Premios 2015: motor

Mejor motor Jaguar 5.0 V8 550 CV

No tenemos claro si es el mejor motor del año por su funcionamiento o porque, casi seguro, se trate de uno de los últimos de su especie. Construido íntegramente en aluminio -aumenta su resistencia y lo aligera- este bloque de cinco litros V8 (nombre interno AJ-V8) eroga 550 caballos a 6.500 revoluciones por minuto y entrega un par máximo de 680 newton metro a 3.500. Unido a una caja de cambios de ocho velocidades automática -para mejorar la entrega de todo este arsenal- es capaz de lanzar a los privilegiados modelos R que lo implementan hasta los 300 kms/h y hacer el sprint de 0 a 100 en menos de 4 segundos. Y todo con un sonido ronco de otro tiempo y unas emisiones por debajo de los 300 gramos por kilómetro. La mejor ingeniería británica se merece un premio (aunque este sea poco responsable con el medio ambiente).

Mejor smart car Google Car

En las antípodas del anterior se encuentra el Google Car, un proyecto de automóvil inteligente, autónomo y responsable con el medio y la sociedad que quiere mostrarse como solución de movilidad a medio plazo. Es cierto que otros fabricantes (desde Volvo hasta Tesla) tiene prototipos muy avanzados y que hay otras tecnológicas interesadas en lanzar sus propios smart cars (Apple y Samsung son las más capaces por músculo financiero) pero por ahora la delantera la tiene tomada el modelo de Mountain View. Ha dado mucho que hablar -por sus capacidades y el debate ético que acarrea- durante los últimos meses y, lo mejor de todo, es que todavía está en sus comienzos.

Mejor marca Tesla Motors

El año del dieselgate solo Tesla Motors podía ganar este premio por lo que representa: otra forma de construir coches con un rendimiento sobresaliente lejos de la vieja guardia. Diseñados en California -cuna de otros productos revolucionarios inteligentes– sus lanzamientos son todo un espectáculo por diseño, innovación y resultados. La empresa ya ha abandonado los números rojos y ahora el penúltimo proyecto de Elon Musk comienza a ser una joya muy deseada (que se lo digan a Apple). Su Model X, sin duda, uno de los mejores modelos del año.

Mejor coche del año Toyota Mirai 


Estamos de acuerdo en que su diseño no es el mejor (aunque todo en él esté pensado para mejorar el rendimiento y la eficiencia) pero contar con un automóvil en 2015 de 155 caballos que hace el 0-100 en nueve segundos a pesar de una tara de 1.850 kilos, tiene una autonomía de 500 kilómetros y tarda en repostarse de tres a cinco minutos con emisiones cero es toda una revolución. Se trata de la cristalización de los estudios del primer fabricante mundial sobre la pila de combustible y el hidrógeno. Un modelo que está llamado a sustituir al Prius y, por qué no, a los motores térmicos. Y todo ello con un precio que nos parece hasta competitivo si lo comparamos con otros modelos limpios. El buen camino ya está aquí.

Mejor prototipo Aston Martin DB10


Si cualquier lanzamiento de un Aston Martin es un evento ineludible para los amantes de las cuatro ruedas, cualquier proyecto o prototipo llevado a cabo por los de Gaydon para James Bond se merece un punto y aparte. En este caso la obra de arte es el último DB10, un gran turismo del que solo se han construido diez unidades -siete quedaron siniestro total durante el rodaje de Spectre- sobre la plataforma VH (ya empleada en los One-77, DB9, Vantage o Rapide). Bajo su capó se emplea el bloque V8 de 4,7 con un centro de gravedad especialmente bajo y 410 caballos. Todo en él evoca el lenguaje de diseño de la legendaria marca británica además de mostrarnos como serán los nuevos deportivos que están por venir.

Toyota Mirai, ¿la respuesta a nuestras necesidades?

Nuestra forma de movilidad no es sostenible. Así de simple y directo. Ni el planeta ni sus habitantes podemos permitirnos nuestro consumo de combustibles fósiles y energías convencionales sin dañar irremediablemente la vida en el planeta. El cambio climático ha dejado de ser un debate entre «verdes» y neocons para convertirse en una realidad que cada año incrementa la temperatura media del planeta y causa estragos.

