Apple, mirando al futuro y honrando al pasado

 

Apple está de enhorabuena. Como cubrían ayer en i+Dandy, el Mac ha cumplido 30 años. Tres décadas que reflejan los altibajos de la empresa. Sobre todo cuando no han sido fieles a su filosofía. A esa seña de identidad que mezcla diseño, acabados de gran calidad, un software estable y ese «alma» que sólo algunos fabricantes son capaces de darle a sus productos -y que explican el éxito de empresas como Alfa Romeo, Nike, etc.-.

 

El evento, envuelto como sólo saben en Cupertino de minimalismo y mucha publicidad ha dejado, sin embargo, unas cuantas entrevistas de lo más interesante. Una de ellas, publicada por MacWorld y replicada en iPadizate trata de los planes que tres altos cargos de la tecnológica tienen para el departamento de ordenadores.

 

Phil Schiller, vicepresidente senior de marketing; Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software; y Bud Tribble, vicepresidente de tecnología de software y uno de los miembros del equipo original que creo el Macintosh (tres pesos pesados en la empresa) tienen claro que los ordenadores -a pesar de la era postPC- son una parte fundamental del negocio de Apple. Siguen siendo el escaparate donde Apple muestra todo lo que es capaz de hacer y, sobre todo, pueden ser el centro neurálgico del ecosistema de la manzana.

 

Precisamente por eso Schiller ha remarcado que aunque iOS (plataforma móvil) y OS X (sistema operativo de los Mac) comparten cada vez más características y elementos de diseño nunca se convertirán en un único software común a todos los equipos Apple.

 

Ambos se han «hibridado» para aportar al otro lo mejor de la experiencia de usuario. Sin embargo, como explica Federighi, «OS X se ha ido perfeccionando para ser óptimo para teclados y ratones durante los últimos 30 años». Colocar una pantalla táctil en el ordenador o unificar la experiencia de usuario con un sistema operativo pensado para paneles de este tipo sin un buen motivo (no descartan la posibilidad) sólo empeoraría su funcionamiento y eso es algo que Apple no está dispuesto a arriesgar.

 

Esto no significa que Apple esté trabajando en «suavizar los baches del camino» para hacer más fácil compartir contenidos entre equipos con OS X e iOS. Existe un sentido conjunto de la estética que busca que todos los equipos de la empresa sean fácilmente reconocibles entre sí, así como el funcionamiento de todos los programas -algo que va mucho más allá del nombre de los programas/aplicaciones- pero de ahí a unificar los programas va un gran trecho.

 

El motivo por el que la multinacional seguirá apostando siempre por el Mac es por el enorme «valor añadido» que los ordenadores de la casa tienen respecto a la competencia y a otros dispositivos de la propia marca. Son eminentemente útiles, indispensables.

 

Schiller puso como ejemplo el propio periodista que, a pesar de llevar encima un iPad y su iPhone utilizó su MacBook Air para tomar notas de la entrevista. Al fin y al cabo, explicaba el directivo, «cada dispositivo tiene una función natural para cada tarea» y los Mac son la mejor opción en muchas situaciones -«no sólo por su potencia de cálculo»-.

 

Desde aquí nos preguntamos cómo serán los Mac en 2044. Seguro que, aunque la diferencia con los actuales será tan grande como la que estos tienen con el primer modelo presentado por Jobs hace ya tres décadas, seguirán manteniendo también esa esencia de diseño y funcionalidad que los hace tan diferentes al resto del mercado (para bien y para mal).

Apple, poker de ases

 

 

Mientras Google celebra sus excelentes resultados (y sus acciones a más de 900 dólares); mientras Nokia se anima a lanzar su primera tableta (Apple lleva 5); mientras Microsoft lanza una Surface con fallos imperdonables… 2013 será el año, sobre todo, del récord del iPhone 5S (9 millones de unidades vendidas en el primer fin de semana) y del iPad Air. Pero también de iOS7, de OS X Mavericks, de los nuevos Pro y de una junta directiva que no sólo vuelve a creer en Apple sino que empieza a creer en ella misma.

