha convertido en un estándar de cómo hacer las cosas (por mucho que le duela a Google, su Android primigenio sólo fue una respuesta al entorno de los de la manzana) y, de nuevo, su OS X (antes Mac OS) ha acabado influyendo por su sencillez hasta al todopoderoso Windows 7.

 

¿Cuál es entonces el problema? En mi opinión es triple. Por un lado tenemos las expectativas generadas por los anteriores lanzamientos. Queremos una revolución anual. No nos vale con que los MacBook Air hayan conseguido crear todo un nuevo segmento de portátiles, los ultrabook, ni que gracias al iMac, cada vez sean más los fabricantes que busquen su todo-en-uno perfecto. Tampoco que Windows se vuelva Mac y que hasta Microsoft reconozca que Office va mejor con Lion que con su propio sistema operativo.

 

Necesitamos una televisión Apple que nos salude al entrar en casa y que nos lea la mente para saber qué queremos grabar y cuando queremos verlo. Por supuesto, también que nos lo envíe al iPhone vía iCloud en caso de que tengamos prisa y que podamos acabar de verlo en la cama con el iPad (aunque parezca mentira, esto ya se puede hacer). Necesitamos un iPhone o un iPad completamente nuevo, aún más minimalista, con mejor pantalla y que haga algo que no haga ahora -la verdad no se me ocurre el qué-. Son muchos los que se quejan de que las mejoras son sólo de hardware, ¿pero en qué más se puede mejorar?

 

Relacionado con este ramal está el segundo. Los rumores: desde el minuto uno de la presentación de cualquier producto Apple empiezan los rumores. Desde cuántos se venderán -por cierto, para no haber gustado a nadie, me resulta curioso que en sólo una hora se hayan agotado los terminales dispuestos para las prereservas, con los anteriores se tardó entre 22 y 24 horas- hasta qué se habrán dejado para el siguiente. Días antes del lanzamiento leía en internet posibles iPhone 5 que sólo estarían hechos de una lámina de cristal flexible hasta otros que emitirían hologramas al más puro estilo Darth Vader (¿para qué nos sirve esto último?, ¿cuánto subiría su precio?

 

El último de todos tiene que ver con el «complejo-Jobs». Tim Cook es un excelente ejecutor. Un empresario que multiplicó el tamaño y eficiencia de la compañía. Que demostró que Apple puede hacer las cosas mejor que los demás. Pero en ocasiones es mejor el carisma. Cualquiera de sus compañeros que sale en el vídeo con el que empezamos el programa presenta con mucha más pasión las mejoras. Steve Jobs era Apple. Todo Apple. Pero Cook no es Jobs. Ni tiene que serlo ni debe serlo. Entonces, ¿por qué heredar todas sus funciones? ¿Por qué no poner una cara nueva de cara a la galería? Alguien que sepa vender.

 

Es cierto que el nuevo iPhone no es una revolución. De hecho, yo mismo dudaría en adquirir el nuevo terminal frente al 4S. El problema es el nivel de exigencia. Apple ha lanzado en poco tiempo el iPhone, el iPad, cuatro versiones de iOS totalmente gratuitas, cuatro generaciones de Mac OS a un precio inferior a los 20 euros, la pantalla Retina, los terminales LTE, en un sólo año han aparecido 200.000 aplicaciones en la AppStore, se han multiplicado los contenidos de iTunes, han abierto tiendas, actualizado sus suites ofimáticas y creado tres procesadores y otras tantas generaciones de baterías que aumentan su rendimiento exponencialmente, tres generaciones de iMac, dos de MacBook Pro, han creado los ultrabooks con el MacBook Air y mejorado hasta la alta definición real Apple TV. Además, han creado su propio sistema de navegación por mapas y multiplicado su kiosko de contenidos escritos. ¿Es poco? No, pero no han hecho el énfasis necesario en estas mejoras.

 

Ahora que las demás siguen su camino: Samsung tiene stands diferentes y tiendas al estilo Apple, Microsoft unifica su sistema, Google lanza productos físicos y crea las Android Stores… es hora de que Apple demuestre que ella fue, en este caso, la primera. El modelo a imitar. Necesita su revolución. Una TV, una colaboración con un fabricante de automóviles. Cualquier cosa para no perder su identidad, mucho más importante que no perder su liderato.

