Apple, mirando al futuro y honrando al pasado

 

Apple está de enhorabuena. Como cubrían ayer en i+Dandy, el Mac ha cumplido 30 años. Tres décadas que reflejan los altibajos de la empresa. Sobre todo cuando no han sido fieles a su filosofía. A esa seña de identidad que mezcla diseño, acabados de gran calidad, un software estable y ese «alma» que sólo algunos fabricantes son capaces de darle a sus productos -y que explican el éxito de empresas como Alfa Romeo, Nike, etc.-.

 

El evento, envuelto como sólo saben en Cupertino de minimalismo y mucha publicidad ha dejado, sin embargo, unas cuantas entrevistas de lo más interesante. Una de ellas, publicada por MacWorld y replicada en iPadizate trata de los planes que tres altos cargos de la tecnológica tienen para el departamento de ordenadores.

 

Phil Schiller, vicepresidente senior de marketing; Craig Federighi, vicepresidente senior de ingeniería de software; y Bud Tribble, vicepresidente de tecnología de software y uno de los miembros del equipo original que creo el Macintosh (tres pesos pesados en la empresa) tienen claro que los ordenadores -a pesar de la era postPC- son una parte fundamental del negocio de Apple. Siguen siendo el escaparate donde Apple muestra todo lo que es capaz de hacer y, sobre todo, pueden ser el centro neurálgico del ecosistema de la manzana.

 

Precisamente por eso Schiller ha remarcado que aunque iOS (plataforma móvil) y OS X (sistema operativo de los Mac) comparten cada vez más características y elementos de diseño nunca se convertirán en un único software común a todos los equipos Apple.

 

Ambos se han «hibridado» para aportar al otro lo mejor de la experiencia de usuario. Sin embargo, como explica Federighi, «OS X se ha ido perfeccionando para ser óptimo para teclados y ratones durante los últimos 30 años». Colocar una pantalla táctil en el ordenador o unificar la experiencia de usuario con un sistema operativo pensado para paneles de este tipo sin un buen motivo (no descartan la posibilidad) sólo empeoraría su funcionamiento y eso es algo que Apple no está dispuesto a arriesgar.

 

Esto no significa que Apple esté trabajando en «suavizar los baches del camino» para hacer más fácil compartir contenidos entre equipos con OS X e iOS. Existe un sentido conjunto de la estética que busca que todos los equipos de la empresa sean fácilmente reconocibles entre sí, así como el funcionamiento de todos los programas -algo que va mucho más allá del nombre de los programas/aplicaciones- pero de ahí a unificar los programas va un gran trecho.

 

El motivo por el que la multinacional seguirá apostando siempre por el Mac es por el enorme «valor añadido» que los ordenadores de la casa tienen respecto a la competencia y a otros dispositivos de la propia marca. Son eminentemente útiles, indispensables.

 

Schiller puso como ejemplo el propio periodista que, a pesar de llevar encima un iPad y su iPhone utilizó su MacBook Air para tomar notas de la entrevista. Al fin y al cabo, explicaba el directivo, «cada dispositivo tiene una función natural para cada tarea» y los Mac son la mejor opción en muchas situaciones -«no sólo por su potencia de cálculo»-.

 

Desde aquí nos preguntamos cómo serán los Mac en 2044. Seguro que, aunque la diferencia con los actuales será tan grande como la que estos tienen con el primer modelo presentado por Jobs hace ya tres décadas, seguirán manteniendo también esa esencia de diseño y funcionalidad que los hace tan diferentes al resto del mercado (para bien y para mal).

OS X, al detalle

 

 

OS X ya ha llegado. La actualización gratuita del entorno para los ordenadores Mac de Apple es, probablemente, el cambio más radical en cuanto a interfaz que ha sufrido la plataforma en el último lustro. Todos los equipos ensamblados desde 2007 podrán disfrutar de un programa que por funcionamiento y utilidades es un paso más en el camino de los de la manzana en unificar sus ordenadores con los iDevices con iOS. ¿Lo han conseguido?