 

 

iPad Air, sin rival

 

Es cierto que Android domina con mano de hierro el mercado de dispositivos móviles. Pero, del mismo modo que se puede tener un iPhone o un smartphone, se puede tener un iPad o una tableta. Sabedorde ello, Tim Cook dejó que fuera su vicepresidente Phil Schiller quien presentara el nuevo iPad. Un equipo que -como recordaron- estaba llamado a fracasar según decenas de analistas y que, a día de hoy, es uno de los pilares de Apple. En sólo tres años han comercializado más de 170 millones y gracias a sus casi 500.000 aplicaciones dedicadas, la AppStore ha superado las 60.000 millones de aplicaciones descargadas.

 

Pero centrémonos en el equipo. Si el iPad 2 fue una importante evolución respecto al original, el efímero 3 y el actual 4 no aportaron nada excesivamente diferente más allá del rendimiento. Precisamente por eso los de Cupertino se han centrado en mejorar ostensiblemente el dispositivo. Y eso se nota en las manos: pesa menos de medio kilo (450 gramos); es un 28% más ligero, un 20% más fino y un 24% más compacto. Pero, esta disminución de tamaño no redunda en el rendimiento. Incorporar el procesador A7 con arquitectura de 64 bits lo convierte en el iPad más potente de la historia y en la tableta más rápida del mercado… de lejos. Y todo ello con una batería que dura 10 horas a pesar de la pantalla Retina, del coprocesador M7 -que lo coloca a la altura de las mejores consolas del mercado- y de un hardware que sigue formando un binomio excelente con iOS.

 

La pantalla, por cierto, sigue siendo una maravilla. En 9,7 pulgadas tiene una resolución de 2.048 x 1.536. Con un buen WiFi puede ser un cine donde queramos. Además, han implementado el WiFi ultrarrápido del iPhone 5S para, literalmente, acceder con una estabilidad inaudita a cualquier red inalámbrica. A veces, sencillamente, parece fibra óptica.

 

El 1 de noviembre comenzará a venderse en 30 países (también aquí) a partir de 479€. No ha subido ni un céntimo. Bien por esta decisión. El apellido (reservado a las maravillas más ligeras de la manzana) prometía y esta vez sí, Apple ha cumplido con creces.

 

 

iPad Mini Retina, su mejor baza

 

Por si esto fuera poco, los californianos también presentaron la renovada versión Mini de su iPad. Si Steve Jobs acertó de pleno cuando dijo que las tabletas cambiarían por completo el mundo de la informática, también hay que reconocer que se equivocó con el tamaño que triunfaría. Y aunque Apple ha tardado, su Mini ha sido un enorme éxito.

 

El panel de 7,9 pulgadas hereda la resolución Retina de su hermano mayor para quedarse en 326 ppp. Pero como Apple suele ir más allá de un buen diseño (y eso que lo suyo son los buenos diseños) han decidido ponerle también el procesador de su hermano mayor: el A7 que, por cierto, también recibe la ayuda del chip M7. Pura velocidad para un equipo de 330 gramos. Sin duda, para nosotros, la mejor tableta del mercado.

 

 

MacPro, la leyenda renace

 

Aunque seguro que tendrán menos impacto en las cuentas de resultados de la empresa, las novedades en ordenadores no se quedan a la zaga. Empezamos por la más llamativa. Por primera vez actualizar el sistema operativo de los Mac será gratuito. Mavericks, también conocido como OS X, ya está disponible en la AppStore y pretende tender más puentes entre iOS y los ordenadores de la manzana.

 

El ambiente se caldeó con la presentación (demostración incluida) de los nuevos MacBook con procesadores Intel Haswell: no sólo son los más rápidos del mercado, sino que los Pro de 13 pulgadas son los únicos con 9 horas de batería. Un problema para Microsoft que no consigue que los clientes vean Windows 8 como una solución de futuro (o de presente).