Windows y Android, la guerra de las pantallas

Se celebra en estas fechas la prestigiosa IFA de Berlín. Desde el pasado día 31 hasta el 5 de septiembre, los más de 250.000 visitantes que se acerquen al recinto disfrutarán de todas las novedades que trae la muestra que echa el telón al curso. Todos los dispositivos que los fabricantes han preparado para la lucrativa -y fundamental- campaña navideña

 

La feria de productos electrónicos de consumo más importante de Europa vive envuelta en un torbellino. Si los primeros días fue Samsung quien destapó la caja de Pandora presentando sus nuevos smartphones con Windows 8 antes que la propia Nokia, ahora le toca el turno a la guerra declarada entre el sistema operativo de Microsoft y el Android de Google.

 

El primer fabricante que demostró no tener muy claro cuál es su apuesta en esta pelea fue Sony. En boca de Kazuo Hirai, su Consejero Delegado, explicó que su empresa tiene como líneas maestras el entretenimiento, los móviles y la imagen digital. Su objetivo no es otro que el divertimento del usuario que resumió como «queremos traer una sonrisa a la gente». El potencial de los nipones en esta estrategia es casi ilimitado. Su enorme catálogo de juegos, películas, música y dispositivos es, a día de hoy, inalcanzable para cualquier rival. Es el único que genera contenidos y soportes para reproducir esos contenidos. Sin embargo, parece que la marca japonesa está cada vez más lejos del público de masas. Precisamente por eso se presenta crucial renovar su imagen y forma de llegar a los clientes potenciales.

 

Sin centrarse demasiado en los videojuegos (la amenaza móvil sigue ahí y todavía da coletazos el ataque que sufrió la plataforma PlayStation Network), todos los ojos se centraron en Wonderbook un dispositivo de realidad aumentada que cuenta como madrina con J.K. Rowling, la madre del universo de Harry Potter.

 

Después le tocó el turno a las novedades más «mundanas»: los nuevos Vaio que estrenan forma, pantalla táctil y un hardware cada vez más potente; el nuevo Xperia T, el smartphone que usará el mismísimo James Bond en su inminente nueva aventura cinematográfica, el más humilde pero igualmente efectivo Xperia J y la nueva generación de tabletas que también recibirán el nombre de la familia de teléfonos inteligentes.

 

En cuanto a estos dispositivos llamó la atención del anuncio de un software que Google está creando para ellas ex profeso así como un sistema propio de creación de perfiles que permite bloquear algunos archivos según el usuario que trabaje con el dispositivo en cada momento.

 

 

Ofensiva asiática


A falta de fabricantes europeos de dispositivos, los asiáticos demostraron por qué copan una parte cada vez mayor del mercado. El gigante chino Lenovo mostró sus nuevos ordenadores y tabletas como un ejercicio de equilibrio entre Microsoft (que equiparán sus ThinkPad) y Android, el sistema elegido para sus tabletas. Dell, por ejemplo, mostró que cuando faltan las ideas para diseñar un equipo moderno, un precio más que asequible puede ser la solución para atraer al público generalista.

 

Samsung, LG y HTC mostraron también sus nuevos terminales. Los coreanos comenzaron con los nuevos AVIT con Windows Phone 8 -toda una declaración de intenciones para aquellos mercados donde Apple le gane la batalla legal-. Los otros coreanos, los de LG hicieron lo mismo que los taiwaneses y se centraron en Android Jelly Bean (4.1) y pantallas cada vez más grandes para chasis cada vez más delgados. Para atraer a un público más multimedia prometieron baterías con más autonomía y un sonido aún mejor.

 

Y como son muchos los que piensan que Apple ha ganado la batalla de las tabletas y que se ha centrado en la escalada en los ordenadores (OS X vive la segunda juventud de Mac OS), Android se ve condenado a moverse cada vez más rápido. Su nuevo objetivo es el entretenimiento doméstico: televisiones, cámaras de fotos, inalámbricos, home cinemas… ¿Será suficiente Apple TV o la futura iTV para detener su avance? En nuestra opinión, no. El único capaz de ganar la guerra de las pantallas es el gran dominador en el mundo PC y el único sistema compatible íntegramente con los demás (iOS, Android, etc.) el olvidado Windows. La guerra ha comenzado… y se muestra apasionante.

iOS 6 y nuevos MacBook, Apple se lanza

Aunque casi todos los focos -incluidos los nuestros- de la presentación de Apple del pasado lunes se centraron en Apple Maps, los de Cupertino nos trajeron otros dos grandes descubrimientos: iOS6 y la nueva generación de MacBooks. Aquí tenéis sus secretos.