 

Como bien explicaron en la presentación del programa, el mayor cambio no es el que más notarán sus usuarios. OS X mejora ampliamente la gestión energética de sus equipos -portátiles o de sobremesa- y desde Cupertino hablan de hasta una hora más de autonomía gracias a las transiciones del estado de la CPU que permiten un uso menor del procesador y reducir el consumo energético. Además, nos presentan la «memoria comprimida»: la gestión de la memoria libre para que las aplicaciones se lancen más rápido con lo que la vuelta a la actividad desde el reposo es mucho más rápida.

 

Por programas -o aplicaciones- las mejoras son más llamativas.

 

 

  • El gestor de Pantallas múltiples permite conectar el Mac a un segundo monitor o a una pantalla HD pero, como novedad, el dock (centro de trabajo vital de los sistemas operativos de Apple) también llega a la segunda pantalla lo que nos permite ganar espacio sin perder movilidad. Eso redunda en una mayor intuitividad en el trabajo que realicemos y, sobre todo, una gestión más cómoda de los programas. Además, AirPlay hará que la conexión se pueda hacer sin necesidad de cables.
  • El Finder también recibe una mejora bastante visual: a partir de ahora podremos etiquetar por colores (y cada uno se refiere a un nivel de importancia) todos los archivos de nuestro Mac con lo que el acceso por temáticas será más sencillo. Además, la gestión de estas etiquetas se hará desde los propios archivos sin necesidad de entrar al Finder cada vez que queramos catalogar una. El cerebro de OS X, además, permitirá unificar todas las pestañas en una sola para poder organizar los archivos de un modo más intuitivo y, sobre todo, navegar de un modo más fluido -similar a Safari o Chrome-.
  • El Calendario era, hasta ahora, una de las aplicaciones más utilizadas en iOS pero, según la propia empresa, el salto no se daba tan directamente a los ordenadores. A pesar de la sincronización vía iCloud los usuarios seguían uniendo calendario a movilidad. Para facilitarlo todo la aplicación de sobremesa se convierte en una réplica de la de iOS y, además de una sincronización automática, permite añadir datos como la dirección (que nos geolocalizará automáticamente gracias a los nuevos Mapas) y nos dará información meteorológica de ese punto a la hora de la nota. Más allá, si indicamos al programa si iremos en coche o andando, éste nos avisará de cuándo debemos ponernos en marcha. Es cierto que Google ya lo hace. También es cierto que no lo hace en un ordenador ni con un interfaz tan amigable.
  • Precisamente, la evolución de los Mapas ha sido sobresaliente en muy poco tiempo -falta le hacía-. El último paso ha sido integrarlos en Mavericks para poder trazar rutas y enviarlos a nuestro iPhone para que las recupere y nos guíe. Además, un nuevo servicio nos permite conocer el estado del tráfico para crear rutas alternativas y calcular mejor el tiempo de nuestro viaje. Mapas, además, se acerca aún más al programa de Google (que sigue siendo la referencia) y permite la búsqueda por negocios o centros para obtener más información sobre ellos -¿qué queda ya de FourSquare?-.
  • Safari es, probablemente, la aplicación que más novedades trae y la que más notarán los usuarios por su empleo (su penetración en Mac es tan abultada como la de Chrome en las demás plataformas). Permite implementar dentro del navegador Twitter y LinkedIn para estar al día de nuestros contactos y compartir nuestra navegación -por defecto esto viene desconectado-. Además, tendremos las listas de lectura, favoritos, historial y enlaces compartidos mucho más a mano y el propio programa ha sido optimizado para que todo resulte mucho más ágil. Sólo hubiéramos apostado por un cambio de interfaz que lo hiciera más iOS (como en el resto del escritorio donde los novedosos iconos de iWork conviven con otros más clásico de iLife de la era Jobs).
  • Para agilizar aún más la experiencia virtual se ha implementado también el Llavero de iCloud que, como en iOS 7.0.3 permite encriptar nuestras contraseñas para realizar operaciones de un modo más ágil (como comprar online). Esto, como siempre, queda vinculado a nuestra cuenta en la nube de modo que, si lo deseamos, los datos estarán presentes en todos nuestros equipos Apple. No es recomendable para los más paranoicos con las teorías (y prácticas) de ciberespionaje de Silicon Valley.
  • El gestor de Notificaciones también se vuelve más iOS para poder estar en contacto mediante redes sociales con quien queramos, saber cuando nos etiquetan o recibimos un seguidor, un me gusta o un comentario y los titulares de las cabeceras que deseemos. Todo en un click a la derecha del escritorio sólo que mucho más rápido.
  • Por último, iBooks, la aplicación pensada para que los iDevices hagan frente a Amazon y sus Kindle se hibrida con el ordenador para que podamos leer lo que queramos, donde queramos, cuando queramos… sin perder ni un sólo minuto buscando contenidos entre dispositivos. Todo es más ágil y para los locos por la lectura, inmensamente más cómodo. Por cierto, sus aplicaciones para enseñanza (no sólo iBooks Author) se multiplican. No nos extraña entonces que Apple haya optado por dejar en sus tiendas el iPad 2, el más exitoso en la enseñanza en Estados Unidos.
  • Respecto a las suites de productividad iWork y creatividad iLife, ambas han mejorado su interfaz, su velocidad y su interactividad: hay nuevas plantillas, todo se integra más fácilmente en la nube, serán gratuitas con los nuevos equipos -última oportunidad de Microsoft de insertar su Office en iPad y iPhone- y ganan nuevas utilidades que las hacen inseparables del entorno de la manzana.
En resumen, no es un cambio radical sino una evolución (gratuita) hacia un sistema operativo más unificado, sencillo, eficiente y rápido que conseguirá que muchos den el salto de Windows a OS X sin miedo y, sobre todo, que sigue convirtiendo el ecosistema de Apple en el más potente del mercado.