Muchos ven la solución en tecnologías como los coches eléctricos. Sin embargo, mientras la mayor parte de la electricidad del planeta se consiga a través de combustibles fósiles el remedio será casi tan malo como la enfermedad. Es por ello que los algunos fabricantes que llevan años desarrollando exitosos modelos híbridos -frente al veneno llamado diésel que nos recomendaron desde Bruselas- siguen trabajando en nuevas soluciones de movilidad. Toyota y Honda son, seguramente, los dos fabricantes que más terreno llevan ganado.

La clave es el hidrógeno. Y ambos fabricantes nipones lo saben (o al menos lo intuyen). Así, mientras Europa entra en la era híbrida y eléctrica y Estados Unidos aprende a vivir sin tanta sed de gasolina, Toyota ha puesto en la carretera el Mirai. Un modelo que busca aunar lo mejor de dos mundos: las emisiones «cero» de los eléctricos y la autonomía y velocidad de recarga de los modelos con motor térmico.

Si el Prius es un éxito de ventas con sus ocho millones de unidades vendidas desde 1997, su heredero no se puede catalogar menos. A pesar de su alto precio -derivado de una tecnología aún en pañales- de 66.000 euros y los escasos puntos de recarga de hidrógeno (Alemania, Dinamarca y Reino Unido son de los pocos países que tienen una red mínima), en lo que llevamos de 2015 se han duplicado las previsiones de ventas esperadas para este año y el que viene solo en Japón.

Su tamaño es generoso -muy al estándar de las grandes berlinas europeas y lo modelos medios que tanto gustan en Estados Unidos-: mide 4,88 metros, como un Audi A6. La diferencia es que huye de los diseños sencillos de éstos modelos para centrarse en una suerte de evolución futurista del Prius. Pero nada de esto es gratuito: sus dos grandes entradas de aire en el frontal y sus aletas laterales tienen una función práctica que deja el coeficiente aerodinámico en Cx: 0,29.

El tercer volumen tan alto ayuda a que el viento fluya más ágilmente sobre la carrocería minimizando la resistencia de las turbulencias que se suelen dar en esta zona. Y además permite incrementar la capacidad de carga hasta los 361 litros. Poco para este tamaño pero razonable para el día a día y a todas luces un buen sacrificio a cambio de tener una menor huella de carbono. La pila de combustible y los depósitos de hidrógeno ocupan mucho sitio y aún así el espacio es aceptable.

Si levantamos el capó encontraremos una mezcla entre una sofisticada central eléctrica y lo mejor de las tecnologías limpias actuales: la pila de combustible cuenta con una batería de apoyo y se asocia a un motor eléctrico. Todo ello unido eroga 154 caballos para una conducción idéntica a la de un modelo clásico automático con la diferencia de que éste no emite ni un solo zumbido. Es el silencio absoluto. Su punta es de 178 kms/h -mucho más que suficiente- y su 0 a 100 es de 9,8 segundos: el mismos que el de un diésel de similar peso y unos 120 caballos. Los que lo han probado dicen que su autonomía real no es tan optimista como los 550 kms que anuncian pero que no es difícil acercarse a los 400.

Por cierto, su interior es tan tecnológico como se podría esperar. A los clásicos y robustos buenos materiales de Toyota se unen grandes paneles LED que dan toda la información de a bordo tanto al conductor como a los pasajeros. Nosotros preferimos los cockpit que rodean al conductor pero hemos de reconocer que esta disposición da un toque mucho más futurista al interior.

¿Cómo funciona?

La pila de combustible bajo el capó cuenta con 370 celdas que incluyen dos electrodos separados por una membrana. El hidrógeno del depósito entra por el electrodo positivo -ánodo- y el oxígeno por el negativo -cátodo-. Cuando interactúan ambos elementos las moléculas de hidrógeno desprenden sus electrones y se forma una corriente eléctrica que se potencia a 650 vatios antes de llegar al motor eléctrico encargado de mover el coche.

Lo que queda del hidrógeno es un protón que se traslada al cátodo y que al reaccionar con el oxígeno forma el agua que sale por el escape. Su tiempo de recarga, además, es muy superior al de un eléctrico y los 5,6 kilos de hidrógeno tardan en abastecer al Mirai de tres a cinco minutos.