The Pirate Bay, la polémica

Desde el caso de Megaupload hace dos años ninguna otra operación contra la piratería había levantado tanta polvareda ni copado tantos titulares (sólo tenéis que buscar en Google y se cargarán pronto más de tres millones de enlaces sobre el caso). En el enésimo intento de acotar la piratería en internet -algo así como ponerle puertas al campo, aunque debería en este caso estar bien vallado- la legalidad analógica ha vuelto a perder. Sólo tres días después de que el Gobierno de Suecia cerrara en una redada de servidores la famosa web, Isohunt relanzaba “The Old Pirate Bay” para defender “la libertad del intercambio de contenidos en internet”.

En un comunicado para responder acerca de porqué la competencia ha relanzado The Pirate Bay, un portavoz de Isohunt ha explicado que “creen que la piratería hace evolucionar la tecnología”. El ejemplo es tan falaz como sorprendente: “la tecnología torrent sigue siendo la más rápida y conveniente para intercambiar información. Si no fuera por ella no existirían Napster o iTunes”. La sentencia no se queda atrás: “nosotros (los piratas) creamos revoluciones tecnológicas que luego las compañías usan para ganar billones”.

Además, el portavoz de Isohunt que contactó -vía correo electrónico- con El País explicaba que la clave para la supervivencia de esta tecnología tan necesaria es que los usuarios construyan su propia Pirate Bay volcando todo el contenido que tengan en cuantas más replicas puedan en la nube. Eso haría el contenido inacotable.

Lo que el portavoz no cuenta en su defensa de la tecnología pirata es las pérdidas que ocasiona en el sector cultural. Sólo en el Estado la industria vio esfumarse más de 1.320 millones de euros. Dinero que no sólo era de productoras y distribuidoras, sino de miles de trabajadores de la industria secundaria que se han visto relegados al desempleo.

Y esta cifra a pesar de que ha sido un año especialmente intenso contra la piratería: desde Seriesyonkis a Seriespepito pasando por la propia Bahía. Ante esta actividad, Anonymous, como se hace llamar el portavoz “pirata” habla de los miles de millones que siguen recaudando algunas películas de Hollywood, de los discos con ventas millonarias y de los best sellers y los éxitos de audiencia de las series. Al parecer la gente (del sector) que se queja de piratería sería aquella que hace un “contenido de mierda”.

Lo más llamativo, como explican en el periódico, es que comienza a haber grandes autores que piensan que la piratería es una oportunidad para abrir nuevos mercados -se piratea un primer libro para luego comprar los demás- y que, si el producto es bueno, no afecta a la venta. De este modo, Anonymous dice en su email que las plataformas piratas hacen “una labor social”. Mucha gente no paga “porque no puede” por eso las distribuidoras deberían “pensarse dos veces sus precios”. Lo malo es la enorme fortuna que algunos magnates de la piratería consiguen gracias a la mierda de terceros.

Mega, el botón que cambiará el mundo

La frase que llevan diciéndonos semanas no sabemos si nos recuerda a un anuncio de los años ’60, un dibujo animado de Hannah Barbera o un estreno cutre de Hollywood. Sin embargo, ayer -en Nueva Zelanda fue el día 19- se puso en marcha Mega, la web “completamente legal” que el otrora mandamás de Megaupload -en libertad condicional en Nueva Zelanda y acusado de piratería informática por Estados Unidos, quien busca su extradición- ha lanzado para revolucionar por completo el negocio de la música y el ocio en internet.

 

La nueva empresa de Dotcom tiene como referentes un almacenamiento gratuito de 50 GB, servicio gratuito de correo electrónico, de nombre de dominios y mensajería instantánea a través del móvil. Para los que esto no sea suficiente, la web ofrece servicios de almacenamiento que van de los 400 GB (19,99€ mesuales) a unos excesivos 8 Terabytes (por 29,99€ cada mes).

 

En sólo una hora de su presentación (en riguroso streaming) Dotcom aseguró haber recibido 250.000 solicitudes de alta lo que hizo que el servidor llegara a su capacidad máxima de carga, aunque aseguró que “cuando se pase el entusiasmo inicial el funcionamiento será el habitual”. Es cierto que se trata de una nueva cifra, pero también lo es que palidece ante los más de 180 millones de usuarios que llegó a acumular Megaupload antes de su cierre.

 

Su impacto fue tal que Kim Dotcom y sus seis socios acumularon una fortuna de más de 135 millones de euros y generaron unas pérdidas estimadas a la industria cinematográfica estadounidense de casi 500 millones de dólares. Sin embargo, el fundador de esta plataforma asegura que ha dado con la clave para crear un servicio completamente legal.