 

Apple 2013, el gigante se renueva

Esto que veis en la imagen de apertura del post es, probablemente, el dispositivo más esperado de Apple. Después de que el gigante californiano adquiriera Loewe (fabricante de televisores de alta gama que hasta entonces trabajaba con Philips), aumentara sus lazos con LG para fabricar paneles de última generación -en detrimento de los acuerdos con su rival Samsung- y mejorara sustancialmente el software de su Apple TV, los rumores sobre un iTV se han disparado. El frío recibimiento por parte de los críticos del iPhone 5 y del iPad Mini (no así por parte de los clientes), además, exige de los de Tim Cook un nuevo producto que maraville al mundo y después de revolucionar la industria de los contenidos de ocio, transformar la televisión sería un buen paso.

 

Sin embargo, hoy nos centraremos en todos los dispositivos renovados que ha lanzado la empresa con mayor capitalización del mercado para saber si el reinado de los californianos corre peligro.

 

 

  • MacBook Pro: el portátil de gran capacidad de Apple recibe varias mejoras en cuanto a su pantalla (recibe la resolución de los paneles Retina) y a su capacidad de almacenamiento gracias a la tecnología flash que permite acceder más rápida y eficazmente a los contenidos almacenados. Además, los procesadores Intel de última generación permiten un modelo mucho más ligero, delgado y con mayor presencia. Aunque su precio es más alto de lo esperado -los Air se encargan del acceso a la gama- son, sin duda, los portátiles más potentes y deseados del mercado.
  • iMac: tener en su catálogo el único ordenador de sobremesa del mercado que aumenta sus ventas, el único todo-en-uno que sigue atrayendo a los clientes y mejorarlo es todo un reto. Sin embargo, los de Apple son expertos en dar un giro más de tuerca a sus equipos. En este caso se han centrado en aumentar las prestaciones de la pantalla (que de momento no es Retina Display), conferirle un formato panorámico más marcado para disfrutar de películas y contenidos de vídeo, mejorar los procesadores de sonido; aumentar el potencial de los motores gráficos y de los procesadores de tercera generación de Intel y, de paso, hacer que el diseño sea aún más atractivo, moderno, elegante y estilizado. Si ha eso le unimos la tecnología FusionDrive que aúna la velocidad de una unidad de almacenamiento Flash con la capacidad clásica de los discos duros en estado sólido, tenemos una máquina a la que la palabra potencia se le queda corta. Por cierto, para los que critican que no lleva unidad de lector óptico de DVD, ¿lo necesita una empresa que genera el 30% de sus ingresos gracias a iTunes?
  • iPod Nano: es cierto que gracias a la eclosión de las tabletas y los smartphones los iPod, la base sobre la que creció el «imperio» de Apple, está en horas bajas. Pero también es cierto que sigue siendo el reproductor de contenidos multimedia que más se vende en el mundo. El nuevo Nano rompe la tendencia de los anteriores y gana tamaño (y el famoso botón de Apple) para conseguir una pantalla multitouch mucho más completa que en las dos generaciones anteriores. Además, como viene siendo habitual en la casa, incorpora todas las mejoras de la casa: EarPods, pantalla con más resolución, nueva antena de radio y optimizadores de sonido. Excelente para aquel que quiera entrar poco a poco en el universo Apple.
  • iPod Touch: con ustedes la mayor pesadilla de la PSP y la PS Vita. La consola móvil más vendida del mundo es el MP5 de Apple. La semilla sobre la que se generó el iPhone hereda las nuevas dimensiones (cuatro pulgadas es mucho mejor para jugar), pantalla Retina (otra dimensión de calidad de imagen para cualquier dispositivo de este tipo), más de 750.000 aplicaciones disponibles, juegos a, como mucho, 6€ y una tarjeta gráfica mejorada, así como un procesador mucho más potente. Todo ello actualizable con nuevos software que permitirán al usuario ver la TDT, consultar el correo electrónico, escuchar música, etc… por un precio mucho más recatado que en las anteriores consolas. Una maravilla que ha mejorado en todo respecto al anterior. Por cierto, su nivel de personalización es cada vez mayor. Ahora la carcasa admite varios colores. Un acierto.