 

Después le tocó el turno a la leyenda de Apple. El Mac Pro. Cambia completamente su diseño para convertirse en un cilindro negro piano. Su precio, desde 3.049€, es una declaración de intenciones. Su capacidad para trabajar con hasta tres pantallas 4K a la vez una demostración de potencia. Sus especificaciones técnicas lo convierten en la herramienta perfecta de diseñadores y especialistas gráficos -cine incluido-. Y después de todo esto llegó el turno de las actualizaciones de iLife y iWork que no sólo cambian por completo para adaptarse a las nuevas tabletas y a iOS 7 sino que cambian de arriba a abajo -gratis- para los ordenadores. Ya no hay motivo para no querer un Mac.

 

 

iTunes Radio, cimentando el éxito

 

La última promesa cumplida de este otoño repleto de novedades que nos prometió Tim Cook hace semanas fue la consolidación de iTunes Radio en Estados Unidos, donde ya se han escuchado más de mil millones de títulos y su inminente llegada a nuevos mercados. Es cierto que no hay rastro de la iTV, ni del iWatch ni tampoco de una nueva Apple TV. Tan sólo se sabe que Apple se toma su tiempo «lo que hacemos lo hacemos mejor que nadie», explicaba Cook.

 

La llegada de nuevos nombres a la junta directiva prometen la construcción de un Apple LifeStyle donde tendrán cabida muchos más dispositivos. Todos ellos tendrán un denominador común: el estándar de calidad que siempre quiso Jobs para su empresa. Felicidades Tim Cook.

OS X Mavericks, tsunami en Apple

A pesar de que empezamos analizando el WWDC 2013 de Apple por iOS 7, en nuestra opinión lo mejor vino en forma de una nueva versión del sistema operativo para ordenadores OS X. Llama la atención que desaparecen los nombres de felinos (ahora serán nombres californianos como este Mavericks). La idea es crear un entorno mucho más vinculado a iOS que se torne en los cimientos sobre los que Apple construirá su software de sobremesa durante la próxima década.

 

En la Keynote de Apple se muestran todos los cambios -más allá de evoluciones- de OS X. El punto de mira está bien enfocado: evitar que Windows 8 habrá una gigantesca brecha que, muy despacio, empieza a cerrarse. En los últimos cinco años el sistema operativo de Microsoft ha crecido un 18%. Los Mac han duplicado sus ventas.

 

 

En busca de la eficiencia

 

Entre las novedades que más destacan de OS X destacan las relacionadas con la búsqueda de la eficiencia energética de los dispositivos. La más importante, para nosotros, es la que permite mejorar el comportamiento en las transiciones del estado del procesador. Esto -que no es nada sencillo- ha hecho que el chip reduzca su actividad un 72% respecto a un equipo que corre con Mountain Lion.

 

Todo ello permite ahorrar una enorme cantidad de energía lo que en los MacBook significará un aumento considerable de la autonomía (luego hablaremos del hardware) y permitirá que los nuevos procesadores Intel Haswell dejen como gastones a los geniales Ivy Bridge de tercera generación -la actual-.

 

Otra de las características principales está relacionada con la eficacia: una nueva tecnología de compresión de memoria permite gestionar mejor el espacio libre en el disco y cargar las aplicaciones, de media, un 50% más rápido así como volver mucho más rápido del modo suspensión.

 

 

Software, Safari es la estrella

 

La lucha de Apple con Google no pasa sólo por retirar los mapas de iOS. Si ayer anunciábamos que la versión móvil del navegador de los de Cupertino utilizará Bing para sus búsquedas, la evolución del Safari de sobremesa es enorme. Primero en su diseño: será mucho más grande y ocupará mucho más espacio en la pantalla. Además, incorporará una barra lateral desplegable con artículos y webs pendientes de leer y enlaces a Twitter y LinkedIn.

 

A esas mejoras hemos de añadir accesos directos a los favoritos así como un nuevo motor JavaScript que, según la empresa, es mucho más rápido que el de los actuales Chrome y Firefox. Todo ello también optimizará el consumo de memoria y de CPU, lo que redundará a su vez en menos tiempo y energía para hacer las cosas… y más autonomía.

 

Safari incorporará un nuevo gestor de contraseñas que permite trabajar con esos datos y otros como números de tarjetas de crédito o las contraseñas WiFi con las que alguna vez hemos accedido a internet.  Por cierto, si queremos, esas contraseñas quedarán vinculadas a todos nuestros dispositivos Apple gracias a iCloud.