 

En primer lugar porque todos los archivos ubicados en la nube de Mega devolverán una clave a su propietario para que la empresa no sepa en ningún momento el contenido del mismo -lo que la exime de ninguna responsabilidad sobre el intercambio de archivos-. Muchos lo definen como un Megaupload encriptado y no pocos han criticado esta nueva argucia hasta tal punto que Gabón -el país elegido inicialmente para ubicar la firma puesto que su dominio en la red es .ga- ha prohibido la fundación del dominio me.ga.

 

Ahora, el hombre que fue presentado como un “Megaconspirador” por el Departamento de Justicia de Estados Unidos presenta un formato más “limpio” o legal -puede que no justo- mientras sus abogados lidian para evitar que cualquiera de los 5 cargos, que podrían llevarle hasta 55 años a la cárcel, salgan adelante. Mientras él sigue beligerando contra Estados Unidos -“antes respetaba a Estados Unidos y al sueño americano. Pero ahora pienso que es la mayor amenaza contra la libertad en internet y la paz en el mundo”- y tratando de evitar una extradición que, seguramente, acabaría con su enorme figura entre rejas. Por cierto, ya que es ciudadano europeo -alemán-, ¿alguien sabe qué dice la UE o Merkel al respecto? Sin noticias de Dios, ni de Angela.

Megabox y Java, cara y cruz

Megabox y Java serán, sin duda, dos de los temas más tratados durante este 2013. En plena conversión a la movilidad la industria tecnológica y -sobre todo- los usuarios empiezan a configurar como será el futuro inmediato que hace poco más de un lustro atisbó Steve Jobs. Aquí tenéis un ejemplo más de la evolución.

 

 

Java, peligro para la seguridad


La Secretaría de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicó ayer en su web un informe en el que concluía que las actualizaciones lanzadas por Oracle el pasado domingo para aumentar la seguridad del programa Java eran insuficientes.

 

Hace sólo unos días el Gobierno advirtió de que las brechas de seguridad en el programa que adquirió Oracle cuando compró Sun Microsystems estaban siendo aprovechadas para robar identidades así como otros delitos a través de los navegadores de los ordenadores.

 

Creado a mediados de los ’90, la plataforma de software Java permite a los desarrolladores escribir código ejecutable en equipos con Windows, Linux y Mac. Precisamente por eso, los expertos dicen que los fallos de seguridad sólo afectan a la parte referente a los navegadores y que todas las demás herramientas son perfectamente seguras. Sin embargo, cada vez hay más informáticos que se quejan de la obsolescencia del software (es defectuoso) y de que los problemas de seguridad que se dan ahora -o se dieron en agosto- serán cada vez más habituales.

 

Según Kaspersky Lab, más de la mitad de los ataques cibernéticos que se dieron en todo el mundo en 2012 tuvieron como responsable los enormes agujeros de seguridad de Java. La plataforma ha sufrido, además, una acusada dejadez desde que Oracle se hiciera cargo de la misma tras la compra hace unos años de Sun Microsystems.

 

Para desactivarlo en un PC basta con abrir el Panel de Control, abrir el icono Java y desactivar la casilla “Habilitar contenido Java en el navegador”. En un Mac ha de entrarse en las Preferencias de Safari, entrar en el menú de Seguridad y desactivar la opción “Permitir Java”.  Es sencillo y nos ahorrará disgustos.

 

 

Megabox, listo para empezar


La buena noticia esta vez nos la da Kim Dotcom y su nuevo proyecto “totalmente legal”, Megabox. El portal estará totalmente operativo a mediados de año (antes se irá poniendo en actividad en cada uno de los mercados donde más éxito tuvo su anterior aventura, Megaupload) y tendrá como característica que, por primera vez, serán los artistas los que vendan directamente sus creaciones a los clientes. Sin intermediarios y, por lo tanto, a precios mucho más accesibles.

 

Según una entrevista publicada en el diario “The Stuff”, esto fomentará un cambio radical en la industria discográfica ya que los músicos se harán con un 90% del valor de la venta (el 10 restante se queda en Megabox). Pero las sorpresas no se acaban aquí, el informático alemán afirmó que MegaKey cambiará otro mercado fundamental en la red: el publicitario.

 

Según Dotcom, por primera vez los usuarios -tanto las empresas anunciantes como el cliente final- podrán tener una experiencia diferente con la publicidad, lo que hará que el panorama actual cambie por completo. Habrá que ver como se adaptan Google y Facebook ante esta seria amenaza.