 


iOS6, la referencia sigue mejorando


En una conferencia tradicionalmente ligada al software se hizo la presentación de la nueva versión de iOS. El sistema operativo que utilizan los iPhone y iPad llega a su sexta versión con unas 200 novedades respecto al actual iOS5. La principal es la llegada del asistente virtual Siri a las tabletas de la casa. Por cierto, el mayordomo digital por fin sabrá castellano y, por lo que explican desde Apple, han mejorado su entendimiento e inteligencia artificial para que gane efectividad (si funciona la mitad de bien que en la presentación de Apple Maps tendremos la sensación de tener a alguien literalmente «encerrado» en nuestro dispositivo). Por cierto, según anuncian en la web de Apple Siri «aparecera» con sólo llamarle, ya no tendremos que clicar en el botón del iPhone.

 

Además de funciones tan espectaculares como FlyOver (que permitirá pasar de mapas bidimensionales a imágenes panorámicas tridimensionales de los mismos) llegan otras más útiles como la integración de Facebook con el sistema -del mismo modo que está ahora Twitter- de modo que se vinculará a las aplicaciones, contactos o notas que tomemos en cualquiera de nuestros dispositivos «i».

 

En cuanto a las aplicaciones más «tradicionales» de los iPhone y compañía -que suelen ser las más exitosas- destaca la posibilidad de compartir selectivamente imágenes a través de PhotoStream. De este modo, si alguien quiere añadir una imagen a un álbum conjunto -o autorizado- recibiremos una notificación antes de que se carguen las imágenes en todos nuestros dispositivos. Por cierto, a modo de red social, podremos añadir comentarios y ubicaciones (temporales y espaciales) a todas nuestras imágenes. Tan sencillo como excelente.

 

Para los más viajeros y ocupados, Apple ha diseñado la aplicación PassBook. En ella el usuario podrá cargar todas las tarjetas de embarque, fidelización y compra que desee de modo que se podrán vincular códigos QR y cualquiera de las citas del calendario con los contactos y tener así una organización más completa de nuestros horarios. Por cierto, si añadimos que todo esto funciona a las mil maravillas con iCloud, tendremos nuestra agenda perfectamente organizada y sincronizada en tiempo real en todos nuestros dispositivos. Un buen guiño al mundo de la empresa y otra traba para RIM.

 

Menos llamativo -pero sí interesante para las operadoras- es que FaceTime por fin funcionará con redes móviles. Ya no dependeremos de una red WiFi para poder comunicarnos con otros dispositivos Apple. Más movilidad. Ahora sólo queda por saber cómo nos facturarán Vodafone, Movistar, Orange y compañía.

 

En cuanto a las funciones del teléfono -sí, estamos hablando de teléfonos- los informáticos de Cupertino han añadido la posibilidad de responder a una llamada entrante con el envío de un sms automático o personalizado a quien nos llama gracias a iMessage. Además, podemos seleccionar cualquier franja horaria para bloquear la entrada de llamadas gracias a «No molestar». Podremos, incluso, escoger qué contactos pueden saltarse el bloqueo… y podremos hacerlo manualmente o pedirle a Siri que lo haga por nosotros.

 

Safari y Mail también se actualizan. El primero contará con el botón iCloud Tabs que nos permitirá ver cuáles han sido las últimas web visitadas en los demás dispositivos Apple que tenemos vinculados a iCloud. Además, la lista de lectura ya no sólo salva las direcciones web sino que hace lo propio con toda la página lo que nos permitirá seguir visitándola incluso cuando no tengamos conexión a internet. Para acabar con el navegador, también han implementado la posibilidad de aumentar a pantalla completa cualquier página para que podamos verla en formato panorámico más nitidamente.

 

Por su parte, Mail añade la lista VIPs, también configurable desde los Contactos, para que los correos que recibamos desde alguno de los mismos queden marcados como más importantes y, de este modo, no dejemos nunca ninguno sin leer. Útil.

 

Las nuevas tiendas de aplicaciones -iTunes y AppStore- rediseñadas y la compatibilidad total con iPad2, Nuevo iPad y todos los iPhone desde el 3GS garantizan el éxito de un sistema operativo que cambia casi por completo para seguir siendo el mismo: la referencia.