  • EarPods: muchos usuarios de dispositivos Apple nos quejábamos del bajo rendimiento de los anteriores EarPhones. La calidad de los reproductores era excelente, sin embargo, los «cascos» dejaban mucho que desear. De este modo, fuimos muchos los que migramos a fabricantes como Sennheiser. Consciente de ello, los ingenieros de sonido de la casa se pusieron manos a la obra para diseñar unos altavoces portátiles de primera. Desde su forma ergonómica hasta las aperturas para un mejor flujo de aire dentro del equipo hacen que la mejora del audio sea mucho más que evidente desde las versiones anteriores. Todo un acierto que hará que los auriculares blancos vuelvan a ser algo más que un signo de distinción («llevo un iDevice original…»). Os recomiendo ver el vídeo de cómo se diseñaron. No tiene desperdicio.
  • iPad Mini: toda una declaración de intenciones de la era post Steve Jobs. Una tableta pequeña que detenga el éxito de ventas del Kindle Fire HD y de Nexus 7. No cuenta con el último procesador de la casa ni tampoco con la pantalla Retina, pero es más ligero, bonito, pequeño y barato que nunca. Por poco más de 300€ se tendrá acceso a todo el universo de la AppStore y, de paso, se podrá hacer lo mismo que con el grande. La única duda que surge en Cupertino es si aumentará las ventas de la familia iPad o sólo canibalizará las de los iPads de gran tamaño -en el blog intuimos que las horas del iPad 2 están contadas-. Seguro que muchos esperaban más, como las carencias que explicábamos antes, pero seguro que lo que no esperaban era este precio, realmente competitivo para Apple.
  • iPad: quizá el lanzamiento más polémico de Apple en los últimos años. Sólo siete meses después de presentarnos el Nuevo iPad (nunca iPad 3), los de Cupertino lo han mejorado considerablemente incluyendo el nuevo conector Lightining y el potente procesador A6X, el mejor de la historia de la empresa y, según ellos, el doble de eficiente y poderoso que el A5X que equipaba la anterior generación -si es que esto es un iPad 4-. Para más polémica, mantienen el precio y descatalogan la versión anterior. Seguro que han enfadado a muchos fans. Aún así, ahora más que nunca, es la mejor tableta grande del mercado. Sólo el Galaxy Note II, por diferente, puede hacerle competencia.
  • iPhone 5: bajo el lema oculto de «cambiarlo todo para que nada cambie», Apple ha seguido la tendencia del mercado -en vez de generarla- y ha aumentado hasta 4 las pulgadas de la Retina Display de su teléfono estrella. Más ligero, más esbelto, más delgado, más rápido, más eficiente, más autónomo, con nuevas aplicaciones dedicadas y, sobre todo, con los pésimos Apple Maps. Objetivamente no son tan malos… si no se implementaran en un terminal que en su gama más alta se acerca peligrosamente a los 900€ libre. Aún así, con el Galaxy SIII y el Xperia T, el mejor smartphone del mercado -aunque esta vez le salva el sistema operativo-.
  • iOS 6: desarrollar un programa totalmente apto para tabletas de dos tamaños y smarphones, que sea capaz de aceptar órdenes por voz, sea estable, prácticamente a inmune a los virus, que admita más de 750.000 aplicaciones y que acabe hibridándose completamente con los ordenadores no parece suficiente para la empresa que ha destituido a su jefe de iOS por el enorme fallo de Apple Maps. Ahora lo desarrollara el encargado de OS X, lo que nos garantiza más unión entre entornos. A día de hoy, sigue siendo el programa móvil de referencia… por mucho que le pese a Google.
¿Qué os parecen las novedades?