 

Habrá también novedades en las notificaciones. Por primera vez, al igual que en iOS, podremos responder mensajes -emails, iMessage, Twitter, Facebook, etc…- sin necesidad de abrir el programa. Lo mismo ocurre con FaceTime y FaceTime Audio. Respecto a las actualizaciones, estas se realizarán en un segundo plano, sin necesidad de que actuemos… incluso en modo reposo.

 

El calendario también cambia su imagen clásica por una más moderna. Deja su interfaz similar a una agenda de piel y ofrecerá de un golpe de vista toda la información sobre cada cita (incluidas ubicaciones en mapas). Por supuesto, estará siempre sincronizada con nuestros dispositivos iOS. Lo mismo que los mapas. Aumenta exponencialmente la resolución y su fondo de datos para permitirnos trazar una ruta en el Mac y que esta aparezca automáticamente en nuestros iPhone, iPad o iPod.

 

Menos llamativa resulta la lógica llegada de iBooks al ordenador. Después del éxito de iBooks Author, la biblioteca con 1,8 millones de títulos de la tienda de Apple aterriza en los Mac con volúmenes diseñados específicamente para este formato. Todo esto estará disponible en otoño a unos 24€. Indispensable.

 

 

Hardware, potencia absoluta

 

Empezamos con un detalle que pasó desapercibido en muchos medios. El fondo de pantalla que nos mostraba la evolución de OS X tenía una resolución 4K… lo que probablemente nos traiga un iMac y un Cinema Display con pantalla Retina. Unido a su diseño minimalista… parece que es el previo perfecto a una televisión de alta gama.

 

Si seguimos con los ordenadores, los exitosos MacBook reciben una inyección de vitaminas en forma de procesadores Intel Core de cuarta generación. Los potentes Haswell. Los nuevos chips prometen una mayor velocidad de trabajo con unas tasas de ahorro energético sorprendentes incluso para un MacBook (que ya gozan de muy buena autonomía).

 

Además, estos ultraligeros equiparán sólo puertos USB 3.0, Thunderbolt y estrenan conectividad WiFi AC de alta capacidad que permiten mucha más velocidad de conexión y, sobre todo, más alcance. Las capacidades de almacenamiento también crecen. La versión de acceso mantiene su tarifa en 999$ pero aumenta su equipamiento hasta los 128 GB SSD.

 

Equipar los nuevos Intel Haswell significa que el modelo de 11 pulgadas multiplica su autonomía de 5 a 9 horas y el de 13 pulgadas podrá trabajar a pleno rendimiento lejos de un enchufe hasta 10 horas, 12 horas en un uso normal (sin reproducir vídeo HD de continuo).

 

 

 

 

Los Mac Pro, auténtica joya de la corona de Apple, cambian radicalmente su diseño. Abandonan el gris por un negro piano mucho más elegante y futurista y, sobre todo… un envoltorio mucho más pequeño. Como los MacBook Air más potentes, equiparán doble GPU (lo que permite hasta un 40% más de fluidez en la gestión de gráficos), puertos Thunderbolt 2 y almacenamiento PCIe de máximo rendimiento. Esta tecnología permite una tasa de transferencia de datos de 1200 Mb/s (el equivalente a trabajar con 10 discos duros convencionales simultáneamente). En cuanto a la memoria se trata de una RAM DDR3 EEC que trabaja a 1.866 MHz. En «cristiano», un ancho de banda de 60 GB/s. Los nuevos Pro traerán de serie procesadores Intel Xeon de última generación y procesadores gráficos AMD FirePRO. En resumen: se podrán editar contenidos 4K mientras se renderizan efectos digitales de forma latente… y sin que notemos la más mínima demora en ningún proceso.

 

En cuanto a la construcción, los ingenieros han diseñado un sistema de refrigeración común a todos los componentes que maximiza la capacidad de uso del equipo en casi cualquier situación. Su forma de turbina es fundamental para el proceso llamado «núcleo térmico unificado».