 

 

Nuevos MacBook, problemas para los ultrabook


Ante la invasión de ultrabooks muchos se preguntaban cuánto tardarían en Cupertino en actualizar sus MacBook. Al parecer menos de lo esperado. El nuevo MacBook Pro es más delgado que su predecesor, viene con una pantalla Retina de 15,4 pulgadas con una resolución cuatro veces mayor que la de sus versiones anteriores (2.880 x 1.800 píxeles) y la nueva generación de procesadores Ivy Bridge (i7 de cuatro núcleos a 2,6 Ghz) de Intel en su interior. Más potencia, más velocidad y más resolución. Pero todo esto significa también más precio. El más potente escalará hasta los 2.200 dólares.

 

Por este precio Apple nos incluye la última tarjeta gráfica de Nvidia, 16 gigas de RAM DDR3 y hasta 768 gigas de memoria Flash. Una salvajada que casi nadie necesita y que está pensada casi exclusivamente para diseñadores. Precisamente para ellos Adobe ha retocado su Photoshop y Autodesk ha hecho lo propio con su AutoCad. El Bluetooth 4.0, los puertos HDMI y USB 3.0, además de las nuevas versiones de iMovie, iPhoto y Safari redondean un producto exagerado en su concepto pero que contará con versiones menos potentes que, seguro, seguirán siendo un éxito de ventas.

 

Apple tampoco se ha olvidado de sus MacBook Air. La familia de acceso a los portátiles ultraligeros y ultrarrápidos. Los más pequeños -de 11 pulgadas- costarán a partir de 888€ y, aunque no contarán con la tecnología Retina, sí disfrutarán de las versiones de procesadores actualizadas por Intel. El más potente de todos, el de 15 pulgadas, superará los 2.200€ y contará con la misma dotación que su «hermano» Pro.

 

Todos ellos -que comenzaron a venderse el pasado lunes- cuentan con la novena versión de OS X, Mountain Lion, cuya integración con iOS6 será total. Además, si tenemos en cuenta que, según Apple, los usuarios de Mac en todo el mundo se han triplicado en sólo 5 años, hasta los 66 millones, no es de extrañar que en Cupertino apuesten por sus portátiles. Nos preguntamos ahora qué harán con sus sobremesas iMac y con el enorme Mac Pro.

 

En julio tendremos Mountain Lion disponible en la AppStore por sólo 19,99$ (Lion costaba 29,99€, una ganga comparado con Windows) y acercará a nuestros ordenadores, entre otros a Siri. Estamos deseando probarlo.

Aplicaciones, también para el Mac

Hasta ahora hemos hablado de las mejores aplicaciones para smartphones y tabletas. Las mejores disponibles en el entorno iOS y en Android. Sin embargo, Apple, la empresa que popularizó estos pequeños programas, también ofrece una buena colección en la MacApp Store específicas para sus potentes ordenadores que no os podéis perder. Esta es nuestra recomendación con la ayuda de la revista Gadget.