 

iMac, la esencia se renueva

Anteayer no sólo se renovaron el Nuevo iPad y se presentó el iPad Mini. El iMac, la joya de la corona, la esencia del renacer de Apple también recibió una merecida -y polémica- actualización. Como dijo Tim Cook, mientras que las ventas de ordenadores caen un 1,2% en todo el mundo y el mejor de sus rivales crece un 2%, las ventas de ordenadores Mac aumentaron un 15%. Además, en lo que va de año, Apple comercializó más tabletas que Lenovo, Dell, HP o Acer ordenadores.

 

Desde su lanzamiento allá por 1999 han pasado ya ocho versiones de un ordenador de sobremesa completamente diferente a todos los demás. Al principio se caracterizó por unas prestaciones más que discretas pero, sobre todo, por un diseño irrepetible. Era uno de los primeros -si no el primero- en tener la configuración de todo en uno. El monitor incluía las aparatosas «torres» características de los PCs y sólo estaba acompañado por un escueto teclado y un ratón minimalista.

 

Ahora, el nuevo iMac es un sofisticado y estilizado todo en uno construido íntegramente en aluminio y cristal que impresiona porque el grosor en sus bordes es de sólo 5 milímetros. Ni siquiera la «joroba» trasera que redondea su perfil hace que sea un dispositivo menos atractivo.

 

Todos los detalles del equipo se han cuidado al máximo. La pantalla, por ejemplo, tan importante en la iconografía de la nueva generación de dispositivos de la casa, no renuncia al brillo de sus colores y a sus marcados contrastes pero, a diferencia de la anterior reduce hasta en un 75% los reflejos provocados por fuentes de luz externas.

 

Para arreglar uno de los puntos débiles del anterior modelo -los molestos reflejos son a veces exagerados- los ingenieros han laminado el cristal exterior de la pantalla sobre el panel LCD con una capa antireflectante con un proceso que Phil Schiller denominó «deposición de plasma de alta precisión».

 

En cuanto al hardware interno, todos los iMac vienen equipados con procesadores Intel i5 de tercera generación, aunque pueden cambiarse por los poderosos i7 de gama superior. Además, la memoria RAM mínima son 8 Gb DDR3 a 1.600 MHz, ampliables por encargo, y un 1 Tb de disco duro -mucho más actualizado que los 500 Gb que incorporaba la anterior generación-.

 

Precisamente, la capacidad de almacenamiento es una de las grandes novedades de los nuevos todo-en-uno ya que estrenan Fusion Drive un sistema que combina el almacenamiento flash -que se caracteriza por su velocidad- y un disco duro convencional. El equipo combina 128 Gb de memoria flash con de 1 a 3 Tb de disco duro de modo que se crea un único volumen de almacenamiento que gestiona de forma inteligente los archivos para optimizar las operaciones de lectura y escritura. En este caso, el equipo sube su precio hasta los 1.699€ una cifra, en nuestra opinión, demasiado alta.