 

El futuro profesional de Dotcom se despeja (sólo faltan cinco días para que su maquinaria vuelva a funcionar un año después de su polémica detención en su mansión de Auckland). Ahora sólo falta saber cómo se desarrollará su juicio en agosto y si Nueva Zelanda cederá a las presiones estadounidenses para extraditar a un hombre acusado de haber causado más de 500 millones de dólares a la industria musical y cinematográfica estadounidense y de piratería informática.

Piratería, la guerra se recrudece

El cierre de Megaupload sigue trayendo cola. Tras la caída de la tela de araña tejida durante años por Kim Dotcom, los movimientos de apoyo a los “afectados” y la batalla contra la piratería organizada se recrudecen. Mientras, la Administración Obama tiene que seguir haciendo equilibrios entre dos de sus principales industrias: la tecnológica y la cultural.

Megaretrieval, contra los archivos secuestrados


Son muchas las personas que depositaron archivos en Megaupload y que ahora, tras el cierre del portal de almacenamiento, no pueden “rescatarlos”. Con el fin de ayudar a esos afectados, Electronic Frontier Foundation y Carpathia Hosting -una de las compañías que alquilaba sus servidores a Megaupload- han creado Megaretreival.

El anuncio se ha hecho público justo cuando la propia Carpathia y Cogent -otra de las firmas que “prestaba” sus servidores- hayan anunciado que en dos semanas comenzarán a realizar el borrado de los archivos. La clave de todo esto reside en que las autoridades estadounidenses ya han realizado las copias de los datos que creían pertinentes y decidieron no borrarlos porque contaban conque las empresas lo harían de modo automático -como suelen- a lo largo de la semana pasada.

La Fiscalía, en una nota pública, ha explicado que quienes quieran recuperar los datos que depositaron en Megaupload tendrán que hablar directamente con cualquiera de las dos empresas anteriores puesto que ellos ya no custodian los servidores ni sus contenidos.

Mientras, en Suecia, el Tribunal Supremo ha rechazado revisar la condena contra cuatro exresponsables de The Pirate Bay, uno de los principales portales del mundo de intercambio de archivos, por violar la Ley de Derechos de Autor.

Los imputados tendrán que indemnizar a la industria audiovisual con más de 5 millones de euros y tendrán condenas de entre 4 y 10 meses de cárcel. En la propia web se explica que suena peor de lo que es puesto que, al no vivir ninguno de ellos en Suecia, no tendrán que ir a prisión.

En cualquier caso, la Agencia Antipiratería del país escandinavo ha explicado que esta sentencia es un “punto de ruptura” en el debate de los derechos de autor puesto que se ha concluido que “todos los que participan en el delito, incluso los que proporcionan conexión, deben asumir su responsabilidad”.

Obama, entre dos fuegos


Por su parte, Barack Obama, dijo en una entrevista digital en YouTube que “es necesario que la industria de los contenidos y la de Internet lleguen a un acuerdo y trabajen juntos para crear un sistema que proteja la propiedad intelectual sin que ello perjudique la libertad de expresión ni la integridad de Internet”.

La elaboración de los proyectos de la Ley SOPA y la Ley PIPA, ahora parados a la espera de un mayor consenso, mostraron al mundo la necesidad de hilar un acuerdo que satisfaga, al menos en parte, a ambos platos de la balanza.

Megaupload, ¿hay alternativas?

Como bien dijimos ayer, Kim Schmitz, fundador en 2005 de Megaupload, fue, en cierto modo, uno de los pioneros del cloud computing. Su servicio permitía subir y descargar contenidos a la cuenta de un usuario en sus servidores desde cualquier lugar. Sólo se necesitaba un dispositivo conectado a la red. El calibre de la innovación de esta idea es tal que Amazon, Google, Microsoft o Apple tardaron más de cinco años en crear su equivalencia legal. Resulta llamativo que se haya descubierto que Megaupload estuviera preparando un sitio de música al margen de las discográficas en el que los artistas se llevarían el 90% de los ingresos e, incluso, una parte de las suscripciones para aquellas canciones que se descargaran a coste cero.

Después del cierre de otros servicios similares -en El País anunciaban el día 20 la desaparición de Allostreaming, el equivalente francés de Megaupload- son muchos los internautas que buscan un sistema favorito para disponer de sus archivos en cualquier lugar. Presentamos aquí unos pocos. La mayoría ofrecen una versión gratuita de acceso, sin embargo, para disfrutar de ellos con toda comodidad, recomendamos pagar las pequeñas tarifas que nos exigen para ser clientes premium.