  1. iBooks Author: permite escribir un libro de cualquier temática compatible con los dispositivos iOS. Tremendamente intuitiva y sencilla, permite diseñar con todo lujo de detalles un libro electrónico para que esté disponible en su enorme tienda. Además de gratuita, imprescindible para los creativos.
  2. Keynote: si Pages o Numbers son fácilmente sustituibles por Word o Excel, la diferencia entre Keynote y Power Point es inmensa. Es la diferencia entre hacer un garabato o un Goya. En pocos pasos, y con alguna de las 44 plantillas, podrás realizar presentaciones perfectas y, gracias a iCloud, llevártelas a cualquier parte. Sólo cuesta 16€.
  3. Evernote: el programa del desarrollar homónimo es el precursor de la nube (ahora «en manos» de iCloud) permite almacenar y clasificar notas y contraseñas, PDFs, tarjetas de visita, webs, documentos, etc. de un modo sencillo y eficiente. Aunque hay una versión premium de pago, desde aquí creemos que llega con la gratuita.
  4. Things: otra de productividad, esta vez de la mano de Culture Code. Similar a los recordatorios del iPad, sigue el método GTD -Get Things Done- para guardar y administrar todas tus tareas pendientes para ir ejecutándolas en la fecha que has seleccionado previamente. Su precio, 40€ nos parece excesivo si tenemos en cuenta que existen alternativas mucho más baratas. Sin embargo, su gran éxito demuestra que tiene algo que las demás no: sencillez y eficiencia.
  5. Bento: la aplicación de File Maker cuesta también 40€ pero su función como base de datos que permite cruzar contenidos de diferentes programas, así como sus 35 plantillas prediseñadas y su compatibilidad multiplataforma la hacen una herramienta de escritorio ideal.
  6. TV España TDT: tener una pantalla de alta definición de al menos 21 pulgadas y no aprovecharla parece un disparate. Ya no necesitarás gastar dinero en una antena colectiva de TDT, sólo una buena conexión a internet y los 2,39€ que cuesta esta aplicación. La única pega es que sólo permite reproducir, no graba.
  7. ImageWell: excelente y barata (3,99€) aplicación de diseño que permite editar imágenes de forma sencilla e intuitiva. Es muy compacta lo que le otorga una velocidad extraordinaria. La mejor de su tipo, sin duda.
  8. Audio Hijack Pro: cualquier sonido que se reproduzca en tu Mac será grabado de un modo sencillo y rápido. Registra desde podcasts hasta conferencias en Skype o la melodía de una web o la radio. Existe una versión más sencilla gratuita pero estamos seguros de que la premium, de 24€, la amortizarás rápidamente. Disponible en softonic.
  9. Mensajes: si WhatsApp ha revolucionado el concepto que ya creó el BlackBerry Messenger, esta aplicación en estado Beta viene para cambiar para siempre la comunicación entre ordenadores. Integrada por defecto en el próximo Mountain Lion, permite mandar mensajes ilimitados -adjuntos incluidos- a cualquier dispositivo con una manzana grabada: iPods, iPads, iPhones o Macs.
  10. Quicksilver: la versión vitaminada del Finder permite abrir cualquier programa instalado en el ordenador, buscar archivos o datos, ejecutar scripts, etc. Ahorra tiempo por su sencillez de uso al unificar Finder con Spotlight. Además, es gratuito.
  11. MailRaider: permite migrar todos los ficheros del Outlook de Windows al Mac. Lo mejor, permite recuperar adjuntos que venían con los mensajes originales para que no pierdas ni un dato. Para los que en la era de Gmail y Hotmail todavía usan el gestor de correo de Microsoft.
  12. Parallels: aunque es cara (80€) puede ser de gran ayuda para aquellos que migren de Windows a Mac y no quiera perder las licencias de los programas comprados. Es un virtualizador perfecto que permite utilizar todos los programas sin importar la plataforma en la que estemos. Muy útil.
  13. Free Memory: uno de los pecados más habituales de los usuarios de Mac es que nos olvidamos del ordenador. Si no andamos sobrados de RAM o te gusta tener muchas aplicaciones abiertas al mismo tiempo, este programa liberará memoria cancelando procesos abiertos que están «muertos». Además de recomendable, gratuita.
  14. Entonnoir: para los que no necesiten un gran ancho de banda para su Mac y quieran guardar una buena parte para sus otros dispositivos, esta aplicación permite limitar el ancho dedicado al equipo. Ideal si se comparte piso o si se tienen muchos dispositivos conectados.
  15. NetWork Strength: permite conocer la intensidad de la señal WiFi que llega al Mac con lo que resulta muy útil para portátiles que se mueven dentro de casa o en la calle. Por si fuera poco, proporciona información de su IP Local y pública.
  16. iStat Menus: el programa de Bjiango permite controlar los procesos del ordenador -consumo de la CPU, ancho de banda, temperatura, memoria RAM, etc.- en un solo menú. Gracias a esta aplicación (gratuita) sabrás siempre que pasa dentro de tu equipo.
  17. Pixelmator: la alternativa al Photoshop cuesta sólo 24€, sirve para ejecutar prácticamente todo lo que se hace en el de Adobe pero de un modo mucho más sencillo -al estilo Mac-. Una maravilla que hay que probar.
  18. MySMS: cuando parecía que iban a desaparecer de los teléfonos, la Mac App Store nos permite enviar los obsoletos SMS desde nuestro ordenador. Se sincronizan automáticamente con cualquier dispositivo que queramos y cuestan según nuestra tarifa contratada. Útil y gratis.
  19. The Unarchiver: descomprimir un zip ha dejado de ser un misterio para los Mac. Esta aplicación gratuita soporta la mayoría de formatos del mercado y destaca especialmente por su rapidez. Genial y gratis.
  20. AppCleaner: la última de todas es una aplicaciones para, precisamente, eliminar aplicaciones fácil y completamente -lo más importante-. Basta con arrastrar y soltar encima del icono el programa que queramos quitar. El resto es «cosa suya». Imprescindible.

Yo ya me he bajado 10… ¿cuántas te quedas?