 

Para finalizar, el MacBook Pro de 13 pulgadas también ha recibido un lavado de cara. Gracias a su nuevo chasis mantiene la potencia y es más ligero y delgado. Además, la nueva pantalla Retina multiplica por cuatro la definición de las imágenes y aumenta su precio hasta los 1.699$ -al menos en Estados Unidos, donde ya se comercializa-.

 

El Mac Mini también se actualiza con 4 Gb de RAM DDR3 a 1.600 MHz ampliables hasta los 16 Gb e incluye cuatro puertos USB 3.0, dos Thunderbolt, un HDMI, SDCX, Gigabit Ethernet y un FireWire 800.

 

Aún así, nada de esto superó a la polémica de un iMac que pierde completamente su unidad óptica -igual que anteriores generaciones prescindieron de la disquetera, Apple en vez de pagar por usa una unidad de BluRay ha dicho que todo soporte físico es ya obsoleto. Ni tampoco que el nuevo iPad que tan poco tiempo lleva en el mercado cambie su chip A5X por el A6X -que duplica sus prestaciones- sin cambiar de precio. No me gustaría haberme comprado la tercera generación…

Apple, en busca de su revolución

 

Aunque parezca lo contrario, ser la mayor empresa por capitalización bursátil del mundo, la que está en boca de todos por sus beneficios, sus récords de ventas, sus nuevas tiendas y sus nuevos lanzamientos, no es fácil. Filtraciones y una gran expectativa ante cualquier movimiento hacen que cada vez sea más complicado sorprender al fiel y al cliente potencial. Además, quedarse huérfano del creador por segunda -y definitiva- vez no es fácil para cualquier empresa. Sobre todo cuando el mismo se llama Steve Jobs y acumulaba tantos o más seguidores (y detractores) que su propia obra.

 

Son muchos los que creen que Apple se encuentra ya en el principio de su declive. Ninguna empresa -salvo Coca-Cola- es líder del mercado de forma perenne. Menos en el tecnológico, que sufre -o disfruta- de un ciclo comercial mucho más acelerado. Apple ya ha estado antes en la cresta de la ola y también en el infierno. Durante los ’80, Motorola e IBM eran sinónimo de éxito. Durante los ’90, Microsoft y Nokia encarnaron el dinamismo que nos llevaría a cualquiera al liderato. Durante el principio de la década pasada, ambas fueron un imperio que se aprovechó de otros más efímeros, como Toshiba, Sony o HP.

 

Una Apple resucitada -gracias al dinero de Microsoft- era sólo un sueño de garaje que se resistía a desaparecer y que veía como el Mac, el embrión del formato Windows, no era más que un resto para bohemios. Sin embargo, la determinación de Jobs hizo que pudieran cambiar para siempre sectores totalmente ajenos a ellos: la música, el cine, los reproductores mp3 y los teléfonos.

 

En sólo cuatro años lanzaron dos productos revolucionarios que hicieron que cambiáramos de la noche a la mañana nuestro concepto de la tecnología. Ya no era algo complicado para geeks. Tan sólo algo que podíamos hacer con la punta de nuestros dedos. El iPhone revolucionó las funciones de un teléfono. Hasta entonces las pantallas de 16K y los politonos eran lo más. Incluso coleccionábamos las carcasas intercambiables de los Nokia. En 2010 lo volvieron a hacer. Esta vez fueron más allá con el iPad. Se sacaron de la chistera todo un nuevo mercado. Algo que no sabíamos que podía existir pero que, de golpe, necesitamos fervientemente.

 

Desde entonces todo se ha ralentizado. El único iPhone que supuso un verdadero cambio fue el 4 (aunque por funcionamiento, el verdadero salto se dio en el 4S). Y, respecto a las tabletas, las mejoras han sido sólo evoluciones. ¿Dónde está la supuesta magia de Apple?

 

Si repasamos de nuevo su cronología, veremos que desde el iPod hasta el iPad han pasado sólo 10 años. Una década en la que cambiar varios negocios clásicos y varios conceptos. Mientras, su sistema operativo iOS se ha convertido en un estándar de cómo hacer las cosas (por mucho que le duela a Google, su Android primigenio sólo fue una respuesta al entorno de los de la manzana) y, de nuevo, su OS X (antes Mac OS) ha acabado influyendo por su sencillez hasta al todopoderoso Windows 7.