  • Google Docs: integrado en GMail, en teoría su función principal es crear documentos de texto, hojas de cálculo y presentaciones. No obstante, también ofrece la opción de almacenar contenidos que se pueden compartir con sólo enviar un email. El espacio total se comparte con la cuenta de correo, aunque por muy poco precio se pueden ampliar. Por 20 gigas nos pedirán 3 euros anuales. Por 1 terabyte, 210.
  • Minus: el que nació como un rival para Flickr se ha convertido en un portal de almacenamiento que ofrece 50 gigas gratuitos con sólo registrarse. Maravillosa su aplicación para móviles, tiene un funcionamiento muy intuitivo que permite compartir contenidos hasta un máximo de 2 gigas por archivo.
  • iCloud: el eslabón que faltaba para cerrar la cadena Apple. Permite compartir en cualquier lugar de modo instantáneo cualquier archivo que tengamos en un iPad, iPod, iPhone o Mac. Su funcionamiento es muy intuitivo y su capacidad parte de los 5 gigas (gratis). Se pueden añadir 10, 20 o 50 gigas adicionales por hasta 80 euros al año. Para los que les encante disfrutar de la música en cualquier parte, recomendamos iTunes Match, disponible desde la última actualización del portal de Apple. Por sólo 24€ al año se podrán escuchar hasta 30 millones de temas todas las veces que queramos… sin ocupar memoria en ninguno de nuestros dispositivos. Excelente.
  • Dropbox: su funcionamiento es muy sencillo. Basta con crear las carpetas que queremos compartir y dar permisos de acceso por correo electrónico a nuestros contactos. También permite crear una carpeta pública a la que podrá acceder un contacto o cualquier persona -depende de cómo restrinjamos el acceso-. De partida regalan dos gigas que se pueden ir ampliando de 250 en 250 megas trayendo amigos al sistema hasta llegar a un máximo de 8 gigas. Por 50 gigas cobran 8 euros al mes y, a partir de 100, lo consideran una cuenta profesional. Se integra perfectamente con cualquier navegador del mercado y tiene aplicaciones de enlace en la AppStore y Android Market.
  • YouSendit: extendida en el mundo profesional -sobre todo medios de comunicación y agencias de prensa- tiene como mayor ventaja que “libera” las cuentas de correo electrónico. La versión gratuita nos permite enviar archivos de hasta 50 megas -texto- y almacenar hasta 2 gigas. Lo malo es que tiene anuncios publicitarios incrustados. Por 6 euros mensuales ganamos espacio ilimitado y una gran cantidad de herramientas de gestión de archivos y contenidos.
  • RapidShare: otro de los portales en el ojo del huracán baraja la posibilidad de “variar” sus utilidades. Su funcionamiento es el más parecido a Megaupload ya que permite hospedar y compartir archivos muy pesados. Requiere crearse una cuenta de usuario registrado -lo que espantará a más de uno- para poder almacenar y compartir enlaces. La diferencia con Megaupload es que estos caducan. Por casi 10 euros al mes ganamos velocidad y seguridad ya que los mensajes se encriptan.
  • Skydrive: el equivalente Microsoft a Google Docs es un híbrido entre éste y iCloud.com. Permite gestionar archivos y contenidos y compartirlos entre usuarios de Hotmail. Además, permite acceder a ellos desde cualquier aparato con conexión a la red y compatible con las cuentas de Microsoft -todos, de momento-. Sus precios son muy similares a los de la competencia y, también, son recomendables: de entrada ofrece 25 gigas y hasta 100 megas por archivo.
  • MediaFire: otro de los investigados por el FBI se caracteriza por su sencillez. Basta con arrastrar un archivo y soltarlo para trasladarlo donde queramos. La única restricción viene en el tamaño de los mismos: hasta 200 megas en las cuentas gratuitas. Además, en éstas, los enlaces dejan de estar disponibles a los 30 días. Por 6 euros al mes todo esto desaparece -así como la publicidad- y el tamaño por archivo aumenta hasta los 2 gigas. Otros que podrían variar su política de contenidos tras el varapalo a Kim Dotcom.
  • Amazon Cloud Drive: el primer servicio ofrecido al público por una de las grandes. Los usuarios de este servicio de alojamiento de archivos disponen de 5 gigas y pueden aumentar su cuenta a un coste de 1 dólar anual por giga. Junto con este servicio la empresa de Jeff Bezos oferta el Cloud Player que permite acceder a contenidos musicales desde cualquier dispositivo Android con acceso a la red. Este servicio está sólo disponible en Estados Unidos, si bien, parece que su desembarco en Europa no tardará. Sólo tendrán que arreglar sus problemas con los derechos de autor.

Aquí tenéis opciones para los que usabais el servicio como un almacenamiento de archivos en la nube. Espero que alguno os resulte útil. Desde aquí creemos que representan el futuro de la informática.