 

¿Cuál es entonces el problema? En mi opinión es triple. Por un lado tenemos las expectativas generadas por los anteriores lanzamientos. Queremos una revolución anual. No nos vale con que los MacBook Air hayan conseguido crear todo un nuevo segmento de portátiles, los ultrabook, ni que gracias al iMac, cada vez sean más los fabricantes que busquen su todo-en-uno perfecto. Tampoco que Windows se vuelva Mac y que hasta Microsoft reconozca que Office va mejor con Lion que con su propio sistema operativo.

 

Necesitamos una televisión Apple que nos salude al entrar en casa y que nos lea la mente para saber qué queremos grabar y cuando queremos verlo. Por supuesto, también que nos lo envíe al iPhone vía iCloud en caso de que tengamos prisa y que podamos acabar de verlo en la cama con el iPad (aunque parezca mentira, esto ya se puede hacer). Necesitamos un iPhone o un iPad completamente nuevo, aún más minimalista, con mejor pantalla y que haga algo que no haga ahora -la verdad no se me ocurre el qué-. Son muchos los que se quejan de que las mejoras son sólo de hardware, ¿pero en qué más se puede mejorar?

 

Relacionado con este ramal está el segundo. Los rumores: desde el minuto uno de la presentación de cualquier producto Apple empiezan los rumores. Desde cuántos se venderán -por cierto, para no haber gustado a nadie, me resulta curioso que en sólo una hora se hayan agotado los terminales dispuestos para las prereservas, con los anteriores se tardó entre 22 y 24 horas- hasta qué se habrán dejado para el siguiente. Días antes del lanzamiento leía en internet posibles iPhone 5 que sólo estarían hechos de una lámina de cristal flexible hasta otros que emitirían hologramas al más puro estilo Darth Vader (¿para qué nos sirve esto último?, ¿cuánto subiría su precio?

 

El último de todos tiene que ver con el «complejo-Jobs». Tim Cook es un excelente ejecutor. Un empresario que multiplicó el tamaño y eficiencia de la compañía. Que demostró que Apple puede hacer las cosas mejor que los demás. Pero en ocasiones es mejor el carisma. Cualquiera de sus compañeros que sale en el vídeo con el que empezamos el programa presenta con mucha más pasión las mejoras. Steve Jobs era Apple. Todo Apple. Pero Cook no es Jobs. Ni tiene que serlo ni debe serlo. Entonces, ¿por qué heredar todas sus funciones? ¿Por qué no poner una cara nueva de cara a la galería? Alguien que sepa vender.

 

Es cierto que el nuevo iPhone no es una revolución. De hecho, yo mismo dudaría en adquirir el nuevo terminal frente al 4S. El problema es el nivel de exigencia. Apple ha lanzado en poco tiempo el iPhone, el iPad, cuatro versiones de iOS totalmente gratuitas, cuatro generaciones de Mac OS a un precio inferior a los 20 euros, la pantalla Retina, los terminales LTE, en un sólo año han aparecido 200.000 aplicaciones en la AppStore, se han multiplicado los contenidos de iTunes, han abierto tiendas, actualizado sus suites ofimáticas y creado tres procesadores y otras tantas generaciones de baterías que aumentan su rendimiento exponencialmente, tres generaciones de iMac, dos de MacBook Pro, han creado los ultrabooks con el MacBook Air y mejorado hasta la alta definición real Apple TV. Además, han creado su propio sistema de navegación por mapas y multiplicado su kiosko de contenidos escritos. ¿Es poco? No, pero no han hecho el énfasis necesario en estas mejoras.

 

Ahora que las demás siguen su camino: Samsung tiene stands diferentes y tiendas al estilo Apple, Microsoft unifica su sistema, Google lanza productos físicos y crea las Android Stores… es hora de que Apple demuestre que ella fue, en este caso, la primera. El modelo a imitar. Necesita su revolución. Una TV, una colaboración con un fabricante de automóviles. Cualquier cosa para no perder su identidad, mucho más importante que no perder su liderato.